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Siria
Masacres y abandonos
09/03/2012 | a l´encontre/The Guardian

[El viceministro sirio del petróleo, Abdo Hussameldin, ha anunciado en la noche del miércoles 7 de marzo su deserción. En un mensaje de video publicado en Internet, denuncia la “brutalidad” del régimen de Bachar el-Assad. El antiguo ministro, que ha pasado a la clandestinidad por motivos de seguridad, ha llamado también a los demás miembros del gobierno a abandonar un “barco que se hunde”, diciendo no desear terminar su vida “al servicio de un régimen criminal”. Es el primer responsable gubernamental sirio en unirse a las filas de la oposición. Burhan Ghaliun, presidente del Consejo Nacional Sirio (CNS), principal instancia de la oposición en el exterior -marcada por divergencias internas y carencia de liderazgo claro- ha saludado esta deserción. Ha lanzado un llamamiento a los miembros del gobierno y a los funcionarios para que sigan el ejemplo de Abdo Hussameldin.
La represión masiva y de una brutalidad extrema ejercida por las fuerzas armadas del clan Assad se conjuga con grietas en el aparato gubernamental.
Esta “deserción” es un signo de ello. Más allá del pasado político de Abdo Hussameldin, de sus intenciones presentes y de los lazos que pueda tener con países que operan en el marco de este levantamiento (a fin de jugar sus propias bazas), su deserción no pude ser minimizada, como hecho y como símbolo.

El régimen se enfrenta a una insurrección que no puede ser aplastada más que al precio de una destrucción de una gran parte del país; un dato que, por si mismo, basta para caracterizar el sistema actual y su evolución. Tras Homs, este 8 de marzo de 2012, el ejército acentúa sus bombardeos sobre la ciudad de Rastan, situada a una veintena de kilómetros de Homs. El bombardeo ha comenzado hace algunas semanas. Una parte de la población se ha visto obligada a huir de la ciudad. La periodista de la FRI en Beirut ha recogido el siguiente testimonio de un joven que se hace llamar Saher:
“La gente de Rastan ha huido a los alrededores de la ciudad, hacia los caseríos de los alrededores. Han comenzado a bombardear esos lugares. Dos familias enteras han sido diezmadas. La familia Ayub y Mussa Mansur. Han muerto niños de 4 a 6 años”.

En un contexto así, algunas fuerzas que se reclaman de la izquierda defienden en América Latina y en Europa, el siguiente discurso:
“Hay que detener esta escalada peligrosa”. Dicho de otra forma, los terroristas de Estado -el régimen de Assad y sus “fuerzas de seguridad”- son puestas en pie de igualdad con las amplias masas populares que luchan, desde hace más de un año, contra una dictadura feroz que no duda ni ante las masacres, ni ante la tortura generalizada, ejercida incluso en los hospitales.

El apoyo incondicional a este levantamiento -más allá de los debates y críticas que se pueden retomar de ciertas fuerzas sirias que plantean numerosas cuestiones sobre las relaciones establecidas entre el CNS y fuerzas occidentales o regionales- es un imperativo. Cuanto más monstruosos sean el silencio y la inacción, igual que la ausencia de un apoyo concreto, de la llamada izquierda de los países imperialistas, más se dejará el camino libre a las fuerzas políticas y regionales que buscan colocar sus peones, tanto políticos como materiales.


Leon Panetta, secretario americano de defensa -acompañado del Jefe del Estado Mayor de los ejércitos, el general Dempsey-, ha expuesto ante la comisión de las fuerzas armadas del Senado de los Estados Unidos la posición de la administración Obama. En el fondo, frente a las críticas de los republicanos -el senador John McCain es favorable a
“ataques aéreos”-, Panetta ha expresado el temor de que una intervención militar, en un “clima de guerra civil”, lejos de mejorar la situación, la agrave. Es evidente que la carta imperialista es la siguiente: hacer declaraciones “humanitarias”; contar con un cierto agotamiento de la insurrección popular; emprender una alianza con sectores de la oposición -que está demasiado fragmentada y es poco controlable por el momento- así como (y sobre todo) con fracciones del aparato de Estado actual (sectores de las fuerzas militares y policiales, sectores económicos y administrativos) para intentar asegurar “una transición” como la de Yemen, por hacer una analogía que, por definición, tiene sus límites.

Publicamos a continuación una traducción de un artículo del diario británico
The Guardian, del 5 de marzo de 2012, que no duda en utilizar fórmulas como “presión internacional máxima”. El estilo mismo de este artículo de agencia revela un discurso que remite a la estrategia explicada más arriba. Redaccion de a l´encontre]



Refugiados sirios que huían el lunes hacia el Líbano vecino han contado que tenían temor de ser masacrados en sus propias casas cuando las fuerzas gubernamentales iban en busca de opositores en su brutal ofensiva contra Homs, bastión de la oposición.
Algunos militantes han acusado al régimen de intentar ocultar al mundo sus crímenes cuando el ejército utiliza todas sus fuerzas contra los insurrectos contra el régimen en este levantamiento iniciado ya hace casi un año.

Como la presión del mundo es hoy máxima, el régimen sirio ha aceptado autorizar la entrada en el país de dos eminentes emisarios internacionales a quienes había cerrado la puerta hasta ahora -el antiguo secretario general de las Naciones Unidas Kofi Annan, nuevo enviado especial en Siria, y la responsable humanitaria de la ONU, Valerie Amos. Annan irá a Damasco el sábado 9 de marzo y Amos ha declarado que llegará a Damasco el miércoles 7 de marzo y volverá el 9 de marzo (este jueves 8 de marzo ha declarado que la situación era “catastrófica”).

Valerie Amos ha declarado que el objetivo de su visita es “insistir ante todas las partes para que permitan un acceso sin obstáculos del personal de las agencias de socorro humanitario a fin de que puedan evacuar a los heridos y llevar las provisiones esenciales”.
La administración Obama ha añadido la televisión y la radio estatal sirias a una lista de sanciones que establece -una parte de sus esfuerzos para bloquear los haberes sirios en los Estados Unidos. El responsable de las sanciones en el Departamento del Tesoro, Adam Szubin, ha declarado que la Organización General siria de la radio y TV ha “servido al régimen sirio de arma para montar ataques cada vez más bárbaros contra su propia población a la vez que intentaba ocultar y legitimar su violencia”.
Szubin ha declarado que todas las instituciones que apoyan el “comportamiento repugnante” del gobierno del presidente Bachar el-Assad “serán tomados por objetivo y cortadas del sistema financiero internacional”.

El Alto Comisariado de las Naciones Unidas para los Refugiados ha comunicado, el lunes 5 de marzo, que hasta 2.000 sirios habían franqueado la frontera libanesa durante los dos días precedentes. Al pueblo fronterizo libanés de Qaa han llegado familias con madres de niños de poca edad que no tenían por equipaje más que sacos de plástico con algunos objetos personales.

“Hemos huido de los bombardeos de artillería y de los ataques”, ha declarado Hassana Abu Firas que ha llegado al mismo tiempo que dos familias que habían huido del bombardeo de artillería que caía sobre su ciudad, Al-Qusair, a alrededor de 22 km, del otro lado de la frontera siria.
Es una ciudad de la provincia de Homs, donde hace un mes que el gobierno lleva a cabo una brutal ofensiva.
“¿Qué tenemos que hacer? La gente se quedaba sentada en su casa y nos disparan desde sus tanques”, dice. “Quienes pueden huir, huyen. Quienes no pueden, van a a morir escondidos en sus casas”.

Aunque el gobierno haya prometido la semana pasada permitir a la Cruz Roja entrar en el barrio más duramente castigado de Homs, Baba Amr, las fuerzas militares del régimen han invocado preocupaciones de seguridad para no dejar entrar a los equipos humanitarios. El lunes, la Cruz Roja declaraba que había recibido un nuevo permiso para entrar, pero que el lock-out continuaba.
Los militantes dicen que centenares de personas han muerto durante la ofensiva contra Homs que dura desde hace un mes. La ONU ha fijado recientemente en 7.500 el precio en vidas humanas del año de violencia en Siria. Los militantes, por su parte, dicen que la cifra ha superado ya los 8.000


http://alencontre.org/moyenorient/syrie/syrie-massacres-et-defection.html

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR














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