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Le Monde Diplomatique  
Complicidad europea con el espionaje de la NSA
Estrecha colaboración transatlántica
15/01/2014 | Roberto Montoya

Los documentos secretos revelados por Edward Snowden siguen sacando a la luz las múltiples complicidades con las que ha contado y cuenta la National Security Agency (NSA) estadounidense en esta orilla del Atlántico.

Los líderes europeos solo se han indignado cuando supieron que ellos mismos habían sido víctimas de las escuchas del “amigo americano”.

“Cuando el presidente Obama viaja al extranjero, sus colaboradores se ocupan de incluir en el equipaje libros cortos, regalos para los líderes extranjeros y algo más directamente asociado con un camping que con la diplomacia: una tienda”.

De esta forma comenzaba el artículo publicado el pasado 9 de Noviembre por Michael S.Schmidt y Eric Schmidt en The New York Times. La nota se ilustraba efectivamente con una fotografía proporcionada por la propia Casa Blanca, en la que se ve a Obama hablando por teléfono dentro de una tienda de campaña azul junto a dos de sus colaboradores. El pie de foto explica que es una imagen tomada durante un viaje a Río de Janeiro en 2011. Luego se sabría que la tienda había sido armada...dentro de la habitación que el presidente ocupaba en un lujoso hotel.

Obama no jugaba a los boy scouts precisamente; simplemente utilizaba esa muy particular tienda a prueba de cualquier sistema de escucha o cámara oculta que pudiera utilizarse en el país visitado para conocer sus conversaciones, una precaución que vienen tomando los presidentes y otros altos cargos de la Administración estadounidense desde hace años cuando viajan al extranjero.

¿Paranoicos? No, Obama, como sus predecesores, saben bien que no son los únicos que espían al prójimo. Ya lo dijo con toda naturalidad el presidente cuando en Junio pasado comenzaron a conocerse las filtraciones del espía arrepentido Edward Snowden y lo volvió a repetir cuando en Octubre algunos de los documentos revelaron que al menos 35 mandatarios de todo el mundo habían sido también espiados, como millones de sus respectivos ciudadanos. “Todos lo hacemos”, vino a decir con naturalidad Obama.

Solo faltaba que el presidente estadounidense conjugara públicamente el verbo espiar: “Yo espío, tú espías, él espía...”.

Gracias al goteo de artículos publicados en distintos medios por el estadounidense Glenn Greenwald, a quien Snowden entregó cerca de 20.000 documentos secretos, buena parte de la opinión pública mundial supo por primera vez que no era solo la poderosa NSA estadounidense la que interceptaba masivamente las comunicaciones de millones de personas en todo el mundo.

Gracias a ellos se conoció que la NSA era en realidad el principal pero no el único miembro de los Cinco Ojos (The Five Eyes), el término familiar utilizado por los firmantes del tratado UKUSA (United Kingdom-United States Security Agreement), la estructura de Inteligencia conjunta de EEUU y Reino Unido creada en 1946, a la que se incorporarían también Australia, Canadá y Nueva Zelanda.

En el propio sitio de la NSA se encuentran los primeros documentos oficiales de coordinación entre esos países al inicio de la Guerra Fría.

En junio de 2010 el Gobierno británico desclasificó también numerosas fichas secretas sobre el trabajo de Inteligencia realizado a través de ese acuerdo durante los años de Guerra Fría especialmente sobre la vida económica, política y social cotidiana en la Unión Soviética. Aparecieron en el sitio web de The National Archives del Reino Unido, presentadas como piezas históricas, como algo perteneciente al pasado. Pero fue a partir de las revelaciones de Snowden que se tuvo conciencia de la actividad oculta tras esa sigla –conocida también por el código AUS/CAN/NZ/UK/US EYES ONLY–, y la vigencia de la misma.

Y es también a partir de la valiosa aportación del joven ex espía que se empezó a tener conciencia que hay más ojos que espían a millones de personas en todo el mundo.

Los socios de The Five Eyes, el núcleo duro,ha creado a su alrededor un anillo más amplio, el de The Nine Eyes, en el cual ha incluido a los servicios secretos de Francia, Noruega, Dinamarca y Holanda. Pero tampoco acaba aquí la coordinación que establece la NSA con servicios de espionaje extranjeros. Existen aún al menos dos anillos más amplios, The 14 Eyes, que suma a los anteriores a países como España, Alemania, Bélgica, Suecia e Italia, y The 41 Eyes, con relaciones menos estrechas, donde están incorporados el resto de países miembros de la OTAN y algunos otros que son aliados de EEUU en la guerra de Afganistán.

La NSA, como la CIA, comparte también información con el Mossad y otros servicios secretos israelíes, aunque formalmente Israel no pertenece a ninguna de las alianzas estables citadas.

El estar o no estar en los anillos más reducidos, más selectos, ha dado siempre lugar a protestas por parte de los excluidos. Snowden reveló documentos internos del GCHQ (Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno británico, por sus siglas en inglés), el organismo de la Inteligencia británica participante del espionaje masivo, en los cuales se leen frases como estas: “La relación de la NSA con Francia no es tan estrecha como con el GCHQ”, y así explican que por ello Francia no forma parte de la comunidad de The Five Eyes.

Malestar en Alemania

Según declaraciones recientes de François Hollande al sitio web de Der Spiegel, los servicios secretos franceses, la DGSE, mantienen una estrecha relación con la NSA, pero no pretenden aumentar ese nivel pasando al círculo más reducido, al de The Five Eyes.

Sin embargo, en esos documentos revelados por Snowden se refleja que sí ha habido malestar por parte de Alemania por no estar entre los más selectos. Así se lee: “Los alemanes están un poco molestos de no haber sido invitados al grupo de The Nine Eyes”, al que sí pertenece Francia.

La agencia alemana de Inteligencia, el BfV, comparte con la NSA el programa de espionaje Xkeyscore –700 macro ordenadores que usan metadatos para extraer información de correos electrónicos y comunicaciones digitales y clasificarlos– , como el resto de miembros de The 14 Eyes, pero no otros programas que comparten sólo los miembros de The Nine Eyes.

El malestar de Alemania se acrecentó aún más cuando Angela Merkel leyó en Der Spiegel en Octubre pasado que todas las llamadas telefónicas que hizo desde 2002 desde su móvil Nokia y los numerosos mensajes de texto que envió y recibió con él, así como los correos electrónicos que llegaron y salieron de su ordenador, eran interceptados.

El semanario alemán publicó un informe sobre el sofisticado sistema electrónico instalado en la terraza de la embajada estadounidense, situada en la Puerta de Branderburgo, en pleno corazón político de Berlín, con el que una unidad de 18 agentes de la NSA y la CIA pudieron escuchar y grabar las comunicaciones de Angela Merkel, su Gobierno y el Parlamento.

Der Spiegel y el diario Süddeutsche Zeitung, basándose en documentación aportada por Snowden, revelaron que la NSA y la CIA contaban con al menos 80 equipos de espionaje para ese tipo de tareas, pertenecientes al Special Collection Service (SCS) –creado conjuntamente por las dos agencias en el año 2000 y con base en Beltsville, Maryland– 19 de ellos en Europa, asentados en capitales como Madrid, Berlín, París, Roma, Praga o Ginebra.

Ante las especulaciones en la prensa alemana de que podría formarse una investigación parlamentaria que reclamara un registro a la sede diplomática de EEUU, el embajador de ese país en Berlín, John Emerson, se apresuró a advertir que no lo aceptaría, acogiéndose a la inviolabilidad de las delegaciones diplomáticas, reguladas por la Convención de Viena.

“Es inadmisible, eso no se hace entre aliados”, dijo Merkel al conocer el espionaje al que fue sometida durante años. Su Gobierno aseguró que pediría explicaciones a EEUU si se confirmaban las sospechas. Y Snowden se ofreció rápidamente –a través de una carta enviada a través del veterano diputado verde Hans Christian-Ströble, con el que estuvo reunido en Moscú– a aportar a Alemania todas las pruebas documentales y a declarar incluso ante la Fiscalía y el Parlamento alemán.

El Partido Verde y La Izquierda (Die Linke) propusieron a su vez que se diera asilo al joven garganta profunda y quepudiera intervenir en el pleno monotemático que tuvo lugar en el Bundestag el pasado 18 de Noviembre. En un gesto que sorprendió a muchos, el ministro del Interior alemán, Hans-Peter Fiedrich, había dicho inicialmente que Alemania buscaría la manera de poder hablar con Snowden. “Todas las informaciones son buenas”, dijo.

Nadie creía demasiado en realidad que un aliado de EEUU como Alemania pudiera ir demasiado lejos con sus críticas aunque las escuchas a la propia canciller hubieran provocado gran malestar. Pero en la Casa Blanca subió la tensión cuando se conoció por boca de Dmitri Peskov, portavoz de Vladimir Putin, que Rusia no tendría inconveniente en autorizar el viaje de Snowden a Alemania para colaborar con la investigación. “Alemania es un país amigo”, dijo Peskov, a sabiendas que con ello ponía a Berlín en una situación embarazosa.

El Gobierno alemán confiaba en realidad que el ex espía no pudiera viajar a Berlín porque con ello perdería el estatus de refugiado temporal por un año que le concedió Rusia, pero el anuncio hecho por el portavoz de Putin puso en aprietos al Gobierno Merkel.

Washington decidió entonces no esperar acontecimientos y en virtud del tratado de extradición firmado por los EEUU y Alemania en 1978 envió rápidamente una solicitud preventiva de extradición contra Snowden por si este pisaba suelo alemán.

Ante el inusual clima diplomático creado la canciller decidió entonces acabar con cualquier ambigüedad y cerrar el paso a las especulaciones. Su portavoz, Steffen Seibert, confirmó que el Gobierno no tenía intención de invitar a Snowden y el ministro del Interior dio marcha atrás y dijo que “ante todo, debe prevalecer la relación con EEUU”.

A pesar de ello, el Partido Verde y La izquierda exigieron que se aclarase cómo el BfV, los servicios de Inteligencia, han informado repetidas veces en la comisión parlamentaria de asuntos secretos sobre el espionaje que llevan a cabo contra Alemania países como China o Rusia, pero jamás el desarrollado por EEUU. Investigaciones de Süddeutsche Zeitung y NDR, han destapado también ahora que desde la poderosa base militar estadounidense en Stuttgart, al sur del país, no solo se llevan a cabo labores de espionaje y apoyo logístico a fuerzas de EEUU en Europa, sino que también desde allí se dirigen asesinatos selectivos con ’drones’ en Somalia y otros países.

Gráficos revelados por Snowden muestran que solo entre el 10 de Diciembre de 2012 y el 8 de Enero de 2003, la NSA y sus ojos aliados pincharon 361 millones de comunicaciones desde o hacia Alemania.

El debate se ha abierto igualmente en el Parlamento Europeo y en los Parlamentos de Francia, Reino Unido, Italia, España y otros países.

Si la sorpresa e indignación de los líderes europeos fuera real, competirían entre sí para dar asilo a Snowden y agradecerle por ayudar a descubrir una acción ilegal y supuestamente clandestina de servicios secretos extranjeros. Pero la realidad es muy otra y por ello intentan por todos los medios apaciguar los ánimos y que el tema desaparezca cuanto antes de las portadas.

Ni quieren alterar las estrechas relaciones entre la UE y Estados Unidos, ni quieren que se indague sobre el tipo de cooperación que mantienen los servicios de Inteligencia europeos con los estadounidenses.

En Francia, fuentes de Inteligencia revelaron también a Le Monde que los servicios secretos galos, la DGSE, facilitaron a la NSA información sobre comunicaciones entre Francia y países del norte de África, Oriente Medio y Afganistán, a través de los pinchazos a los cables de fibra óptica submarina que atraviesan por el Mediterráneo y llegan a costas francesas, a Marsella y Penmarc’h. La DGSE tiene unidades en esos dos puertos, para controlar el flujo de la información.

Documentos de Snowden muestran que los servicios secretos de Italia y de España colaboraron igualmente con las acciones de espionaje masivo de la NSA. Los gráficos aportados por el joven ex espía muestran que no solo Alemania fue objeto de millones de pinchazos. En esos mismos escasos 30 días, Holanda fue víctima de 1,8 millones de pinchazos; Francia, de 70,2 millones; España, 61 millones; Italia, 46 millones.

Y en medio de todas estas revelaciones y las protestas a las que están dando lugar, el Comité de Inteligencia del Senado estadounidense presidido por la demócrata Dianne Feinstein, votaba semanas atrás por 11 votos a favor y cuatro en contra...la extensión y refuerzo del programa de espionaje masivo en Estados Unidos y en el exterior.

01/2014

http://www.monde-diplomatique.es/?url=articulo/0000856412872168186811102294251000/?articulo=b8ae270b-9e70-466e-aeda-6dd395687415

Roberto Montoya, periodista y escritor, es miembro del Secretariado de Redacción de Viento Sur





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