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Bolivia
El conflicto y el debate de los TIPNIS
14/02/2012 | Pablo Stefanoni y Xavier Albó

[Reproducimos dos textos sobre el debate y los conflictos sociales y políticos que están teniendo lugar en Bolivia en torno a la construcción de la carretera Villa Tunari- San Ignacio de Moxos, del valle a la amazonía boliviana, pasando por el Territorio Indígena Protegido Nacional Isidoro Securé (TIPNIS). El proyecto de carretera provocó, en agosto y septiembre de 2011, una marcha de comunidades indígenas, grupos ecologistas y sectores de la oposición regional hasta la capital de La Paz, que derivó en la hasta ahora principal crisis política de la segunda legislatura de Evo Morales, especialmente grave por suceder dentro de una parte –por más que minoritaria- de las bases sociales indígenas del Gobierno.

Publicamos en primer lugar un artículo del periodista Pablo Stefanoni en el periódico Página 7. Stefanoni escribe tratando de esquivar la polarización de las posiciones en torno al polémico Tramo II de la carretera. La discusión se ha reactivado por la intención del gobierno de promulgar una Ley para consultar a las comunidades afectadas para la continuación, terminación o modificación del proyecto, entre las que se mezclan comunidades campesinas cocaleras favorables a la obra e indígenas amazónicos contrarios a la misma. A continuación, publicamos una entrevista con el antropólogo Xavier Albó, que mantiene una posición crítica sobre la política del gobierno Morales en el conflicto.

Incluimos breves explicaciones de las siglas principales, pero somos conscientes de que algunas referencias de nombres y hechos concretos sólo serán conocidos por personas familiarizadas con la realidad boliviana. Creemos que esto no impide comprender el contenido fundamental de los textos y de un debate cuyo interés va más allá de Bolivia.

CIDOB es la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano, organización amazónica opuesta a la construcción de la carretera, tradicionalmente aliada del MAS y del movimiento indígena campesino de la parte andina del país, pero ahora claramente distanciada. CSUTCB es la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, indigenista quechua y aymara, la principal organización aliada del MAS, y la de mayor afiliación en Bolivia, especialmente en el occidente andino. CONISUR es la parte del TIPNIS donde están asentadas familias de “colonizadores” campesinos de la parte andina e interandina, que han ido expandiendo la frontera agrícola y que son en general favorables a la construcción de la carretera.

Por cuanto este conflicto revela
algunas discusiones internas al “proceso de cambio”, por ejemplo, entre
desarrollo y convivencia con la naturaleza, desde
VIENTO SUR
le prestamos una atención destacada, ya que nos parece que la
mejor contribución a los procesos de cambio político es la discusión
franca sobre sus dificultades, logros y contradicciones.
].


TIPNIS: ¿y el trazado alternativo?

Pablo Stefanoni (Página 7)

Las entrevistas de Andrés Gómez en Erbol con comunidades del TIPNIS puede servir como una vía para bajar los decibeles y retomar una senda de discusión más seria sobre el conflicto, dejando de lado los hiperbolismos inconducentes. Esas entrevistas –junto a las opiniones de varios técnicos-abren un camino de solución bastante racional: sí a la carretera, pero con otro trazado. En este conflicto es necesario aislar a quienes sobreponen a la discusión de la carretera pedidos de renuncias del presidente y cosas por el estilo. Pero también debería lucharse contra la idea de un sector del oficialismo de imponerle una derrota estratégica a los indígenas de tierras bajas para avanzar en los proyectos de desarrollo. Si tal como indica el mapa difundido estos días, la ruta solo pasa por un puñado de comunidades y deja a la mayoría fuera, el principal argumento del trazado –integrar a los indígenas del TIPNIS y mejorar sus condiciones de vida- se cae. Por otro lado, si se trata de mejorar la ansiada integración física del país también se puede mejorar la carretera Trinidad-La Paz, entre otras cosas.

También deberían evitarse, en mi opinión, argumentos demasiado exagerados: tipo "el de Evo es el gobierno más útil a los intereses del capitalismo global", o abusar del uso del IIRSA para cualquier cosa. ¿acaso el IIRSA impide pensar en un trazado alternativo, por ejemplo por el este del TIPNIS? Hay una hipótesis de que la intransigencia oficial sobre el trazado se debe a una promesa de Evo Morales a sus bases campesina-cocaleras. Suena verosímil. Más allá de que sea así o no, es cierto que tal como está planeada es bastante funcional a la expansión de la zona de colonización. Una vez estuve en la llamada “zona roja” y es evidente que lo que limita la expansión cocalera, más allá del acuerdo del 94, es un gran río que hoy solo se puede cruzar en canoa. Bastaría un puente –no solo una carretera- para que el polígono 7 rompa su actual límite de contención. ¿Ya habrá gente que como ocurría con los ferrocarriles en el siglo XIX haya empezado a especular con la tierra por donde pasará la carretera en caso de concretarse el proyecto?

Si bien en toda lucha se necesitan aliados, la derecha y los racistas súbitamente ecologistas y defensores de la Madre Tierra hacen un flaco favor a la lucha de las comunidades del TIPNIS. Tampoco ayudan al debate las diatribas del compañero Rodolfo Machaca –secretario de Tierra y Territorio de la CSUTCB- señalando que todo es una gran conspiración del “capitalismo verde” o que Alejandro Almaraz es un “enemigo de los campesinos”.

Pero el descubrimiento por algunos compañeros simpatizantes de la “reconducción” de que gran parte de las bases del MAS son sectores vinculados al capitalismo popular -lo que era evidente ya en 2002 y mucho antes- no habilita buscar ahora en los indígenas del oriente el nuevo sujeto revolucionario reconductor del proceso de cambio. Las propias aristas complicadas de la CIDOB –y del Conamaq- y su dependencia de una variedad de ONG ponen en cuestión de que si ellos estuvieran en lugar de Evo las cosas estarían mejor. Al tiempo que el “vivir bien” es hoy un proyecto sin sujeto y sin traducción en políticas públicas (más allá del veto a proyectos desarrollistas inconsultos). Ni una carretera resuelve la pobreza de las comunidades ni las condiciones de vida del TIPNIS son tan idílicas como algunos neo roussonianos creen ver. Muchos volvieron de la marcha del TIPNIS a sus soleadas casotas de la zona sur con una doble satisfacción: ahora se pueden oponer a Evo apoyando una noble causa ecopachamámica; pero los marchistas volvieron a comunidades sin agua, sin comunicaciones, con escuelas y educación precarias; a esa "otra cultura" que pasó por el tamiz de la colonización española y republicana-gamonal.

Para avanzar es necesario densificar más la discusión del país que queremos –incluyendo las carreteras y otros proyectos de modernización- tratando de reducir las descalificaciones y mejorar los argumentos. Quizás sea el momento de iniciar la postergada discusión sobre el proyecto de país, cómo debería ser la “expansión hacia el norte” amazónico, si queremos "represas monstruosas" y qué tipo de industrialización sería adecuada para Bolivia (incluyendo qué política educativa necesitamos). La canción de Luis Rico sobre el bosque chimán emociona, pero si simplemente se logra el veto a la carretera y todos los emotivos marchistas urbanos se vuelven a olvidar del TIPNIS –como durante los casi 200 años de historia nacional- todo habría sido una mezquina pulseta política; está tan “lejos” el TIPNIS que los medios no se dignaron a enviar allá a sus periodistas para captar que piensan las comunidades y si sus deseos y demandas coinciden con las traducciones de sus dirigentes que viven en Trinidad. Entretando quizás se pueda avanzar en una discusión sobre el trazado alternativo. la intransigencia conspira contra el proceso de cambio.

“La marcha de la CIDOB fue la más legítima”

Entrevista a Xavier Albó (La Razón. 12/02/2012)


Dice que existen dos formas de progreso: una, el desarrollo del vivir bien respetando la naturaleza y, otra, el desarrollo económico, que es el capitalista.
La construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos por el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) es factor de un conflicto entre habitantes de tierras bajas. Xavier Albó, que hizo investigaciones sobre los pueblos indígenas originarios y campesinos, asegura que en parte del territorio del Conisur coexisten indígenas y colonos. Las organizaciones de la CIDOB y del Conisur tienen posiciones contrapuestas sobre la vía por el TIPNIS, evalúa el experto.

Alegre abre la puerta de su domicilio en El Alto; abrigado por el frío que azotaba a la ciudad. Entramos en su casa y el diálogo empieza con mucha cordialidad. Es crítico con la política del gobierno de Evo Morales en la forma de intentar solucionar el conflicto que se desató por el TIPNIS. Sacerdote jesuita que llegó a Bolivia a sus 17 años, cree que la movilización de la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente (CIDOB) fue más legítima que la del Consejo Indígena del Sur (Conisur), porque —afirma— defendió la naturaleza.

— ¿Qué tan legítima fue la movilización del Consejo Indígena del Sur (Conisur)?
— Menos que la otra (de la CIDOB), pero es legítima. La otra (del CIDOB) fue de protesta y ésta otra (del Conisur) no la hubiesen hecho si no hubiera sido que el propio Gobierno tenía ganas de mostrar aliados.

— ¿Conoce cómo surge el Conisur?

— En TIPNIS hay tres subcentrales; al principio hubo una sola. El Conisur surge en 1998 por una conveniencia de la Prefectura de Cochabamba que hace esfuerzos para mostrar que todos los del Conisur son cochabambinos, le interesa también los límites con Beni; intentan llegar hasta el río Ichoa, que está entre el Isiboro y el Sécure. Por otra parte, los del Conisur están en una situación diferente a la de los indígenas del norte, que alguna parte son cocaleros y que hicieron su propia subcentral. La problemática del Conisur es distinta, y en la medida en que los del Conisur tienen que convivir con los cocaleros quedan como una minoría dentro del sector cocalero.

— ¿Por qué quieren la carretera?

— Quieren para expandirse. Hay varias razones, pero, para mí, la que es obvia es la expansión para los cocaleros. Pero, ¿a qué costo? Al costo de la Madre Tierra.

— ¿Cuál de las dos movilizaciones tuvo más sentido?
— La de la CIDOB, sin duda alguna, porque estos (indígenas) no tienen un interés especial, sino que claramente defienden su territorio. Siempre desde el Gobierno se intentó decir que la movilización fue tramada por el imperialismo.

— A la CIDOB la acusan de no pertenecer al TIPNIS. Así, ¿fue legítima su movilización?
— Tengo la impresión, porque hablé con algunos dirigentes, que lo que ocurre en el TIPNIS puede ocurrir en cualquiera de sus territorios; es que piensan que puede pasar en cualquier otra parte y ellos solamente quieren defender su territorio. En este sentido, tienen todo el derecho a poner un antecedente para la defensa de los territorios. En vez de ser un problema, más bien muestra cómo esos pueblos están unidos.

— El Gobierno quiere hacer la carretera sí o sí.
— Lo ha dicho desde un principio. Además, el “sí o sí” tiene muchas caras. La cara más afectiva es que como Evo Morales es cocalero y estuvo en esas zonas, se realizó el contrato; tiene las ganas de poder ganar a la gente, pero quizá la pierda.

— ¿Existen propuestas alternativas a la vía que no crucen el TIPNIS?
— Vi las propuestas del proyecto de Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA) y no aparece este tramo; aparecen otros tramos, pero éste no. La carretera está en el Plan de Desarrollo; anuncia la conexión entre Villa Tunari y San Ignacio de Moxos.

— ¿Por qué tildan a la CIDOB de enemiga del desarrollo?
— Hay dos visiones del desarrollo clarísimas. La que en teoría puso el propio Gobierno, ideada por los pueblos indígenas y el propio canciller David Choquehuanca, que es el vivir bien, de la que ahora Evo Morales no piensa lo mismo. No se trata de que algunos vivan mejor dejando atrás a los otros, sino tiene que ser que todos vivan bien en armonía con la Madre Tierra, que es parte de nosotros. En el caso del TIPNIS, el desarrollo económico dominante ha prescindido del vivir bien; cuanto más plata tengamos mejor, caiga quien caiga, aunque sea la naturaleza. Entonces, en el fondo están en juego estas dos concepciones de desarrollo; visto desde el desarrollo económico es mejor que haya más carreteras. Este tipo de desarrollo es capitalista y modernizador, donde existe bastante desequilibrio.

— ¿Estas dos concepciones de desarrollo son válidas?
— Una más válida que la otra. Personalmente me apunto a que el desarrollo tiene que ser ante todo humano; no tiene que ser de tener más, (sino) ser más como personas y en plena armonía con la naturaleza, de un desarrollo más integral y estable. En cambio, el otro es un desarrollo rápido caiga quien caiga; en algún caso puede ser con el deshacer ecosistemas. Es lo que ahora llaman desarrollo sustentable.

— ¿Existe entonces contradicción en el Gobierno a partir de estas dos concepciones de desarrollo?
— Claro que existen contradicciones. Por una parte, a nivel internacional Evo Morales fue el único que votó en contra en la reunión de Cancún sobre medio ambiente; hasta las Naciones Unidas lo condecoró como héroe de la Madre Tierra. Pero es paradójico a lo que plantea en Bolivia. Es común decir una cosa ideológicamente y otra cosa es cuando se ve sobre el terreno.

— ¿Estos dos conceptos están dividiendo al Gobierno?
— Esto es una cosa que viene de atrás. Decían que dentro del Gobierno estaban los “pachamamánicos” y los “extractivistas”. De por medio están estas dos concepciones. Sigo pensando que después de la primera marcha de la CIDOB tenían una visión que no la aceptaban y por eso se hizo el bloqueo en Yucumo.

— ¿La problemática del TIPNIS favoreció a la oposición?
— Este problema regaló en bandeja a la oposición una cosa en qué arrimarse, porque no me digas que Manfred (Reyes Villa) desde allá sea el gran defensor de los indígenas o que (Rubén) Costas sea el gran defensor de los indígenas. Ellos se arrimaron a donde pudieron, pero de que se les dio en bandeja, sí se les regaló esta posibilidad. Cuando no hay oposición bien organizada seguirá habiendo conflictos internos.

— ¿Cuán cierto es que el TIPNIS es territorio virgen?
— A medias; pero más virgen que muchos otros, sí. Es una reserva que tiene mucho valor también. La parte donde están los cocaleros (en el norte) fue rebanada, ya no tenía nada de virgen, y todo empezó con un caminito. En el centro es donde están las zonas más vírgenes.

— ¿Qué tan legítima puede ser la consulta a estas alturas?
— Así como cuando se hizo la Ley de Participación Popular yo dije que era la ley de municipalización con una vigilancia popular, en ésta el título hubiera sido mejor: “Ley de Penetración al TIPNIS”. Pero, claro, tampoco digamos que todo es mala leche; por lo menos se hizo en la Asamblea Legislativa una Ley de Consulta para que se apruebe una norma derogatoria a la “ley corta” (Ley 180). Ahora, no sé si es un intento o disfraz de consulta, no me animo a decir una cosa o la otra; veremos qué es lo que pasa en los siguientes días. Esta ley puede ser un mal menor.


Xavier Albó es antropólogo y sacerdote jesuíta. Vive en Bolivia desde 1952





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