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Afganistán
Confesión de fracaso
11/02/2010 | Denis Godard

La conferencia de Londres sobre Afganistán, que reunía a las fuerzas que llevan a cabo allí la guerra, ha decidido un plan de reconciliación con los talibanes que dejaran las armas.

Jueves 28 de febrero, en la conferencia de Londres, en el vocabulario del imperialismo occidental, los talibanes han cambiado de estatus. En adelante forman parte de quienes Bernard Kouchner, en una entrevista en Le Figaro, caracteriza como “insurgentes nacionalistas”.

Recordemos. En 2001, la invasión de Afganistán fue presentada como el comienzo de una cruzada para hacer caer los “estados delincuentes” y las redes terroristas de la región. Irak, Yemen, Irán, Hezbolá en el Líbano o Hamás en Palestina estaban en el punto de mira. El objetivo de redibujar un “Gran Oriente Medio” sembrado de bases militares de la OTAN o de los Estados Unidos era vendido a las opiniones públicas, vía la retórica del “choque de civilizaciones”. Los talibanes, con quienes nada era negociable, fueron el primer blanco.

Nueve años después, la palabra que ha dominado la conferencia de Londres ha sido “reconciliación”. Tras la atribución del premio Nóbel de la paz al jefe de la primera potencia imperialista del planeta, Londres ha decidido un plan de reconciliación basado en la corrupción. Un fondo internacional de 358 millones de euros ha sido así constituido para comprar señores de la guerra y jefes talibanes. La retórica es evidentemente engañosa pues va acompañada de un aumento de las tropas de la OTAN. Se trata, de hecho, de debilitar la resistencia dividiéndola y el secretario de defensa británico ha advertido que esta estrategia se traduciría primero en más muertos.

¿Quién podrá seguir creyendo que el objetivo de esta guerra sería la democracia o el derecho de las mujeres cuando se predica ahora un acuerdo entre Hamid Karzai, el organizador de fraudes electorales masivos, y jefes de guerra y antiguos ministros talibanes dispuestos a cambiar de chaqueta a cambio de dinero?. La estrategia de Londres intenta salvar al imperialismo occidental arrastrado en la espiral del “cada vez más tropas” en Afganistán cuando la situación se hace explosiva en Irak, Israel prepara una nueva agresión en el Líbano, los Estados Unidos despliegan baterías antimisiles alrededor de Irán y emprenden un nuevo frente en Yemen.

El imperialismo está ya desnudo. Pues la temática de la reconciliación es una doble confesión. Confesión de la posibilidad de una derrota en Afganistán que podría sonar como un aliento para la resistencia, arruinando la tentativa de apartar de ella a una fracción significativa. Confesión también de que las razones dadas para la invasión no eran sino pretextos. Y esta confesión podría influir mucho en las metrópolis del imperialismos si los ataúdes que llegan de Afganistán se multiplican.

Punto de partida de una ofensiva global, Afganistán se ha convertido en el eslabón débil del sistema imperialista. Una derrota de éste sería una victoria para la única reconciliación que queremos construir, la reconciliación entre los pueblos que han intentado dividir.

6/2/2010

Traducción: Alberto Nadal para VIENTO SUR





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