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Estados Unidos
Trabajadores de GM aceptan un un convenio aunque sea malo
31/10/2019 | Chris Brooks

La huelga de trabajadores del automóvil contra la General Motors se ha terminado este fin de semana después de seis semanas de organizar piquetes; los trabajadores votaron ratificar el acuerdo de un convenio colectivo al que solo se adhieren parcialmente pero que ha sido aceptado con el 57% de votos favorables.

“No creo que saquemos mucho más”, declaró Nelson Worley que en marzo de 2020 cumplirá 42 años trabajando en la GM. Aunque haya calificado el acuerdo propuesto de “suavizado en el mejor de los casos”, tenía la intención de votar sí preocupado por la “percepción de la opinión pública” que juzgaría a los trabajadores de GM como una “banda de quejicas”.

Cerca de un barril quemado delante de la fábrica de ensamblaje de Detroit-Hamtramck, Bruno dijo el miércoles que votaría sí porque “ya no conseguiremos más. Es una pena que haya sido necesario hacer huelga para tener lo mismo que antes”.

Bruno, que no quiso decir su apellido, destacó que la oferta actual se originó sobre la base de anteriores concesiones del sindicato: “Aceptamos la temporalidad en los contratos precedentes y redujimos el número de especialidades (históricamente mejor pagadas y más protegidas) en mecánica y en electricidad y dos niveles de salarios”.

Nelson Worley está preocupado por el futuro del sindicato: “Dicen que lo lograremos la próxima vez” dice, “pero quizás no haya una próxima vez”. Hemos perdido 30.000 empleos a lo largo de los diez últimos años”.

Beneficios récords y FBI

Los miembros de UAW (United Automobile Workers) tuvieron que enfrentarse a una serie de posibilidades y de retos al comienzo de las negociaciones, algunas sin precedentes y otras, conocidas: varios responsables sindicales están inculpados y el presidente de la UAW, Gary Jones es objeto de una investigación del FBI por corrupción; las empresas automovilísticas han tenido unos beneficios récord; el nivel de empleo en el sector es el más bajo; hay fábricas que han cerrado; ya se perfilan cambios en el sector a la vista de la producción de vehículos eléctricos.

Cuando la AUW se enfrentó a la General Motors en 1970, entonces la mayor y más poderosa empresa industrial del país, el sindicato pudo movilizar a 470.000 afiliados en piquetes de huelga. Décadas después, tras el aumento de la velocidad en las cadenas de montaje, la externalización de empleos, la deslocalización de fábricas y la disminución en la cuota de mercado, el número de personas sindicadas ha caído a menos de 50.000.

Durante la huelga de 1970, el sindicato formuló reivindicaciones claras y agresivas: un régimen de jubilación a los 30 años de trabajo y aumento de los salarios según la evolución del coste de vida; y ganó. Esta vez, el sindicato ha sido más ambiguo: “salarios equiparables, seguridad en el empleo, nuestra parte en los beneficios, asistencia sanitaria asequible y de calidad, y una forma definida para el paso a contratos indefinidos de los trabajadores temporales” decían los comunicados de prensa de la UAW. Y los responsables no informaron de más.

Elementos clave del acuerdo

Seguridad en el empleo. Aunque los representantes sindicales hayan hablado de su deseo de traer la producción de México, el contrato no dice nada al respecto y tres fábricas estadounidenses y un almacén de piezas van a cerrar.

Bruno se ha mofado de las cifras de inversiones globales que los periódicos de Detroit califican como “conseguidas” por la UAW; como si el convenio controlara las decisiones sobre inversiones- “¿7.700 millones de dólares? Es lo que deben invertir para seguir el ritmo de la tecnología”, afirma.

GM asegura que sus inversiones lograrán “conservar o crear” 9.000 empleos. Pero GM ha vulnerado asiduamente sus promesas sobre inversiones y seguridad en el empleo. Cuando en los años de 1980, sus declaraciones excluían el cierre de empresas, GM más bien “puso al ralentí” las fábricas. El término más reciente es el de las unidades productivas “no adjudicadas” (a inversiones) -como si todo lo que era necesario para vencer a la ex-poderosa UAW era un tesaurus (léxico). En realidad, el contrato estipula que la UAW retirará su denuncia contra GM por el cierre de su fábrica en Lordstown, en Ohio. La mayoría de las personas trabajadoras de Lordstown permanecieron mudas pero las otras, votaron a favor 412 y contra 61.

Niveles salariales. El contrato mantiene los mismos niveles del contrato precedente y quizás +- 10. Los trabajadores de Lordstown pueden recibir como premio de consolación la apertura de una fábrica de baterías eléctricas en su zona pero con un salario de 17 dólares por hora.

Uno de los niveles está en vías de extinción: el primer nivel (el nivel salarial más alto). De esta forma, los trabajadores del nivel 2 (que GM llama educadamente “en progresión”) -los contratados desde 2007- alcanzarán finalmente el mismo salario que los trabajadores del nivel 1 al final de este contrato -un resultado positivo- pero nunca tendrán ni pensión ni asistencia médica para los jubilados. Algunos temporales actuales que representan alrededor del 7% de la plantilla tendrán un contrato indefinido del segundo nivel pero otros temporales serán contratados para reemplazarlos. El proceso de pasar a empleado fijo tiene sus escapatorias; los trabajadores no confían en él. “GM sabe eludir este problemas” declaró un trabajador de GM desde hace cuatro años que se ha identificado como un miembro del sindicato preocupado”. Aseguró que votaba no al convenio porque el convenio “no es igual para todo el mundo”.

Salvar una empresa.Tampoco le impresionó el hecho de que GM afirmase que construirá una fábrica de camiones eléctricos en Detroit-Hamtramck que ahora produce los modelos Chevrolet Impala y Cadillac. Aunque los obreros estaban bastante felices al conocer este proyecto, eran unánimes al decir que el camión eléctrico había sido planificado desde hacía tiempo y no era el resultado de las negociaciones.

Cómo votó el personal

Además el personal de Lordstown y quienes consideraban que no se había ganado suficiente para justificar seis semanas de huelga, el personal de lo que podríamos llamar tercer, cuarto y quinto nivel salarial votaron contra el acuerdo por una amplia mayoría. Trabajan en fábricas que producen cuatro tipo de componentes diferentes y en almacenes de piezas posventa. Su salario alcanzará los 22,5 dólares y 25 dólares, respectivamente, después de un periodo de ocho años de experiencia. Esto representa el 70% u 80% de la remuneración máxima de 32,32 dolares de otros trabajadores. Los nuevos temporales ganarán 16,67 dólares.

Los trabajadores especialistas (mecánica y electricidad) votaron sí en porcentajes más elevados que los trabajadores de producción, lo que va contra su tendencia habitual. (En realidad, el personal especialista de GM votó contra el convenio en 2015, pero la UAW Internacional a pesar de ello, lo aprobó). Obtuvieron la garantía de 400 nuevos aprendices y un sistema mejor para elegirlos que anteriormente había estado subcontratado a una tercera parte.

Jessie Kelly, aprendiza que hace moldes (por ejemplo, para la inyección de plástico) en la GM Tech Center cerca de Detroit, declaró que, al contrario que en el pasado, GM no estará en condiciones de reducir el número de aprendices prometido mientras un obrero especialista que fue contratado obligatoriamente en producción, retomará su especialidad en el sector de fabricación de moldes.

Sin embargo, advierte que “el mayor problema de los especialistas es que el 60% de la empresa se verá afectada cuando pasemos a los motores eléctricos. Lo que los especialistas han conseguido, es humo” dice. “Me gustaría que se obtuviera más cosas para el conjunto del personal”.

Y ahora ¿qué?

¿Qué significa el resultado de la votación para el futuro del sindicato? El mejor resultado para sus afiliación sería recordar lo que los representantes sindicales han dicho a los trabajadores sobre los piquetes: que entren en huelga por la igualdad (sin embargo, las condiciones especiales se han mantenido e incluso multiplicado). Y utilizar el impulso de una actividad sindical para organizarse en sus secciones locales para elegir dirigentes que apliquen este convenio y, sobre todo, que luchen para obtener uno mejor.

También es posible que el resultado de estas seis semanas de huelga sea más descorazonador, es decir, que el personal llegue a la conclusión de que no se puede ganar gran cosa ni siquiera luchando.

Jessie Kelly espera que la huelga haya aumentado la popularidad del sindicato en general y que pueda ayudar a la UAW a organizar las fábricas automovilísticas que pertenecen a inversores extranjeros, especialmente, en el sur de Estados Unidos (donde las firmas han implantado empresas sabiendo la extrema debilidad sindical), donde las campañas de sindicación han fracasado tres veces en los cinco últimos años (el sindicato, en las diversas empresas, no obtuvo el número suficiente de votos para poder ser reconocido y funcionar legalmente). “La gente tiene el derecho de estar contrariada con este convenio” dice Jessie Kelly “porque no se corresponde con lo que queríamos lograr. Es totalmente insuficiente. Pero cuando hicimos la huelga, la gente se sintió atraída por eso. La gente vio que el sindicato no se limitaba a recibir las cotizaciones y a ser corruptos. Era la reputación de mi generación. Cuando ven que el sindicato es lo que se comprometió a ser, les interesa”.

28/10/2019

http://alencontre.org/ameriques/americnord/usa/etats-unis-les-travailleurs-de-gm-acceptent-un-contrat-bien-quil-soit-peu-satisfaisant.html

Traducción viento sur





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