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Oriente Medio
Feministas que reinterpretan el islam
18/09/2014 | Françoise Feugas

En una obra aparecida en 2012, la socióloga e investigadora Zahra Ali daba la palabra a intelectuales y militantes musulmanas comprometidas en la defensa de los derechos de las mujeres en el marco de la religión. Dos años más tarde, a pesar de la participación de un gran número de mujeres en los movimientos reivindicativos que siguieron a las primaveras árabes, persiste la imagen de un islam incompatible por naturaleza con la libertad de las mujeres. Estas feministas musulmanas, al presentar su relectura del islam, llaman sin embargo, a un “feminismo sin fronteras” liberado de sus residuos neocoloniales.

Feminismo” e “islámismo”: si la asociación de estos dos términos todavía molesta y en Occidente sigue suscitando incredulidad, se debe a que la igualdad de sexos es una elaboración histórica. Por ejemplo, ¿se ha planteado alguna vez la pertinencia de un feminismo cristiano? Sin embargo, una corriente de este tipo surgió a finales del XIX, especialmente en Francia, Bélgica y Canadá. Permitió la elaboración de una teología feminista que ha interpelado -e interpela todavía- el canon de las Sagradas Escrituras, la paternidad divina, la identidad de Cristo, la acción del Espíritu Santo , el culto a María, y, sobre todo, las instituciones patriarcales de la Iglesia, en detrimento del magisterio de la Iglesia católica.

Pero la condición de “la mujer musulmana” -siempre en singular como si la dimensión sociológica de países muy diferentes por su lengua y su cultura no tuviera importancia- es el emblema y el argumento favorito de los islamófobos occidentales tanto contemporáneos como de sus predecesores coloniales. De este modo, se demostraría el oscurantismo fundamental del “mundo musulmán”. Por tanto, la emancipación de las mujeres musulmanas y la conquista de sus derechos debería pasar obligatoriamente por la liberación de su “corsé” religioso. La obra de la socióloga Zahra Ali, Feminismos islámicos, a contra corriente de los prejuicios racistas, es un conjunto de artículos y entrevistas con investigadoras, intelectuales y militantes comprometidas en la defensa de los derechos de las mujeres dentro del ámbito religioso musulmán/1. Afirma que no solo hay una dinámica feminista islámica sino que también está sostenida por un pensamiento elaborado desde hace decenios, incluso siglos. Hoy defiende una “reflexión y análisis que proponga la apertura de nuevas perspectivas en la manera de establecer vínculos entre mujeres, feminismo e islam”.

Esta idea ha sido ampliamente ignorada, cuando no estigmatizada, incluyendo la mayoría de las feministas para quienes toda religión es patriarcal, sobre todo, las religiones monoteístas y entre ellas, particularmente, el islam. Pero también por numerosas musulmanas que consideran que occidentaliza el pensamiento islámico entendido como un compartimento estanco. El mismo esencialismo crea la unanimidad que define el islam como una realidad estática, fundamentalmente dogmática, intrínsecamente sexista y el feminismo como un modelo único salido de la modernidad occidental.

La igualdad inscrita en los textos

Para Zahra Ali y para las investigadoras y militantes a las que ha dado la palabra, la igualdad, al contrario, está en la base de la religión musulmana y el mensaje de la Revelación coránica garantiza los derechos de las mujeres. “El Corán declara la igualdad entre todos los seres humanos y son las ideas (la ideología) y las prácticas patriarcales las que han obstaculizado o subvertido llevar a la práctica esta igualdad entre hombres y mujeres” (Margot Badran) .

Por lo demás, las mujeres musulmanas siempre han rechazado claramente la actitud machista y las injusticias sufridas por las mujeres. Los tafsirs (comentarios del Corán) dan testimonio de ello y dos versículos responden a la convicción de que la igualdad entre los sexos está implícita en el Corán /2. La obra relata la historia de esta contestación desde los primeros tiempos hasta la época contemporánea para confirmar la existencia de un feminismo endógeno en las sociedades musulmanas. Según Asma Lamraet, la exclusión de las mujeres en la historia de la civilización islámica se construye con el desajuste entre el Corán y sus sucesivas interpretaciones exegéticas y jurídicas. Esta exclusión de las mujeres tiene su apogeo en la época colonial: entonces se encuentran presas entre el discurso colonialista (la aportación de la “civilización” contra los arcaísmos religiosos y opresores) y un discurso nacionalista y tradicional que les llama a quedarse en su sitio en nombre de una identidad islámica en peligro.

Un pensamiento reformista

El momento más importante de la historia del feminismo islámico se remonta al movimiento reformista musulmán - la Nahda (Renacimiento)- del siglo XIX que llamaba a volver a las fuentes de las escrituras sagradas, es decir al Corán y a la Sunna, diferenciando entre la sharia (literalmente “el camino” o los principios determinados por Dios y recogidos en el Corán) y al-Fiqh, el derecho islámico elaborado a partir de una interpretación humana – y sobre todo masculina. Desde los años 30 del siglo pasado en Egipto, después a partir de 1970 en Turquía, en el Magreb, en Siria, en Arabia Saudí y sobre todo, en Irán, donde nace el concepto en los años que siguen a la revolución iraní, emerge una conciencia feminista “islámica” a medida que las mujeres son más instruidas, se apropian del saber religioso y el feminismo se desarrolla como discurso intelectual pero también como prácticas militantes. Se pasa de “un discurso femenino en defensa del islam a un discurso feminista dentro del islam”.

Los últimos veinte años, el feminismo islámico se ha convertido en una corriente teológica transnacional que, al igual que el feminismo cristiano- del cual no es una copia pero de hecho, toma caminos muy próximos- propone una relectura de las fuentes (Corán y Sunna) liberada de interpretaciones sexistas. La élite culta utiliza la herramienta jurídica del jtiihād /3 para repensar los derechos de las mujeres en relación con los contextos en los que se sitúan. Usando las ciencias sociales, las feministas extraen los principios de igualdad y de justicia de las fuentes del islam y se alejan de interpretaciones elaboradas a partir de claves de lectura machista y patriarcal. Especialmente, se apoyan sobre la noción de unicidad divina (tawhid) /4 para afirmar que la igualdad entre hombres y mujeres está inscrita en el Corán.

El pensamiento feminista islámico legitima de esta manera la acción militante que opera dentro del islam. Abre un espacio de reflexión entre la puesta en cuestión del modelo occidental que se considera universal y en el campo islámico, toda una jurisprudencia que organizó la marginación del papel y el lugar dentro de la vida ciudadana de las mujeres y reservó la autoridad religiosa a los hombres.

Por una acción unitaria con condiciones

La militancia feminista concentró su trabajo en la revisión del estatus personal inspirado en la “Ley islámica” en numerosos países musulmanes a través de redes tales como la organización malasia Sister in islam, Mujeres bajo leyes musulmanas o Mousawah (promoción de la igualdad y la justicia en la familia musulmana). En occidente, esta misma militancia se ha implicado en la defensa de las mujeres frente a las discriminaciones que sufren con organizaciones como Karamah (Muslim Women Lawyers for Human Rights).

Las feministas musulmanas conciben una liberación que no pasa por la desacralización de las normas religiosas ni por la liberalización sexual. A condición de aceptar que no existe un único sino feminismos- todos legítimos- y que y que nacen y permanecen muy anclados en las sociedades en las que surgieron. En conclusión, Zahra Ali considera que es posible establecer coaliciones entre ellos porque lo que los diferencia de ninguna manera impide la lucha por los derechos fundamentales de las mujeres. Un “feminismo sin fronteras” que englobe cuestiones sociales y “raciales” junto a la dominación masculina sin ahorrarse una profunda reflexión sobre los avatares contemporáneos de la herencia orientalista y colonial.

Notas

/1Margot Badran, Asma Lamrabet, Asma Barlas, Malika Hamidi, Ziba Mir-Hosseini, Zainah Anwar, Omaima Abou Bakr, Saida Kada, Hanane Al-Laham.

/2Versículo 195 de la sura 3 (Al-‘Imran) y versículo 35 de la sura 33 (Al-Ahzab), citadas frecuentemente.

/3”Designa el proceso relativo al esfuerzo realizado por un jurista musulmán cualificado- mujtahid -para deducir las leyes a la luz de las fuentes religiosas (…) de manera más genérica, es el esfuerzo reflexivo e intelectual de pensar el islam en su contexto”.

/4El atributo de la unidad de Dios estipula que la soberanía de Dios, su poder es indivisible. Nadie puede reivindicar ninguna forma de soberanía o de poder que entre en conflicto con la soberanía de divina. Las teorías de la superioridad masculina, estableciendo un paralelismo entre Dios y los padres o maridos presentándolos como sus intermediarios entre las mujeres y Dios, disfrutando de poder sobre ellas y obligándolas a obedecerles viola el concepto de tawhid.

05/07/2014

http://orientxxi.info/lu-vu-entendu/ces-feministes-qui-reinterpretent,0666





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