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Grecia tras las elecciones
Una sociedad agotada por un gobierno de Syriza que allanó el camino a Nueva Democracia
12/07/2019 | Varios

La publicación detallada de los resultados de las elecciones en Grecia celebradas el domingo 7 de julio permite una mejor lectura de los comentarios que se publican en el artículo posterior.

Resultados

En las elecciones del domingo votaron 5.769.503 personas de las 9.961.718 inscritas en las listas electorales. Los votos en blanco y no válidos son, respectivamente: 42.668 y 77.503, y la abstención fue del 42,08%, no mucho mayor que en las elecciones de septiembre de 2015 [después de que Tsipras aceptara el III memonrándum], pero superior a las de enero del mismo año (36,4%).

Nueva Democracia (ND) obtuvo 39,85% (2.251.411) de los votos y 158 escaños debido a los 50 escaños de gratificación que se atribuyen al partido más votado. En septiembre de 2015 ND tuvo un resultado del 28,09%, es decir: 1.526.400 votos y 75 escaños.

Syriza alcanzó el 31,53 (1.781.174) de los votos y 86 escaños. En septiembre de 2015 obtuvo el 35,46%: 1.926.526 votos y 145 escaños, sin alcanzar la mayoría absoluta, que es lo que ha logrado ND en estas elecciones.

El Movimiento por el cambio (Kinima Allagis) –coalición que agrupa fundamentalmente a sectores provenientes del exPasok, con Fofi Yennimata a la cabeza- obtuso el 8,10% (475.519) de los votos y 22 escaños. En septiembre de 2015, el Pasok se situó en el 6,29%; es decir: 341.732 votos y 17 escaños.

El KKE (Partido Comunista), alcanzó el 5,30% (299.592) votos y 15 escaños. En septiembre de 2015, obtuvo 5,55% con 301.684 votos.

Solución griega, (extrema derecha), 3,70% (208.805) votos y 10 escaños.

Mera 25 (Frente de desobediencia realista europea, con Yanis Varoufakis, exministro de Finanzas con Tsipras desde enero a julio de 2015, que abandonó Syriza en las elecciones de septiembre de 2015) obtuvo 194.232 (3,44%) votos y 9 escaños.

Amanecer Dorado, 2,93% (165.709) de los votos. No obtiene ningún escaño. En septiembre de 2015 obtuvo 379.722 votos (6,99%) y 18 escaños.

Rumbo a la libertad, corriente fundada en 2016 por Zoé Konstantopoulou, expresidenta del Parlamento griego bajo el gobierno de Tsipras, obtuvo 82.672 (1,46%) votos.

Union de centristas, obtuvo 70.132 (1,14%) votos. En septiembre de 2015, logró 186,644 (3,44%) votos y 9 escaños.

Antarsya (coalición anticapitalista), 23.191 (0,41%) votos.

Unidad Popular, obtuvo 15,930 (0,28%) votos. En septiembre de 2015 tuvo 155,320 (2,86%) votos.

Estos datos definen una primera imagen del escenario político a la salida de las elecciones. A continuación publicamos: 1º) la declaración de la DEA (izquierda obrera internacionalista), que participa en la Unidad Popular si bien con posición críticas; 2º) una entrevista a Stathis Kouvelakis de la Unidad Popular y, 3º un artículo de Yanis Varoufakis publicado por New Statesman el 8 de julio. (Redacción A l’encontre).


Declaración de la DEA

1. El resultado electoral del 7 de julio crea un equilibrio político de fuerzas que es desfavorable para la clase obrera y las clases populares.

El porcentaje de Nueva Democracia (39,85%) proporciona a Kyriakos Mitsotakis y al liderazgo ultraneoliberal del partido de la derecha la capacidad para formar un gobierno en solitario. Alexis Tsipras logró mantener un porcentaje alto (31,53%), a pesar de sus trágicas responsabilidades por allanar el camino para que la derecha neoliberal recupere el poder gubernamental. Estos dos resultados conducen a una amplia mayoría parlamentaria comprometida en respaldar los acuerdos con los acreedores, que apoya las políticas dictadas por el Memorándum y el Programa a Medio Plazo aprobada por el gobierno de Tsipras que hereda el gobierno de Mitsotakis.

Este alto porcentaje de un sistema bipartidista comprometido con el Memorándum, se asemeja a los porcentajes que existían antes de la crisis política provocada por las luchas masivas de 2010-2013. Parece que con ello se pone fin al "ciclo" político abierto por las luchas masivas de trabajadores del período anterior.

2. Pero esta perspectiva es inestable y está socavada.

La economía mundial se está desacelerando y esto amenaza con hacer estallar los acuerdos existentes con los acreedores y el cronograma del Programa a Medio Plazo, que pueden exigir nuevas y más severas medidas de austeridad. El movimiento obrero no logró hacer fracasar las políticas de austeridad del gobierno de Tsipras, pero esto no significa que lo consintiera. No significa que la población adaptó estas políticas, como lo hizo Syriza.

Es dudoso que Mitsotakis pueda repetir el rincipal logro de Tsipras, que fue promover las contrareformas neoliberales en un clima de paz social. La historia de la lucha de clases en Grecia muestra que no se puede subestimar una posible e inesperada intervención de las masas en la situación política y el estallido repentino de una nueva ola de luchas. Este factor determinará en última instancia si el nuevo equilibrio de fuerzas que existe en el Parlamento podrá funcionar como un sistema bipartidista que logrará estabilizar el capitalismo griego o si bajo la presión popular entrará en una nueva crisis de inestabilidad.

3. Es imposible explicar el resultado electoral el 7 de julio sin tener en cuenta la derrota de las clases obreras y populares en 2015.

La gran ola de luchas en 2010-13 provocó una crisis política sin precedentes, sumiendo al Pasok al borde de la desintegración y degradando seriamente el peso política de Nueva Democracia. Debemos recordar que después de la renuncia de Antonis Samaras, cuando Vagelis Meimarakis asumió el liderazgo de Nueva Democracia, el partido de la derecha se situó en torno del 14% de votos. Esto ayuda a explicar por qué Tsipras resistió en el poder gubernamental durante cuatros años y medio.

Actualmente, la dirección de Syriza se defiende afirmando que “nos vimos obligados a implementar las políticas de austeridad del Memorándum". Eso no es exacto: el gobierno de Tsipras optó por implementar las políticas de austeridad al firmar el Tercer Memorándum y, finalmente, reclamar la paternidad de las contrarreformas neoliberales. Eligió violar el mandato popular de NO en el Referéndum para legitimar el sistema de tutela y basar sus perspectivas en las negociaciones con los líderes de la UE y en la forja de relaciones más estrechas con Estados Unidos bajo Donald Trump.

Haciéndolo, Tsipras expandió Syriza hacia la derecha, incorporando partes de la antigua socialdemocracia, una fracción de los griegos independientes nacionalistas y una fracción de la derecha moderada, lo que sentó las bases para transformar a Syriza en un partido socialdemócrata (en medio de la degeneración neoliberal de la socialdemocracia) extremadamente dependiente y controlado por su líder. Ahora, el núcleo dirigente en torno a Tsipras avanza hacia el siguiente paso: la creación de una Alianza Progresista con política aún más flexible y más centrada en torno al líder.

En ese sentido, además de implementar contrarreformas neoliberales, el gobierno de Syriza presionó a la población para que desistiera su oposición a las políticas neoliberales, provocando una desmoralización masiva y el reflujo de la actividad de la clase trabajadora. Y con ello, allanó el camino para Mitsotakis.

4. A pesar de las responsabilidades obvias de Syriza, no hay espacio para subestimar al gobierno de Mitsotakis.

Para ganar el apoyo de la gran mayoría de la clase dominante, promete reducir los impuestos de las empresas, liberalizar totalmente las condiciones de trabajo y acelerar las privatizaciones.

Y para atraerse a las clases medias prometen "Ley y orden" (como atacar al distrito rebelde Exarchia de Atenas y al Asilo de la Universidad). Y, para atraer a las corrientes de extrema derecha de la sociedad hacia Nueva Democracia, prometen fronteras fuertes combinando neoliberalismo con racismo y nacionalismo.

El punto de partida de Mitsotakis es la implementación de lo que Alexis Tsipras ya había acordado con los acreedores, pero combina este objetivo con la ambición de lograr una importante aceleración de las contrarreformas neoliberales. Su gobierno representa una amenaza muy importante para los intereses de la clase obrera y las clases populares.

5. El partido neonazi, Amanecer Dorado, obtuvo el 2,9% de los votos y ahora está fuera del parlamento, perdiendo todos los privilegios derivados de la representación parlamentaria.

Un resultado positivo, que puede ser reivindicado por las y los militantes de la izquierda y el movimiento antifascista-antirracista. Derecho que no pueden arrogarse ni Nueva Democracia, ni Pasok ni Syriza, porque bien los fortalecieron con sus políticas o toleraron su funcionamiento legal.

A pesar de perder muchos votos y sufrir una crisis que va para largo, Amanecer Dorado sigue siendo un riesgo mortal para los derechos de los trabajadores y los valores democráticos al que debemos hacer frente. El nuevo partido [de extrema derecha] Solución griega no cuenta con las tropas de choque callejero ni con las referencias nazis de Amanecer Dorado, pero sigue siendo una peligrosa fuerza de extrema derecha. Así que la izquierda y el movimiento social aún tienen que librar luchas y organizarse para hacer frente al racismo estatal, al fascismo y a la extrema derecha.

6. El resultado electoral destaca una crisis de capacidad política para la izquierda que se encuentra a la izquierda de Syriza.

El Partido Comunista, a pesar de que en esta ocasión lograr reunir un número importante de cuadros y personalidades de diferentes orígenes y corrientes de la izquierda, se estancó (299.388 votos y 5,3%) en relación a las elecciones europeas, y continúa situándose por debajo de la popularidad que disfrutó en el período anterior al la emergencia y eventual crisis de Syriza (por ejemplo, los 536.000 votos y el 8,48% de mayo de 2012). Esto demuestra su incapacidad para abordar y manejar acontecimientos políticos importantes; también es consecuencia de su negativa a impulsar iniciativas políticas importantes y rechazar la unidad en acción con otras fuerzas de la izquierda militante.

Antarsya logró 23.185 votos y 0,41%, perdiendo terreno en relación con las elecciones europeas y sufriendo un importante declive en su influencia, en comparación con la influencia que tenía en el momento anterior al ascenso y la eventual crisis de Syriza (75.416 votos y 1,19% en mayo de 2012). Al leer las declaraciones de sus componentes principales –NAR y SEK– es obvio que existen importantes divergencias políticas y queda por ver si esta fuerza política permanecerá unida.

Para la Unidad Popular (LAE), el resultado significa el fin de un ciclo. La derrota de LAE ya se dio y fue registrada en las elecciones europeas (31.648 votos y 0,58%). Las razones fueron los importantes errores políticos de su dirección y principalmente la subestimación del nacionalismo como una amenaza. El eventual cambio de dirección y su reorientación política fueron movimientos en la dirección correcta, pero se demostró que eran muy poco y demasiado tarde. Las pocas semanas entre las elecciones europeas y las elección generales no fueron suficiente para que estos cambios alteraran el rumbo. El resultado (15.959 votos y 0,28%) muestra que en LAE es necesario ir más allá. Esta es una condición previa para mantener activo a un número importante de militantes que son importantes para el futuro de la izquierda radical, como se demostró en los decentes resultados en las elecciones locales.

Todas estas debilidades crearon el vacío que ocupó MERA25 con Yanis Varoufakis a la cabeza. Lograron 194.149 votos y 3,44% y ganaron el derecho de poner a prueba sus puntos de vista políticos con representación parlamentaria. Su programa neokeynesiano para abordar la austeridad, su insistencia en el objetivo de reformar la Unión Europea desde dentro y su funcionamiento centrado en el líder, en torno a la personalidad siempre presente y opaca de Yanis Varoufakis marcan los límites de este proyecto político.

Si bien MERA25 fue votada por muchas personas que querían expresar una crítica de izquierda a Syriza, la política de Varoufakis no forma parte de la perspectiva para reorganizar las filas de la izquierda radical.

7. Con la toma de posesión del gobierno de Mitsotakis comienza un periodo que demanda iniciativas coherentes y audaces.

El centro de estas iniciativas debe ser el esfuerzo organizado para reagrupar y reorganizar las movilizaciones de resistencia. Grupos sindicales radicales en los lugares de trabajo, movimientos sociales en los barrios que se expresaron en listas de izquierda radical en las elecciones locales, colectivos antirracistas y antifascistas, grupos de mujeres y grupos LGBTQI que apoyan actividades antisexistas, formaciones radicales de estudiantes en escuelas y universidades: estas son las fuerzas en las que debemos centrarnos. Organiza la resistencia necesitará un esfuerzo serio, organizado y unitario de las fuerzas más amplias de la izquierda radical.

Este elemento apunta a la necesidad de tomar iniciativas también en el campo político. Por nuestra parte, hemos insistido en la necesidad de cooperación política entre las fuerzas que provienen de LAE, de Antarsya, otros grupos que se separaron de Syriza en el verano de 2015 y otras fuerzas de la izquierda militante en general. Este esfuerzo debe continuar en la nueva situación, donde se demostró la debilidad de las actuales formaciones unitarias de la izquierda.

Trabajando hacia esta perspectiva, necesitaremos persistencia, sobriedad y audacia. El ritmo de este esfuerzo será determinado por la movilización de nuestra gente. Gente que, creemos, nos deparará algunas sorpresas importantes, tanto para sus enemigos como para sus falsos amigos.

11/07/2019

http://alencontre.org/laune/grece-dossier-une-societe-epuisee-par-les-mefaits-dune-gauche-gouvernementale-qui-a-pave-une-voie-royale-pour-une-droite-revancharde.html


Entrevista a Stathis Kouvelakis

En Grecia, Tsipras ha matado la esperanza

Mathieu Dejean

¿Cómo explicas la derrota estrepitosa de Syriza en estas elecciones?

La explicación es muy simple: Syriza accedió al poder prometiendo ser el partido que rompería con las políticas de austeridad; trato de resistir durante los seis primeros meses en el gobierno, pero luego capituló y puso en práctica las políticas de austeridad que previamente había criticado. Estas políticas han provocado los resultados previsibles en términos de estragos sociales y económicos. Syriza ha pagado por ello, al igual que todos los partidos de izquierda que cuando llegan al poder hacen lo contrario de lo que habían prometido hacer. De ese modo abrió la vía al retorno de una derecha que estaba particularmente desacreditada en Grecia.

¿Qué balance haces del los cuatro años en el ejercicio del poder de Estado por un partido que era tildado de izquierda radical y que generó una esperanza en Europa para ese campo político?

La única palabra adecuada es la de desastre. Syriza dio continuidad a la política de los gobiernos precedentes, con diferencias marginales que no cambiaban lo fundamental. Las estadísticas hablan de una pequña recuperación económica, pero la realidad es que el país ha perdido un cuarto de sus riquezas desde el inicio de la crisis, que el paro se sitúa en casi el 20% y que Grecia se sitúa el 3º en el ranking de los países [europeos] cuya población está más expuesta a la pobreza: sólo Rumanía y Bulgaria están peor. En Grecia, cerca de medio millón de personas (en su gran mayoría gente joven muy formada) ha abandonado el país desde el inicio de la crisis, y el ritmo se acelera, lo que, por otra parte, explica la pequeña reducción del paro.

¿Le reconoces algún éxito a Tsipras, como la naturalización de los hijos e hijas de las personas inmigradas, el incremento del salario mínimo, el acceso a la seguridad social?

Tsipras adoptó algunas medidas populares antes de las elecciones. El restablecimiento del acceso universal a los cuidados es una medida del tipo "red de seguridad" preconizada por las instituciones internacionales que ejercen la tutela sobre Grecia. Estos regalos electorales no han engañado a nadie: la política aplicada hasta entonces redujo drásticamente los presupuestos sociales, sobre todo en la sanidad y en la educación. A ello hay que añadir que en el momento en que a medida que vencían los memorándums con los acreedores, en el verano de 2018, Tsipras firmó un acuerdo de salida [de los memorándum] que comprometía a Grecia con políticas de austeridad –excedente presupuestario del 3,5% hasta el 2022 y del 2,5% después- hasta el año 2060. Todo ello para pagar una deuda que jamás se podrá pagar. Ha puesto a Grecia bajo el yugo austeritario para los próximos años. La derecha que recupera el poder tiene un bulevar abierto para aplicar las medidas que pregona.

Antes de enero de 2015, pensabas que una victoria electoral de Syriza serviría de locomotora a la izquierda radical en Europa. ¿Dónde está ahora la izquierda radical europea?

Es en este campo en el que el desastre puede ser mayor, sin minimizar el que ha sufrido el pueblo griego. En el verano de 2015, con la capitulación ante las instituciones europeas una semana después de haber ganado un referéndum en el que el 62% de votantes rechazó un plan de austeridad más leve que el que tuvieron que soportar después, Tsipras vino a indicar que una vez en el poder, la izquierda radical actuaba igual que sus predecesores. Es el daño más grave y duradero: mató la esperanza en el interior del país, pero también envió a escala europea en mensaje de que la izquierda, socialdemócrata o radical, es la misma cosa que los partidos del sistema. Tras ello, a nivel europeo, es la extrema derecha la que aparece como la única alternativa. Ahora bien, hasta el verano de 2015 en Europa la tendencia era favorable a las nuevas formaciones de izquierda radical, tales como Podemos, mientras que tras la capitulación de Tsipras se ha dado una inversión. A partir de ahí, fuera de Grecia, es la extrema derecha la que aparece como la fuerza que capta lo fundamental de la ira popular.

En este caso, en Grecia, el partido neonazi Amanecer Dorado no ha obtenido diputados en estas elecciones. Ha ganado la derecha tradicional. ¿Quién es el nuevo Primer ministro, Kyriakos Mitsotakis? ¿Qué representa?

Efectivamente, la única noticia positivas de estas elecciones es la salida del parlamento de Amanecer Dorado. El juicio por el asesinato de Pavlos Fyssas [rapero y militante antifascita asesinado por un miembro de Amanecer Dorado] jugó un papel pedagógico ante el electorado. Pero en el parlamento ha entrado otro partido de extrema derecha, no neonazi ni violento: Solución griega. Mitsotakis es el heredero de una dinastía política que reinó y gobernó en varias ocasiones en los años 1960 y en los 1990. Representa una derecha neoliberal de choque. Por ejemplo, se enorgullece de haber despedido miles de funcionarios cuando fue ministro de la Función Pública. Tradicionalmente, su clan está asociado a una política atlantista vinculada a Alemania y extremadamente neoliberal. Durante la campaña, Mitsotakis anunció la supresión de cualquier limitación de la jornada laboral, la privatización del sistema de pensiones y de sanidad. Su partido, Nueva Democracia, ha integrado en puestos clave políticos provenientes de la extrema derecha que, sin duda, formarán parte de su nuevo gobierno, como Adonis Georgiadis y Makis Voridis, provenientes de la extrema derecha dura.

Diem, el partido del exministro de finanzas que rompió con Tsipras, Yanis Varoufakis, obtuvo 9 escaños. ¿Significa eso que un sector del electorado creen aún en una solución electoral de iquierda?

Varoufakis ha logrado ocupar parcialmente un espacio electoral estable desde septiembre de 2015, en el que el conjunto de formaciones a la izquierda de Syriza ha venido obteniendo en torno al 10% de los votos. La principal formación de este grupo es el KKE (partido comunista), muy sectario y estalinista, que está estancado en el 5,5% de los votos. El partido de Varoufakis, que no existía en 2015, puede convertirse en el polo en el que converjan pequeñas fuerzas en presencia. Pero quisiera poner el acento en el hecho de que se trata de un partido que sólo existe debido a la personalidad y la presencia mediática de su dirigente. Y que carece de un anclaje real en la sociedad. Se trata de una metapolítca que se juega sobretodo en los media y en las redes sociales. Para la izquierda radical, se entra en un ciclo de reconstrucción larga. Está necesitada de inventar nuevas fórmulas.

¿Existe un movimiento popular que busca alternativas antiliberales en Grecia, o se ha impuesto la derrota?

Estamos ante una sociedad traumatizada y desmoralizada en la que la gente está totalmente absorbida por imperativos de supervivencia individual. Syriza ha obtenidos mejores resultados que los previstos en estas elecciones –más del 30%- porque ha funcionado la lógica del mal menor frente a la perspectiva de la vuelta de una derecha neoliberal. Pero Tsipras ha matado la esperanza. La pasividad de la sociedad ha sido imperante a lo largo de estos cuatro últimos años. Jamás había visto a la sociedad griega en ese estado, tanto en términos de condiciones sociales muy duras como de anestesia cultural y moral.

Stathis Kouvelakis es profresor de filosofía política en el King’s College de Londres y milita en el partido de la izquierda radical griega Unidad Popular (nacido de una escisión de Syriza).

8/7/2019

https://www.lesinrocks.com/2019/07/08/actualite/politique/en-grece-tsipras-a-tue-lespoir/


Cómo las capitulaciones de Syriza permitieron escapar del basurero de la historia a la derecha griega.

Yannis Varoufakis

El abrazo de la izquierda a la austeridad ha creado las condiciones para el regreso de una oligarquía parasitaria y cruel.

La derecha griega está de vuelta: más codiciosa, más fea y más concentrada que nunca. El nuevo gobierno de Nueva Democracia está decidido a recuperar el control total del Estado en nombre del segmento más parasitario de la oligarquía griega y, por supuesto, de los despiadados acreedores de nuestro país.

Kyriakos Mitsotakis, el nuevo primer ministro, proviene de una de las dinastías responsables de la quiebra perpetua, la corrupción y la sumisión a la oligarquía atlantista de Grecia sin fronteras. Significativamente, se ha rodeado rodeado, por un lado, de aparatchicks relacionados con fondos de buitres y bancos en bancarrota y, por otro lado, de ex fascistas ultranacionalistas.

Juntos, los reaccionarios heteróclitos de Mitsotakis planean desencadenar una nueva guerra de clases contra un pueblo que ya ha perdido casi todo, contra las minorías, contra nuestro medio ambiente, contra la decencia.

¿Cómo sucedió esto? Hace apenas cuatro años, los votantes griegos le dieron a Syriza, el partido de la izquierda radical, el mandato de eliminar a los oligarcas y confinar a la Nueva Democracia en el lugar que le corresponde: el basurero de la historia. El 25 de enero de 2015, atrapado en la emoción del momento, cité a Dylan Thomas [poeta galés del siglo XX] para transmitir un mensaje de esperanza a los progresistas de todo el mundo: "Hoy la democracia griega, escribí, ha optado por dejar de caminar lentamente en la noche. La democracia griega ha decidido enfurecerse contra la muerte de la luz ".

Entonces, ¿qué salió mal? ¿Qué permitió la restauración de un régimen autoritario e incompetente que destruyó Grecia antes de convertirla en una prisión difícil para el deudor cuya emigración era, y sigue siendo, la única salida? ¿Cuándo mis compatriotas griegos dejaron de cabrearse contra la larga noche de nuestra servidumbre por deudas? La respuesta es: la noche del domingo 5 de julio de 2015.

La noche comenzó de forma brillante. Los griegos acudieron a las urnas en masa para decir un rotundo "no" en un referéndum organizado por nuestro gobierno en un breve espacio de tiempo. Este valiente NO fue dirigido a la troika de acreedores (el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional) que, el 25 de junio de 2015, emitió un ultimátum implacable a la nación: sucumbir a las nuevas medidas de austeridad inhumana a cambio de enormes y nuevas líneas de crédito para obtener fondos, o el riesgo de ser expulsado del euro y de ser forzado a cambiar a una nueva moneda nacional.

La gran mayoría, el 62%, que dijo no al ultimátum de la troika sabía exactamente lo que estaban diciendo y los riesgos que corrían cuando lo dijeron. Los comentaristas deshonestos están tratando de presentar a nuestra gente como una ilusión, citando lo que ven como una "contradicción": la mayoría de los que votaron NO, no querían que Grecia dejara el euro. Si bien esto es cierto, preferir quedarse en el euro y votar no a los que amenazan a Grexit es tan contradictorio como decir que en 1939 los británicos querían la paz mientras apoyaban la determinación de Winston Churchill de defender la nación contra la agresión del eje.

En el referéndum de 2015, lo que el pueblo griego nos había dicho a nosotros, su gobierno, tenía perfecto sentido: "No queremos dejar el euro ni enfrentarnos a la Unión Europea". Pero si la Unión Europea le exige a usted, a nuestro gobierno, la intensificación del círculo vicioso de austeridad-insolvencia que obliga a nuestros jóvenes a emigrar y la expropiación de lo que queda de nuestros bienes públicos, no se rinda; aún cuando haya que pagarlo con el Grexit".

Esa noche, mientras nuestra gente estaba en las calles para celebrar su notable victoria, los representantes políticos de la oligarquía griega estaban enloquecidos. El líder de Nueva Democracia renunció, los cuadros del partido se hundieron en una profunda desesperación, la oligarquía que representaban estaba en un estado de pánico. Por desgracia, se preocuparon innecesariamente. De hecho, al mismo tiempo, se produjo un golpe de Estado contra la población en la oficina de mi colega, el Primer Ministro.

Tan pronto como entré en la oficina de Alexis Tsipras, me dijo que había decidido irse a la cama, ignorar el No del Pueblo y unirse a Nueva Democracia para que el Parlamento pudiera adoptar el proyecto de Ley por el que Grecia se rendía, una vez más, a la troika. Como no pude disuadirlo, renuncié a mi puesto de Ministro de Finanzas. Unas horas más tarde, Tsipras convocó una reunión con el líder interino de Nueva Democracia y los líderes de los otros partidos pro-Troika, que necesitaba en el parlamento para aprobar el tercer rescate (memorando). Fue en este momento que Nueva Democracia se retiró del basurero de la historia y se colocó en un camino que lleva, con precisión matemática, a la victoria electoral.

Desde esa noche, el parlamento griego ha sido escenario de una tragicomedia que ha durado cuatro años: los diputados de Syriza adoptaron proyectos de ley de austeridad y ventas a precio de saldo (privatizaciones) con las que no estaban de acuerdo, mientras que, enfrente, los diputados de Nueva Democracia los rechazaban, a pesar de que estaban de acuerdo. No entiendo cómo mis antiguos colegas se convencieron de que esto no terminaría con una derrota devastadora para Syriza.

La rendición incondicional de Syriza ante la Troika habría sido suficiente para revivir la Nueva Democracia. Desafortunadamente, el gobierno de Tsipras ha hecho todo lo posible por alejar a los progresistas que lo eligieron yendo de mal en peor. Su sumisión no restringida al status quo ha demostrado la facilidad para traicionar cada uno de los principios más queridos de la izquierda.

Al aprobar el inexcusable acuerdo de Angela Merkel con el presidente turco cada vez más dictatorial (sobornando efectivamente a Recep Erdogan para permitir que Europa viole sus obligaciones legales hacia los refugiados), Tsipras ha destruido las almas de partidarios de Syriza para quienes la defensa de los pobres de la tierra era esencial.

Al compartir lucrativas licencias de televisión entre oligarcas tradicionales y ascendentes sombríos cerca del círculo del Sr. Tsipras, se traicionó otro principio izquierdista. La última ignominia se produjo cuando Tsipras apareció en televisión con Benjamin Netanyahu, saludando una nueva alianza entre Grecia, Israel, Chipre y las multinacionales petroleras, con el apoyo activo del Presidente Trump, para explotar conjuntamente el Mediterráneo oriental; introduciendo además la fracturación hidráulica en Epirus (entre Grecia y Albania) y la entrega de Tracia y Macedonia Oriental a varios oleoductos y oleoductos. Para un partido que había cooptado a los Verdes griegos, con la promesa de promover una agenda ecologista, fue una capitulación más memorable que la del 5 de julio de 2015.

Una de mis ideas sobre el daño que le debo a mi padre fue su aterrador relato de cómo, en un campo de concentración para militantes de izquierda a finales de la década de 1940, sus torturadores fascistas buscaron activamente destruirlos y hacer que torturaran a sus compañeros a cambio de beneficios. En 2015, el Sr. Tsipras fue sometido a tácticas similares.

Antes de 2015, el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, y más generalmente el liderazgo de la troika, estaba ansioso por reclutar a un partido de izquierda por al menos tres razones importantes.

La primera fue que necesitaban un pretexto para aplastar al Estado griego con otro gran préstamo. Debido a su insolvencia permanente y al vencimiento del préstamo de 2012, el gobierno necesitaba un nuevo préstamo o un alivio de la deuda. Sin embargo, Schäuble y la troika se habían comprometido a no satisfacer ninguno de los dos. La determinación declarada de nuestro gobierno de luchar por el alivio de la deuda, en lugar de un tercer préstamo, habría obligado a Schäuble a afirmar que, si bien un tercer préstamo era inútil, se había vuelto necesario debido a la mala gestión económica de Syriza. El abandono de Tsipras liberó a Schäuble de un dilema que él mismo había creado.

La segunda razón fue que Schäuble quería usar un tercer préstamo para expropiar, en nombre de los acreedores, todos los activos lucrativos que aún estaban en poder del Estado griego. Con un gobierno de izquierda, anteriormente anti-troika, la implementación de esta incursión impresionante se legitimó perfectamente.

España fue el tercer motivo de la troika que hizo que el Sr. Tsipras se inclinara ante su voluntad. El día que el gobierno griego firmó su documento de rendición en Bruselas, el primer ministro conservador español, Mariano Rajoy, agitó un pedazo de papel con la firma de Tsipras y, hablando a su audiencia nacional, dijo: "Esto es lo que obtenemos si votamos por la Syriza española [Podemos]". A partir de ese momento, comenzó el declive constante de Podemos hacia de la insignificancia política.

Kyriakos Mitsotakis

Kyriakos Mitsotakis es el nuevo primer ministro griego más afortunado de los últimos tiempos, y debe agradecérselo al gobierno saliente de Syriza.

En agosto pasado, el gobierno de Tsipras concluyó el tercer memorándum y, bajo el pretexto de finalizar el programa de rescate, concluyó el cuarto y más largo acuerdo con la troika. La única diferencia real con los acuerdos de préstamo anteriores era que el cuarto préstamo involucraba relativamente poco dinero por adelantado. La mayor parte de la asistencia financiera tomó la forma de reprogramación, ya que más de 100 mil millones de euros de reembolsos que debería haber realizado el Estado griego entre 2021 y 2030 se pospusieron más allá de 2032 (incluidos los intereses, por supuesto). A cambio, el Sr. Tsipras aceptó una austeridad permanente hasta 2060.

Y aquí es donde radica la paradoja: mientras que la insolvencia del Estado ha empeorado, el gobierno de Mitsotakis será el primero desde la crisis en no tener que preocuparse por tener que pagar grandes sumas a los acreedores. Así, los conservadores griegos son ahora, gracias a Syriza, libres para construir su régimen como mejor les parezca.

Una inspección de la distribución y el programa del nuevo gobierno muestra que su objetivo es encontrar una solución letona [en diciembre de 2013, Le Monde tituló: "Letonia, campeón europeo de austeridad"] para nuestra Gran Depresión permanente: la lucha contra el subempleo por la emigración de un número aún mayor de jóvenes; la sumisión de los trabajadores restantes a las condiciones medievales; la devastación de las pequeñas empresas cuya cuota de mercado será asumida por los oligopolios multinacionales respaldados por la troika; el uso del sistema bancario para lavar dinero sucio; la transferencia de propiedad pública y propiedad de los hogares endeudados a fondos buitre; y un Estado demasiado pobre para ayudar a los débiles, pero siempre tan generoso con los poderosos.

Como esta desnuda guerra de clases provocará una resistencia considerable, espero que el nuevo gobierno se vuelva brutalmente autoritario. De entrada, los ejecutivos de Nueva Democracia ya están anunciando nuevas leyes draconianas contra la disidencia. La alianza de neoliberales y posfascistas que ingresan a los ministerios griegos trabajará para violar las libertades civiles fundamentales en nombre del... liberalismo económico.

El único rayo de esperanza en este paisaje oscuro es la entrada de MeRA25, el ala electoral de DiEM25 [Movimiento para la Democracia en Europa 2025] en Grecia, al parlamento. Nueve de nosotros fuimos elegidos, a pesar de la falta de fondos y una campaña sostenida de difamación contra nosotros por parte de Nueva Democracia y el gobierno del Sr. Tsipras.

A diferencia de los diputados de Syriza, quienes carecerán de credibilidad en la oposición, nuestros parlamentarios y activistas liderarán la resistencia, dentro y fuera del parlamento, contra la oligarquía parasitaria y cruel por la que luchará la Nueva Democracia erigida sobre la base del cuarto acuerdo de rescate del Sr. Tsipras. Junto con nuestros compañeros en Europa, el Reino Unido y en todo el mundo, trabajaremos por un Nuevo Acuerdo Verde para prevenir el cambio climático apocalíptico.

El porcentaje de votos a favor de MeRA25 fue bajo (3,4%). Pero, con la tremenda noticia de que los nazis de Amanecer Dorado han sido expulsados del parlamento, este pequeño número es lo suficientemente grande como para hacer una diferencia crucial; del mismo modo que la luz de una pequeña vela es capaz de penetrar en la oscuridad.

Yanis Varoufakis. Ex ministro de Finanzas de Grecia del gobierno de Tsipras de enero a julio de 2015 y líder de DiEM25.

8/07/2019

https://www.newstatesman.com/world/europe/2019/07/how-syriza-s-capitulations-allowed-greek-right-escape-dustbin-history

Traducción: viento sur





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