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Siria
Vida (¿y muerte?) ideológica del Baas, el partido de la “resurrección árabe”
02/09/2012 | Pierre Pouchot (Mediapart)

En su caída, ¿con qué habrá que quedarse del régimen baasista sirio? ¿La profesión de fe de Michel Aflak, uno de sus teóricos (cristianos) más importantes? ¿Las pancartas colgadas en cima del mercado de Damasco celebrando la llegada de Hafez El-Assad, acogido como liberador del yugo de los generales baasistas? ¿Los eslóganes de los años 1950 repetidos hoy a los niños de todas las escuelas del país para afirmar la fidelidad al presidente Bachar El-Assad? Mucho antes de ser expulsada de la Organización de Cooperación Islámica (OCI), a mediados de agosto, Siria ha inspirado al Próximo Oriente y defendido la ambición de un panarabismo triunfante. Es ese modelo (o lo que resta de él), el de un partido Baas oficialmente en el poder en Siria desde hace seis decenios, el que se hunde hoy.

Para comprender la importancia de Damasco y su influencia histórica sobre las sociedades del mundo árabe moderno, pero también la singularidad que Siria saca de una geografía imposible, con múltiples fronteras, hay que estudiar la historia de ese partido que ha impuesto un modelo de partido-Estado sobre el que el clan Assad se ha apoyado para asegurar la longevidad de su poder absoluto, hasta los enfrentamientos actuales.

El Baas, un proyecto político para Medio Oriente

En el momento de su fundación en 1947 por un puñado de personalidades sirias francófilas y lectoras del filósofo Henri Bergson, el Baas es un partido de intelectuales y de estudiantes. En una segunda etapa, la organización se alía con el partido árabe socialista de Akram Hourani, más ligado al medio campesino de los alrededores de Hama y opuesto al feudalismo. Es esta fusión la que permite al partido desarrollarse y convertirse en una organización popular.

El Baas se aprovecha además del trabajo de Akram Hurani entre los militares de primera fila, y en particular de los oficiales que pertenecen a minorías religiosas alauita y drusa. Uno de los principales pensadores del panarabismo, el cristiano sirio Michel Aflak, apodado “el filósofo” por sus camaradas en el seno de un partido del que asume la función de secretario general, propone entonces un proyecto político socializante e idealista para el Baas sirio, pero también para el Próximo Oriente árabe.

“En una entrevista publicada en 1959 (extracto de la obra Una primavera árabe, de Jacques Benoist-Méchin), detalla la investigadora Manon-Nour Tanus, Michel Aflak expone los objetivos del Baas de la siguiente manera: derrocar el feudalismo y proceder a un reparto más equitativo de las riquezas. Pero contrariamente al comunismo que considera en regresión desde los años 1940, la idea general de Michel Aflak, es elevar al hombre, que éste no sea la herramienta de la revolución. Es la revolución la que debe estar a su servicio. Y esto debe hacerse antes en el marco nacional, es decir en el seno de la nación árabe, pues es en el interior de ese marco en el que cada cual podrá realizar su destino personal. Una de las expresiones claves de su discurso es el “mar de fondo”. La revolución tiene por objetivo llegar a las estructuras sociales más profundas, los tabiques divisorios de las sociedades árabes deben ser fundidos en el crisol de la revolución”.

De 1954 a 1958, época de la democracia parlamentaria, el Baas dispone de una veintena de escaños (de un total de 144) y juega un papel clave en la vida política siria. Su influencia se extiende por Irak, Líbano y Jordania, por medio de una dirección internacional, que reagrupa a representantes de los partidos Baas de esos tres países, en los que sin embargo siguen siendo muy minoritarios. El 1 de febrero de 1958, la unificación de Siria con el Egipto de Gamal Abdel Nasser, en el seno de una República Árabe Unida ardientemente deseada por Michel Aflak, marca paradójicamente un freno a su influencia. Nasser disuelve el partido de Aflak por miedo a que el Baas le haga sombra. La rama iraquí del partido emprende entonces su auge. En Bagdad, la ambición socialista será sin embargo puesta de lado, en beneficio del desarrollo económico y de un poder totalitario encarnado en 1979 por la toma del poder de Saddam Hussein (lo que no impedirá a la intelligentsia occidental tomar partido por Irak en la guerra que le opondrá a Irán de 1980 a 1988).

Resucitado tras la retirada siria de la República Árabe Unida, el proyecto político del Baas sirio toma forma de nuevo. El 8 de marzo de 1963, al lado de nacionalistas salidos de diferentes organizaciones políticas, los militantes baasistas dirigen un primer golpe de Estado. Desde esta fecha, el partido emprende su muda ideológica. El ala izquierda toma el poder en 1966 e impone al país profundas reformas socializantes, de oientación marxista e inspiradas en las revoluciones vietnamita y cubana. El Baas es entonces el partido del Estado, como lo estipula la constitución. Es el partido el que decide sobre las grandes orientaciones de la sociedad siria, a imagen de los partidos comunistas de la Europa del Este. Alrededor de él gravitan una serie de partidos minoritarios, sin poder ni influencia política. Porque permite acceder a los empleos públicos y a los puestos importantes de la sociedad siria, el Baas se convierte entonces en un partido de masas, y supera el millón de adherentes.

El “todo Estado” del militante histórico Hafez El-Assad

La tentación del Baas de penetrar en todos los poros de la sociedad siria a través de los sindicatos y de asociaciones ligadas al partido encuentra su plena expresión en la toma del poder del clan Assad. A partir de 1970, el partido se transforma para desembocar en un “todo Estado”, según la expresión del intelectual sirio Faruk Mardam-Bey, o al “Estado de barbarie” como lo describe el investigador Michel Seurat, desaparecido en 1986 en Líbano (Syrie, l´État de barbarie, PUF, 2012).

El largo trabajo de Hafez El-Assad en el interior del partido ha producido sus frutos. Miembro del partido desde su primera juventud, Assad forma parte del comité militar clandestino del Baas al comienzo de los años 1960, en el momento de la secesión de Egipto. Participa en el segundo golpe de Estado de 1966. Ministro de Defensa, es ya uno de los hombres fuertes del régimen, con otros dos oficiales alauitas, que descarta en el momento de su toma del poder en 1970. A su llegada a la cabeza del Estado, Assad es bien acogido: “Los sirios estaban hartos del pequeño grupo de baasistas que controlaba el país, recuerda Faruk Mardam-Bey. Se les hacía en particular responsables de la derrota de la guerra con Israel en 1967, y de la pérdida de los altos del Golán. Assad vino hablando de apertura política y económica, los comerciantes estaban muy contentos. Había incluso a la entrada del zoco de Damasco una inscripción: ‘Hemos pedido a Dios que nos salvara, y Dios nos ha enviado a Hafez El-Assad”.

A lo largo de todo el decenio de 1970, Assad va a apoyarse en las estructuras del Baas, que toma a su cargo y disuelve poco a poco en la dictadura. “El partido está enfeudado a la ‘familia’ desde finales de los años 1970, fecha en la que pierde su poder en beneficio de los servicios de seguridad, que dominan la política siria”, resume Fabrice Balanche, profesor en la Universidad Lyon-II. Retratos, estatuas del presidente y de su hermano aparecen en las principales avenidas de las ciudades del país, lo que los oficiales y dirigentes del Baas no habían jamás osado permitirse.

Oficialmente, la ideología del Baas sigue omnipresente. Las consignas del partido (libertad, unidad árabe, socialismo) están en todas partes, hasta hoy, como testimonia la película Le déluge en pays du parti Baas, de la que se puede ver un extracto aquí /1. A su llegada a la escuela, los niños sirios siguen cantando las consignas del Baas. Pero es al presidente a quien deben fidelidad, signo de que el poder real escapa al partido, y de que sus principios originales no se corresponden ya en absoluto a la realidad siria. El propio panarabismo es abandonado, en beneficio de una diplomacia pragmática que sirve a los intereses del presidente Hafez El-Assad, para una doble alianza con Irán y Arabia Saudita.

“Lo que ha producido el éxito de Hafez El-Assad, es su utilización política del Baas, pero también haber comprendido que la clave del éxito era el comunitarismo y el clanismo, explica Fabrice Balanche. Esta mezcla le ha permitido eliminar uno a uno a todos sus concurrentes y a su predecesor, Salah Jedid”.

Para asentar su dominación sobre la sociedad siria, Assad prosigue la depuración ya efectuada por el Baas a comienzo de los años 1960: “La ‘limpieza’ del ejército se hace muy pronto, en 1963, cuando los baasistas eliminaron a los nasseristas que habían ya eliminado a los oficiales liberales y apolíticos”, recuerda Faruk Mardam Bey. Luego, por etapas, vaciaron al ejército de todos los elementos que podían constituir un peligro para ellos. Pusieron a la cabeza de todas las unidades operativas a oficiales con un espíritu de cuerpo, en su mayoría alauitas, además, salidos del clan alauita del presidente. La familia Assad se aseguró así el control total de los medios de represión. Vino entonces la represión sangrienta de los años 1980, cuando el poder se desembarazó de toda oposición política real, y en particular de los islamistas. Estratega de primer orden, Hafez El-Assad realizó en fin una alianza con la pequeña y media burguesía tradicional, pero también con la nueva burguesía de Estado, que se ha alimentado del poder absoluto de Assad. Estas dos burguesías le son aún fieles hoy”.

Un escaparate para el régimen, una ‘ventanilla’ para los sirios

En 2012, la influencia del partido no tiene ya nada que ver con la que era durante los años 1960. El proyecto de Constitución, presentado por el presidente sirio y oficialmente ratificado por referéndum en febrero, plantea que el partido no dirige ya en adelante los asuntos del estado. Si ha estructurado profundamente la sociedad siria desde hace más de seis decenios, el Baas es hoy un partido sometido, como todos los demás, a la voluntad del jefe supremo de Siria, el presidente Bachar El-Assad.

Su acción política se limita a la publicación de comunicados para apoyar al presidente. Su presencia sobre el terreno, en la calle, es nula. El poder real está concentrado por el clan Assad y sus ramificaciones en el ejército, las milicias, la comunidad alauita y las élites económicas. Formadas en el curso de los años 1960, las organizaciones populares y sindicatos del partido no ejercen ya apenas influencia, y permanecen ausentes del conflicto comenzado en la primavera de 2011.

“El partido ha quizá sido marginado en la nueva Constitución, pero el número de diputados en el Parlamento sigue siendo muy importante, matiza Fabrice Balanche. Es una enorme cáscara, completamente vacía ideológicamente”. Para este investigador, especialista de Siria, el Baas no deja de constituir la primera red clientelista en la que el régimen continúa apoyándose.

Si la adhesión al partido sigue siendo cosa de cada cual, la adhesión al sindicato es indispensable. “En Siria, el Baas y la administración son lo mismo, explica Fabrice Balanche. Todo el mundo tiene en cuenta estas relaciones de jerarquía y de clientelismo, que penetran en todas las capas de la sociedad siria. Esta administración comprende igualmente sindicatos, asociaciones, una burocracia en suma controlada por el régimen, que no tiene ya la autonomía y la influencia que pudo tener en los años 1970, como se puede leer en los escritos de Michel Seurat en particular”.

Ilustraciones perfectas de esta situación: las cooperativas agrícolas ligadas al partido, que se han hecho marginales desde el punto de vista económico, pero en las que, como afiliado, uno puede procurarse semillas a menor coste. “El Baas se ha convertido finalmente en un inmenso club de relaciones, resume Fabrice Balanche. En relación a la antigua generación, que vivió la reforma agraria y que suscribía en una gran parte los principios ideológicos, los ‘jóvenes’ se afilian al Baas para asegurar su promoción en la administración. A fin de cuentas, es una buena argamasa para el propio régimen pues los efectivos de la administración están pletóricos. Es cierto muy en particular en el sector público industrial, que cuenta con diez veces más personal que el necesario. El Baas, desde hace veinte años, es una ventanilla”.

Travestido por la dictadura del clan Assad, el planteamiento de lo religioso por el Baas de los orígenes no ha sobrevivido tampoco a cuarenta años de reino alauita. “En 1959, nos explica la investigadora Manon-Nour Tanus, Michel Aflak concede un papel importante a la moral y a la religión, que no son a sus ojos un epifenómeno Permiten una unidad a pesar de los grados de desarrollo económico diferentes en el seno mismo de las sociedades árabes. Son valores permanentes, que sobreviven a todas las formas sociales que ha conocido el mundo árabe. Es así como cristianos y musulmanes pueden hablar en los mismos términos”.

Un laicismo a la siria, de alguna forma. “Atención, en el sistema laico sirio, no hay que ver una reproducción del modelo francés de separación de la iglesia y del Estado, previene Zakara Taha, investigador, autor de una tesis, La problematique de la laïcité à travers l´expériencie du parti Baas en Syrie (a consultar aquí /2). Es sencillamente la diferenciación de la religión en tanto que práctica cotidiana de una herencia histórica de los árabes. El islam en tanto que cultura ocupa así un lugar preponderante en el pensamiento del partido Baas”.

Tras su toma del poder en 1970, Hafez El-Assad se presentó como el nuevo teórico del Baas en Siria, y se presentaba más como “pragmático” en su planteamiento político de la religión, según Zakaria Taha: “Entre 1966 y 1970, período neobaasista dirigido por los radicales de izquierda, había sido elaborada una Constitución provisional que no instituía el islam como la religión de Estado, explica este investigador asociado al grupo “Religión y laicismo” de la École Pratique des Hautes Études à Paris. Solo con Hafez El-Assad el islam se ha convertido oficialmente, según el artículo 3 de la Constitución, en la religión del presidente. Hafez El-Assad se ha acercado abiertamente a los hombres de todas las religiones, y más en particular del islam. Bajo su presidencia, se han construido muchas mezquitas. Minoritario en tanto que alauita, rama que ha sido considerada mucho tiempo como una secta por los sunitas, el presidente ha utilizado la religión para forjarse una cierta legitimidad y superar así la ideología original del partido Baas”.

Una estrategia que hace que el clan Assad cuente hoy con el apoyo de una parte de las comunidades minoritarias, entre ellas la de los cristianos sirios. Pero no solo… “Los regímenes Assad han intentado, vía la proclamación ideológica heredada del Baas, dotarse de una imagen de reagrupadores de todas las religiones, cristiana, musulmana, prosigue el investigador Zakaria Taha. Pero esto se ha detenido en los representantes de esas religiones. Una parte de las comunidades, como los cristianos, se ha refugiado así tras el régimen, al que vive como una protección. Pero no solo están los cristianos. Mohammed Said Ramadan Al Buti, que es profesor en la universidad y musulmán, es hoy aún fiel al régimen de Bachar El-Assad. Más allá de los dignatarios religiosos oficiales, ha emergido sin embargo un islám paralelo, desconectado del régimen”.

En 2012, este islam paralelo, que escapa tanto al régimen como al Baas, se ha convertido en una verdadera amenaza para el clan Assad, si se cree en los trabajos de Thomas Pierret, autor de la obra Baas et Islam en Syrie, publicada en 2011 en las ediciones PUF. Además del Ejército Sirio Libre (ESL), que combate al ejército regular desde hace más de un año ya, hay que contar con los ulemas sunitas sirios que, escribe el joven investigador, “han estado en el corazón de las transformaciones socio-políticas previas al levantamiento de 2011; estarán igualmente entre quienes decidirán in fine sobre la suerte de la dinastía Assad”. Y la del Baas, del que fueron ya feroces oponentes en el curso de los decenios de 1960 y 1970.

22/08/2012

http://www.mediapart.fr/journal/international/170812/syrie-vie-et-mort-ideologique-du-baas-parti-de-la-resurrection-arabe

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Notas

1/ http://www.artevod.com/bandeAnnoncePlayer.html?ficheId=709

2/ http://tel.archives-ouvertes.fr/tel-00662853/

3/ Se puede encontrar material complementario, en francés, en

http://tel.archives-ouvertes.fr/tel-00662853/

http://www.franceculture.fr/revolution-en-syrie

http://www.telos-eu.com/fr/alep-ou-limpossible-victoire-dassad.html

http://www.ina.fr/economie-et-societe/justice-et-faits-divers/video/CAB86005982/portrait-michel-seurat.fr.html





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