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Israel
El Bund, un movimiento revolucionario contra la opresión antisemita y el sionismo
11/02/2015 | Yann Cézard

Antes de la Primera Guerra Mundial, no fue el sionismo sino el Bund quien logró organizar a decenas de miles de judíos oprimidos en el imperio
ruso…

Todo en su situación les llevaba, bien al exilio, bien a los sentimientos revolucionarios. Se sabe hasta qué punto numerosos revolucionarios del movimiento
socialista ruso venían de esta comunidad. La primera organización obrera revolucionaria significativa, constituida a una escala nacional sobre el suelo
ruso, fue una organización judía. El Bund, “Unión General de los Trabajadores Judíos de Lituania, de Polonia y de Rusia”, fue fundada en 1897 en
Wilno (Vilnius, en Lituania). Era un partido socialista revolucionario. No tenía al comienzo la intención de constituir un “partido judío”. Pero se
consideraba como una organización marxista, “socialdemócrata que trabaja en el medio judío”. En este caso, se dirigía a la mayoría de los judíos del mundo…
en su lengua, el yiddish.

En el marco de su lucha por una Rusia democrática y socialista, sin reivindicar la creación de un estado territorial judío, trabajaba por la construcción
de una “nacionalidad judía de lengua yiddish”. Los bundistas constituían milicias de autodefensa, luchaban por derrocar el régimen y obtener la
igualdad de derechos, e intentaban igualmente desarrollar una vida cultural y cooperativa (incluso autogestionaria como se diría hoy) judía, construir una
especie de “autonomía nacional-cultural”. No sin romper con las “tradiciones”, puesto que el Bund luchaba contra el peso de los dignatarios
religiosos reaccionarios, se proclamaba ateo, reivindicaba la igualdad de los hombres y de las mujeres. Los rabinos se indignaban por ello y les
reprochaban romper “la unidad judía” ofendiendo la religión y organizando huelgas contra patronos judíos.

Si el programa de emancipación nacional de los judíos del Bund podía parecer contradictorio, Jorge Plejanov se equivocaba al discutir con ellos
(¿desde posiciones gran rusas?) calificándoles de “sionistas mareados”. Por otra parte, el Bund fue mucho tiempo una componente importante del
POSDR (Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia), mientras que otros militantes de origen judío construían este partido (y luego sus fracciones bolchevique
y menchevique) sin poner en primer plano ninguna especificidad judía.

Contra el callejón sin salida del sionismo

De un lado, los bundistas condenaron así el sionismo en su cuarto congreso: “

el sionismo es una reacción de la clase burguesa contra el antisemitismo y la situación anormal del pueblo judío. El sionismo político, planteando como
objetivo la creación de un territorio para el pueblo judío no puede pretender resolver la cuestión judía (…) ni satisfacer al pueblo en su conjunto

”.

Es que el proyecto sionista era a la vez colonialista en su esencia y profundamente inadaptado a la situación de los seis millones de judíos de Europa
Central (¡los dos tercios de los judíos del mundo!). Éstos constituían cada vez más una verdadera “nacionalidad” particular, desarrollando sus
instituciones culturales, su lengua, intentando incluso sobrevivir y hacerse respetar contra la hostilidad de los estados nacionalistas que se estaban
construyendo, alrededor de ellos y contra ellos. No tenían nada que ver con el sionismo. Su existencia era en Europa. El corte social y cultural entre el
sionismo y el bundismo estaba simbolizado por la voluntad de los sionistas de hacer del hebreo la lengua del futuro estado, es decir la lengua de la
religión que nadie hablaba en la vida cotidiana, y sobre todo nadie de las clases populares. El yiddish (hablado por entre 8 y 10 millones de personas
entre las dos guerras) era para ellos “la sucia jerga de la calle”.

De otro lado, un “pueblo judío” se desarrollaba bien, de una cierta forma, en esta parte de Europa, debido a la maduración de condiciones culturales
particulares, y por supuesto de la potencia de los prejuicios antisemitas y de la hostilidad creciente de la mayor parte de los estados. Había claramente
una cuestión nacional judía, cada vez más viva, a la que el Bund intentaba aportar respuestas.

Una gran parte de la militancia judía del imperio ruso -bundistas e incluso sionistas socialistas- se sumaron a la revolución de Octubre y a menudo a los
bolcheviques. En 1922, el Bund dejó de existir como partido independiente en la nueva Unión Soviética. Muchos antiguos militantes del Bund fueron víctimas de las purgas estalinistas de los años 1930, mientras que el Bund seguía siendo un partido importante en Polonia.
Pero tras la guerra, no tuvo ya más que una existencia simbólica: nazismo y estalinismo le habían, en lo esencial, aniquilado.


http://www.npa2009.org/idees/le-bund-un-mouvement-revolutionnaire-contre-loppression-antisemite-et-le-sionisme

L´anticapitaliste, n 61, Enero 2015

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

A leer sobre el Bund

- Henri Minczeles, Histoire générale du Bund, un mouvement révolutionnaire juif (Ed. Denoël, 1999).

- Nathan Weinstock, Le Pain de misère. Histoire du mouvement ouvrier juif en Europe (La Découverte, 2002).





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