aA+
aA-
Grabar en formato PDF
Afganistán-Pakistán
Los talibanes: ¿y ahora qué?
08/06/2013 | Omar Ali

[El autor del artículo que reproducimos a continuación se atreve a hacer predicciones en el complejo panorama de Afganistán y Pakistán: “Los talibanes radicales no van a ganar. Esta es la predicción más fácil de hacer así como la más segura”. En otras cuestiones se arriesga más y como él mismo dice “voy a jugármela”. Se trata por tanto de un texto conscientemente polémico y arriesgado. Pero hemos creído que ayuda a situarse en el problemático futuro de estos dos países tras la retirada de los Estado Unidos de Afganistán. Omar Ali es un paquistaní-estadounidense al que le interesa la historia y la ciencia. Blogea en brownpundits.com y también se le puede encontrar en twitter @omarali5.]

Se especula mucho sobre lo que puede o no suceder tras la retirada de los EEUU de Afganistán en 2014. La visión nacionalista pakistaní es que ésta será sucedida por el colapso del “gobierno títere” en Afganistán y por la victoria de “nuestros amigos” los talibanes.

La postura oficial de la OTAN es confiar en que en Kabul sobreviva un “régimen con una base amplia” (con asistencia continuada de la OTAN) y que los talibanes o bien “se reincorporen a la vida nacional” o permanezcan como una insurgencia principalmente rural en la región Pastún.

La posición oficial de Pakistán (en contraposición a la discutible postura nacionalista pakistaní) es un misterio, pero mis amigos de izquierda parece que tienden a pensar que el estado dentro del estado [los servicios secretos (ISI)] tiene un plan retorcido. Que la elección del Movimiento por la Justicia (PTI) [el partido político dirigido por el antiguo jugador de criquet Imrán Khan] en la provincia de Khyber-Pakhtunkhwa, es parte de ese plan en el que se incluye una alianza con todos los “buenos talibanes” para aprovechar al máximo el caos que supuestamente sobrevendrá a la retirada americana.

Con toda la región infestada con agencias de inteligencia y sus agentes dobles y triples, así como de ladrones varios, jefes militares y contrabandistas, no hay forma de que un observador no metido en materia y desde lejos pueda asegurar conocer qué está pasando al detalle. Pero aun así podemos hacer algunas conjeturas generales basadas en noticias publicadas, anécdotas y algunas nociones generales sobre historia y sociedades humanas, así que ahí van.

Los talibanes radicales no van a ganar. Esta es la predicción más fácil de hacer así como la más segura. El último régimen talibán conquistó la mayor parte de Afganistán tan sólo después de que el país hubiese sido total y completamente destruido por la operación conjunta de EEUU, Pakistán y Arabia Saudí. Incluso entonces, el éxito contra otros grupos variopintos de extorsionistas y fanáticos religiosos sólo fue posible gracias a la crucial ayuda de la superior tecnología y organización paquistaníes. Todo, desde el rudimentario sistema bancario hasta la también rudimentaria red de comunicaciones, fue proporcionada por el Cuartel general del ISI paquistaní. Otras potencias como India, Irán y Rusia, apoyaron a otros grupos, pero ninguno tenía la misma facilidad de acceso o los recursos que Pakistán había desarrollado durante su larga intervención en Afganistán, bajo el patrocinio de los EEUU.

Todo eso ha cambiado. El actual régimen afgano y sus centros urbanos no forman parte ya de aquel país devastado que la CIA y el ISI le regalaron a los yihadistas y a los talibanes. Los EEUU han cambiado completamente sus posiciones, pero todavía tienen grandes recursos que pueden depositar en el actual régimen. Rusia, Irán e India están determinados a evitar una segunda vuelta de los talibanes. Por último, pero no menos importante, los propios talibanes no son un grupo firmemente disciplinado. El grupo del Mulá Omar puede que tenga gran legitimidad a ojos de todas las facciones yihadistas, pero los “jóvenes turcos” del TTP [Talibanes de Pakistán] ciertamente no aceptan órdenes de nadie. Se supone que la red Haqqani es un “auténtico brazo” de la agencia de inteligencia más sofisticada del mundo, pero el haber jugado a dobles y triples bandas ha mellado inevitablemente tan hermosa relación. Lo principal del sueño puede que esté intacto, pero por un lado se las tienen que ver con los fanáticos chiflados del estilo TTP, y por el otro con los líderes locales afganos que son nacionalistas más moderados y pragmáticos, y con un servicio de inteligencia pakistaní que está, por lo menos, jugando a tres bandas. Nada bueno puede salir de ahí.

De hecho, voy a jugármela y hacer una predicción arriesgada: no habrá ni siquiera un período temporal durante el cual la agencia de inteligencia más sofisticada del mundo intente revivir una coalición de “talibanes buenos” para hacerse con un cacho del pastel en Afganistán. Mucho antes de que los americanos se vayan, el establishment paquistaní sufrirá una desagradable ruptura con sus queridos buenos talibanes. Todos los talibanes, buenos, malos y feos, estarán en guerra contra el Estado pakistaní y el Estado afgano apoyado por los americanos. No importa si el estado dentro del estado ha organizado, o no, la coalición entre el PTI y Jamiat Islami, una especie de segunda vuelta de la anterior colación NMA que gobernó en Khyber-P, para asegurar que sus planes marchen viento en popa. Esos planes (si es que existen, por ahora, quién sabe) se quedarán en nada. La élite dominante es la élite dominante. Su futuro es cómo parte del capital globalizado (americano, chino, saudí, poco importa). Incluso Imran Kahn será reeducado y descubrirá cuán importante es bombardear a los terroristas en las Áreas Federales pastunes (FATA). A algunos esta predicción les parecerá muy osada, pero la guerra con los talibanes está al caer con tanta seguridad como el carro sigue al caballo.

Creo que el incompetente, corrupto y destartalado Estado paquistaní se las maneja para sobrevivir, pero con dificultades y de manera desordenada. Si resulta ser más débil de lo que me imagino, se hundirá luchando. Y en ese caso la comunidad internacional ("Intcom" por aquello de usar el término útil de Noam Chomsky) tendrá que encontrar la manera de distribuir las piezas. Creo que ese es el panorama menos probable. Creo que el estado sobrevivirá. Pero también creo que tendremos todavía durante muchos años una guerra confusa y desordenada con los talibanes.

Por supuesto, los talibanes no serán el único problema. El robo indiscriminado, que se ha convertido en el modus operandi de la élite dominante, provocará crisis en todas partes. Pero si la India puede sobrevivir con muchos más pobres y con una élite igualmente voraz, Pakistán también. Predicción arriesgada número dos: la democracia también sobrevivirá... y será un elemento importante en la supervivencia del estado. Pakistán está cerca de llegar al punto en el cual las instituciones democráticas se vuelven tan “normales” que el sistema ya no aparenta fragilidad. El problema de los mitos fundacionales de Pakistán seguirá persiguiendo al sistema (Islami nizam, nazria Pakistan, la hipocresía necesaria para hacer funcionar un sistema parlamentario moderno junto a esas nociones que vinculaban el nacimiento del estado con el ideal islamizador), pero una vez que el ejército deje de gastar grandes sumas de dinero para socavar el sistema, el sistema sobrevivirá.

Mientras esto sucede, se abrirá un espacio para un partido socialdemócrata genuino. Y para partidos más pequeños a su izquierda. Esperemos que alguien esté ya trabajando en eso. Crucemos los dedos.

30/05/2013

http://www.viewpointonline.net/what-next-for-the-taliban.html





Facebook Twitter Telegram RSS

vientosur.info | Diseño y desarrollo en Spip por Freepress S. Coop. Mad.
 
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual Los contenidos de texto, audio e imagen de esta web están bajo una licencia de Creative Commons