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1968
Alemania
22/04/2008 | Michael Koltan y Elfriede Müller

La historia de la posguerra y de la izquierda alemanas son muy peculiares: la Guerra fría y la división del país se unieron a las consecuencias del aplastamiento del movimiento obrero (antaño el más potente de toda Europa) por el nazismo. Por otra parte, la II Guerra Mundial produjo un cierto chovinismo económico.
El movimiento de protesta se inició en Munich. Al principio nos encontramos con el Grupo Spur, una agrupación artística perteneciente a la Internacional Situacionista de la que fue excluido por razones que siguen siendo poco claras. De este grupo surgió una nueva corriente “provocadora”, la Subversive Aktion que estuvo en el origen de operaciones espectaculares, la primera de entre ellas organizada el 5 de mayo de 1964. Dieter Kunzelmann y Frank Böckelmann alteraron un congreso de publicistas distribuyendo octavillas y haciendo sonar una mezcla musical bastante genial: La pasión según Mateo de Johann Sebastián Bach con Surfin’Bird de Trashmen. El grupo editaba un periódico Anschlag (Golpe), con un alto nivel de teoría para un movimiento subversivo.
La importancia de Frankfurt se debía más al lugar que ocupaba en el debate teórico con la escuela de Frankfurt que a las prácticas del movimiento del 68. El Institut für Sozialforschung, refundado después de 1945, nació en la época de la República de Weimar. Durante la época nazi, esta institución de investigación marxista sobrevivió en el exilio en Estados Unidos donde fue conocida por sus investigaciones sobre el nacionalsocialismo. Max Horkheimer, Theodor W. Adorno y Herbert Marcuse consideraban que el nazismo no era un accidente histórico, sino una consecuencia bárbara del capitalismo, que no había podido ser superado con la revolución. Esté análisis se resumió en el eslogan: “El capitalismo lleva al fascismo; ¡el capitalismo ha de desaparecer!”. Dado que la escuela de Frankfurt rechazó la caricatura del comunismo cuya representación era el estalinismo, este análisis fue muy importante para los jóvenes intelectuales de Alemania federal. Con la Escuela de Frankfurt se podía ser al mismo tiempo marxista y criticar la Unión Soviética y sus satélites. Así, la Escuela de Frankfurt llenó en Alemania un espacio ocupado en otros sitios por el troskismo.
El centro del movimiento del 68 estaba en Berlín, ciudad fronteriza entre el Este y el Oeste. Rudi Dutschke, joven refugiado de la RDA ocupó un lugar protagonista después de haberse unido a principios de 1964 al grupo Subversive Aktion, que entre tanto había creado microcélulas en Berlín y Frankfurt.
Los grupos de Berlín y Munich eran muy diferentes. Los de Munich pensaban que los movimientos de masas estaban obsoletos, según la escuela de Frankfurt, y la integración de las masas en el sistema capitalista a través de la industria destruía la conciencia de clase. Ese diagnóstico parecía acertado, por lo menos para la RFA y el grupo de Munich prefería las acciones individuales y ejemplarizantes para romper la “cohesión de la ceguera” (Adorno). No era de extrañar, por lo tanto, que las primeras acciones se dirigieran contra publicistas o encuentros eclesiásticos.
En cambio en Berlín, Rudi Dutschke apostó desde le principio por un movimiento antiimperialista de masas, en el que los movimientos de liberación nacional del Tercer Mundo podían unirse al movimiento de protesta de las metrópolis para cambiar la sociedad. Al igual que en Francia, el papel de la guerra de Vietnam fue primordial. Así, se combinó una visión más bien leninista con la concepción del grupo Subversive Aktion. Rudi Dutschke no pretendía desarrollar acciones individuales, sino organizar acciones colectivas. Acciones políticas, como las manifestaciones, debían superar su carácter legal para demostrar el carácter represivo del Estado capitalista, ampliando y radicalizando de esta manera las bases del movimiento. Rudi Dutschke logró unir el marxismo más bien tradicional del Sozialistischer Studentenbund (SDS) con el nuevo impulso de los movimientos contestatarios y contribuir así a la formación de un nuevo movimiento social.
La visita a Alemania, el 18 de diciembre de 1964, del “asesino de Patrice Lumumba”, el jefe de estado del Congo Moisés Tchombé, fue la primera prueba para este movimiento. Mientras que en Munich, la Subversive Aktion lanzaba botes lacrimógenos y bolas pestilentes, en Berlín los manifestantes rompieron el cordón policial y le lanzaron tomates al presidente congoleño.


La etapa de formación: de 1965 al 2 de junio de 1967

La organización más importante de entonces era la organización juvenil Sozialistischer Studentenbund (SDS), fundada en 1946 como una organización estudiantil del Partido Socialdemócrata (SPD). Después de la adopción por el SPD, en 1959, del programa de Bad Godesberg en el que ya no se definía como partido obrero, la distancia entre el partido y el SDS se agrandó. En julio de 1960, el SPD rompió todos los vínculos con el SDS y el 8 de noviembre de 1961 declaró la incompatibilidad de la pertenencia a ambas organizaciones a la vez. Con la gran coalición (1966-1969) entre el SPD y los democratacristianos del CDU, el SDS pasó a ser el único grupo legal opositor de izquierdas, ya que el Partido Comunista había sido ilegalizado en 1956.
Durante su etapa de formación, el SDS organizó dos importantes congresos temáticos: “Vietnam, análisis de un ejemplo”, en mayo de 1966 y “Estado de excepción de la democracia” en octubre de ese mismo año. Dichos congresos abordaron dos temas primordiales para el movimiento. Mientras la importancia de Vietnam y de otros movimientos anticoloniales era evidente, la cuestión de las leyes del estado de excepción contra las que se movilizó un amplio frente único, era esencial, ya que esas leyes permitían, en caso de “crisis”, la suspensión de los derechos democráticos y la intervención del ejército. La gran coalición adoptó las Notstandsgesetze en 1968, a pesar de la resistencia masiva de la oposición extraparlamentaria.
Sin embargo, y aun disponiendo de una base de masas (5.000 estudiantes, sindicalistas y profesores participaron en el congreso sobre el estado de excepción) el SDS parecía muy tranquilo en comparación con la Subversive Aktion. Ésta por lo tanto, decidió penetrar en el SDS. Esta estrategia fracasó en Munich y, sin embargo, tuvo éxito en Berlín. Mientras Dieter Kunzelmann, el “enfant terrible” de la Subversive Aktion con su “Kommune 1” era excluido el 3 de mayo de 1967, Rudi Dutschke se convertía en el símbolo del SDS berlinés. Asi, en el SDS empezaron a ganar posiciones los métodos de acción directa.
El ascenso del SDS que se convirtió en el portavoz de la oposición extraparlamentaria, se correspondió con la aparición de una cultura subproletaria y proletaria, los “bamboleantes” (algo así como los “yé yé”) quienes expresaban su descontento entre otros con reyertas después de los conciertos. Las más famosas fueron las de Schwabing (en junio de 1962) y la destrucción de la Waldbühne berlinesa al final de un concierto de los Rolling Stones (septiembre de 1965).


Del 2 de junio de 1967 hasta la disolución del SDS en 1970


Para comprender el génesis de la revuelta de la juventud alemana, no se puede olvidar que numerosos antiguos nacionalsocialistas rápidamente volvieron a acceder a importantes puestos en la RFA. Basta con mencionar a los más conocidos, como Hans Globke, Kart Georg Kiesinger, Theodro Oberländer, Hanns Martin Schleyer. También hubo acontecimientos tenebrosos, como los juicios contra los supervivientes de los campos de concentración, en los que jueces que habían ejercido bajo el nacionalsocialismo, ponían en duda sus pensiones a causa de su pertenencia política pasada al Partido Comunista (KPD). El conflicto generacional de la década de los 60 se desarrollaba sobre todo en las familias.
La revuelta juvenil de todas las clases sociales, que se fue generando a lo largo de los años de posguerra, explotó brutalmente después del 2 de junio de 1967, con la muerte de Benno Ohnesorg, un estudiante muerto de un disparo en la cabeza durante una manifestación contra el Sha de Irán. Como las autoridades de la ciudad y los responsables policiales justificaron esa muerte, se fueron creando comités de estudiantes independientes para desmentir las falsedades de la versión oficial. La desconfianza generalizada se transformó en un movimiento de masas, cuyo apogeo fue el congreso “Universidad y democracia: condiciones y organización de la resistencia” celebrado en Hannover el día del entierro de Benno Ohnesorg. A lo largo del invierno 1967-1968, se fueron rebelando todas las universidades.
El congreso sobre Vietnam en febrero de 1968 en Berlín fue el momento culminante del movimiento. Al contrario de la compleja discusión que tuvo lugar en el congreso del SDS sobre Vietnam en 1966, los movimientos de liberación nacional fueron unánimemente ensalzados. Fue surgiendo la idea de una identidad de esas luchas con la de las metrópolis.
La rebelión alcanzó sus cotas máximas en la semana de Pascua de 1968. El 11 de abril, Josef Bachmann disparó contra Rudi Dutschke, hiriéndolo gravemente. El movimiento culpó de ese atentado al grupo de prensa de Axel Springer. Efectivamente, con sus “periódicos amarillos”, entre otros el Bild-Zeitung acosaba el movimiento contestatario. Se bloqueó la distribución de los periódicos, fueron incendiados vehículos de la empresa y hubo dos muertos y varios centenares de heridos durante las luchas callejeras. Estas actuaciones tuvieron un eco mundial y provocaron manifestaciones de solidaridad en todas partes, aumentando después la militancia. La “batalla de Tegler Weg”, el 4 de noviembre de 1968 obligó por primera vez a la policía a retirarse. 130 policías requirieron asistencia médica. Se trataba de las luchas callejeras más violentas desde los tiempos de la república de Weimar.
Sin embargo, la presencia de las masas y la cólera no bastaban para obtener una perspectiva política. El SDS, como centro organizativo, se vio superado por los acontecimientos. La 23ª Conferencia de delegados en septiembre de 1968 fue un fracaso. Los conflictos entre los “tradicionalistas”, los partidarios del KPD clandestino, los antiautoritarios y las feministas provocaron una suspensión del congreso. Al tiempo que la militancia y la movilización alcanzaban sus niveles más altos, el movimiento empezó a dividirse en varios grupos y fracciones. Los viejos estalinistas fueron los primeros en fundar, el 16 de septiembre de 1968, el Deutsche Kommunistische Partei (DKP) fiel a la URSS y sucesor del prohibido KPD. El 31 de diciembre, el obrero comunista Ernst Aust fundó el KPD/Marxisten-Leninisten que fue el primero de los numerosos “partidos obreros” maoístas de la RFA.
A partir de entonces, el movimiento se dividió en dos campos que tenían tantas disputas internas como disputas entre ellos. Primero estaba la fracción antiautoritaria que veía la clave del cambio en la alternativa de vivir de otra manera “aquí y ahora”: empresas autogestionadas, comunidades, otras formas de educación, etc. El otro campo tenía en perspectiva la construcción de un partido leninista, orientándose hacia la clase obrera. Ninguno de los dos campos estaba totalmente equivocado. Las subculturas vivas daban la razón de querer construir contra-estructuras mucho antes de la “gran final” a los activistas del campo antiautoritario. Por otro lado, la clase obrera aguantaba el tirón: en otoño de 1969, una oleada de huelgas salvajes atravesó todo el país. Las llamadas “huelgas de septiembre” (Septemberstreiks) evidenciaron que la integración del proletariado en el sistema de agentes sociales no estaba tan avanzada como lo pretendía la ideología dominante y la fracción antiautoritaria del movimiento. La autodisolución del SDS, el 21 de marzo de 1970, fue la expresión de la escisión del movimiento. Le faltaban dos elementos: una perspectiva política real y una base de masas sólida, dos debilidades que fueron enmascaradas por el aumento del número de militantes.
Poco después de la autodisolución del SDS, se constituye oficialmente la Fracción del Ejército Rojo (RAF), más bien por casualidad, a partir de la liberación de Andreas Baader de la cárcel. A partir de entonces y hasta el trágico desenlace del “otoño alemán” de 1977, en los medios de comunicación predominaban los “leninistas con fusil” como imagen de la izquierda revolucionaria alemana. Otros enfoques militantes, como el de la guerrilla espontánea del Movimiento “2 de junio”, o movimientos de masas exitosos, como el movimiento antinuclear que logró impedir la construcción de la central de Wyhl, fueron marginados. El Estado encontró un pretexto para perseguir a la izquierda revolucionaria y represaliarla.
La ola de represión que siguió el secuestro y la muerte a manos de la RAF, en 1977, del presidente de la patronal, Hanns-Martin Schleyer (un antiguo SS) destruyeron por mucho tiempo la esperanza de ver que la izquierda revolucionaria pudiera jugar un papel político decisivo en Alemania.
Sin embargo nuevos movimientos sociales, como el movimiento antinuclear, hubiesen podido mantener esa esperanza. Así, las primeras grandes movilizaciones se iniciaron en 1975 contra la central nuclear de Wyhl y aquel fue uno de los escasos éxitos del movimiento que logró impedir la puesta en funcionamiento de la central. La ocupación de las obras duró ocho mees y sirvió de ejemplo para la resistencia antinuclear contra la construcción de centrales de Brokdorf (1976), de Kalkar (1977) y de Wackersdorf (1985). Aunque en Brokdorf, la central finalmente entro en funcionamiento en 1986, después de luchas extremadamente violentas entre los manifestantes y la policía, la construcción de la central de Wackersdorf fue imposible después de las grandes movilizaciones (más de 100.000 manifestantes).
El movimiento antinuclear fue uno de los pilares de la construcción de un nuevo partido, los Verdes (Grünen), integrado por diferentes movimientos sociales surgidos después del 68, como el movimiento de mujeres, antimilitaristas y también corrientes ecologistas más conservadoras. Los Verdes se presentaron por primera vez a las elecciones europeas en 1979 y obtuvieron un 3,2% de votos. A nivel nacional, los Verdes fueron fundados en 13 de enero de 1980 en Karlsruhe con una orientación social, ecológica, democrática y pacifista. En 1983, 27 diputados entraron en el Bundestag con un 5,6% de votos. En los años siguientes, la vida del partido fue dominada por las luchas de fracciones de “realos” y “fundis” que defendían posiciones más a la izquierda. Fueron los “realos”, entre otros partidarios de participar en el gobierno, como opción política, quienes vencieron en esos debates. En 1985, se constituyó en Hesse una coalición entre el SPD y los Verdes y Joschka Fischer se convirtió en ministro de medio ambiente.
Después de la unificación alemana, los Verdes se fusionaron con Bündnis 90, un movimiento de defensa de los derechos democráticos de la RDA. Después de las elecciones de 1998 formaron una coalición con el SPD a nivel nacional. No quedaba ya mucho de las consignas originales: ya no eran sociales, dado que apoyaron las leyes “Hartz 4” que atacaban duramente a los parados. Tampoco eran pacifistas, se convirtieron en campeones de las “intervenciones “humanitarias” en la guerra de Serbia, primera guerra alemana desde el nacionalsocialismo. En lo referente a la democracia, tampoco estaban mejor, ya aunque defendían tímidamente algunos derechos democráticos, suprimieron la rotación automática de los diputados. En lo concerniente a la ecología, si bien lograron con el SPD mayores inversiones en las energías alternativas e iniciaron el desmantelamiento progresivo de las centrales nucleares, su concepción de la ecología no cuestionaba el funcionamiento capitalista. Y finalmente, no representaban para nada los movimientos sociales que seguían siendo extraparlamentarios y en su mayoría no organizados


Traducción: Isabel Dudzinski para VIENTO SUR







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