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EE UU
La despedida afgana
18/03/2012 | Roberto Montoya (Miradas al Sur)

Una serie de incidentes en los que se vieron involucrados soldados estadounidenses avivaron aún más la violencia y la crispación política entre Washington y el gobierno de Kabul.

Estados Unidos y el Reino Unido quieren sacar sus tropas cuanto antes de Afganistán. Una serie de incidentes en los que se han visto involucrados soldados estadounidenses han avivado aún más la violencia y la crispación política entre Washington y el gobierno de Kabul.

Pero Obama y Cameron intentan disfrazar su apresuramiento para salir de suelo afgano como si se tratara de un “traspaso” modélico
“Ya es hora. Ha sido una década y, francamente, ahora que hemos agarrado a Osama bin Laden, ahora que hemos debilitado a Al Qaeda, estamos en una posición más fuerte para una transición de lo que estábamos hace dos o tres años”, dijo estos días Obama.

El presidente estadounidense prevé retirar en pocos meses a 23.000 de los 90.000 soldados que aún tiene EE.UU. en Afganistán; otros 20.000 al menos en 2013 y que a fines de 2014 quede sólo una cantidad pequeña de efectivos. Cameron, por su parte, calcula que en ese caso el Reino Unido retirará sus 10.000 hombres a fines de 2013.

La decisión definitiva se adoptará en la cumbre de la Otan de mayo en Chicago, pero el hecho de que ya lo hayan anunciado públicamente los dos países con los mayores contingentes sobre el terreno, convierte la resolución en una simple formalidad.

El resto de países que forman parte de la Isaf –la misión de la Otan en Afganistán– y que cuentan con otros 30.000 soldados, seguirán la agenda que marquen Washington y Londres.
A casi 11 años del inicio de la Operación Libertad Duradera por parte de George W. Bush y Tony Blair, a la que se sumarían luego Aznar, Sarkozy, Berlusconi y otros líderes europeos, la misión ha demostrado su rotundo fracaso.

El régimen de los talibán, apoyado por Al Qaeda, fue derrocado en 2001, pero la devastación provocada por los bombardeos de los atacantes, con las numerosísimas víctimas civiles, las torturas indiscriminadas y vejaciones a la población cometidas por sus tropas, y la corrupción del gobierno aliado de Hamid Karzai, han servido de caldo de cultivo para que los talibanes se recuperaran.

Su accionar es constante, atacan en cualquier zona del país, a tal punto que las tropas afganas –adiestradas y armadas por las tropas de la Otan, pero que a veces se vuelven contra sus instructores– han decidido retirarse parcialmente de muchas zonas, replegándose en sus cuarteles y saliendo sólo para operaciones puntuales.
EE.UU. ha perdido ya a 1910 soldados y el resto de la Isaf otros 1.000. A pesar de que las compañías estadounidenses han sido las principales beneficiadas en la explotación de materias primas y en la licitación de las obras para la “reconstrucción”, muchos en EE.UU. se preguntan si logran amortizar los 30.000 millones de dólares de gasto anual que está representando para sus arcas.

Esas propias labores de “reconstrucción” se ven dificultadas por los ataques guerrilleros y serán aún más difíciles a partir de ahora, tras la decisión de Karzai de impedir que sigan actuando en el país las eufemísticamente llamadas “subcontratas de seguridad”, que no son otra cosa que Private Military Companies, empresas con decenas de miles de mercenarios contratadas por el Pentágono, que, entre otras labores, se ocupan de la custodia de las obras de reconstrucción.
La última encuesta conjunta realizada por la cadena de TV ABC y The New York Times concluye que el 60% de los estadounidenses considera que la guerra ha sido inútil y el 54% reclama la salida de las tropas. Y esto es algo que Obama ha tenido muy en cuenta para decidir acelerar el proceso de retirada. Los republicanos podrían pasarle factura en las elecciones presidenciales de noviembre si la situación se deteriora aún más.

Ante el fracaso militar, el presidente hace algún tiempo autorizó el inicio de conversaciones directas con los talibanes en el emirato de Qatar para intentar negociar la transición. El gobierno afgano ya lo venía haciendo desde antes, pero ni uno ni otro han conseguido resultados. Los insurgentes saben que controlan la situación, que un enemigo en retirada no puede imponer nada en las negociaciones.
Las ofensivas de los guerrilleros islámicos se han recrudecido en los últimos meses, como reacción a matanzas y agresiones a la población cometidas por soldados estadounidenses.
Nuevas matanzas y humillaciones a la población. El primer grave incidente de este año ocurrió en enero en la gigantesca base de Bagram –a la que llaman el “Guantánamo afgano”– cuando los guardias quemaron cientos de ejemplares del Corán de los prisioneros, argumentando que los utilizaban para comunicaciones secretas entre ellos. Las protestas a que dieron lugar provocaron la muerte de más de 30 civiles.

En febrero, circuló por YouTube un vídeo de cinco marines orinando sobre ejemplares del Corán, lo que provocó más protestas de la población y más muertos en su represión.
El Pentágono identificó a los soldados y aseguró que les aplicaría un “castigo ejemplar”.
Y días atrás, el sargento Robert Bales, de 38 años y que había servido antes en Irak, abandonó de madrugada su base en Pankwayi, en la provincia de Kandahar, se dirigió a la cercana aldea de Belandi, entró en tres casas y mató con su fusil de asalto a nueve niños y siete adultos.
El gobierno afgano recrimina a los mandos estadounidenses por obstaculizar la investigación sobre el caso y duda de la versión de que el soldado actuara en solitario.
Esta situación ha puesto al corrupto y deslegitimado gobierno afgano en una situación insostenible ante su propia población. Para evitar nuevos “daños colaterales”, Karzai exige a EE.UU. y la Otan que a partir de 2013 acuartelen a sus tropas. De esta manera muestra su “firmeza” ante las tropas extranjeras, pero se cuida las espaldas ante un eventual agravamiento de la situación.
Obama le ha asegurado que en la cumbre de la Otan de Chicago, a la que Karzai ha sido invitado, “se revisará la estrategia militar”.
Cada vez son más los que quieren que salgan las tropas extranjeras del país, pero nadie apuesta por lo que pueda pasar cuando se complete su retirada.

http://sur.infonews.com/notas/la-despedida-afgana





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