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La huelga feminista del 14 de junio en Suiza
Hacia la constitución de un movimiento de masas
26/06/2019 | Tamara Knežević

[Publicamos a continuación un artículo escrito la víspera de la huelga feminista del 14 de junio –ver crónica en: https://www.vientosur.info/spip.php?article14926, pero que consideramos de interés para contextualizar la misma. Redacción]

En los orígenes del movimiento

El 14 de junio de 1991 ya se celebró una primera “Huelga de mujeres” que reunió más de 500.000 personas por todo el país. ¿Su reivindicación? Que el principio de igualdad se estableciera en la Constitución federal 10 años antes de que por fin se materializara. Si algunas conquistas sociales como el permiso de maternidad, el derecho legal al aborto o incluso la revisión de las Leyes sobre la igualdad, prohibiendo cualquier forma de discriminación sexista en la esfera profesional, se lograron durante el decenio siguiente, la igualdad material y real sigue estando por conquistar.

Las condiciones materiales y sociales reales de las mujeres no mejoraron. Vivir en un país en el que las mujeres son despedidas de un día para otro debido a su embarazo, donde pierden el permiso de residencia al divorciarse de un cónyuge violento, o que algunas deban acumular varios empleos pues el de la jornada completa está insuficientemente remunerado, un país donde están sujetas a discriminación y acoso en los centros de formación, en el que dedican 53 horas a la semana al trabajo doméstico de media, sin que sea reconocido ni compartido siempre... La realidad que viven la mayoría de las mujeres en Suiza hace que a la mayor parte de la población le parezca legítimo unirse para una protesta política amplia porque lo que parecía conquistado ayer, no lo está realmente hoy.

El movimiento actual tiene una dimensión inédita, como lo confirman las militantes que impulsaron y participaron la huelga de 1991. Se basa a la vez en la continuidad de este suceso histórico y en una lógica internacionalista que se hace eco de los múltiples movimientos de la huelga feminista del 8 de marzo. Con un apoyo del 65% de la población 1/, la participación en las movilizaciones se anuncia masiva.

En el origen del movimiento está la lucha contra una iniciativa parlamentaria de reforma de pensiones defendida por la derecha, el Partido Socialista Suizo y la Unión Sindical Suiza, que preveía un aumento de la edad de la jubilación de las mujeres a los 65 años. La batalla fue planteada y ganada por un frente compuesto de sindicalistas feministas disidentes, organizaciones de izquierda radical y distintas asociaciones. Esta misma coalición permaneció activa en otros frentes especialmente vinculados a las grandes reformas fiscales para las empresas. Y cuando se trata de discutir de la igualdad salarial a nivel parlamentario, estamos decididas a utilizar esta ocasión para poner fin a las discusiones institucionales sin medidas concretas para luchar contra el sexismo,

En junio de 2018, organizamos una Asamblea de base feminista, un primer encuentro no mixto, sin hombres cisgénero, para saber si en la población existía también voluntad para construir un movimiento feminista amplio. Para nuestra sorpresa, la Asamblea reunió cerca de 200 mujeres venidas de diferentes regiones de Suiza que votaron organizar ¡una huelga feminista el 14 de junio!

Múltiples formas para contestar el orden social

Las siguientes asambleas permitieron redactar un manifiesto y un llamamiento nacional a la huelga 2/ que sitúan al movimiento en una crítica al capitalismo y al sistema cisheterosexista, en el reconocimiento del trabajo productivo y reproductivo, en la lucha contra múltiples discriminaciones, en el derecho a disponer del propio cuerpo y en una crítica al sistema escolar que refleja el modelo patriarcal.

Las razones para hacer la huelga en 2019 son distintas y múltiples porque cada trayectoria de vida es única, en el cruce de diferentes opresiones, explotaciones y discriminaciones. De ahí el carácter amplio y diverso de las reivindicaciones del manifiesto que afectan a diferentes esferas de la vida. También era importante hacer visible el hecho de que los derechos formales conseguidos hasta ahora, han sido recuperados por el sistema capitalista, racista y sexista actual, que beneficia al 1% de las personas privilegiadas. De esta forma, nuestro movimiento huelguístico, tal como se está construyendo, quiere inscribirse en esta ruptura con las instituciones señalando todo lo que las sustenta. Lo que nuestro movimiento quiere es un ¡cambio social profundo! Un cambio que se logra optando por la huelga como herramienta necesaria de acción política.

Por tanto, dado que este movimiento fue creado con la idea de ser lo más amplio posible, en su seno coexisten numerosas formas de acción y no todas las reivindicaciones puestas de relieve por las futuras participantes tienen el mismo potencial de contestación al orden patriarcal. A este respecto, es interesante señalar el papel que han jugado los medios de comunicación: en gran parte, la legitimidad del movimiento está construida por el eco que todos los medios le dan participando de esta forma en la democratización de esta lucha haciéndola accesible más ampliamente. Sin embargo, son temas poco subversivos los que han sido más tratados, tales como la igualdad salarial o la representación de las mujeres en la política institucional -excepción hecha de las grandes polémicas alrededor de la legalidad de la huelga política o incluso, la cuestión de la condición de no mixtos del funcionamiento de los colectivos.

Como militantes feministas anticapitalistas, debemos rechazar el feminismo liberal al servicio únicamente de un puñado de personas ya de por sí privilegiadas. ¿Para qué serviría la igualdad salarial si los salarios siguen bajos? ¿Para qué serviría la promoción de mujeres a puestos de alta responsabilidad si las mujeres precarias permanecen precarias? Como recuerdan las autoras del Manifiesto del 99%: “No tenemos ningún interés en romper el techo de cristal si la inmensa mayoría de las mujeres siguen limpiando los cristales rotos! 3/.

Igualmente, debemos rechazar las políticas securitarias como medio de lucha contra la violencia sexista que apuntan de forma desproporcionada contra hombres no blancos y/o pobres y que buscan criminalizar -bajo la cobertura de la protección – actividades ejercidas por algunas mujeres, como las trabajadoras del sexo. Debemos luchar por una justicia reproductiva, no esencialista, que dé las mismas posibilidades a cada persona, cualquiera que sea su estatus legal, sus medios financieros, su identidad de género y su orientación sexual, de tener acceso al sistema de salud universal, al aborto libre y gratuito y a la posibilidad de tener hijos o hijas.

Debemos luchar por un feminismo antirracista cuando la islamofobia se intensifica cada día, cuando la población gitana obligada a mendigar para sobrevivir es criminalizada, cuando las mujeres no blancas son invisibilizadas en los espacios mediáticos, políticos y feministas (incluidos los nuestros) y que siguen siendo discriminadas en las contrataciones y sobreexplotadas cuando encuentran un empleo.

Así que la consigna empleada consistente en decir “si te reconoces en algún punto del manifiesto, entonces estate con nosotras el 14 de junio”no es una estrategia que nos debe contentar como militantes feministas anticapitalistas. Si, en realidad, ha reunido a un gran número de mujeres en Suiza, debemos ser críticas con su significación política. Nuestro papel consiste en luchar por un feminismo que lucha contra todas las opresiones.

Es en este sentido, si las militantes del movimiento huelguístico pretenden un verdadero cambio de la sociedad, deben asumir todas las reivindicaciones, sin jerarquías, so pena de impedir una verdadera toma de conciencia del carácter sistémico e imbricado de las opresiones, pero también de la solidaridad y de las luchas que necesitamos construir.

Como está expuesto en el llamamiento nacional a la huelga, la igualdad real no puede conseguirse en un mundo en el que, verdaderamente, lo único que cuenta son los beneficios y los intereses de una minoría de personas privilegiadas. Como rechazamos el sistema en su totalidad, debemos aprovecharnos y formular reivindicaciones amplias y globalizadoras, antirracista y anticapitalistas. Si aspiramos a que esta huelga feminista englobe un auténtico movimiento de emancipación para todos y todas, estas reivindicaciones deben ser en contra de un feminismo conservador que respalda la sociedad tal como es porque defiende los intereses de un puñado de mujeres,

Colectivos locales para un feminismo internacionalista

Para crear un movimiento amplio, lo que ya ha sido decisivo, hay que tener voluntad de basarse en multitud de pequeños colectivos a escala local. Se crean por regiones o por barrios, por lugares de trabajo y de formación, o incluso alrededor de ciertos temas políticos como la cultura, la emigración, la maternidad, la vejez, el velo, etc. Este método permite construir una práctica feminista cercana a la gente que reflexionan colectivamente sobre los desafíos que les afectan y elaboran conjuntamente reivindicaciones y los medios para visibilizarlas. Claro, el número de participantes que harán huelga en sentido estricto de la palabra no será seguramente tan masivo, pero las reivindicaciones expresadas estarán realmente defendidas por las participantes.

Más allá del hecho de que estas reivindicaciones emanan de la base, nuestro movimiento se inscribe por definición en la continuidad de los movimientos feministas que hemos visto desplegarse en Polonia, en el Estado español, en Argentina, en Italia, en India, en Chile, en Estados Unidos, etc. Por todo el mundo, las mujeres están en la primera línea de las luchas por un mundo mejor.

Lo mismo ocurre con el papel de las militantes anticapitalistas, feministas, antirracistas, ecosocialistas, para crear y politizar estas luchas. Nuestra solidaridad debe inscribirse en el rechazo total al sistema que hoy degrada tanto la vida humana como la del planeta, en un contexto de ascenso de las ideas reaccionarias, de guerras y de empobrecimiento, de progresión del racismo y las violencias de los aparatos del Estado. El inicio de un verdadero cambio solo es posible en un proceso de construcción de un movimientos de masas, desde abajo y desde una óptica internacionalista.

Sin duda, el proceso para la organización de la huelga en Suiza, que ha durado todo el año, no ha sido fácil; no obstante, ha intentado demostrar que otra sociedad es imaginable y posible. Esta huelga intenta incluir tanto a mujeres que ya estaban politizadas como a aquellas que lo han sido en el movimiento. También ha reunido a diferentes categorías sociales, generacionales, o incluso de diversos sectores políticos, sindicales y asociativos. Sin embargo, el movimiento aún trata de lograr que “el límite esté en el centro” 4/, requisito para conseguir un feminismo verdaderamente revolucionario.

Sin embargo, lo que estamos viviendo y construyendo en Suiza es histórico y abre una brecha para una renovación del feminismo. Esta huelga es mucha más que un proceso de un día simbólico; inscribiéndose en esta lógica, sabemos que esta fecha no es un fin en sí misma, sino el primer paso hacia la construcción de un movimiento feminista de masas. El 14 de julio de 2019 nos demostrará de qué somos capaces cuando juntamos nuestras fuerzas, pero nos corresponderá a nosotras, feministas anticapitalistas, integrar las críticas para continuar creando un movimiento permanente, inclusivo y total ¡porque queda todo por hacer!

13/06/2019

Tamara Knežević es militante de solidaritéS y sécretaria del colectivo del Cantón de Vaud de la huelga

https://www.contretemps.eu/greve-feministe-14-juin-2019-suisse/

Traducción viento sur

Notas:

1/

“Grève des femmes: près de deus tiers des Suisses sont pour”. Tribune de Genève, 04.06.2019.

2/ Manifeste de la Grève féministe/ grève des femmes* et l’Appel national pour le 14 juin: :https://frauenstreik2019.ch/wp-content/uploads/2019/01/manifeste_greve-14.06.19.pdf

3/ La idea de que era importante que el movimiento integre mejor a las mujeres de derechas debido a que el sexismo sería un sistema que afecta de la misma forma todas las mujeres existe en el seno de los diferentes colectivos.. Es obligado constatar que el feminismo defendido en el movimiento solo deja poco espacio al feminismo liberal. Las mujeres de derechas comunicaron que no tomarían parte en las movilizaciones del 14 de junio. (“Les femmes de droite en feront pas grève”, 24 heures

(“Les femmes de droite ne feront pas grève”, 24 heures, 09.06.2014, https://m.24heures.ch/articles/27986057?fbclid=IwAR0Zg-MI6PbJnYH Boruq84BaJu34binCojoesjNDbKychFv_beCMLzPFmU)

4/ Ver : bell hooks, De la marge au centre : Théorie féministe, 1984.





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