[La memoria se construye habitualmente sobre grandes nombres; los “actores secundarios” apenas cuentan, cuando no son simplemente desconocidos. Pero no hay memoria auténtica sin ellos y sus modestas biografías de “militantes de base” suelen ser imprescindibles para entender los acontecimientos que vivieron. El artículo de Jean Batou nos permite recordar ahora a Hans Freund, uno de los insurgentes de las barricadas de mayo del 37]

Hans Freund nació hace 100 años, el 12 de marzo de 1912, de una familia judía de Bunzlau, en Baja Silesia alemana (hoy Boleslawiec, en Polonia). Tras haber acabado sus estudios secundarios, estudia derecho en las universidades de Freiburg, Heidelberg, París y Berlín. Con la llegada de Hitler al poder, se exilia en Suiza, primero en Berna, luego en Ginebra, en octubre de 1933. A partir de entonces, su destino se precipita...

En el país de León Nicole

Afiliado a la oposición de izquierdas en el seno del PC alemán, contacta con sus miembros en Suiza, que acaban de fundar la Marxistische Aktion der Schweiz. En Ginebra están activos en la Juventudes Socialistas. Conocemos otros tres militantes de ese grupo: Edmund Silberner, estudiante de economía, que se convertirá en un especialista del pensamiento socialista y de la cuestión judía, Ardaches Stakian, un joven refugiado armenio esperantista, empleado por la droguería Leclerc&Gorin y Gaston Gremaud, un aprendiz de comercio.

En 1933, los trotskystas salen de un largo combate perdido por la unidad de las organizaciones obreras contra la burguesía y el peligro nazi. Tras la debacle alemana de enero de 1933, seguida por la derrota de febrero de 1934 en Austria, el Komintern quiere acallar toda crítica de su orientación suicida -la denuncia de los socialistas como social-fascistas-, en particular en Suiza, último país germanófono en el que los comunistas no están (aún) ilegalizados.

Freund llega a Ginebra menos de un año después de la represión del 9 de noviembre de 1932. El muy pequeño Partido Comunista de Ginebra (PCG), sometido a las consignas de la Internacional, sigue denunciando al Partido Socialista de Ginebra (PSG) de León Nicole (sin embargo a la izquierda del Partido Socialista Suizo PSS) como …. principal aliado de los fascistas. Un absurdo sin grandes consecuencias, puesto que no cuenta más que con una sesentena de miembros, es decir, veinte o treinta veces menos que el PSG, y que la izquierda sindical combativa está dirigida en buena parte por los anarquistas de la Federación de Obreros de la Madera y la Construcción (FOBB en francés).

Marginados por el “frente popular” ginebrino

Durante dos años, desde el otoño de 1933 al otoño de 1935, alrededor de Freund, los trotskystas tienen una cierta audiencia en el seno de las JJSS. Pero la dirección del Komintern prepara un giro de 180º, del que Francia sirve de laboratorio. En julio de 1934, el PCF y la SFIO firman un pacto de unidad de acción. En septiembre, la URSS es admitida en la Sociedad de Naciones. A finales de año, Stalin da la luz verde a la línea de los frentes populares: más allá de la unidad de los partidos obreros, se trata de construir alianzas con los partidos burgueses moderados. Esta orientación es ratificada por el 7º Congreso del Komintern, en el verano de 1935.

En Suiza, el PC, al que su política sectaria de los años 1928-1934 ha hecho perder muchos miembros, tiende la mano al PSS, en el momento en que éste se muestra dispuesto a cantar las bondades de la “democracia suiza” y la defensa nacional, y se busca aliados en la derecha, entre las organizaciones de empleados y campesinos. No está por tanto dispuesto a aceptar las propuestas de los comunistas. Salvo en Ginebra, donde el PSG de Nicole, mayoritario en el gobierno cantonal desde noviembre de 1933, debe imponer sacrificios crecientes a su base popular y recibe golpe tras golpe de una derecha desencadenada. No quiere prescindir, por tanto, ningún apoyo.

Desde la primavera de 1935, PSG y PCG hacen campaña conjunta contra la iniciativa de los medios frontistas (fascistizantes) por la revisión total de la Constitución federal. En Ginebra, contrariamente al resto de Suiza, esta iniciativa de extrema derecha es apoyada por la casi totalidad de la derecha, incluyendo a dirigentes del Partido Radical. Será ciertamente derrotada en septiembre, pero con un resultado claramente más elevado que en los demás cantones.

Esta experiencia sirve de base para el lanzamiento del “frente popular” ginebrino, incluso si no suma a ninguna fuerza burguesa. Las juventudes socialistas y comunistas van a unir sus fuerzas y excluir a los trotskystas en noviembre de 1935: puesto que rechazan toda alianza con la burguesía moderada, serían aliados objetivos del fascismo... Julia Chamorel ha dejado un relato de esta asombrosa purga en La cellule des écoliers (1983).

Con los obreros insurrectos de Barcelona

En la primavera de 1935, Freund acaba su licenciatura en historia económica y emprende estudios en Inglaterra para preparar su doctorado. Aparentemente no está presente cuando sus compañeros son excluidos del frente JS-JC. En la primavera de 1936, Le Réveil Anarchiste publica una serie de cuatro artículos suyos sobre la revolución ginebrina del siglo XVIII. En julio, participa en la primera conferencia para la creación de la IV Internacional en París. Entonces decidió salir para España, donde la revolución acababa de estallar, a fin de participar allí en la construcción del movimiento trotskysta.

A partir de agosto se encuentra en Madrid, donde colabora en las emisiones de la radio del POUM en alemán y envía cartas de información y análisis a la futura IV Internacional, luego en el frente de Guadarrama, donde escapa una primera vez a la represión estalinista, finalmente en Barcelona desde finales de 1936, bajo el nombre de Moulin. Trabaja por la fusión de dos grupos, Voz Leninista y El Soviet. Crítico del POUM y cercano a la izquierda anarquista, es el principal responsable trotskysta en participar en el levantamiento obrero de mayo de 1937 en la capital catalana, con los “Amigos de Durruti”.

En sus memorias, los comunistas basilenses Pavel y Clara Thalmann le describen como un joven de 24 años, “alto, delgado y casi calvo (…) bolchevique hasta la médula de los huesos”. Katia Landau le evoca como un militante “puro y entregado”. Georges Orwel inmortalizó en su Homenaje a Catalunya la octavilla del grupo “bolchevique-leninista", repartida el 4 de mayo en las barricadas de Barcelona, escrita por Freund. Tras las jornadas insurreccionales de los días 3 al 6 de mayo de 1937, es detenido, sin duda a comienzos del mes de agosto, por hombres en uniforme de policía. No volverá a aparecer. Como Andreu Nin y muchos otros, cayó víctima de los asesinos de Moscú.

Epílogo: 55 años después del asesinato de Freund, en 1992, Julia Chamorel, que había participado a regañadientes en la expulsión de los camaradas de Freund del frente JC-JS en 1935, firmaba con Gaston Gremaud nuestro llamamiento a fundar el movimiento solidaritéS en Ginebra.

De próxima publicación en el nº 205 del bimensual suizo solidaritéS

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

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