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Egipto
El viernes de la reacción y del fanatismo
06/08/2011 | Hossam El-Hamalawi

[Publicamos a continuación un importante artículo de Hossam El-Hamalawi, reconocido periodista y militante egipcio, que analiza el “golpe de mano” de las corrientes islamistas el 29 de julio de 2011 en la plaza Tahrir.

El enfrentamiento político del 29 de julio puede pasar desapercibido. En efecto, la atención mediática, desde este 3 de agosto, va a estar centrada en la apertura del proceso de Hosni Mubarak, de sus dos hijos Gamal y Alaa que sangraban el país, en coalición con numerosos militares reciclados a las llamadas empresas nacionalizadas. En el tribunal, al lado de Mubarak se encuentra Habib el-Adli, el antiguo Ministro del Interior. El fiscal encargado de instruir el proceso fue nombrado para este puesto por el propio Mubarak, lo que ha suscitado más de una duda entre los opositores. A esto se añade que, siguiendo el planteamiento elegido por el fiscal -Mubarak comparece ante un tribunal criminal, por crimen de sangre-, un conjunto de cargos y acusaciones sobre los 30 años de reino de Mubarak no sería abordado.
Redacción a À l´encontre]

Lo que en su origen había sido anunciado como un “viernes de la unidad” (el pasado 29 de julio) ha sido todo salvo eso. Se le habría podido llamar el viernes de la desunión, el viernes del sectarismo y de la reacción, el viernes del fanatismo religioso.

Durante semanas, todas las fuerzas islamistas sin excepción habían denunciado la ocupación de la plaza Tahrir difundiendo todo tipo de viles mentiras espectaculares contra los protestatarios en gran medida laicos que ocupaban la plaza. El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA) igualmente llevaba a cabo una agitación que había impulsado ya a los residentes del barrio de Abbassiya a enfrentarse a la marcha de los manifestantes del 23 de julio (El 23 de julio, una marcha de protesta en dirección al cuartel general de las fuerzas armadas, que se encuentra en el barrio de Abbasiya, fue bloqueada por un cordón de militares. Los manifestantes fueron cogidos entre dos fuegos: de una parte, los militares que les impedían progresar y, de otra, los matones que les atacaron lanzando desde los tejados piedras y cockteles Molotov. Según el Ministerio de la Salud, 145 manifestantes fueron heridos en esta ocasión. El CSFA, en un comunicado, acusó a las 28 organizaciones que habían organizado esta marcha de ser las principales culpables de los enfrentamientos y de estar manipulados por fuerzas extranjeras).

Las fuerzas islamistas, cuyos dirigentes -también sin excepción- están aliados de una forma u otra al CSFA con la esperanza de recibir su parte del botín cuando se produzcan las elecciones parlamentarias y la reforma constitucional, han decidido intensificar sus maniobras contra los revolucionarios de la plaza Tahrir. Es así como hace alrededor de dos semanas, anunciaron que iban a convocar a una manifestación de masas en la plaza para “afirmar la identidad islámica de Egipto, para denunciar principios supraconstitucionales y para exigir la aplicación de la charia islámica”. Este anuncio iba parejo con una campaña de agitación en la que se trataba de “purgar Tahrir de los laicos”.

Estos últimos días una cierta tensión reinaba en la plaza. No sabíamos qué debíamos esperar este viernes 29 de julio. Algunos temían una “invasión islamista” de la plaza, estilo medieval, con espadas y palos. Otros pensaban que la jornada sería tranquila.

Algunos, como yo, se esperaban que habría problemas, pero esperábamos al menos poder intentar bipolarizar a los manifestantes islamistas alrededor de diferentes reivindicaciones planteadas por sus dirigentes. He sugerido que se acogiera a los islamistas en las entradas (de la plaza Tahrir) distribuyendo panfletos sobre los temas de los tribunales militares (civiles detenidos pasan ante tribunales de excepción), de los detenidos (el movimiento reclama la liberación de las personas encarceladas durante el movimiento que condujo a la salida de Mubarak el 11 de febrero y en las manifestaciones que siguieron), de la tortura, de las reparaciones para las familias de los mártires (unas 850 personas han sido asesinadas durante el proceso de derrocamiento del poder dictatorial) y de las reivindicaciones sociales. Algunos llamaban también a bloquear a los islamistas y a impedirles entrar en la plaza, pero era irrealizable. En efecto, incluso si se hubiera pensado que era correcto desde el punto de vista político, un procedimiento así habría provocado una masacre.

Cuando la cuenta atrás del viernes comenzó, estaban en curso conversaciones entre, de una parte, los dirigentes de los que protestan, entre los cuales estaban representantes de grupos de izquierda, progresistas y laicos y, de otra, cuadros de los grupos islamistas, entre ellos el Al Gamaa- Al-Islamiya (corriente islamista fuertemente reprimida bajo el antiguo régimen con más de 12.000 presos y que se reorganiza como fuerza política), el partido de la corriente salafista que tiene por nombre el partido Nour (Luz) y sobre todo los Hermanos Musulmanes (que han constituido el Partido de la Libertad y la Justicia). Finalmente el 28 de julio se anunció un acuerdo según el cual los islamistas se han comprometido a no incluir la aplicación de la charia en su lista de reivindicaciones y a no agredir ni acosar a los manifestantes laicos. A cambio, los grupos de izquierda y progresistas han aceptado no lanzar el debate sobre “primero las elecciones” o “primero la Constitución” /1, y se han comprometido a no gritar eslóganes contra el CSFA (de hecho los progresistas en general se inclinan todos los días ante el CSFA, el acuerdo comprometía sobretodo a los grupos de izquierda). El acuerdo ha sido luego divulgado públicamente, con una lista de las reivindicaciones sobre las que se habían puesto de acuerdo todas las partes.

Lo que ha pasado a continuación a partir del jueves por la noche ha sido un escándalo completo. Los islamistas han roto sus compromisos. Han comenzado a agruparse el jueves al final de la tarde para montar sus escenarios en la plaza Tahrir antes de instalar altavoces que gritaban eslóganes de propaganda contra los laicos y contra la izquierda, llamamientos a la aplicación de la charia y consignas a favor del CSFA.

Para ser precisos, algunos jóvenes musulmanes (una ruptura generacional y política se ha operado en el seno de los Hermanos Musulmanes con el resultado de la emergencia de una fuerza de la juventud de los Hermanos Musulmanes, formalizada en junio de 2011) han intentado intervenir y controlar la situación, pero han fracasado. Los que más faltaron a su palabra fueron los salafistas. Durante interminables horas, hasta el viernes a las 19 horas, decenas de miles de islamistas han gritado eslóganes reivindicando la charia y el Corán como principios organizadores de la Constitución, intimidando a los militantes laicos y a las mujeres sin velo.

Los grupos de izquierda y progresistas han celebrado una conferencia de prensa por la tarde anunciado que se retiraban de las actividades de la jornada del 29 y denunciado a los islamistas por haber renegado del acuerdo, pero afirmando que retomarían la ocupación. En lo que se refiere a los progresistas, estaban aterrorizados y suplicaban al Ejército que protegiera el Estado laico.¿El ejército? Los progresistas no hacen sino repetir el mismo error que se cometió en los años 1990, cuando, con los estalinistas, tomaron partido por Mubarak en su guerra contra los “islamofascistas”.

Muchos manifestantes laicos, en particular las mujeres, han decidido abandonar la plaza, pues se sentían muy incómodas en esta situación. Otros han permanecido y han intentado emprender un debate con los manifestantes islamistas. Ha habido igualmente marchas y protestas en las que musulmanes y cristianos reivindicaban juntos un estado laico y la unidad nacional.

El viernes a las 19 horas, la mayor parte de los salafistas y de los islamistas habían abandonado la plaza, como estaba previsto. Muchos de los manifestantes salafistas venían no de El Caro sino de las provincias rurales. Los autobuses les esperaban para llevarles a su casa desde las plazas de Abdee, Talaat, Harb y Abdel Moneim Riyadh.

Las fuerzas laicas han comenzado entonces a reocupar la plaza. Han comenzado entonces manifestaciones con consignas reclamando un estado laico, justicia social y reparaciones para las familias de los mártires.

Mientras los dirigentes de las fuerzas islamistas muestran su oportunismo y el clientelismo hacia el CSFA, yo continúo esperando que la juventud islamista, esos jóvenes que han desafiado a sus dirigentes y han participado en el levantamiento al lado de sus hermanos y hermanas de izquierda y progresistas, rompan con su corriente y se unan a nosotros.


Notas

1/ El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas y las principales fuerzas políticas de la corriente islamista son favorables a que se desarrollen primero elecciones que les asegurarían en la asamblea elegida una presencia que les permitiría dictar los contornos de la Constitución, esto contra la opción de abrir un amplio debate sobre los principios constitucionales, anteriormente a las elecciones (Red.)

3/08/2011

http://alencontre.org/?p=3360

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR








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