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Siria
El Ejército Libre debe oír la voz de los civiles
18/10/2012 | Razan Zeitouneh

[El armamento de la revolución se inscribía, tras meses de manifestaciones pacíficas reprimidas, en la “lógica” de su desarrollo. Pero, luego, esta dimensión planteaba y plantea, con mayor agudeza, la cuestión de la unión entre, por un lado, la orientación política o “dirección” de un proceso que disponía de una base de masas creciente, y de otro su “dirección” militar. Especialmente desde el momento en que la acción de autodefensa pasa a un estadio de enfrentamientos -ciertamente fragmentados- con el ejército del poder; lo cual sucede en el curso del año 2012. La debilidad de las fuerzas militares ligadas a la revolución no puede ser reducida ni a la cuestión de la falta de armamento de los grupos del Ejército Sirio Libre (ESL), que sigue siendo evidente frente al instrumento decisivo del régimen dictatorial, su fuerza aérea, ni a su relativa desorganización. La desestabilización de las fuerzas enemigas, la amplitud de las deserciones, las dudas de las “milicias” están determinadas por una coherencia estratégica y por el reforzamiento de la unión con amplios sectores de la población. Ésta es la que más sufre -pues es el objetivo prioritario del régimen- por los bombardeos, detenciones, francotiradores y acciones de los chabihas [milicianos favorables al régimen]. La unión entre lo político y lo militar es decisiva para limitar el espacio político-militar que grupos “yihadistas”, incluso marginales, pueden ocupar. Sus acciones -algunas “espectaculares”- no pueden sino facilitar la táctica de división confesional que el régimen ha utilizado siempre. Divisiones, que en un contexto así, pueden tomar la dimensión de “revanchas”, tanto más en la medida en que dure el conflicto.

Esta convergencia entre lo militar y lo político implica que se establezca de forma más clara una coherencia entre los objetivos de una revolución popular antidictatorial -derrocar al régimen tiránico- y los objetivos de emancipación nacional y social. Especialmente en la medida que la adhesión popular ha sido claramente motivada por la estrecha relación entre la crisis social y la política de acaparamiento cada vez más acentuado de la riqueza producida, en un país saqueado por medio de una concentración clánica del poder, con la corrupción y el terror que la acompañan. La ausencia de dicha convergencia entre lo militar y lo político se hace sentir terriblemente y el precio pagado por la población es enorme.

En esta perspectiva, como demuestran numerosos ejemplos en la historia, el respeto de reglas estrictas en cuanto a las modalidades de las acciones -relaciones con la población, rechazo del pillaje, o de ejecuciones que toman el aspecto de vendetta, en una palabra la unión entre “activismo civil y militar”- es decisiva para ejemplificar y concretar la relación, la unión, entre los objetivos políticos proclamados de la “revolución popular” y la acción militar. Esto aún más importante frente a un régimen que está dispuesto a “destruir todo lo que considere necesario” para sobrevivir. Como confirmaba el 7 de octubre de 2012 un diario cercano al régimen, “el ejército sirio va a lanzar un asalto final sobre Homs y su provincia. Los barrios en que se han atrincherado los rebeldes son el objetivo desde hace cinco días de una ofensiva generalizada. Miles de civiles han sido cogidos en la trampa. Otro periódico prorégimen, As-Saoura, afirma que el ejército regular ha recuperado cinco nuevos sectores que estaban antes en manos de los miembros del Ejército Sirio Libre. El barrio apuntado en particular por las fuerzas gubernamentales es Khaldiyé. Según Abu Rami Al-Himsi, portavoz del Consejo de la Revolución en Homs, con quien hemos hablado por teléfono, los bombardeos sobre ese barrio son de una extrema violencia desde hace cinco días, soltando incluso barriles de TNT desde aviones” (RFI, 10 octubre de 2012) Homs posee una importancia estratégica para Bachar Al-Assad. Esta provincia es la mayor del país y es fronteriza con Líbano e Irak.

La determinación criminal del régimen se ve también a través de las descripciones más precisas hechas por Ian Pannel de la BBC. Los bombardeos sobre la ciudad de Alepo no perdonan ni a los hospitales civiles. Esta “táctica” militar tiene también por función crear una situación en que una parte de la población tenga la impresión -bien real- de que está atrapada entre dos “fuerzas militares”.

En este contexto -en el que el olvido tanto de las raíces del levantamiento popular como de la naturaleza militar-tiránica del régimen es común en quienes se llaman “especialistas de geopolítica”- es aún más importante llevar al conocimiento de nuestros lectores y lectoras las reflexiones críticas hechas por miembros de la Coordinadora de los Comités Locales sobre las acciones del Ejército Sirio Libre (ESL). Es lo que hacemos publicando la traducción de este texto, aparecido en árabe el 9 de octubre de 2012, redactado por Razan Zeitouneh (Redacción de A l´encontre)].

No parece que se hayan constatado progresos en lo referido a las prácticas de miembros del Ejército Sirio Libre en las regiones afectadas. Al contrario, todos los llamamientos han quedado en letra muerta. El descontento y la angustia van aumentando entre los civiles y los militantes, hasta el punto de que han tenido lugar manifestaciones en varias regiones llamando a la reforma del Ejército Libre, a un cambio de comportamiento tanto hacia los civiles como hacia sus propias unidades.

Hoy no tiene ninguna utilidad declarar que tal brigada o tal otra utiliza la revolución usurpando el nombre del Ejército Libre. Los abusos y malos comportamientos se han comprobado en el seno de brigadas y batallones conocidos por nosotros. Pero esta toma de conciencia no basta; no es ya tolerable dejarles practicar la humillación de civiles o sufrir sus errores militares en las zonas en que el ejército Libre está desplegado.

Es forzoso constatar que ciertos Consejos Militares no tienen casi poder sobre su brigada y sus oficiales, y que éstos tampoco lo tienen sobre los miembros de algunas brigadas. La ayuda tardía que comienza al fin a llegar sigue siendo desordenada, pasa de mano en mano de forma anárquica y no coordinada, a merced de cálculos de todo tipo y dependiendo del establecimiento de relaciones de subordinación.

Sin embargo muchos batallones siguen teniendo las manos limpias, tienen actuaciones correctas e intenciones honorables, pero no obtienen apoyo de ningún tipo, aunque les anima una verdadera voluntad de hacer las cosas bien; padecen impotentes los defectos de las otras brigadas y su imagen negativa (…).

Los batallones formados por voluntarios son apoyados en detrimento de los formados por soldados que han desertado del ejército; igualmente los batallones que obedecen a una motivación ideológica /1 y que reciben apoyo, en detrimento de los que no son fieles más que a la patria.

Esta anarquía es de mal augurio, tanto si se quiere reconocer como si se prefiere cerrar los ojos. Si añadimos a esto la política del régimen de destrucción indiscriminada de las viviendas y bienes de los civiles, de incendio de los comercios y de su pillaje, de castigo y tortura de sus habitantes, todo junto lleva a los civiles a pedir la salida de los hombres armados de su región. Es lo que ha ocurrido en la región de Damasco y sus ciudades circundantes, en Daraa y en otras partes.

No soy una experta militar e ignoro si el despliegue de los miembros del Ejército Libre fuera de las ciudades, para que se acaben en ellas las actuaciones criminales de las fuerzas regulares, es algo a tener en cuenta. No me pronunciaré sobre ese tema. Pero el Ejército Libre debe tener conciencia de las presiones terribles y de las pérdidas humanas y materiales incalificables que sufren los civiles. Es preciso que les ayuden a hacer frente a esas presiones. Es preciso que algunos de sus elementos vuelvan al sitio de donde proceden, donde han evolucionado durante meses: la sociedad civil. Pues la ignorancia de las quejas sobre los comportamientos de algunos de sus elementos, la ausencia de un mínimo de organización o de coordinación entre batallones de una misma región y de un mínimo de reglas de comportamiento que se comprometen a respetar no es ya tolerable.

Los civiles forman lo esencial de los hombres armados, pueden ser de una ayuda preciosa en muchos terrenos, a condición de que el Ejército Libre decida escuchar sus reivindicaciones: la formación de comisiones de investigación independientes formadas por activistas locales en cada región; la puesta en pie de comités neutrales para recibir las quejas; conceder permiso a los civiles para vigilar las actuaciones de los batallones que afecten a sus vidas, sus bienes y sus libertades individuales.

Por otra parte, los activistas civiles han dejado un hueco en sus regiones respectivas al abandonar muchos de ellos su papel, bien para sumarse a los combatientes o dejando la gestión de los asuntos civiles locales a los hombres armados. Las coordinadoras locales se han debilitado, mientras que los consejos locales no han asumido aún su función, incluso en las regiones ya liberadas.

Solo últimamente y en zonas limitadas los combatientes y los civiles han tomado conciencia de su dependencia y han comenzado, juntos, a rectificar las cosas ayudándose mutuamente. Pero esto sigue siendo una experiencia limitada, tanto geográficamente como por el número de batallones implicados.

Los propios llamamientos de los civiles están mal coordinados en sus reivindicaciones, desunidos en cuanto a sus orientaciones y no presentan soluciones concretas; sobre estos puntos debemos centrar nuestros esfuerzos. Pero estas lagunas no liberan al Ejército Libre de sus responsabilidades; y no le dan la excusa para cerrar los ojos ante las quejas que le incumben.

¡Cambiad en nombre de la gente que os ha amado, apoyado, recordado en las manifestaciones y protegido en sus casas y en su corazón, antes de que las bombas y el fuego les alcancen! ¡Sois los “defensores de nuestros hogares” /2, dad de nuevo sentido a esa expresión!

9/10/2012

Publicado en Tlena Al Horrieh, publicación de los Comités Locales de Coordinación, una de las instancias de mando de la revolución siria

(Traducido del árabe por Jihane Al Ali para la página de A l´encontre).

http://alencontre.org/moyenorient/syrie/syrie-que-larmee-libre-entende-enfin-lappel-des-civils.html

Razan Zeituneh es una abogada siria de 34 años. Está implicada en la defensa de los presos políticos en Siria. Buscada por el régimen de Assad debido a su compromiso por la democracia, pasó a la clandestinidad a comienzos de la revolución tras la detención de su marido. Recibió en 2011 el premio Anna Politkovskaya, la periodista rusa que publicó numerosos reportajes sobre Tchechenia y fue asesinada el 7 de octubre de 2006.

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR.

Notas

1/ Se sobreentiende que islamista.

2/ Cita del himno nacional sirio que califica así a los soldados del ejército sirio.





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