aA+
aA-
Grabar en formato PDF
Pakistán
De la situación de víctima a la de culpable
18/11/2006 | Pierre Rousset

El gobierno pakistaní se había comprometido a enmendar las leyes que transformaban a las víctimas de violación en “culpables” de adulterio. Pero ahora retrocede bajo la presión de los partidos religiosos.

Las ordenanzas Hudood, instauradas en 1979 bajo la dictadura militar del general Zia-ul-Haq, criminalizan las relaciones fuera del matrimonio y han agravado la situación de las pakistanesas víctimas de violencias. Para probar una violación, deben presentar cuatro testigos masculinos. En cualquier país sería, la mayoría de las veces, imposible responder a una obligación así. En Pakistán, además, los eventuales testigos serán sometidos a presiones que pueden ir hasta la amenaza de muerte por parte de la familia, del clan o de la tribu del hombre acusado.

Peor aún, si una denunciante no puede « probar » la violacíón, la justicia considera que ha confesado un crimen de adulterio. La víctima se convierte en la culpable, y corre el riesgo de penar hasta cinco años de prisión. Con estas ordenanzas, la policía dispone de un temible instrumento de chantaje contra las víctimas de violencias y las mujeres de los medios populares se encuentran desamparadas frente a tribunales locales compuestos de jueces machistas.

Desde hace veinte años, los movimientos de defensa de los derechos humanos, las organizaciones feministas y progresistas luchan por la derogación de estas ordenanzas. El régimen del general Pervez Musharraf, preocupado por su imagen internacional, ha anunciado que iba a enmendarlas (y no derogarlas). Se trataba sobre todo de retirar del código penal las relaciones sexuales consentidas y permitir la liberación bajo fianza de las 1.300 pakistanesas detenidas por hechos que no son ni robo, ni asesinato, ni terrorismo.

El gobierno puede obtener una mayoría para enmendar las ordenanzas Hudood –una medida que seguiría siendo muy insuficiente. Sin embargo, se niega a pasar a los hechos, prefiriendo no enfrentarse a la coalición de partidos religiosos como Muttahida Majlis-e-Amal (MMA) o Frente Unido de Acción. Se han evocado algunas modificaciones al proyecto en el sentido de calificar nuevamente como crimen las relaciones sexuales fuera del matrimonio y de exigir que la ley estuviera en conformidad con el Corán y los demás fundamentos de la tradición, en momentos en que la interpretación de la Charia es el pretexto de los enfrentamientos sangrientos entre sectas musulmanas.

Numerosas movilizaciones exigen la derogación de ordenanzas que, por retomar los términos de un editorial del periódico en lengua inglesa Dawn, “identifican la violación con el adulterio”, “permitiendo condenar a las víctimas” y facilitan los “abusos” policiales. En un informe de 2002, la Comisión de Derechos humanos de Pakistán subraya que una mujer es violada cada dos horas y que una violación colectiva, una “rueda”, es cometida cada ocho horas. Una estimación juzgada inferior a la realidad, tanto reina el silencio en este terreno, debido a los tabús sociales, las leyes discriminatorios y la estigmatización de las víctimas por la policía.

Rouge 14/9/06.





Facebook Twitter Telegram RSS

vientosur.info | Diseño y desarrollo en Spip por Freepress S. Coop. Mad.
 
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual Los contenidos de texto, audio e imagen de esta web están bajo una licencia de Creative Commons