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EE UU
La huelga en General Motors frente a varios desafíos
03/10/2019 | Chris Brooks

A medida que la huelga de GM entra en su segunda semana [la huelga comenzó el 16 de septiembre y todavía está en marcha el 26 de septiembre; ver artículo de 18 de septiembre; ver también la huelga de 1998], los trabajadores y trabajadoras están aumentando la presión sobre la empresa y sus esquiroles, y los costes de GM están en alza.

La huelga de los trabajadores del automóvil [organizados en UAW: United Auto Workers] contra General Motors (GM) se intensifica y encuentra su expresión en los piquetes de huelga. A pesar de las "negociaciones diarias", la segunda semana está marcada por un impasse. Durante la primera semana, los sindicalistas fueron detenidos, los candidatos a las primarias demócratas se presentaron ante los piquetes y circularon rumores de que la huelga podría extenderse más allá de un acuerdo de principio, dada la ratificación por un voto de un posible acuerdo.

Los trabajadores automotrices aún no han recibido su indemnización de huelga de 250 dólares [del UAW] y la semana pasada GM canceló el seguro médico de 49.000 huelguistas sin previo aviso [seguro ligado a la empresa]. El UAW utilizará su fondo de huelga de 750 millones de dólares y COBRA [Consolidated Omnibus Budget Reconciliation, que garantiza el seguro de salud en caso de pérdida de empleo] para mantener la mayor parte de sus ingresos y la cobertura de salud. Pero la empresa también se ve afectada.

La firma de inversión Citigroup estima que la huelga podría costar entre 50 y 100 millones diarios a GM, pero Kristin Dziczek, del Centro de Investigación Automotriz, dice que los costes aumentarán a medida que el conflicto continúe.

“Los costes son como una pirámide, comienzan poco a poco y se hacen más y más grandes con el tiempo”, dijo Dziczek. “GM puede compensar fácilmente la pérdida de producción durante un corto período de tiempo, pero una vez que, agotados los stocks, se pierden ingresos relacionados con la distribución y la cadena de suministro se ve afectada y los costes aumentan”.

Los analistas de la industria en Cox Automotive estimaron, el 11 de septiembre, que GM tenía un stock de vehículos para setenta y siete días.

Piquetes bajo amenaza de detenciones

Varios informes mencionan amenazas policiales para detener a los huelguistas o encarcelarlos por haber impedido que los vehículos entren a las instalaciones de GM.

El martes pasado, en un piquete en Burton, Michigan, los semirremolques que transportaban piezas a un centro de distribución de repuestos se vieron obligados a dejar el motor al ralentí en el exterior, dificultando la circulación. Según los informes de los medios, la policía esposó y detuvo a sindicalistas, pero no hubo ninguna detención.

Mientras tanto, en Spring Hill (Tennessee), Heather Monoski, miembro del sindicato, publicó un video en directo en Facebook que muestra cómo el sindicato impidió que los transportistas no sindicados ingresaran en la fábrica y sacaran camiones. Diez coches de policía eran visibles cerca del lugar.

Al día siguiente, tras el anuncio de la cancelación del seguro de salud de GM, nueve miembros de la sección local 1853, incluido el presidente, fueron arrestados por bloquear la entrada de vehículos a la enorme planta de GM en Spring Hill (Tennessee), la mayor de América del Norte. El viernes 20 de septiembre, GM alegó que los miembros del sindicato habían puesto clavos en el camino para evitar la llegada de los esquiroles. El domingo, un tribunal de la Cancillería de Tennessee [instancia jurídica específica que puede emitir un mandato judicial, por ejemplo cuando se interrumpe una actividad] emitió un mandato judicial que prohíbe al sindicato impedir que alguien ingrese o salga de la empresa o que dañe una propiedad o las de GM.

“El problema que tenemos es que la compañía ha contratado el doble de personal de seguridad y legalmente no podemos obstruir la circulación, por lo que la policía escolta los vehículos cuando se enfrentan a los piquetes”, dijo Jessie Kelly, miembro de la sección local 160 de UAW en el Tech Center de GM en Warren, Michigan.

Tenemos 550 trabajadores de Aramark que realizan trabajos de saneamiento y trabajos “no estratégicos” sobre el establecimiento que han hecho huelga la víspera porque no han tenido un aumento desde hace años”, dijo Jessie Kelly.

Los conserjes de mantenimiento de Aramark ganan 15,18 dólares por hora y son miembros de la UAW en la misma sección local. “GM ha contratado a otros subcontratistas para realizar trabajos de saneamiento e instalación. Así que tenemos 120 esquiroles en nuestro establecimiento en este momento”, dice Jessie Kelly.

Mantener la posición

Los piquetes de huelga están apoyados por varios sindicatos, incluido el de los camioneros -los Teamsters-, que cargan los vehículos preparados y los entregan a los concesionarios.

“Nuestros reglamentos municipales nos impiden atravesar los piquetes de huelga, pero GM tiene tantos depósitos de almacenamiento que la UAW está luchando por cerrarlos, pero creo que han fallado en la mayoría de los casos”, dijo Clay Burgoon, un camionero de 34 años que vive en Fort Wayne, en el Estado de Indiana.

Cuando los vehículos se depositan fuera del sitio de producción y no hay piquetes, los Teamsters están obligados por contrato a hacer el trabajo.

Aun así, Clay Burgoon ha dicho: “Solo hay un número limitado de unidades y una vez que se agotan, el impacto de la huelga se establece realmente”.

En muchas fábricas, una parte del trabajo especializado en la planificación de las sedes de producción es realizado por los trabajadores sindicados de la construcción, especialmente en los grandes proyectos.

“Cuando supimos que se acercaba una huelga, nos preparamos, llevamos todos nuestras herramientas a casa y le dijimos a la dirección que no vendríamos a trabajar si hubiera piquetes”, dijo Justin Steenbergh, un compañero electricista que era uno de los cerca de cincuenta electricistas de la IBEW (International Brotherhood of Electrical Workers) que trabajan en el Centro Técnico (Tech Center).

“Nuestro sindicato nos ha proporcionado un cese temporal para que pudiéramos volver con nuestro empresario una vez que terminara la huelga”, dijo Justin Steenbergh. “Hace tres días, se supo que GM estaba presionando a nuestros empleadores para decirles que estaban violando el contrato porque no estábamos ocupando nuestros trabajos en las instalaciones de GM. Escuché que amenazaron con demandar a nuestros empleadores”.

Superior Electric Electric Great Lakes Co, un contratista del Tech Center, se negó a responder cuando se le preguntó si GM había presionado a la empresa.

Una huelga que carece de visibilidad

Los candidatos presidenciales demócratas muestran su apoyo a los huelguistas. Elizabeth Warren, Joe Biden, Amy Klobuchar y Tim Ryan visitaron todos los piquetes de huelga. Bernie Sanders hizo lo mismo el 25 de septiembre.

El apoyo muy visible de Sanders ha contribuido a hacer de la huelga de trabajadores de telecomunicaciones de 2016, contra Verizon [una importante empresa de telecomunicaciones], una especie de referéndum nacional sobre la codicia corporativa. Si la UAW adoptara esta estrategia, lo mismo podría ser cierto para la huelga contra GM, una compañía que ha obtenido ganancias de 35 mil millones de dólares en los últimos tres años. Los salarios promedio por hora ajustados por la inflación han caído un 24% desde 2002 para los trabajadores automotrices.

Malos precedentes

El acuerdo contractual firmado por UAW técnicamente prohíbe el cierre de plantas, pero GM cerró las fábricas y suprimió los empleos con total impunidad.

El Día de Acción de Gracias [finales de noviembre de 2018], GM anunció que iba a “cerrar” tres plantas de ensamblaje y dos pequeñas fábricas que fabrican transmisiones en Detroit-Hamtramck, Lordstown, en Ohio; Oshawa, en Ontario; Warren, Michigan; y Baltimore, en Maryland.

Los trabajadores suspicaces pensaban que GM quería tener como rehenes los 6.000 empleos de estas fábricas para exigir más concesiones de los sindicatos estadounidenses y canadienses [UAW organiza conjuntamente a los trabajadores automotrices en los Estados Unidos y en Canadá].

Estas sospechas se confirmaron: en el último momento antes del inicio de la huelga, GM propuso producir baterías para vehículos eléctricos en una empresa de Lordstown, sede de una de las plantas no asignadas y donde 4500 trabajadores del habían sido empleados previamente. Pero había una trampa: estos empleos se pagarían a un nivel salarial similar al de los proveedores de piezas de automóviles, o alrededor de 17 dólares por hora, en comparación con el de los montadores del nivel uno del salario [Tier One] que ganan aproximadamente 31 dólares.

La UAW sentó un mal precedente en 2009 cuando acordó aumentar la escala salarial de 15 a 17 dólares en una planta de GM en Brownstown, Michigan, que ensamblaba baterías para el Chevrolet Volt, fábrica ahora abandonada. Hoy, no solo el UAW debe salir del nido de avispas creado por sus concesiones contractuales, sino que también debe hacer frente a la forma de como la próxima producción de vehículos eléctricos (VE) reestructurará la industria de una manera que eliminará empleos.

Un Libro Blanco de la UAW, publicado en la primavera de este año, describe claramente los desafíos de cambiar del motor de combustión a motores eléctricos: los vehículos eléctricos requieren menos piezas y menos empleos para la fabricación y muchas piezas ahora son proporcionados por compañías no sindicadas o son importadas. Se espera que los vehículos eléctricos aumenten significativamente su participación en el mercado automotriz en las próximas décadas, alcanzando el 10% a mediados de 2020 y más de la mitad para 2040. GM se ha comprometido a presentar veinte nuevos modelos VE en el mundo en los próximos cuatro años.

La UAW quiere asegurarse de que los trabajadores no paguen el precio o los riesgos asociados con la transición del automóvil. Sin embargo, hasta la fecha, el sindicato ha hecho poco para desarrollar una visión audaz de la industria o para alinear sus intereses y luchas con las de los ambientalistas que luchan por un New Deal verde.

Rumores de ratificación

Si el sindicato llega a un acuerdo en principio con la empresa, el Consejo GM del UAW puede, sea convocar el fin de la huelga y hacer volver a los trabajadores al trabajo durante la votación de ratificación, sea permanecer en huelga hasta el final de esa votación. Según el Detroit Free Press, fuentes anónimas del Consejo han dicho que la huelga probablemente continuará hasta que se ratifique el contrato, lo que podría extender en una semana la duración de los piquetes. Tradicionalmente, el sindicato ha ordenado a los miembros que regresen a trabajar durante el período de votación.

El rumor podría ser una estratagema de negociación por parte del sindicato: una amenaza a la que la UAW podría renunciar si la oferta de GM es lo suficientemente buena. Pero también podría significar que el sindicato no pierde la influencia que ha acumulado durante la huelga. Si los miembros rechazan el acuerdo de principio como lo hicieron los trabajadores de Chrysler en 2015, estarán en una posición mucho mejor para obtener una mejor oferta de GM si aún están en huelga.

https://alencontre.org/ameriques/americnord/usa/etats-unis-la-greve-des-travailleurs-de-gm-face-a-divers-defis.html

Artículo original publicado en Labor Notes, de fecha 24 de septiembre de 2019.

Traducción: viento sur





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