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Pakistán
A la hora de la guerra de Swat
23/08/2009 | Khaliq Bushra

Con la agravación de la crisis en el valle de Swat, cada vez más familia desplazadas afluyen a Mardan, Swabi, Peshawar y otras zonas de la provincia de la Frontera del Noroeste, llamada aún Pakhtunkhwa /1. Los medios independientes y el estado reconocen que más de 1,5 millones de personas han huido de Swat, teatro de la tercera operación militar contra los talibanes en menos de dos años, pero la cifra sería más bien de 2 millones de desplazados, puesto que centenares de familias esperan aún ser registradas.

Recientemente he visitado tres de esos campos instalados en el distrito de Mardan para las poblaciones desplazadas de Swat: los campos de Shaikh Yasin, Shaikh Shahzad y el campo de Sarhadi de la iglesia luterana, situados en las proximidades de la ciudad de Mardan. El campo de Shaikh Yasin acoge a 12.638 personas (1354 familias), el de Shaikh Shahzad a 8065 personas (1914 familias) y el de Sarhadi de la iglesia luterana 200 personas (42 familias). En total hay 32.725 personas desplazadas en cuatro campos del distrito.

La mayor parte de las personas desplazadas pertenecen a las clases populares, pues los ricos de Swat pudieron huir antes y refugiarse bien en casas de amigos o parientes bien en edificios públicos como escuelas, preferibles a las tiendas de campaña. Según el nazim (alcalde) del distrito de Mardan, 1,23 millones de personas desplazadas viven en familias en Mardan, y 361 edificios escolares sirven de abrigo a personas desplazadas.

Mientras el número de desplazados aumenta, la Provincia de la Frontera del Noroeste ha demandado a las demás provincias que acojan desplazados, pero la provincia del Pendjab (dirigida por el partido de Nawaz Sharif, la Liga Musulmana de Pakistan (PML-N) y la del Sind (dirigida por el Partido del Pueblo Pakistanés, el PPP de Bhuto, y el Movimiento Nacional Unido (MQM) se muestran reticentes.

Miles de desplazados que se dirigían hacia la provincia del Sind han sido detenidos hace algunos días en la frontera que separa el Sind del Pendjab, y no han sido autorizados a entrar en la provincia del Sind. Esto dará inevitablemente lugar a un nacionalismo pachtún dirigido contra las demás nacionalidades.

Nadie sabe realmente cuanto tiempo permanecerán estos desplazados. Según el Comisariado de las Naciones Unidas para los Refugiados (HCR), los desplazados que vienen de los distritos de Bas Dir, de Buner y de Swat permanecerán en estos campos de uno a dos años, antes de ser reintegrados en su región de origen. Mientras tanto, la ayuda extranjera para los desplazados comienza a llegar. La asistencia comprende 110 millones de dólares de los Estados Unidos, 43,5 millones del Japón, 18,54 millones de Gran Bretaña, 16,32 millones de Francia, 17,67 millones de Alemania, 9,52 millones de la UE, 4,32 millones de Canadá, 2,75 millones de Noruega y 1 millón de Dinamarca y de China.

Los talibanes, el ejército y los Estados Unidos forman parte del problema.

A pesar de la importante ayuda extranjera, la situación difícil de las personas desplazadas en estos campos dice mucho sobre el carácter vacío de la retórica política y moral de los gobiernos provinciales y federal. Un cierto número de personas desplazadas, hombres, mujeres y niños, han compartido con nosotros su punto de vista sobre los talibanes, el ejército y los estados Unidos.

Una mayoría de ellos era de la opinión de que los talibanes y los Estados Unidos son ambos malos, que han hecho de la vida de la gente un infierno expulsándoles de sus casas. Nos han confiado que, si la mayoría de los habitantes del valle de Swat había huido, un cierto número de personas quedaban allí bloqueadas todavía. El ejército ha pedido a esta gente que abandone la zona en cuanto sea posible so pena de ser tratadas como talibanes. Los allegados a estas personas que viven en los campos no tienen ninguna información, al haber cortado el ejercito todos los medios de comunicación .

Se han mostrado también críticos a propósito de la operación militar en el valle de Swat y consideran que ha sido lanzada bajo la presión de los Estados Unidos. “El ejército está igualmente en connivencia con ciertos grupos de talibanes y no tiene sinceramente la intención de aplastarlos. Muchos talibanes se han escondido en lugares seguros mientras mueren los civiles, son lo que se llama “daños colaterales”, han declarado algunos hombres de los campos. Desean volver a su casa lo más rápidamente posible y exigen al gobierno que de una fecha para el fin de la operación.

Algunas de las personas desplazadas piensan que los Estados Unidos han obtenido finalmente lo que querían gracias a la cobardía de las autoridades civiles y militares pakistaníes, a cambio de algunos dólares de ayuda temporal. Algunos hombres de edad avanzada nos rodeaban y querían que registrásemos su testimonio. Según ellos, “si la artillería pesada, los bombardeos aéreos y los helicópteros de combate pudieran ganar el combate para el estado, los Estados Unidos habrían sido victoriosos en Vietnam, en Irak y en Afganistán, y el estado pakistaníes habría sido vencedor en lo que era en aquél momento Pakistán oriental y Baluchistán en 1973 y 2006. Pero la historia nos dice algo muy diferente, y desgraciadamente, las lecciones del pasado no han sido aprendidas”.

Posiciones de la izquierda y de la derecha

Los principales partidos políticos y grupos de derechas, incluido el PLM-N del antiguo primer ministro Nawaz Sharif que se había opuesto a los ataques de aviación dirigidos contra los talibanes, han reconsiderado sus antiguas posiciones y apoyan ahora abiertamente la operación militar en Swat. Se dice que este cambio de posición es el resultado de la presión ejercida por los Estados Unidos sobre el PML-N vía la Arabia Saudita.

Solo los partidos de extrema derecha como Jammat-e-Islami y de extrema izquierda como el Partido Laborista Pakistanés (LPP, Labour Party of Pakistan) se oponen claramente a la operación militar y a los ataques de los aviones americanos. Las fuerzas de izquierda piensan que la acción militar no es una solución al problema. Están en contra de la operación militar y los ataques de la aviación. Sugieren que la única salida es autonomizar y equipar a las poblaciones locales a través de los comités de defensa para que puedan asegurar por si mismas su defensa contra los talibanes.

El gobierno provincial del Awami National Party, así como el gobierno federal del PPP anteriormente, concluyó un acuerdo con los talibanes en el valle de Swat y ha cedido a su exigencia de imponer la ley islámica. Pero cuando los talibanes no han entregado las armas conforme al acuerdo, la opinión pública se ha vuelto contra los talibanes... lo que ha proporcionado al gobierno ¿un pretexto para lanzar la operación militar en Swat?

La vida en los campos de desplazados.

Aunque se haya proporcionado tiendas de campaña a cada familia y aunque nadie esté sin abrigo, las condiciones de vida son lamentables para estas familias con un calor ardiente en los campos, donde el termómetro supera los 40º C. Es difícil imaginar la vida en estos campos sin electricidad, con alimentación de mala calidad, un clima difícil e instalaciones mediocres. Han sido desplazados a una zona de clima difícil y no están habituados a estas temperaturas.

Hay pocas farmacias, sin medicamentos de calidad y tratamientos adaptados. A falta de servicios médicos satisfactorios y a causa del consumo de agua no potable, de instalaciones sanitarias y de alimentación insuficientes, etc., un gran número de personas, y muy en particular las personas mayores y los niños, sufre enfermedades como la diarrea, la disentería, las enfermedades de la piel, irritaciones en los ojos, infecciones de garganta.

No hay agua suficiente. Las familias deben utilizar un mismo bidón para el aseo y para el agua de bebida. Tabletas de purificación del agua son proporcionadas, pero por falta de explicación, pocas mujeres las utilizan. El estado de las letrinas construidas por UNICEF es muy malo, no disponen salidas de aguas y huelen muy mal. Además, la ausencia de duchas y lavabos separados para las mujeres es un mal añadido a la situación de las mujeres. La presencia de estos lavabos cerca de los lugares de vivienda es fuente de olores desagradables de forma permanente.

En lo que concierne a la alimentación, la municipalidad de Mardan ha subcontratado el suministro de las comidas a prestatarios locales. Estos prestatarios preparan la alimentación en grandes cacerolas y la distribuyen a las personas que hacen cola. En estas colas, no se ven más que hombre y niños recibiendo la alimentación. Las mujeres no salen de su tienda para tener su parte. El desayuno se compone generalmente de té y de tortas (a veces con algo más), el desayuno de lentejas o buey con tortas, mientras la cena está normalmente compuesta de lentejas y de arroz con té. La mayor parte se queja de la calidad de la alimentación, y dicen que deberían prepararse alimentos diferentes para las personas mayores, los niños y las mujeres embarazadas.

Una cosa positiva que señalar es que están previstas actividades educativas para los niños. UNICEF proporciona servicios de educación primaria a esos niños, y les da carteras y libros. Como las escuelas públicas están cerradas en Mardan y los profesores disponibles, estos últimos se han propuesto para enseñar a los niños en tiendas.

Las mujeres son las primeras víctimas

Los problemas de las mujeres son flagrantes en el interior de los campos de desplazados. Un equipo de gobierno de 25 personas de salud para las mujeres está presente en estos campos. Nos han confiado que la carencia de medicamentos, particularmente para las mujeres embarazadas, es un problema vital. Hay un centenar de mujeres embarazadas en el campo de Sheikh Yasin pero no hay suficientes medicamentos para estas mujeres, que son por otra parte muy sensibles a las condiciones climáticas difíciles y al calor. No disponen tampoco de instalaciones de salud adaptadas en caso de urgencia. Estas mujeres tienen más que necesidad de un alojamiento de mejor calidad, de vitaminas, de alimentación adaptada con leche y frutos, etc. Estas mujeres embarazadas y sus familias deberían inmediatamente ser transferidas a lugares en que las condiciones climáticas fueran mejores, y mejores instalaciones de salud y de alimentación.

En los campos se puede ver deambular niñas de hasta 7-8 años, pero ninguna joven o mujer por encima de esa edad. Están allí, pero invisibles, ocultas en sus tiendas. Es aún más difícil ser una mujer desplazada, puesto que las mujeres están confinadas en las tiendas cerradas. Dicen que es nuestra cultura, que las mujeres no pueden salir. La horrorosa conjugación de normas religiosas estrictas y de la cultura tribal opresiva aumentan las desgracias de estas mujeres. Este sufrimiento terrible es en sí un enemigo para estas mujeres.

Los huérfanos y las viudas sufren condiciones aún más duras. Para obtener alimentación y material de socorro, hay que hacer cola, pero las mujeres y las jóvenes huérfanas no salen de sus “hornos”. En la mayor parte de los casos, se les ignora y están privadas de sus derechos. Las mujeres tienen mucho que decir. Todo el mundo tiene algo que decir, pero las historias que cuentan las mujeres son desgarradoras.

Jan Sultana, abuela de un niño de dos años, nos explica que se ocupa del niño pues su madre, de la que no tiene noticias, no ha podido huir de Swat. Quizá haya muerto. El niño sin madre sufre fiebre y una infección en el pecho desde hace 15 días.

Hadia, una viuda del pueblo de Qabaal en Swat, es madre de seis niños. Pero solo tres están con ella, los otros tres siguen bloqueados en Qabaal. Nos confía que, hace ya seis meses, ella y su marido fueron alcanzados por un bombardeo del ejército pakistaní. Su marido murió en el ataque, y ella fue gravemente herida en la pierna derecha. Su tienda está caliente y huele mal. Grita que los talibanes y el ejército pakistaní son asesinos.

Naheed, del puebloMingora, de Tahiraabd, nos explica que es madre de un recién nacido de 3 días. Está en el campo desde hace 12 días. Para llegar al campo desde Mingora, ha tenido que recorrer a pie una larga distancia. Esto le costó 13 horas. “Tras tres días de toque de queda, el ejército nos obligó a abandonar la zona, lloraba de dolor, recorriendo a pie los 15 km desde Mingora. Mis pies estaban hinchados y me dolían las piernas”, nos cuenta.

Otra mujer, Rajmeena, madre de nueve niños, originaria de la ciudad de Mingora explica que ha necesitado 10 horas para llegar a este campo con sus 9 hijos. Critica el tamaño de la tienda, la alimentación y las instalaciones de salud. “Es la tercera guerra en el espacio de dos años y estamos inquietos por la seguridad de nuestros hogares. Los talibanes son ladrones y asesinos. Han matado a muchas mujeres que habían salido al mercado sin la compañía de un hombre. Roban todo”, dice con las lágrimas en los ojos. “Queremos volver a nuestras casas, queremos que los talibanes, el ejército y los Estados Unidos se vayan de nuestro hermoso valle de Swat”.

26 de mayo de 2009

http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article14038

Traducción: Alberto Nadal para VIENTO SUR

NOTAS:

1/ Nombre dado por los pachtunes a la provincia de la frontera del Noroeste, que significa “tierra de los Patchtunes” en pashto.





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