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Siria
Activismo civil: la sociedad siria movilizada en su conjunto
25/09/2012 | Ilham Al Issa

El enfrentamiento militar, que aparece en las portadas de los medios internacionales, deja en la sombra la amplitud de la movilización civil, incluyendo aquella sin la cual la resistencia armada frente a la dictadura, sería imposible. Es por tanto importante describir este tipo de resistencia para difundirla fuera de Siria. Tras un año y medio de revuelta contra el régimen dictatorial del clan Assad, el activismo civil en Siria ha debido adaptarse a las diversas formas de represión, a la evolución de la situación sobre el terreno y a la urgencia. Se ha especializado también en un reparto de las tareas más preciso entre activistas cada vez más numerosos y diversos: hombres y mujeres, de todos los orígenes sociales y confesionales, a pesar de los riesgos que se corren.

En el llamado terreno humanitario, la principal actividad consiste actualmente en alojar a familias o personas en peligro. La mayor parte de éstas han huido de la represión o de las zonas de combate. Para ellos hay que alquilar apartamentos o encontrar familias de acogida, alimentar a las familias, asegurarles ropa, sitio para los niños y alimentos para los bebés...

En Damasco y su región quienes tenían un carné de identidad que indicaba Homs como origen tenían derecho a un cesto de alimentos diario del Creciente Rojo, hace aún algunos meses. Ahora, desde que el régimen ha designado algunas asociaciones para encargarse de esa distribución, las familias no se atreven ya a presentarse para obtener la ayuda que les es concedida y los cestos son distribuidos a mala gente... En efecto, se sospecha que esas asociaciones están infiltradas por los servicios de información del régimen. Una red paralela, salida de la revolución, se encarga por tanto de financiar, preparar y distribuir otros cestos de alimentos a las personas realmente desplazadas de Homs que tienen necesidad de ello.

El activismo militante y político sigue siendo el terreno más secreto y más peligroso. Grupos clandestinos se han constituido y han puesto en pie sistemas de comunicación para pasarse señales por internet, indicando las citas de las manifestaciones “volantes”. Estas demostraciones pacíficas tienen lugar aún diariamente en la mayor parte de los barrios y barriadas, a pesar de la represión. Se desarrollan en el mayor de los secretos, por sorpresa y muy rápidamente. El tiempo imprescindible para filmar las consignas, llevar el mensaje al barrio pero también a la red y mantener activa la movilización.

Otras personas producen panfletos o periódicos, los imprimen y los distribuyen. A veces los periódicos son producto sencillamente de iniciativas individuales..., otros están editados por grupos que se han organizado y que tienen apariciones más o menos regulares. Decenas de títulos circulan actualmente en la región de Damasco. Todos tratan, exclusivamente, de la revolución y de la situación del barrio, de la ciudad o de la región. No están, en su mayor parte, ligados a ningún partido ni organismo, sino que son la emanación de simples ciudadanos y ciudadanas comprometidas en la protesta y ávidos de expresarse tras cuarenta años de silencio forzado.

La distribución se hace por la noche o durante el día según se trate de barrios tranquilos o vigilados de cerca, siguiendo estratagemas cada vez más ingeniosas para no despertar sospechas. Las mujeres juegan evidentemente un papel muy importante en todos los desplazamientos, puesto que gozan de un margen de maniobra bastante mayor que los hombres. Ahora, sin embargo, existen controles del ejército exclusivamente dedicados a la detención de mujeres y a su cacheo minucioso, como en Qudsaya en la periferia de Damasco, últimamente.

Algunos activistas se han especializado en los medios. Tratan de hacer el trabajo de los periodistas extranjeros o independientes que no tienen acceso sobre el terreno, puesto que tienen prohibida la estancia por el régimen. Periodistas, ciudadanos o simples videoaficionados..., cada barrio cuenta con un cierto número de ellos, pero pocos son los los que cubren varios barrios. En efecto, los desplazamientos con material, incluso de pequeño tamaño, son extremadamente arriesgados. El ejército y las fuerzas del orden acosan a cada persona susceptible de hacer salir información hacia el exterior del país. Por consiguiente quienes pasan de un barrio a otro se ponen particularmente en peligro y ponen en peligro a la gente que filma.

Por otra parte, cada brigada del ESL (Ejercito Sirio de Liberación) cuenta en su seno con varios miembros que se dedican exclusivamente a la información y la comunicación. Éstos tienen por única arma su cámara.

Por consiguiente, una amplia red de militantes, hombres y mujeres, se encarga de proporcionar material de comunicación simple y ligero a esos activistas de la información, estén en los barrios o en el seno de una brigada del ESL: cámara, ordenadores, teléfonos,... etc. Esos equipos, no sofisticados, son comprados en Siria por los activistas gracias a las donaciones; ¡lo poco de vida económica aún en funcionamiento funciona así a medias gracias a la revolución y sus necesidades!

En estas condiciones, la frontera entre la resistencia armada y el activismo civil es delgada.

Muy a menudo, el ESL es el heredero de los Tansiquiyat (coordinadoras locales que organizaban la protesta pacífica, aún activas en ciertos barrios). Así en Mazzeh (al suroeste de Damasco) la coordinadora permanecía en secreto y organizaba las grandes manifestaciones de 2011 en ese gran barrio de Damasco, sin que nadie supiera quién la componía. Cuando sus miembros decidieron tomar las armas, aparecieron enmascarados, armados...pero fueron reconocidos por algunos y cayeron víctimas de la delación. La mayor parte de ellos han muerto, asesinados o torturados por los servicios del régimen.

Así es como una parte del activismo civil se ha vuelto hacia el apoyo a la resistencia armada. Ayudar al desplazamiento de los combatientes, difundir sus mensajes y sobre todo realizar la relación con los actores del servicio médico a fin de determinar, entre otras cuestiones, dónde enviar los heridos, a qué hospitales, dónde y cómo crear clínicas clandestinas, qué camino tomar para evitar los controles del ejército regular, etc. Sabiendo que los heridos civiles son generalmente detenidos, incluso rematados, cuando son detectados por las fuerzas de seguridad.

A partir del momento en que el nombre de un activista es conocido por los servicios del régimen, ya no puede desplazase y debe por tanto vivir oculto, clandestino. Es por esta razón por la que los activistas civiles se deciden muy a menudo a tomar las armas y sumarse al ESL pues una vez buscados por las fuerzas de seguridad, corren el riesgo de la peor de las torturas y muy a menudo de la muerte. No tienen entonces ya otra opción que las armas para continuar actuando por la revolución.

Las familias desplazadas en el interior del país cuentan con muy pocos hombres: están o bien en el ESL, o bien huidos. Quienes permanecen con sus familias deben vivir ocultos en su mayor parte. Muy pocos trabajan y alimentan familias numerosas, familias ampliadas. Otros no tienen fuentes de ingresos y finalmente se consagran exclusivamente al apoyo civil al ESL.

En el terreno médico es donde los activistas están más expuestos a los peligros inmediatos puesto que su actividad está esencialmente ligada a las zonas de represión o de combates y a la evacuación de los heridos. Es entre ellos se cuenta el mayor número de muertos y heridos.

Las donaciones para asistencia médica provienen esencialmente de las ONGs internacionales que envían dinero clandestinamente o a veces oficialmente gracias a ciertas complicidades. En efecto es difícil impedir a un hospital ser solidario con la población: incluso en los hospitales del estado, el personal trabaja en paralelo, clandestinamente, para cuidar a los heridos.

Así hay pacientes que son atendidos en las estructuras del estado o privadas, gratuitamente, ya se trate de heridas directas o de enfermedades crónicas de personas desplazadas, etc.

Antes de la revolución, el sistema de salud en Siria era gratuito para todos, pero estaba gangrenado por la corrupción, el sistema conocía fallos terribles en su funcionamiento. Hoy se ha vuelto realmente gratuito para la población que sufre, aunque de forma oculta y con riesgo del cuerpo médico, vigilado de cerca por un aparato represivo que no retrocede ante nada.

En efecto el régimen, en Homs, no ha dudado en entrar en los hospitales, en rematar a enfermos y heridos, en detener o matar a los médicos, en torturar a heridos,...etc. La política del terror, bajo todas sus formas, no ha hecho más que incitar a la población a implicarse aún más en la resistencia.

Los problemas más importantes conciernen a los desplazamientos, cualesquiera que sean los niveles o terrenos del activismo civil en Siria. Los controles de seguridad erigidos por el régimen recorren intensamente ciertas zonas o regiones. Una buena parte de la energía de todos está dedicada a evitar esos controles, localizándolos a fin de poder esquivarlos o pasarlos en condiciones menos peligrosas. La diversidad de origen de los activistas crea la posibilidad de un abanico bastante amplio de acciones, sin por ello poder evitar la implacable represión cuando se abate. En cuanto a la comunicación entre los grupos y para coordinar las operaciones, es aleatoria en función de las conexiones a través de Internet. Pero sigue siendo posible.

En fin, todas estas actividades están financiadas por donaciones esencialmente provenientes del interior o de la diáspora siria en el exterior. Las clases medias no tienen ya qué donar tras un año y medio de “ralentización” de la actividad económica. Son ahora fracciones de las clases superiores las que se movilizan: comerciantes, importantes hombres de negocios, grandes empresarios agrícolas. Por ejemplo, últimamente, se ha asistido a la donación de la totalidad de la producción de la temporada de una gran explotación agrícola. Así muchas producciones locales abandonan el mercado para recorrer un circuito paralelo, clandestino y gratuito. La mitad de la producción de una fábrica de ropa entra actualmente en este circuito. La movilización es en ese caso vertical: patronos y empleados están implicados; la empresa o la explotación se dedica entonces por entero a la revolución.

El activismo civil depende de las donaciones de todos para sobrevivir y continuar su lucha por una Siria libre y democrática. Hace frente a un aparato represivo implacable. Hombres y mujeres caen cada día intentando actuar con medios a menudo muy modestos. El pueblo sirio aguanta, a pesar del horror, pero tiene necesidad de la solidaridad internacional para continuar su lucha y sobrevivir: una solidaridad moral y política pero también material, financiera y médica.

20/09/2012

http://alencontre.org/laune/activisme-civil-la-societe-syrienne-mobilisee-dans-son-ensemble.html

Ilham Al Issa es un joven activista de la región de Damasco.

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR





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