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Siria
Los retos de la revolución
08/04/2012 | Naisse Ghayath

El 1 de abril se celebró en Estambul la segunda reunión de “Amigos de Siria”. Reunió a 83 países, en presencia de Hillary Clinton y Alain Juppé.
En su declaración final, los representantes de los Estados reconocen el Consejo Nacional Sirio (CNS) como “representante legítimo de los sirios” y representante “principal” de la oposición siria, para disgusto del SNC, que no ha sido reconocido como “único representante legítimo del pueblo y la revolución”, como pretende ser. Si bien no se explicita, el llamamiento de países como Arabia Saudí para armar a la oposición como un “deber”, sí se menciona el derecho de los sirios a la “legítima defensa”.

Esta reunión tuvo lugar al día siguiente de otra, celebrada también en Turquía, tras la invitación de los gobiernos de Turquía y Qatar a algunas fracciones de la oposición siria a “unificar la oposición siria bajo los auspicios del Consejo de Seguridad Nacional.” Con la excepción del documento final de esta reunión, que estipula la voluntad de constituir una Siria libre y democrática, la reunión ha fracasado completamente en su misión de unificar a la oposición, pues la mayoría de las fuerzas de la oposición, o bien no fueron invitadas, o bien se negaron a participar. Es más: el CNS está en proceso de descomposición. La última escisión se remonta al 28 de marzo, cuando dimitió el bloque nacionalista kurdo. Hoy en día, no hay ninguna representación kurda en el CNS.

El mismo día, el segundo componente de la oposición, el “Comité de Coordinación para el Cambio Democrático” celebró una reunión en Damasco de su comité central para elegir una nueva dirección - prácticamente sin cambios - y aprobar un documento que acepta una negociación con el régimen para una “transición democrática” y llama a la constitución de un gobierno de "unidad nacional".
Sobre el terreno, el régimen intensifica su represión, bombardea, sitia varias ciudades en el país, continúa con una una campaña de detenciones masivas, con decenas de personas asesinadas cada día y un desplazamiento masivo de poblaciones. La situación es dramática para más de un millón y medio de personas.

La rebelión armada está creciendo ante la barbarie de la oligarquía. Los enfrentamientos se extienden a la mayor parte de Siria. Los grupos de soldados desertores y de civiles armados se multiplican, la mayoría bajo el nombre de “Ejército Sirio Libre” (ASL). En realidad, estos grupos revolucionarios armados están separados y aislados, y carecen de un comando militar unificado y de liderazgo político. La declaración de Burhan Ghalioun en la reunión de “los amigos de Siria”, según la cual el CNS habría decidido pagar un salario mensual a cada soldado desertor, gracias al enorme apoyo financiero que el CNS ha recibido los países árabes y occidentales, viene un poco tarde y es paradójica: en Siria, las plataformas han denunciado la falta de asistencia humanitaria del CNS, y, por su parte, la ASL ha declarado ya que no han recibido nada.

El salvajismo del poder, la cólera de las masas alborotadas, el aumento del número de desertores y el inmenso sufrimiento de gran parte de la población deja planear el peligro del hundimiento de la situación y la sombra de la guerra civil. Pues la dictadura deja una sola opción: la dictadura de la familia Assad o la guerra civil.
Las manifestaciones y las huelgas no han disminuido, a pesar de la presencia del ejército y las fuerzas de seguridad. El pueblo revolucionario está más decidido que nunca a derrocar al régimen. Las masas trabajadoras y populares son las fuerzas motrices de la revolución, creando en el proceso revolucionario sus estructuras de autoorganización y autogestión.
El carácter social de la revolución siria explica las maniobras de recuperación de las potencias reaccionarias árabes e imperialistas.

Una dirección política revolucionaria de masas ha visto la luz en Siria: la coalición "Watan", que reúne a grupos de izquierda revolucionarios activos en la lucha alejados de cualquier mediatización. Mientras en la declaración de su constitución hace menos de dos meses, estaba compuesta de siete fuerzas políticas y plataformas revolucionarias, en la actualidad consta de diecisiete fuerzas y grupos militantes de distinta procedencia.
La formación de este liderazgo revolucionario de masas en Siria es un asunto de radical importancia. Es el mismo resultado de esta revolución.

Traducción: VIENTO SUR





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