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Cuba
54 años de la revolución
14/01/2013 | Pablo Stefanoni

El 1 de enero se cumplieron 54 años de la revolución cubana, un hecho que marcó a varias generaciones en América Latina y en el mundo. Esa revolución en una isla del Caribe -a escasas millas de EEUU- parecía capaz de avanzar en un marxismo diferente al anquilosado socialismo real que predominaba en la URSS postestalinista: Stalin había muerto sólo seis años antes y el XX congreso del PCUS desestalinizador se había reunido hacía apenas tres.

Pero esa utopía de un socialismo más libertario duró poco. A comienzos de los 70, la sovietización y el quinquenio gris en la cultura acabaron con la heterodoxia y alinearon al país en el rumbo del socialismo soviético. Es cierto, como se suele repetir en favor del régimen vigente en la isla, que Cuba no era Europa del este. Pero eso es sólo una verdad a medias. No era y era.

Depende de por dónde se la mire. Por ejemplo, en relación a su economía, ésta fue más centralizada y ortodoxa que en varios países de Europa del este, donde se permitieron mayores espacios de mercado, por ejemplo respecto a las economías campesinas.

En cuanto a las formas del control político también hay muchas similitudes. Es cierto que la legitimidad del Gobierno cubano -por su carácter antiimperialista- y especialmente de Fidel Castro como líder carismático, era mucho mayor que en los países europeo-orientales, donde el comunismo se vivió en gran medida como una fuerza de ocupación (aunque los casos de comunismo nacional como Ceaucescu no fueron mejores).

Pero no es menos cierto que los servicios de inteligencia desarrollaron formas de control social eficaz con la excusa -sensata- de combatir las infiltraciones del imperio, que las hubo y muchas.

El modelo cubano de economía de comando, sumado al decisionismo de Fidel Castro en cualquier dominio de la esfera pública (incluso en los que no sabía demasiado), se volvió crecientemente insostenible y sus efectos fueron perniciosamente desorganizadores.

El precio del igualitarismo social fue un régimen crecientemente autoritario y una economía estancada dependiente de la Unión Soviética. En 2013 se cumplen 24 años del traumático "Periodo especial en tiempos de paz" que sucedió al derrumbe de la URSS y dejó a Cuba al borde del colapso.

Para muchos cubanos, esa es una fecha clave en sus vidas, más allá de las obligadas festividades del calendario oficial. Por eso hoy muchos temen que una deriva hacia la derecha de Venezuela los vuelva a una pesadilla.

Sin embargo, Cuba se mueve. Es difícil saber hacia dónde. Raúl Castro ha montado un régimen sostenido en gran medida en las Fuerzas Armadas y sus grupos de gestión empresarial. Su modelo es Vietnam pero las realidades entre ambas naciones son muy diferentes.

El aumento del cuentapropismo tendrá, sin duda, consecuencias sociopolíticas profundas, al independizar del Estado a parte de la población. En paralelo, el Gobierno aprobó una reforma migratoria que flexibiliza las normas para salir de Cuba.

A partir del 14 de enero, los cubanos que viajen al extranjero no tendrán que pagar a su Gobierno 150 dólares por cada mes que pasan fuera. Además, podrán permanecer en el extranjero 24 meses, no los 11 meses actuales, antes de perder su residencia y beneficios tales como la atención médica y la conservación de la vivienda.

Posiblemente el mismo 14 la bloguera Yoani Sánchez -que hasta ahora no puede viajar al exterior- se presentará a buscar su pasaporte y ahí se verá hasta dónde coinciden los deseos de muchos cubanos con las nuevas realidades. Creo que más allá de las posiciones políticas que tenga -y de quien la financie- Yoani Sánchez debería poder ir adonde quiera, donde por otro lado repetirá lo que ya dice en su blog que no es nada del otro mundo: anécdotas sobre las disfuncionalidades del socialismo cubano. También están cambiando las cosas en Miami, donde muchos cubanoamericanos -sobre todo los jóvenes- ya no apoyan el bloqueo y votan por los demócratas.

En el ámbito cultural muchas cosas se han relajado. Mariela Castro -hija de Raúl y directora del Centro Nacional de Educación Sexual, CENEX- dijo recientemente que Cuba está preparada para el matrimonio entre personas del mismo sexo, un cambio significativo en un país donde los homosexuales eran enviados a campos de "reeducación".

Temas como la negritud, el racismo y la heterogeneidad nacional son hoy discutidos con bastante libertad. Y quizás un dato significativo es que este año Leonardo Padura haya recibido el Premio Nacional de Literatura. Su libro "El hombre que amaba a los perros", sobre Ramón Mercader (el asesino de Trotsky) es una obra tan rigurosa históricamente como crítica del devenir antiutópico de la revolución cubana.
 

Pablo Stefanoni es Jefe de redacción de la revista Nueva Sociedad

7/1/2013

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