aA+
aA-
Grabar en formato PDF
Observatori DESC  
Catalunya
Sobre el derecho a decidir
09/05/2014 | Jordi Borja

1. El Observatorio DESC [Derechos Económicos Sociales y Laborales] nació con vocación internacionalista, pero somos conscientes que para serlo es necesario tener raíces en un país, formar parte de un pueblo, que en nuestro caso es Catalunya. Por tanto nunca hemos dudado sobre el derecho a decidir, el derecho a ser independientes o a pactar de igual a igual una forma de relación con los otros pueblos del Estado español.

2. Somos un pueblo que forma parte de un Estado que se niega a reconocer que lo somos. Lo somos por historia, por cultura y porque nuestra sociedad considera que es un pueblo. A principios de 1976 un sociólogo italiano del PCI dijo: “nunca había entendido completamente qué era para Gramsci la sociedad civil, ahora lo he entendido, se siente, se respira, es la gente en la calle, es un pueblo que se expresa”. Somos un pueblo no solo porque lo han proclamado las Instituciones, el Parlament y la gran mayoría de las fuerzas organizadas de nuestra sociedad. Lo somos sobre todo porque el pueblo en su conjunto lo ha manifestado en la calle, en los momentos decisivos de nuestra historia reciente. En febrero de 1976, convocados por la Assemblea de Catalunya y las organizaciones sociales, cuando todavía era vigente la dictadura. Y el 11 de septiembre del mismo año en Sant Boi, cuando todavía éramos “ilegales”, y de nuevo el 11 de septiembre de 1977, cuando casi un millón de persones ocupó todo el centro de Barcelona. En aquel momento se conquistó la restauración de la Generalitat. Más tarde, unos años después, se llenó el campo del Barça al grito de “som una nació” i el Parlamento lo hizo suyo.

Hoy más que nunca se ha expresado la voluntad mayoritaria de un pueblo que quiere construir su futuro en libertad y con justicia. El pueblo catalán se ha constituido en fuerza política a través de las manifestaciones del 11 de septiembre de 2012 y de 2013, las mayores de nuestra historia, convocadas por organizaciones transversales y no partidarias, como la Assemblea Nacional Catalana y Omnium Cultural, con el apoyo activo de una gran diversidad de organizaciones sociales, culturales y políticas, de plataformas, coordinadores y colectivos informales. Ha nacido un gran movimiento popular catalán, que no es de nadie porque es de todos. Un movimiento que, se quiera o no, ha conquistado el derecho a decidir.

3. Este derecho elemental, esta voluntad de expresar nuestras aspiraciones, esta simple demanda de ser consultados, se enfrenta hoy a un Estado, un régimen político y un gobierno español que nos niegan el ser consultados sobre nuestro futuro; se nos dice explícitamente que no somos, ni se nos quiere dejar ser, un pueblo con historia, una nación que quiere autodeterminarse, una sociedad integradora y movilizada que ya no acepta que no se nos reconozca y se nos trate como a un pueblo sometido.

Estamos viviendo una agresión continuada por parte del gobierno español, un desprecio por parte de los partidos mayoritarios españolistas, un atentado permanente a los derechos democráticos elementales del conjunto de ciudadanos de Catalunya. Actualmente, para nosotros, el Estado español no es un Estado de Derecho, es un Estado que va contra nuestros derechos. Lo han confirmado recientemente el Tribunal Constitucional y el Congreso de diputados. Actualmente la desobediencia civil no solamente es legítima, es un deber hacia nuestro pueblo.

4. Exigimos la consulta, nada puede substituir la consulta directa a todos los ciudadanos. Se debería hacer ya, y si nos es posible, si hacen falta previamente otros pasos hacia adelante, en la calle o en las instituciones, será necesario hacer la consulta igualmente. La consulta no es, obviamente, una declaración de independencia. Estamos convencidos que hay muchos ciudadanos que la quieren, pero otros desearían un encaje de Catalunya en un Estado plurinacional, resultado de una pacto entre iguales, entre los pueblos de la península, como lo quisieron Pi i Margall y Almirall, y, hace 75 años, Macià y Companys. Pero hoy estamos enfrentados a un Estado en el que las fuerzas políticas mayoritarias no nos consideran como pueblo, no aceptan dialogar para pactar un nuevo encaje, no admiten ni siquiera que se pueda manifestar de forma pacífica y no vinculante la opinión de los ciudadanos sobre su futuro.

Si no aceptan ni pactos, ni consultas, ni diálogos, hemos de manifestar nuestra fuerza colectiva. Si no quieren reconocernos como pueblo, debemos afirmar nuestra existencia de forma que no quepa ninguna duda sobre lo que somos y lo queremos ser. En estas condiciones no tenemos otra salida que declarar nuestra voluntad de independencia i abrir un dialogo a partir de esta premisa. A partir de ahí podremos dialogar entre iguales.

5. Somos conscientes que este dialogo es casi imposible con el gobierno español actual. Tampoco parece muy viable plantearlo en el marco del sistema político y legal actual. Debemos tener en cuenta la perversión que se ha producido a lo largo de más de 30 años de recentralización política y de interpretación jurídica contraria a la evolución federalista que hubiera podido tener el bloque constitucional.

El movimiento popular catalán, el que hoy expresa la voluntad mayoritaria de nuestro pueblo, debe hacer del derecho a decidir un arma que contribuya a acabar con un régimen político, monárquico y oligárquico, corrupto y cada día más contrario a los derechos de las personas y de los pueblos; un régimen político al servicio de los privilegios de una minoría y de los intereses de un capitalismo especulativo, que ha hecho de la injusticia y la desigualdad la razón de ser de las políticas públicas. Un régimen profundamente antidemocrático. La lucha de Catalunya por sus derechos es también una contribución a la conquista de los derechos de los ciudadanos y los pueblos de España.

6. Queremos una Catalunya republicana y deseamos un futuro de convivencia libre y pactada con todos los pueblos de España. Queremos un marco político que garantice los derechos de todos los ciudadanos, que desarrolle políticas públicas que reduzcan a corto termino las desigualdades sociales, que dé participación política real y efectiva a las organizaciones y colectivos discriminados, y que acabe con los privilegios y la corrupción. No olvidemos que los cambios políticos los promueven principalmente las clases trabajadoras, los sectores populares. I cuando se conquistan, benefician a la inmensa mayoría de la sociedad. Nuestra fuerza, hoy y mañana, es el movimiento popular catalán que ha salido a la calle.

7. Hay que legitimar esta fuerza, la de una sociedad civil que se ha convertido en política. Por eso hace falta la consulta, el voto de todos los ciudadanos de Catalunya. Habrá elecciones en pocas semanas, quizá la consulta no se podrá hacer en buenas condiciones entro de unos meses, es posible pero no deseable que se celebren elecciones municipales, autonómicas o estatales antes que la consulta.

Pero la consulta clara y directa a los ciudadanos es indispensable. La representación política mediante los partidos no corresponde a la socialización política de los ciudadanos de Catalunya. Una Catalunya libre y democrática exige que se exprese de forma concreta la voluntad de todos los ciudadanos. La consulta será la expresión de nuestra fuerza ante el mundo entero, será nuestra legitimidad indiscutible.

24 de abril de 2014

http://observatoridesc.org/posicionament-dret-decidir

Traducción: VIENTO SUR





Facebook Twitter RSS

vientosur.info | Diseño y desarrollo en Spip por Freepress S. Coop. Mad.
 
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual Los contenidos de texto, audio e imagen de esta web están bajo una licencia de Creative Commons