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Argelia
El conflicto se agudiza
01/07/2019 | Abdelghani Aichoun - Hacen Ouali

[A continuación publicamos dos artículos sobre el proceso argelino. El primero, una crónica de la manifestación del 29 de junio –decimonovena jornada de movilización– y a continuación una valoración de la cada vez más conflictiva coyuntura política para comprender los dilemas a los que se enfrenta el movimiento democrático en Argelia.]

La movilización continúa intacta pese a la enorme presión policial

Abdelghani Aichoun

El sábado día 29, la 19ª marcha del movimiento popular se desarrollo bajo un impresionante dispositivo policial. Dispositivo reforzado similar al de los primeros viernes cuando la policía trataba de impedir las manifestaciones.

Arrestos, retirada de banderas amaziguis y de pancartas contra Gaid Salah [Jefe del Estado Mayor], utilización de gases lacrimógenos, cierre de determinadas arterias, lo que dificultó la tarea de la policía, uniformada y de civil, desplazada para que fracasara la manifestación. Las y los argelinos que salieron de nuevo masivamente a la calle, a pesar del fuerte calor, para exigir un cambio de sistema.

Además de tener que superar los filtros establecidos a lo largo de las carreteras para acceder a la capital, lo que impidió el acceso a mucha gente, la policía estableció un importante dispositivo en los grandes ejes de la capital: bulevar Hassiba Ben Bouali, Amirouche y Didouche Mourad. Decenas de vehículos policiales ocuparon las plazas de la Grande-Poste y Audin. La calle Hassiba, junto a la plaza de la Libertad de Prensa también permaneció cerrada con varios camiones policiales hasta que recibieron la orden de desalojarla debida a la importante marea humana que avanzaba hacia allí. En esta ocasión, la tolva de la plaza Mauritanie permaneció cerrada.

Decenas de vehículos policiales se estacionaron a ambos lados de la calzada entre la Grande-Poste y Audin, reduciendo considerablemente el espacio, habitualmente totalmente ocupado por las manifestaciones. Se diría que es la policía la que se manifiesta, ironizó un manifestante.

Policía que, por otro lado, procedió a realizar detenciones durante la mañana y a primera hora de la tarde. Abdelouahab Fersaoui, presidente de la RAJ[1]: "Estado de sitio en el centro de Argel. El dispositivo de seguridad se ha triplicado; fuerte despliegue de policías uniformados y de civil; cacheos, detenciones, accesos bloqueados… Grave deriva del poder. Ya han caído las máscaras. Incluso se detiene a quienes llevan la bandera nacional".

La sede de la Asociación para la cultura y la democracia (RDC) situada en lo alto de la calle Dicouche Mourad también estuvo rodeada por la policía que procedió a algunas detenciones allí mismo. Pero ni con esto, se logró evitar que los argelinos y argelinas se manifestaran .

A partir de las 14h, las y los manifestantes comenzaron a llegar. Poco a poco, la masa se iba haciendo más compacta en la Grande-Poste y Audin. Dejaron de arrestar a la gente. Pero de cuando en cuanto, la policía intentaba realizar incursiones utilizando gases lacrimógenos. Sobre todo cuando vieron las banderas amaziguís.

Estado civil y no militar

A lo largo de esta 19ª movilización, las y los manifestantes reiteraron los eslóganes habituales orientados a exigir el fin del sistema actual. En varias ocasiones se repitió Estado civil y no militar. Pero debido a la represión existente, también se gritó Dawla madania machi boulissia (Estado civil, no policial). Un eslogan que se escucha por primera vez. Por lo demás, se criticó con fuerza al jefe del Estado Mayor del Ejército, Ahmed Gaid Salah.

Como él es quien hace declaraciones sobre la situación política y como en cada ocasión defiende la vía constitucional rechazando cualquier forma de transición, es natural que se haya convertido en objetivo de las y los manifestantes. Además del habitual Arbi, Kbaili, khawa khawa (Arabe, Kabil, hermanos) o Gaid Salah maa el khawana (Gaid Salah con los traidores), se coreó Lyed fel yed, nahou el issaba nzidou el Gaidø (Juntos, vamos a echar a la banda y a Gaid con ella). En la manifestación se exigió una vez más que se vayan quienes simbolizan al sistema, entre ellos el Jefe de Estado, Abdelkader Bensalah y el primer ministro, Noureddine Bedoui; pero también el partido FLN.

Parece claro que la población argelina no desea unas elecciones presidenciales en la que participen los símbolos del sistema, y en la manifestación se exigía la libertad de las personas detenidas; en particular las arrestadas el viernes anterior por exhibir banderas amaziguis, Atalkou wladna ya l hagarine (Opresores, liberad a nuestros hijos). Un manifestante portaba la siguiente pancarta: Magistrados. Y se habían comprometido a no juzgar a los manifestantes pacíficos.

Caza a la bandera Amaziguí

Al igual que el viernes 18º, en esta ocasión la policía también recibió la orden de confiscar las banderas amaziguís. Por ello, quienes las portaban se cuidaron de no hacerlas visibles hasta que la manifestación se hizo masiva. Las banderas, aunque no muchas, sólo se vieron a partir de las 14h; sobre todo en la Grande-Poste. Algunas incluso se colgaron de las farolas y la policía se dedicó a quitarlas. Utilizan los grases lacrimógenos para abrirse camino y hacerse con las banderas amaziguís de los manifestantes que las exhiben, nos declaró uno de los manifestantes. La policía practicó algunas detenciones.

Por el momento nadie ha podido confirmar si todas las personas detenidas fueron liberadas o no. En todo caso, los servicios de seguridad han intentado que este emblema no sea visible en la manifestación. Intento baldío, porque finalmente, protegiéndose mutuamente, los manifestantes pudieron llevarlas en alto.

En resumen, se puede decir que a pesar de la represión, la ciudadanía de la capital, a la que se sumó gente proveniente de las regiones limítrofes, logró manifestarse pacíficamente y corear sus reivindicaciones habituales exigiendo la Dimisión del sistema. A lo largo de la manifestación, mucha gente hablaba ya del próximo viernes, el 20º, que coincidirá con el… 5 de julio, Fiesta Nacional de la Independencia. Preciden que habrá un Tsunami humano.

29/06/2019

https://www.elwatan.com/a-la-une/19e-vendredi-de-protestation-a-alger-mobilisation-intacte-malgre-un-quadrillage-policier-important-29-06-2019


[1] ONG fundada en 1992 con sede en Argel, cuyas principales tareas son la sensibilización y movilización de los jóvenes ante los problemas sociales, así como la promoción de actividades culturales y la promoción de los derechos humanos. (Ndt.)

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Terquedad del poder frente a la determinación del movimiento popular. Los riesgos del impasse político

Hacen Ouali

Desde hace cuatro meses, al ritmo de una insurrección ciudadana, Argelia camina sobre el filo de la navaja entre las aspiraciones democráticas y la tentación autoritaria.

Sin ningún género de dudas, los argelinos y argelinas empujan con fuerza y vigor hacia la emancipación, y día a día quiebran los últimos resortes de un régimen político retrógrado.

Sin embargo, la inmensa esperanza suscitada por el gigantesco levantamiento popular, con el impulso de una unidad reencontrada, se enfrenta a una resistencia incomprensibles y fuerte.

Quebrada la fachada política del sistema, el poder se muestra bajo su forma natural, encarnado por el ejército y su jefatura que maniobra sin cesar y actúa para desviar la trayectoria del curso de la historia. Obviamente, trata de frenar en seco la incomprensible insurrección popular puesta en marcha por ciudadanos y ciudadanas irreductibles.

En primera línea desde la dimisión de Abdelaziz Bouteflika, el jefe del Estado Mayor del Ejército, Gaid Salah, trata de imponer con dureza el curso de los acontecimientos.

Con el pretexto de respetar escrupulosamente la Constitución, defiende contra viento y marea una agenda política tan confusa como imprecisa y que no suscita ninguna adhesión política, incluso entre los más conciliadores. Todo ello acompañado de una retórica cuando menos agresiva y de una cultura militarista llevada hasta la caricatura que se instala en el paisaje.

A medida que pasan las semanas las líneas divisorias se endurecen y las opciones sobre la mesa son cada vez más irreconciliables. El movimiento popular es objeto de una fuerte presión para que deje de lado su exigencia de desmantelar el régimen. Algo imposible

La movilización es tan grande que no se le puede encajonar a marchas forzadas como pretende el jefe del Ejército. Resistente, el pueblo de los viernes muestra una solidez militante, y sobre todo una lucidez política, cada vez más grande. No piensa abandonar la revolución en medio del vado: está dispuesto a concluir su proyecto.

Entre esos dos campos se ha entablado un pulso. La horrible secuencia que dejó el 19º viernes de la revolución democrática en Argel, caracterizada por el férreo marcaje policial de la manifestación, constituye un signo inquietante, anunciador de la inflexión que puede darse en los acontecimientos. Pone de manifiesto la falta de sangre fría por parte de un poder acorralado.

La confrontación, que hasta ahora se mantiene pacífica, corre el riesgo de radicalizarse. Cuando la dinámica ciudadana iniciada en febrero abre un campo de posibilidades y sobre todo propone soluciones, en el poder existe cierta veleidad para llevarle al terreno de la radicalización. La dinámica ciudadana prefigura la Argelia del futuro. En su marcha, libera al país del peso muerto de un sistema dañino.

Impulsada por la mayoría de la población argelina, la revolución de febrero no se puede entender como un obstáculo y mucho menos como un problema a resolver. Lejos de constituir una amenaza, es una garantía para todo el mundo. Es una fuerza positiva que trata de avanzar. Dedicarse a transformarla en una crisis sería arriesgado para todo el mundo, señalan agentes políticos y sociales.

Quienes se se vienen manifestando desde aquellas jornadas históricas no se cansan. Avanzan incansables hacia la victoria con la ética de la razón. Y ello a pesar de la reactivación de los viejos demonios y de la inoculación en el país del virus de la fractura. La tentación de la contra-revolución y de las fuerzas de la resistencia que trabajan en esa dirección constituyen la retaguardia. Al igual que el sistema que trata de perpetuar, el poder, en su expresión actual, está acabado. Tanto en el espíritu como en los métodos.

Totalmente descalificado por los sucesivos referéndums populares desde el 22 de febrero [referencia a las manifestaciones semanales], pero sobre todo fuera de los tiempos políticos modernos, el poder asumido por los herederos de Bouteflika está condenado a seguir el ritmo impuesto por las y los argelinos que caminan hacia el futuro. Quienes detentan el poder deben recuperar el sentido de la historia. De lo contrario, estarán confrontados a otro tipo de dificultades, tan grandes como insuperables.

Se aproxima la fatídica fecha del 9 de julio y con ella concluirá la legitimidad constitucional [la legitimidad del actual jefe de Estado concluye en esa fecha] . Este poder que encadena sus fracasos político perderá su legitimidad y dejará de ser legal. Aislado políticamente en el interior, se debilitará completamente a nivel internacional. Un doble impasse que incuba muchos riesgos para el conjunto del país.

La expiración constitucional infiere una fragilidad considerable. La tentación de legitimarse mediante la fuerza frutal sería fatal. Ningún factor, ni político ni estratégico, ni interno o externo, favorece una restauración autoritaria. Argelia no es Egipto. Nada es comparable en estas dos experiencias.

Resulta casi imposible oponer al ratón que caracteriza a la revolución democrática el fuego y el furor de las botas y los tanques. Otra alternativa es posible. Está al alcance de la mano. Se basa en la esperanza de una negociación seria con las élites políticas y sociales que trabajan por ofrecer una salida al país.

Entre el 4 de julio –fecha de las elecciones presidenciales anuladas- que fue anulado por millones de argelinos en la calle y el 9 de julio en que concluye la legalidad constitucional –concluye el mandato del jefe de Estado- se sitúa la cita con una historia cargada de poderosos símbolos. El viernes 5 de julio, día de la Independencia, puede y debe ser la última oportunidad a la que agarrarse. Una jornada para la liberación, una fiesta que no se debe aguar.

Hacen Ouali, periodista en El Watan y sindicalista.

30/06/2019

https://www.elwatan.com/edition/actualite/les-dangers-de-limpasse-politique-30-06-2019

Traducción: viento sur





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