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República de China
El movimiento girasol en Taiwán
08/12/2014 | Pierre Rousset

En marzo-abril la Asamblea Legislativa de Taiwán estuvo ocupada durante 22 días (¡!) por estudiantes que denunciaban la aprobación, sin un verdadero debate, del acuerdo de libre comercio (que afectaba a los servicios) entre la isla y... China Continental. El “Movimiento girasol”, de desobediencia civil, tuvo un amplio eco popular a semejanza del “Movimiento de los paraguas” hongkonés. Los estudiantes se politizaron rápidamente y centenares de miles de personas participaron de una forma u otra en la lucha/1.

Diecisiete sindicatos denunciaron el acuerdo de libre comercio porque favorecía al gran capital, la explotación del trabajo y de las pequeñas empresas.: “Estos últimos años, el movimiento obrero de Taiwán también conoció movimientos de protesta contra la OMC (el acuerdo sobre la carne de cerdo y vacuno americano, la zona de libre cambio y otras facetas de la liberalización...) El acuerdo sobre los servicios otorga ventajas competitivas al capital chino para penetrar en Taiwán y abrir comercios (provocando una oleada de aguda competencia), y el trabajo será otra vez sacrificado.”/2.

Merece la pena destacar tres aspectos: En primer lugar, los sindicatos denuncian la injerencia del capital chino (venido del continente) y no del “comunismo”; en concreto, sitúan este combate en el marco más general de la resistencia a las políticas neoliberales: Washington no se equivocó y defiende su propio proyecto de Colaboración Trans-Pacífico; de ahí que Estados Unidos reaccionara rápidamente al movimiento exhortándoles a no rechazar por principio los acuerdos de libre comercio.

En segundo lugar, el Frente Rural de Taiwán (TRF) y el Sindicato de Campesinos de Taiwán, miembro de Vía Campesina de Asia del Este y del Sudeste, lanzó el último 25 de marzo, una llamamiento a la solidaridad internacional contra la adopción del acuerdo de libre comercio chino-taiwanés y la represión policial/3.

Por último, los acontecimiento de Hong Kong y Taiwán, que se han dado de forma paralela, son especialmente instructivos. Los dos territorios fueron bastiones anticomunistas en los que la burguesía china se refugió tras la derrota de la revolución maoísta. La primera quedó como colonia británica hasta 1997 mientras que la segunda, que había sido una colonia japonesa de 1985 a 1945 antes de ser literalmente ocupada en 1949 por el ejército derrotado del Kuomitang, instauró un régimen dictatorial de partido único. Al igual que en Hong Kong, las reformas democráticas (parciales) son recientes , remontándose en su caso a 1996, y fueron puestas en práctica “desde arriba” y no por conquista mediante la lucha “desde abajo”. Por tanto, estas reformas son frágiles pues los poderosos pueden decidir revertirlas fácilmente, pero ahora está claro que en los dos casos esto no se haría sin una importante resistencia social.

Durante varios decenios, los regímenes de Taipei y Pekín estuvieron en un estado de guerra latente pretendiendo representar ambos a toda China. Pero últimamente, los acuerdos económicos chino-taiwaneses se han multiplicado hasta el punto de que entre la “burguesía burocrática” del continente e importantes sectores de las élites burguesas de la isla se está conformando una “plutocracia a ambos lados del estrecho”, de forma que una parte creciente de la población se inquieta por la influencia del “factor China” tanto en el ámbito político como institucional: el peso de este cártel de intereses chino-taiwanés se vuelve tan importante que corre el riesgo de imponer su ley/4.

El Movimiento de los paraguas es políticamente heterogéneo. La derecha y la izquierda taiwanesas se han dividido entre quienes defienden el statu quo (negociar con Pekín, respaldados por Estados Unidos), los pragmáticos, “unionistas” (preconizando la unificación con China) y los “independentistas”. Es de temer que los “unionistas” de izquierda se contenten con retomar el discurso oficial del PCC como si el régimen continental siguiera siendo “socialista” y ofreciera al mundo un modelo de desarrollo. En cuanto a los “independentistas” de izquierda, a menudo tienen una mirada poco crítica de la “democracia liberal inacabada” en vigor en la isla. Existen los partidarios de una izquierda radical portadora de un proyecto al mismo tiempo anticapitalista y antiburocrático, de democracia socialista, pero son minoritarios.

En cualquier caso, el Movimiento de los paraguas ha puesto de relieve la dimensión del acercamiento entre la “burguesía burocrática” del continente y un sector significativo de la élites burguesas taiwanesas que habían permanecido hasta hace poco hostiles al PCC. Más allá de Hong Kong y de Taiwán, todo el capital chino transnacional (Singapur en particular y Asia del Sudeste en general, América del Norte...) se ha visto afectado por los acontecimientos. El espectacular éxito de “aburguesamiento” de la burocracia china continental se debe en buena parte a la capacidad que tuvo para asociarse con una parte significativa del capitalismo chino transnacional. En gran parte, el futuro de esta empresa imperialdepende también de mantener y profundizar estos lazos: un conflicto de intereses importante entre el nuevo capital chino del “interior” y el antiguo capital chino “del exterior” podría suponer un frenazo para el ascenso del poderío de China.

13/10/2013

http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article33690

Traducción: VIENTO SUR

Notas

1/ Ver Au Loong-yu en ESSF (artículo 31621), The Significance of Taiwan’s Anti-Service Trade Agreement Movement et (article 31409), Voices from the Taiwan Youth and Workers : The March 18th Occupation of Parliament In Protest against the Trade Agreement.

2/ Ver en ESSF (artículo 31652), “Sunflower Revolution” in Taiwan : STOP Police Brutality, NO to Free Trade Agreements NOW !.

3/ Ibid.

4/ Ver Poe Yu-ze Wan en ESSF (artículo 33689), Gauches indépendantistes, unificationistes et radicales à Taïwan : démocratie taïwanaise, autodétermination et projet socialiste.





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