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Elecciones municipales
Balance desde Galiza
27/05/2019 | Xaquin Pastoriza

Las elecciones municipales del 26-M en Galiza dibujan un panorama desolador para la izquierda alternativa , tal y como el que nos encontramos en el conjunto del Estado. Conviene tener en cuenta que las tendencias electorales en Galiza (que ha sido laboratorio de confluencias como AGE entre sectores federalistas y nacionalistas) siguen parcialmente las mismas tendencias que el Estado español. Se ha perdido el gobierno de 3 ciudades clave, como A Coruña, Santiago de Compostela y Ferrol, conquistadas por la irrupción de las llamadas mareas en la “primavera municipalista “ de 2015. En A Coruña, la Marea Atlántica pasa de 10 a 6 ediles, de un 30,9% en 2015 a 20,23% en 2019, por lo que lo más probable es que apoye un gobierno que le otorgará la alcaldía al PSOE. Batacazo mayor ha sido el de Compostela Aberta, que pasa de primera a tercera fuerza en Santiago, perdiendo la mitad de los ediles(de 10 a 5, del 34,7% al 20%), con lo que recupera la alcaldía el ex regidor del PSOE Sánchez Bugallo. El caso de Ferrol donde se gobernaba en una exigua minoría de ediles era más esperable. Ferrol en Común, azotado por múltiples divisiones durante la legislatura, pasa de 6 a 3 concejales, quedando en un 10,75 de los votos, con su papel reducido a muleta de un gobierno del PSOE y BNG.

En la mayor ciudad de Galiza, Vigo, se da el fenómeno peculiar de Abel Caballero, practicante de un populismo localista que minimiza las siglas de su partido (PSOE) y consigue la mayoría absoluta más grande de una ciudad en todo el Estado, con 20 de 27 concejales. En ese contexto tan complicado, Marea de Vigo (donde se unen Podemos, IU, Anova y Equo) pierde un concejal de los 3 que tenía, que pasa al BNG.

De esta forma , 6 de las 7 ciudades de Galiza y posiblemente las 4 Diputaciones provinciales caen en manos del PSOE, apuntado a un posible relevo en la Xunta de Galicia en 2020, vista la crisis de resultados del PP gallego (que ya había sido superado por el PSdG en las generales, hecho inédito desde 1977), manifestada de forma extrema en la posible pérdida de la Diputación de Ourense.

Otro de los partidos que sale reforzado de la noche electoral es el BNG, que mantiene la alcaldía de Pontevedra y mejora resultados de forma generalizada en todo el país, demostrando que ha superado la decepción de las generales(donde no alcanzó representación) y que mantiene sobre el terreno una base social militante muy cohesionada.

Podemos decir que el modelo mareas entra en una grave crisis tras la pérdida de sus gobiernos más emblemáticos(sólo se mantienen Cangas, Pobra y Sada). Sin duda ha pesado el constante acoso de los grupos de poder mediáticos y financieros que desde el minuto 0 han trabajado para recuperar los sillones que consideraban suyos. Pero también ha jugado un factor: el desgaste producido por el constante choque con lo limites de la institución municipal y, a pesar de avances importantes como gobiernos transparentes, remunicipalizaciones y medidas sociales, por el contraste entre las expectativas y los resultados reales. Hay que destacar que, a diferencia de otras mareas, en A Coruña, la Mat sí consiguió mantener movilizada a su base militante y trasladar el conflicto institucional a la calle a través de asambleas de barrio (en cuestiones como la aprobación de los presupuestos). Sin embargo, resulta preocupante un horizonte de subalternización a gobiernos municipales liderados por el PSOE, con el riesgo de fagotización y de normalización de la imposibilidad de llevar a cabo políticas alternativas.

En el descenso experimentado, también tiene que ver la crisis a nivel estatal del llamado bloque del cambio en general y de Podemos en particular, aunque más relativo este factor en la Mat, CA y FeC, cuya vinculación a Podemos es más bien laxa. Sin embargo, las candidaturas municipales que se presentaron con las siglas Unidas Podemos por primera vez, tuvieron resultados más flojos de los esperados (Podemos sólo tendrá 3 concejales en Galiza, 2 en Ames y una en Vilagarcía).

Pero, a nuestro juicio, el factor determinante que explica la debacle generalizada de las mareas municipalistas, fue la crisis del espacio de confluencia En Marea, nacido de la coalición entre Podemos, Anova e IU en 2015 y transformado en partido instrumental en 2016. En un articulo de ese mismo año en viento sur nº 148 (Aproximación a los orígenes y formación del nacionalismo gallego), señalábamos las dificultades que afrontaba este nuevo espacio: "los tacticismos moderadores, la institucionalización, el aislamiento con respecto a los movimientos reales de la clase y la imposición de lógicas de parte aparecen como riesgos en el camino".

Por desgracia, no nos equivocamos. El intento de trasladar la dinámica exitosa de confluencia de 2015 al escenario nacional, creando un sujeto gallego propio bajo la forma de partido-movimiento fracasó al poco de constituirse, cuando el portavoz parlamentario Luís Villares se alía con sectores minoritarios ex BNG (Cerna) para derivar el espacio hacia el personalismo, la moderación (abandonando la reivindicación del derecho a decidir) y el aggiornamento político. Foco de tensiones continuas entre el nuevo aparato y sus fuerzas constituyentes, ese sujeto plural y mestizo terminó de estallar en marzo de 2017, cuando En Marea se presenta como partido separado de Podemos, IU y Anova a las elecciones generales. El resultado fue un fracaso contundente, con 17.000 votos y un 1% , que estigmatizó las siglas que contuvieran la denominación marea y generó una confusión entre este partido minúsculo y las candidaturas municipales anteriormente vinculadas a él.

Las mareas parten de una apuesta por la unidad en la diversidad, un modelo abierto y participativo, capaz de integrar tradiciones diversas. Pero no seríamos rigurosos si no tuviéramos en cuenta la heterogeneidad de este universo de candidaturas municipales, donde el peso de los actores es diverso, desde sectores de la autonomía en la Mat, Anova en CA e IU en Ferrol. Precisamente esta heterogeneidad y la relación conflictiva entre los diversos actores por la configuración de listas ante la previsible caída electoral llevó a un escenario de fragmentación de candidaturas de la izquierda alternativa en ciudades como Lugo y Ourense, con el resultado catastrófico de que todas ellas quedaran fuera del Concello.

Se abre por tanto, un escenario incierto, donde va ser necesario reflexionar en profundidad sobre las alternativas a una restauración de Régimen hegemonizada por el PSOE que está avanzando en todo el Estado, con un reto en el horizonte: las elecciones autonómicas de otoño de 2020. La reconstrucción de un sujeto político de ruptura en Galiza a partir de la experiencia municipalista aparece como una necesidad para cualquier alternativa de cambio que no se subalternice al PSOE.

27/05/2019

Xaquin Pastoriza, historiador y militante de Anticapitalistas.





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