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In memoriam
Para Celia
06/10/2008 | Souad Guennoun

El huracán que se ha abatido sobre la isla de Cuba ha sido devastador.

A pesar de la movilización del pueblo cubano, preparado para enfrentarse a las catástrofes naturales, los destrozos materiales son considerables para esta isla mantenida bajo bloqueo americano. La noticia es fulminante en La Habana. Este domingo 7 de septiembre, entre los 4 muertos deplorados, una gran revolucionaria: Celia Hart. Muerta al lado de su hermano Abel en el coche aplastado por un árbol arrancado por el devastador ciclón.

Guardaré la imagen de una mujer desbordante de vida que encontré en La Habana, el martes 13 de mayo de 2008. Aún sin conocerme, me acogió a brazos abiertos en cuanto supo que era una "compañera" de Marruecos.

Me acuerdo de su grito de alegría, su sorpresa cuando le entregué una medalla con la efigie de Abdelkrim Khatabi, ejemplares de la revista Possible, además de artículos suyos traducidos al árabe y difundidos por el periódico Al Mounadil-a. Quería pasárselos a los amigos de lucha palestinos de Cuba para mostrarles que en otras partes, en Marruecos, hay revolucionarios que comparten sus ideas sobre la revolución mundial.

Ella lleva a cabo una lucha encarnizada para unir las fuerzas, superar el sectarismo. Las conexiones entre revolucionarios y particularmente los de la región árabe y América del Sur son importantes, pues tenemos el mismo enemigo enfrente, el sionismo y el imperialismo, decía. Infatigable embajadora activa de la revolución mundial, volvía de una conferencia en México para volver a marchar hacia Canadá. Vendría de buena gana a Marruecos, donde subsisten lazos en la memoria colectiva de nuestros dos países. El encuentro del Che con Abdelkrim en El Cairo en 1959, el aporte de la técnica de la guerrilla rifeña a la lucha cubana, la participación de Ben Barka en el proyecto de la Tricontinental. Son esos hechos históricos imborrables.

A la salida de las independencias, los pueblos de Asia, de África y del Pacífico tenían que construir las alternativas para la conquista de su liberación, de su dignidad, frente al imperialismo. Es en ese marco en el que se había inscrito el proyecto de la Tricontinental, cuya primera conferencia programada en La Habana en enero de 1966, debía ser presidida por Ben Barka. Proyecto subversivo para los intereses imperialistas, Ben Barka será secuestrado el 29 de octubre de 1965 en París y luego asesinado. Después se rompen los lazos diplomáticos entre Marruecos y Cuba. Entre dos pueblos que tienen tanto que compartir para enriquecerse conjuntamente.

Me dice Celia que en Cuba no se olvida a Ben Barka, que su estatua está erigida a la entrada del centro de la OSPAAAL (Organización de Solidaridad con los pueblos de Asia, África y América Latina) para transmitir la memoria y proseguir esta lucha. La emoción me invade cuando veo con mis propios ojos el busto de Ben Barka presidir la entrada del centro. Un desafío lanzado a quienes aún hoy tienen miedo de revelar la verdad sobre su inmundo asesinato. ¡Le entusiasmaba tanto a Celia hablar de ese período !. Tenía entonces justo 4 años cuando su madre Haydée Santamaría Cuadrado había sido una de las organizadoras de esta conferencia. Quería comprender porqué hoy la desesperación que golpea a los pueblos desde la guerra contra Irak no se transforma en revuelta contra el terror que nos impone la globalización actual. Qué ha ocurrido para llegar a esta situación, cómo proseguir el combate por la supervivencia de todos.

Celia, frescura en el calor tórrido de La Habana. Energía, alegría, humor, generosidad irradiaban sus 45 juveniles años.

En la lonja transformada en oficina, los libros se amontonan, mientras trabaja simultáneamente en su ordenador varios documentos. La mujer de todas las causas perdidas, como se divierte en definirse. No tiene ya tiempo de reposo, entre conferencias, entrevistas, escritos, las causas a defender se acumulan en esta tormenta de mundialización que no deja de desatarse.

Un verdadero tornado Celia con una enorme sonrisa. Una revolucionaria de un gran temple, modesta y luchadora, una crítica sin concesiones de la burocracia, ese azote que mina toda revolución. Estudiante de física en Alemania del Este antes de la caída del muro de Berlín, descubre allí una caricatura de revolución, sociedad ávida de consumo en un sistema esclerotizado.

Guevarista, fidelista y trotskista, se define como « trotskera » sin pertenencia a ningún clan, pues deplora los estragos de la división y el sectarismo. Combatiente por la unidad de los revolucionarios frente a los capitalistas que sí que están unidos para proseguir su criminal globalización y la mercantilización del mundo.

Celia me informa de la campaña « puentes contra los muros » que ha iniciado por la liberación de los 10 cubanos duramente condenados en los Estados Unidos, por todos los palestinos tras las rejas y las alambradas, por todos los puentes que debemos erigir conjuntamente.

La guerra de Irak ha sembrado una enorme desesperación. Tenemos que unirnos, dice, pues tenemos el mismo enemigo que se encuentra en Irak, en Colombia, en Palestina. De la región árabe a América del Sur, tenemos que construir puentes para enfrentarnos a esos mismos enemigos : el imperialismo y el sionismo.

En tanto que revolucionarios cubanos y suramericanos, debemos proseguir nuestra revolución a la vez que luchamos por la revolución en el mundo árabe. Tenemos que derribar los muros para construir puentes, escribía en un último texto.

Ardiente voz mundial, Celia defendió las conquistas de la revolución cubana con ardor. Convencida de que el futuro de Cuba está ligado al del avance de la revolución mundial, es consciente de que Cuba no podrá resistir a los peligros de la restauración capitalista o de una caricatura de revolución sin proseguir su revolución permanente y sin cambios en América del Sur y en otras partes del mundo.

La revolución cubana tiene necesidad de un arranque enérgico desde el interior. Considerar China como un modelo sería una catástrofe para Cuba. China no puede ser una referencia para nuestra revolución que ha roto con la economía de mercado. Señala que el mensaje del Che a la Tricontinental, su pensamiento crítico de la URSS, sigue siendo actual.

El socialismo del siglo XXI es un error si Chávez no va hacia adelante, la revolución bolivariana no es aún una revolución.

Debemos encontrar otras alternativas que pasan por una mayor democracia obrera. El ALBA es un proyecto loable de integración particularmente con los países como Venezuela, Ecuador, Bolivia donde existe una esperanza de cambio socialista. Pero el ALBA tiene sus límites si no se profundiza para convertirse en el ALBA de los pueblos y no solo el de los estados. No debe ser una copia de la Constitución Europea liberal cuyos límites conocemos. Nuestro proyecto es una integración SUR-SUR, con África y Asia.

En Cuba debemos tener un compromiso revolucionario total, no tenemos otra alternativa hoy. Debemos tener en cuenta lo que ocurre en el mundo y transmitirlo. Pues no podemos proseguir nuestro proceso sin empujar hacia la revolución mundial.

Así se expresó Celia durante más de una hora con su palabra espontánea, radical, sin concesiones.

Su madre, Haydée Santamaría Cuadrado, muerta en 1980, guerrillera, fue la única mujer revolucionaria cubana en participar en el ataque al cuartel de la Moncada el 26 de julio de 1953. Más tarde fundó la célebre Casa de las Américas y dirigió el comité de fundación de la Tricontinental. Una mujer absolutamente revolucionaria, absolutamente internacionalista dice Celia de su madre. Tuve el privilegio de tener por madre a esa mujer excepcional que se ocupó de mí y me transmitió tantas cosas de ese período. Su padre Armando Hart Dávalos, fundador del Movimiento 26 de julio, guerrillero, fue ministro de educación desde 1959, lanzó la gran campaña de alfabetización en 1961, luego ministro de cultura. Dirige actualmente el centro de estudios José Martí. Mi padre está reconocido como el filósofo de la revolución, dice Celia.

Celia, con esta doble herencia, no podía más que ir adelante y transmitir a su hijo Ernesto el orgullo y el amor de un nombre-emblema.

Una gran pérdida para Cuba, para todos nosotros.

Una mujer, Celia, absolutamente revolucionaria. Una amiga como se encuentran raramente. Su combate es el nuestro, proseguirlo construyendo puentes entre nuestros pueblos, llamando a la reapertura de las relaciones entre nuestros dos países, será nuestro último homenaje para hacer vivir su pensamiento.

Los lazos entre nuestros dos pueblos no pueden ser sacrificados por cínicos cálculos de poder. Cuba, que ha sabido desarrollar uno de los sistemas de educación y de salud más exitosos del mundo, podría inspirarnos tanto, a nosotros marroquíes, que continuamos sufriendo el analfabetismo y muriendo de enfermedades en nuestros servicios públicos sacrificados. Cuba, que ha hecho de la solidaridad con los pueblos un deber se encuentra en este momento gravemente afectada por la catástrofe natural. El pueblo cubano llama a la solidaridad internacional.

Expresar nuestro apoyo es responder a este llamamiento y es ante todo para nosotros exigir la reapertura de las relaciones entre nuestros dos pueblos.

14 septiembre 2008

Souad Guennoun es una fotógrafa marroquí, colaboradora de VIENTO SUR





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