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Diez tesis sobre las elecciones europeas
Quo Vadis "Izquierda"?
03/06/2019 | Miguel Urbán

1. La crisis de legitimidad de la UE

Hoy resulta evidente que la UE sufre una pérdida creciente de legitimidad entre sectores sociales de toda Europa. Cada vez le cuesta más ser asociada con aquellos supuestos valores europeos como democracia, progreso, bienestar o Derechos Humanos. Una crisis orgánica en todo el sentido gramsciano del término, resultado y profundización de la crisis del modelo post-Maastricht del capitalismo europeo que ha supuesto una verdadera camisa de fuerza neoliberal, con una letal combinación de austeridad, libre comercio, deuda predatoria y trabajo precario y mal pagado, ADN del actual capitalismo financiarizado.

Una crisis de legitimidad e institucionalidad que se intenta atajar con ciertas reformas cosméticas que otorgue a la institucionalidad europea un cierto manto de legitimidad democrático-liberal del que carecen. De esta forma, el entramado de la gobernanza de la UE se renueva en un ciclo quinquenal, que viene a coincidir con las elecciones del Parlamento europeo, intentando esquivar la imagen de un aparato burocrático estructurado jerárquicamente en un equilibrio de poderes de Estados a partir de la hegemonía del eje Berlín-Paris.

2. Desafección ciudadana y repunte de la participación electoral

La crisis de legitimidad se ha manifestado elección tras elección en una creciente abstención como muestra de la desafección de la ciudadanía hacia la institucionalidad europea. Una tendencia que se ha quebrado en las pasadas elecciones del 26 de mayo, consiguiendo alcanzar el 50,5%, un resultado celebrado con gran alborozo desde Bruselas como relegitimador del sistema.

Estas cifras de participación se pueden observar, cuando se alejan de la euforia de los eurócratas, como la coincidencia entre elecciones locales y/o regionales con las europeas que ha producido un efecto arrastre. El ejemplo español es bastante paradigmático de como la coincidencia electoral ha hecho repuntar la participación de las europeas hasta un 64,3%, más de 10 puntos respecto a la anterior convocatoria de 2014. En el extremo opuesto, se encuentra nuestro vecino luso que no ha conseguido superar el 31,4% batiendo el record de menor participación de toda la UE.

3. Por primera vez Populares y Socialistas no suman en el Parlamento Europeo

Quizás uno de los grandes titulares de estas pasas elecciones sea la ruptura del bipartidismo. O al menos de su dominio parlamentario. Populares (PPE) y Socialdemócratas (P&S) no sumarán, por primera vez en la historia del parlamento europeo, mayoría absoluta. El PPE vuelve a ganar las elecciones con cerca de 180 escaños, pero se deja por el camino 41 parlamentarios y un 5% del voto respecto de las elecciones de 2014. Por su parte el P&S, de nuevo el segundo grupo más votado, logra alrededor de 145 eurodiputados, 45 menos que hace 5 años, un 6% del voto.

Unos resultados que parecen convertirse cada vez más en una tendencia de época: la crisis de los partidos que tradicionalmente han ostentado el poder después de la II Guerra Mundial, que no parece ser un síntoma particular de un país concreto, sino más bien europeo. Un síntoma de la creciente implosión de ese extremo centro que gobierna Europa en forma de gran coalición y que entre otras derivadas genera una fragmentación cada vez mayor de los espacios electorales. Aunque parece que estamos todavía en los inicios de una reconfiguración a escala europea a todos los niveles (político, económico y cultural) que no ha hecho más que empezar.

4. Nueva política de alianzas en Europa

La ruptura de la hegemonía del bipartidismo no tiene por qué significar inestabilidad en la gobernanza neoliberal de la UE; en todo caso será contenida, como viene siendo habitual en las instituciones comunitarias durante los últimos años, gracias a los liberales y seguramente también a los verdes que suman un amplio bloque de gobernanza en Bruselas. Estos dos grupos son los que mas crecen en estas elecciones repartiéndose el tercer y cuarto puesto en el parlamento europeo. Los Liberales de ALDE impulsados por la propuesta de renacimiento europeo de Macron consiguen doblar su porcentaje de voto y pasa de 67 representantes a 109. Por su parte los Verdes consiguen aumentar un 30% su apoyo y logran 69 europarlamentarios, 19 más que en 2014.

El crecimiento de los Verdes y los Liberales, sumado a la ruptura de la hegemonía del bipartidismo, abre el escenario para la creación de una nueva coalición para gobernar Europa que tendrá su reflejo mas palpable en la elección de la nueva Comisión europea o sobre todo en quien ostentará su presidencia.

5. ¿Por primera vez una presidenta de la Comisión?

Tradicionalmente los candidatos del PPE (Manfred Weber) y del S&D (Frans Timmermans) serían los principales favoritos para ocupar la próxima presidencia de la Comisión, pero en el momento en el que entre las dos grandes formaciones no consiguen tener la mayoría absoluta esta lógica se derrumba. Si el alemán Weber pensaba que con la victoria del PPE sería el próximo presidente de la Comisión, estaba muy equivocado, ya que se ha abierto una autentica guerra de tronos de la Unión Europea.

De esta forma, Timmermans, el candidato socialdemócrata, llamó a una alianza progresista para frenar a los populares mientras Sánchez y Macron se reunían en París presumiblemente para concretar esa alianza socioliberal que pivotara entre socialistas, liberales y verdes. Una alianza trabajada en la propia campaña electoral y escenificada con la presencia de socialistas como el primer ministro portugués, Antonio Costa, en el acto de campaña de renacimiento europeo en Estrasburgo que reunió a los principales partidos liberales a mediados de mayo. Si bien el candidato de Macron siempre ha sido Michel Barnier, aupado públicamente por la negociación del Brexit, parece que puede ser Magrethe Vestager, actual Comisaria de la Competencia, la que cuente con más apoyos para poder ser la primera presidenta de la Comisión. Así, quedaría escenificado el fin de la hegemonía de las dos grandes familias políticas europeas con una investidura al estilo Borgen[1].

El papel de Sánchez en todo esto no es menor; hay que recordar que el grupo del PSOE es el mas numeroso de los socialistas en el parlamento europeo y España es quizás el país mas importante que gobiernan los socialistas en Europa. Por todo ello su peso es determinante en la alianza que se esta gestando con los liberales y desde ese punto de vista tenemos que entender la visita a Paris. Una visita que tiene un claro mensaje europeo en la búsqueda de una amplia alianza que iría desde Macron hasta Tsipras. Que no solo persigue reorganizar una nueva gran coalición que no anuncia cambio alguno respecto al neoliberalismo austeritario y securitario imperante en la UE, sino también hacer valer la fuerza de Sánchez en el reparto de los puestos mas relevantes de la próxima Comisión. Pero esta alianza europea seguramente también tenga su reflejo en la política española que tras la resaca del ciclo electoral se encuentra inmersa en el debate de los pactos de gobierno. La alianza con los liberales en Europa puede ser un camino a repetir en muchas comunidades, ayuntamientos y quien sabe si también en el gobierno central.

6. Alemania siempre gana

El que fuera uno de los mejores delanteros centros de los años ochenta, Gary Lineker, definió el futbol como "un deporte que inventaron los ingleses, juegan once contra once, y siempre gana Alemania". La UE se parece mucho a esta metáfora futbolística sobre todo en el “siempre gana Alemania”. Y la pregunta es ¿que puede ganar Alemania con la caída de Weber como candidato a la Comisión Europea?

Para vislumbrar la verdadera jugada de Merkel nos tenemos que remontar un año atrás, a la elección de Guindos para la vicepresidencia del Banco Central Europeo (BCE), una pieza de una estrategia mucho más compleja e importante que un sillón para el amigo de Rajoy, y que forma parte de un entramado de intereses que más allá, e incluso al margen, de las instituciones: son el gobierno efectivo de Europa. Con esta designación, Merkel abrió el camino para conseguir que el candidato alemán, Jens Weidmann, actual presidente del Bundesbank, conocido como el halcón neoliberal, pudiera ser elegido presidente del BCE. Una pieza clave en la gobernanza neoliberal de la UE. Y es que el BCE como consecuencia de sus programas de flexibilización cuantitativa, se ha convertido probablemente en la institución comunitaria más importante y con mas poder, blindada tras su pretendida autonomía. Mas aún en un escenario de posible recesión económica en Alemania.

La candidatura de Weber a la Comisión Europea por parte del PPE respondía a los difíciles equilibrios internos entre la coalición de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) a la que pertenece Merkel y la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU) a la que pertenece Weber. La candidatura de Weber a la presidencia de la Comisión pacificaba la alianza democristiana en Alemania, pero alejaba a Weidman de la presidencia del BCE. Una candidatura que no ha estado exenta de polémica incluso con la propia Merkel y su gobierno. En medio de la campaña electoral Weber prometió que si fuera elegido presidente de la Comisión detendría el gasoducto ruso-germano Nord Stream 2, un controvertido proyecto respaldado por la canciller alemana pese a la oposición de varios socios de la UE. La mas que posible derrota de Weber reabrirá las posibilidades de Alemania a la presidencia del BCE. En definitiva, el enésimo ejemplo de intercambio de cromos y sillones a puerta cerrada y sin ningún control democrático. Otra muestra más del gobierno en la sombra que opera en la UE.

7. Las tensiones en el grupo Popular

La candidatura de Weber ha ampliado las contradicciones en el seno del PPE, tanto por su ala mas moderada que ha criticado sus declaraciones de corte xenófobo, como por el ala mas escorada hacia la extrema derecha liderada por el Fidesz de Viktor Orbán que directamente le ha retirado su apoyo a la presidencia. Quizás sea el conflicto abierto con el Fidez lo que mas preocupa en el PPE; y no es para menos, ya que el partido de Orbán es el segundo después de los alemanes que mas diputados aporta al grupo. En estas elecciones ha obtenido el 52% de los votos y un escaño más que en los comicios del 2014.

Desde el pasado marzo el Fidesz esta suspendido de los órganos del PPE en una maniobra electoral para intentar mostrar una línea dura ante los constantes ataques al Estado de derecho en Hungría, pero manteniendo al partido de Orban en la familia popular. Y es que el PPE tiene la difícil tarea de aislar al Fidesz para intentar recabar el apoyo de los liberales a la candidatura de Weber corriendo el riesgo de que Orbán termine decantándose por acompañar a Salvini y Le Pen en un nuevo grupo que consiga aglutinar a la extrema derecha europea, debilitando aun mas las filas populares.

8. La extrema derecha sigue sin sumar, pero no para de crecer

La extrema derecha europea cosecho un resultado agridulce el pasado 26 de mayo. Por un lado, ampliaron su representación alcanzando casi un 25% del parlamento europeo, pero se quedaron sin la ansiada minoría de bloqueo que le aleja del peso que pronosticaban tener en las decisiones de la UE. Esta situación ha sido celebrada con jubilo por Bruselas, pero una lectura mas sosegada del resultado de la extrema derecha nos permite comprobar que no hay nada que celebrar y mucho de lo que preocuparse.

En primer lugar, los partidos de extrema derecha han sido los más votados en tres de los cuatro países más fuertes y que mas escaños reparten de la Unión: Francia, Italia y Reino Unido, que seguirá representado en el Parlamento hasta que se resuelva el Brexit. Al mismo tiempo, los resultados de la extrema derecha siguen su tónica ascendente en el conjunto del continente, consiguiendo representación por primera vez en países que como España nunca habían elegido representantes de extrema derecha. A nivel nacional sus resultados son cada vez más contundentes, con figuras reconocibles mediáticamente y con organizaciones cada vez mas implantadas en el territorio.

Mas allá de los países centrales (Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia) en donde la extrema derecha consigue unos resultados inmejorables, también es importante reseñar la zona del Visegrado: Ley y Justicia (PiS) sube 7 escaños y aglutina el 45,3% del voto en Polonia, mientas que el Fidesz de Viktor Orbán en Hungría gana un asiento y sigue congregando más del 50% del apoyo, triplicando al segundo perseguidor. Y también es importante destacar las elecciones regionales de Bélgica, que se han celebrado de forma paralela a las europeas, en donde los ultraderechistas flamencos del Vlaams Belang han triplicado votos y se sitúan como segunda fuerza.

Pero el gran problema de la extrema derecha sigue siendo su dispersión en varios grupos del parlamento. A lo largo de la campaña, Salvini se ha esforzado en cortejar a la constelación de la ultraderecha europea, acompañando a Orbán por las vallas fronterizas de Hungría o demostrando su fuerza con un mitin en Milán en donde congregó a la mayoría de los principales lideres ultraderechistas. Pero todo hace presagiar que la atomización de la ultraderecha europea continuará al menos hasta que se desvele la incógnita del Brexit y la reconfiguración que puede suponer en los grupos políticos del parlamento europeo.

9. Una vez mas Brexit

El Brexit sigue marcando el presente y el futuro de la política en la UE. Gran Bretaña participó en las elecciones europeas en el ultimo minuto con una nueva prorroga que se ha llevado por delante a la primera ministra conservadora Theresa May y, en cierta medida, al sistema político mas estable del continente. Las elecciones europeas fueron vistas como un referéndum sobre la posibilidad de convocar un segundo referéndum sobre el Brexit. Y nuevamente el ganador fue Nigel Farage que en apenas dos meses creó un nuevo partido, Brexit Party, y se proclamó vencedor de las elecciones con el 32% de los apoyos, cinco escaños mas que los que consiguió el UKIP en 2014. Mientras, los conservadores solo alcanzaron el 8,9 y los laboristas el 13,7 superados por verdes y liberales; una muestra mas de la descomposición de los campos políticos tradicionales en Reino Unido. Este resultado sumado a la crisis de institucional y de gobierno que vive Gran Bretaña hace presagiar que lejos de ver la salida al túnel del Brexit parece que nos adentramos mas en un laberinto que seguirá siendo un foco de tensión permanente en la UE.

10. Fridays for Future y el impulso electoral de los verdes

El viernes previo a las elecciones europeas, el movimiento Fridays for Future convocaba una nueva huelga estudiantil en mas de 1600 ciudades de toda Europa para intentar incidir con su mensaje de emergencia climática en el periodo electoral. Este movimiento que comenzó Greta Thunberg, una joven de 16 años, protestando contra el cambio climático cada viernes, sola, ante el Parlamento sueco, se ha convertido en pocos meses en uno de los principales activos movilizadores del movimiento ecologista. En países como, Suecia, Alemania, Austria, Bélgica, Francia o Suiza, los paros y protestas de los viernes están siendo masivos desde hace meses, cosechando éxitos sin precedentes en algunos de ellos.

El análisis de los resultados electorales nos permite ver como en los países centrales de la UE, justamente donde se dan las movilizaciones de Fridays for Future, una parte significativa de la ciudadanía, fundamentalmente la más jóven, ha querido introducir en un lugar destacado de la agenda política la cuestión del cambio climático frente a otros temas que, aparentemente, iban a ser los grandes movilizadores, como la migración o la seguridad. Esto ha espoleado unos espectaculares resultados para los Verdes, consiguiendo pasar de 50 a algo mas de 70 escaños en el parlamento europeo. En Alemania, con el 20,5% de los apoyos, han sido la segunda fuerza más votada por delante de los socialdemócratas. En Francia se aúpan al tercer puesto con 12 eurodiputados, siete más que hace cinco años. En Bélgica logran 3 representantes y el 15% de los votos.

A la vista de estos resultados y si la movilización de Fridays for Future no decae después del parón veraniego, puede conseguir que de una vez por todas la lucha contra el cambio climático y por un nuevo modelo energético se conviertan en la gran causa de esta legislatura que comienza

Quo Vadis? Izquierda

Los malos resultados de Unidas Podemos en el Estado Español no es por desgracia una excepción en Europa, sino la norma de unas elecciones europeas en donde el gran derrotado, en todo caso, es la izquierda que ha perdido hasta catorce diputados. Una izquierda mayoritariamente incapaz de articular una estrategia diferenciada del social-liberalismo y, en ocasiones, cayendo en las trampas de los discursos antiinmigración, con la excepción del Bloco de Esquerda, que ha sufrido un notable ascenso. Gracias en gran medida a una posición clara ante el gobierno socialista portugués y a una campaña que ha destacado el tema de la urgencia climática y la defensa de los derechos sociales amenazados por Bruselas.

La apertura de un nuevo ciclo institucional en la Unión Europea debería servir para hacer un balance profundo de la situación de las izquierdas europeas, reagruparse y abrir un imprescindible debate estratégico. Las nuevas alianzas se vislumbran como una recomposición de un bloque social-liberal con verdes, liberales y socialistas que reafirme la gobernanza implacable del consenso de Bruselas. La respuesta a este nuevo bloque de gobierno de la UE supondrá el primer reto de la legislatura para una izquierda que tiene que salir del duelo por los resultados cuanto antes. Quizás el segundo reto que tendrá que enfrentar la izquierda europea es como hacer política en el parlamento siendo el grupo más minoritario de la eurocámara lo que le debe de referenciar no tanto en la política parlamentaria sino en la de reconectar con los nuevos movimientos sociales emergentes y las clases populares,

Cuando la austeridad se convierte en la única opción político-económica de unas instituciones alejadas de los intereses de la ciudadanía, esta UE realmente existente se vuelve un problema para las mayorías sociales. Construir una Europa diferente emerge como la única solución a la deriva que vivimos. Y es que la integración neoliberal europea, incluso más allá de la zona euro, ha llegado a un punto que no es posible revertir sin un cambio sustancial en la correlación de fuerzas a nivel europeo, que está por el momento fuera del horizonte. El papel de la izquierda europea pasa por repensarse a escala europea

2/06/2019

Miguel Urbán, forma parte del Consejo Asesor de viento sur, eurodiputado de Unidas Podemos y militante de Anticapitalistas.

Notas:

1/ Nombre de la serie de la TV danesa, centrada en la historia de una primera ministra que llega al poder tras encabezas una coalición imposible. Nde.





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