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Egipto
El régimen debilitado
07/10/2019 | Hoda Ahmed

El pasado viernes 27 de septiembre todo el mundo contenía la respiración. ¿Se atreverían las y los egipcios a desafiar al régimen, por segunda vez?

Desde las primeras manifestaciones del viernes 20, en las que centenares de manifestantes salieron a las calles de varias ciudades como El Cairo, Alejandría, Suez, Mahalla El Kobra… la represión ha sido feroz: el Centro Egipcio por los Derechos Económicos y Sociales han contabilizado 2076 detenciones, es decir, 300 al día.

“¡Sissi, lárgate!”

El 27, centenares de manifestantes en Minya, Qena y Luxor. Las manifestaciones de El Cairo tuvieron lugar en Helwan y en la isla de Warraq, puesto que todos los accesos a la plaza Tahrir habían sido bloqueados con tanques y carros. Hay que saber que Helwan es una barriada muy obrera y que Warraq es una isla en la que población lleva a cabo desde hace dos años un combate radical contra la voluntad del Estado de expulsar de allí a todos sus habitantes, en general muy pobres, para hacer de ella una isla residencial para la gente rica de Egipto y turistas. En Warraq, tras una primera dispersión, las y los habitantes se reagruparon por segunda vez y fueron precisos refuerzos policiales venidos de las dos orillas del Nilo para conseguir que se disolvieran. Las consignas eran en todas partes las mismas: “Sissi lárgate”, “El pueblo quiere la caída del régimen”.

Para la mayoría de la ciudadanía egipcia la situación económica no ha dejado de degradarse. Cediendo a las demandas del FMI para obtener un préstamo de 12.000 millones de dólares, el gobierno ha dejado flotar la libra egipcia, que ha perdido el 50% de su valor, y sobre todo ha suprimido progresivamente todas las subvenciones a los productos de primera necesidad. Como consecuencia, la tasa de pobreza ha subido y más de un tercio de los 100 millones de habitantes viven con menos de un euro y medio por día.

Represión a gran escala

El régimen es plenamente consciente de su debilidad puesto que ha recurrido una vez más a las viejas recetas, como demandar a la mayor parte de las instituciones, culturales, deportivas y profesionales que incitaran a sus miembros a manifestar su apoyo al régimen. Todas las estaciones de metro alrededor de Tahrir serán cerradas durante un mes todos los viernes y sábados (el fin de semana egipcio) para pretendidas operaciones de mantenimiento. Los tanques, algunos de los cuales han sido vendidos por Francia a Egipto, están posicionados por todo el centro de la ciudad. Un número importante de páginas web ha sido bloqueado así como las aplicaciones de mensajería. Las y los peatones son detenidos y su teléfono cacheado, deteniéndose a toda persona que lleve en su móvil cualquier foto o vídeo que demuestre un interés por las críticas al régimen. Además, entre la oleada de detenciones que siguió al 20 de septiembre, la policía ha procurado detener en especial a líderes conocidos como el abogado Mahinour el Masry, figura de la revolución de 2011 que fue detenido bajo Mubarak y Morsi, y a potenciales dirigentes bajo la acusación de reagrupamiento para la preparación de acciones terroristas y difusión de falsas informaciones.

Una oposición diezmada

Ha sido Mohamed Alí, un youtuber, quien ha hecho que ardiera la mecha con vídeos en los que denuncia la corrupción del régimen, la depredación del ejército sobre la economía y la hipocresía de un Sissi que demanda al pueblo que haga sacrificios mientras que se hace construir lujosas residencias. Incluso si tiene el gran mérito de haber levantado un tabú en lo que se refiere al ejército, del que hasta ahora nadie se atrevía a hablar, lleva sin embargo la responsabilidad de haber sembrado ilusiones sobre lo que una manifestación convocada desde el exterior a través de Facebook y Youtube puede obtener. Mucha gente en Egipto contaba con una división en las filas del ejército, esperando que una parte de él abandonaría a Sissi, lo que daban a entender muchos rumores. Era no tener en cuenta el control total que ejerce el mariscal. El año pasado despidió a numerosos dirigentes de los órganos de seguridad para asegurar la presencia de los servicios de información militar, que dirigió antes de ser nombrado Ministro de la Guerra y Jefe de los Ejércitos. Además, la represión es tal desde el golpe de Estado de 2013 que ninguna organización, sindicato o partido de oposición ha quedado indemne.

Todas las reivindicaciones del movimiento de enero de 2011 siguen en pie y es cierto que se asistirá a corto o medio plazo a otras explosiones espontáneas. Pero sin un trabajo paciente de reconstrucción de una oposición política y sindical independiente del poder, en lo inmediato es vano esperar cualquier tipo de salida a la situación. Mientras tanto, hacemos nuestras las reivindicaciones de los y las manifestantes: ¡Libertad para todas las y los presos! ¡Abajo Sissi y su régimen militar!

01/10/2019

https://npa2009.org/actualite/international/le-regime-egyptien-fragilise

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur





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