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Bélgica. Salud mental
El Consejo Superior de Salud de Bélgica desaconseja el uso de las categorías DSM para diagnosticar
05/09/2019 | Varios

A nivel mundial, el DSM (de la Asociación de Psiquiatría Americana) es, al igual que el ICD (de la Organizacion Mundial de la Salud), un instrumento de clasificación diagnóstica de uso frecuente. Sin embargo, se han planteado dudas sobre su valor practico y científico 1-3/. Por ello, en 2016, el Consejo Superior de Salud del Gobierno belga constituyó un grupo de expertos compuesto por académicos y profesionales de psiquiatría, psicología clínica, sociología y filosofía, así como un usuario del servicio de salud para evaluar la literatura y la evidencia relevante 4/.

Desde el punto de vista del conocimiento, el grupo de expertos concluyó que las categorías de trastornos mentales no deben tratarse como categorías de tipo natural, sino como constructos que tienen un impacto causal en aquellos a los que se clasifica. Sociológicamente, el grupo observó que las clasificaciones de diagnóstico tienden a legitimar las estructuras institucionales y proteger a la psiquiatría de las presiones para el cambio. Además, la literatura sugiere que un enfoque biomédico, al contrario de como se esperaba, no reduce el estigma ni la discriminación. Clínicamente, el grupo concluyó que las categorías de diagnóstico más frecuentes carecen de validez, fiabilidad y poder predictivo. Además, dichas categorías no concuerdan con las nuevas concepciones de la salud, definidas por la capacidad para adaptarse a pesar de los obstáculos biopsicosociales 5/.

El Consejo observó que la formulación multinivel de casos clínicos proporciona una alternativa útil. Por lo tanto, los síntomas, las quejas y el sufrimiento pueden contextualizarse mejor en términos de información biográfica, desafíos existenciales, funcionamiento contextual-interaccional, procesos mentales y consideraciones biológicas. La clasificación aún puede tener un papel, pero sobre la base de un pequeño número de síndromes generales (p. ej., síndrome psicótico o síndrome depresivo), que estimulen una formulación diagnóstica personalizada. Estos deben considerarse en términos de un continuo desde la crisis hasta la recuperación con el objetivo de servir para evaluar las necesidades de atención y apoyo.

El informe termina con recomendaciones que promueven una psiquiatría contextualizada centrada en el paciente. Estas recomendaciones incluyen el consejo de abstenerse de usar las categorías DSM para organizar y reembolsar intervenciones así como para organizar la prevención y promover la formación en competencias de salud mental.

El informe tiene cinco recomendaciones clave dirigidas a los médicos, los responsables de formular políticas y el público en general: (1) usar, de forma estandar, enfoques no problematizadores y no medicalizadores para los problemas o crisis de salud mental ya que estas podrían estar expresando problemas existenciales y sociales; (2) escuchar con atención las experiencias subjetivas; (3) proporcionar ayuda y apoyo para los problemas o crisis de salud mental sin la necesidad de tener un diagnóstico formal como condición previa; (4) tomar la perspectiva de las personas con problemas o crisis de salud mental, así como la forma en que les dan significado como un elemento central para el diagnóstico y el tratamiento; y (6) al formular un caso, es necesario poner mucha atención a la forma específica en que en cada persona, toman forma, entre otros, los factores mentales, existenciales (dar y perder significados), biológicos, sociales y culturales.

En nuestro conocimiento, esta es la primera vez que un organismo público ha llegado a una conclusión tan explícita sobre cómo podría utilizarse mejor el diagnóstico psiquiátrico en la práctica clínica y en la salud pública.

Stijn Vanheule, Pieter Adriaens, Ariane Bazan, Piet Bracke, Ignaas Devisch, Jean-Louis Feys, Brenda Froyen, Sylvie Gerard, Dorien H. Nieman, Jim Van Os, Marc Calmeyn.

Jim Van Os fue miembro del grupo de trabajo DSM-5 sobre trastornos psicóticos.

9/2019

https://www.thelancet.com/journals/lanpsy/article/PIIS2215-0366(19)30284-6/fulltext

Traducción: viento sur

Notas

1/ Hyman SE. The diagnosis of mental disorders: the problem of reification. Annu Rev Clin Psychol 2010; 6: 155–79.
2/ Vanheule S. Psychiatric diagnosis revisited: from DSM to clinical case formulation. Cham: Palgrave Macmillan, 2017.
3/ Cosgrove L, Krimsky S, Wheeler EE. Tripartite conflicts of interest and high stakes patent extensions in the DSM-5. Psychother Psychosom 2014; 83: 106–13.
4/ Superior Health Council. DSM (5): the use and status of diagnosis and classification of mental health problems. Advisory 9360 DSM, 08/07/2019. <https://www.> (accessed July 10, 2019).
5/ Huber M, Knottnerus A, Green L et al. How should we define health? BMJ 2011; 343: d4163. <https://www.bmj.com/content/343/bmj...>

Ver también:

Peter Kinderman, John Read, Joanna Moncrieff, Richard P Bentall.En salud mental hay que abandonar el lenguaje del "trastorno"





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