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Nafarroa y el cambio
“Mundo difficile, futuro incerto”
20/05/2019 | Sabino Cuadra

En estas elecciones, cada vez que alguien me pregunta a ver cómo veo el futuro tras las mismas, me remito a Tonino Caratone –Toñín, para la gente de Alde Zaharra, de Iruñea- y su canción “Me cago en el amor”, que arrasó en su día en la lista de ventas en Italia: “Mundo difficile e vita intensa, felicita’ a momenti e futuro incerto”.

Pues eso. En las pasadas elecciones forales, las que dieron la mayoría al cuatripartito formado por Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e I-E (Izquierda-Ezkerra) y al posterior Gobierno de Uxue Barkos-Geroa Bai, la victoria fue por los pelos: 26 escaños frente a los 24 de UPN-PP-PSN. Ciudadanos se quedó a las puertas de entrar en el Parlamento, pues logró 9.993 votos y un 2,96% del escrutinio final, siendo el 3% el mínimo exigido para poder acceder a la Cámara. Por 200 votos, la historia de estos cuatro años pudo haber sido otra. Algo parecido sucedió en el Ayuntamiento de Iruñea, donde el cuatripartito local (EH Bildu, Geroa Bai, Aranzadi e I-E) consiguió 14 concejalías, frente a las 13 de UPN y PSN. PP y C’s se quedaron en las puertas por no alcanzar el 5% exigido por la normativa en vigor. De nuevo, por los pelos.

Han pasado cuatro años y todas las encuestas señalan que las fuerzas entre ambos espacios electorales siguen estando muy, pero que muy equilibradas. De todos modos, el factor fundamental que más puede incidir en los futuros resultados es la posible subida, -mínima, pero subida-, del PSN en relación con los resultados de 2015, en los que este obtuvo los peores resultados de su historia en Nafarroa. Repetimos,”mundo difficile, futuro incerto”.

No te quedes con los anuncios de la tele

Hacer futuribles partiendo solo de interesadas y contradictorias encuestas y espacios televisivos, sin hacer caso de la realidad política vivida estos pasados años, no es nada recomendable. El ADN de los partidos y gobernantes es también algo importante a considerar. Si solo atendiéramos a los grandes mensajes mediáticos oficiales, el recién fallecido Alfredo Pérez Rubalcaba habría sido un gran demócrata y socialista. Pero en su historial de ministro del PSOE, tanto en el Gobierno de Felipe González como en el de Rodríguez Zapatero, lo que abundan sobre todo son recortes en materia de libertades democráticas (Ley de Partidos, ilegalizaciones, encarcelamientos por cientos,…) y sociales: reforma del art. 135 de la Constitución, reforma laboral de 2011 contra la que se dio un huelga general en todo el Estado, reforma de las pensiones...

Por esa misma razón, quedarse ahora tan solo con las soflamas progresistas del PSOE de cara a las elecciones y su ¡que viene el lobo tripartito de Colón!, es obviar la realidad de un partido que se ha conformado en torno a la guerra sucia del GAL, el fraude de la OTAN, las grandes reforma-recortes laborales y de pensiones, el vasallaje ante las finanzas europeas y sus leyes de estabilidad, la aplicación del estado de excepción contra Catalunya, los juicios por rebelión contra altos cargos políticos y sociales catalanes, el mantenimiento de la política de dispersión y el próximo gran proceso en septiembre para 47 personas ligadas a la defensa de los presos y presas vascas (Herrira, abogados/as…) en el que se pedirán 600 años de cárcel.

La posturita mediática del PSOE presentando la candidatura de Iceta a la presidencia del Senado como una muestra de apertura y diálogo hacia Catalunya, mientras la Fiscalía pedía el procesamiento de 28 nuevas personas (altos cargos del Gobern y directivos de TV3), acusadas de ser miembros de una organización criminal, ha sido la última muestra de la hipocresía de un partido que por cada zanahoria (virtual) que da, sacude quince palos inmisericordes.

Hablemos de Navarra y el PSN

En Navarra, la historia del PSN-PSOE es un largo camino de despropósitos democráticos, políticos y sociales. Durante los años 1984-1991 este partido alcanzó en solitario el Gobierno de la mano de Gabriel Urralburu. Luego, en 1995-1996, lo hizo Javier Otano, hasta que tuvo que dimitir. Fueron tiempos en los que el PSN ostentó el Guinness de la corrupción en el Estado. Un presidente del Gobierno –Urralburu-, un consejero –Aragón- y dos Delegados del Gobierno –Roldán y García Villoslada- fueron condenados por ello. Otros dos altos cargos se salvaron por los pelos: Javier Otano, por prescripción del presunto delito; Jesús Malón, presidente del PSN, por defunción.

Desde entonces hasta 2015, uno detrás de otro, hemos tenido gobiernos de UPN. Pero en este largo período éste siempre contó con la inestimable ayuda del PSN a la hora de aprobar presupuestos, pactos, leyes o lo que hiciera falta. A cambio, la red clientelar tejida en su época por anteriores gobiernos del PSN, no solo fue respetada y tratada con mimo (CCOO-UGT…), sino que, incluso, extendió y fortaleció su influencia.

En las elecciones forales de 2007, la coalición Nafarroa Bai (Aralar, EA, IU y Batzarre) y el PSN empataron a 12 escaños, si bien aquella superó a éste por 3.700 votos. A pesar de ello se llegó a un acuerdo Na Bai-PSN en virtud del cual este último partido obtendría la presidencia del Gobierno y una mayoría holgada de consejerías. El Comité Regional del PSN votó por 106 votos de favor y tan solo 1 en contra formar un “gobierno con las fuerzas progresistas y de izquierda”, pero el PSOE de Rodríguez Zapatero vetó el acuerdo alcanzado y ordenó facilitar el acceso de UPN al gobierno. Luego, a cambio de ese inmenso favor, el PSN obtendría la presidencia del Parlamento Foral y algunas otras pecatas minutas de este pelo.

Tras las elecciones de 2011, UPN y PSN se dejaron de disimulos y acordaron formar un gobierno conjunto. En medio de la crisis económica, aquello duró menos de un año. Poco más tarde, en abril de 2014, EH Bildu, Aralar, I-E y Geroa Bai presentaron una moción de censura contra el Gobierno de UPN basada, entre otras cosas, en distintos escándalos de corrupción (Caja de Ahorros de Navarra,…). Nuevamente el PSN tuvo en la mano echar a la derecha del gobierno y apostar por un gobierno de cambio, pero Ferraz vetó nuevamente esa posibilidad. Roberto Jiménez, secretario del PSN lo reconoció: “Lo he intentado, pero Alfredo Pérez Rubalcaba y Elena Valenciano no me han dejado. Alfredo tiene claro que con Bildu no va ni a la vuelta de la esquina”. Finalmente el PSN se abstuvo en la moción de censura y UPN mantuvo el Gobierno. Otra más.

2015: llegó el cambio

Los amores eran mutuos. Cuando en 2015 las formaciones que luego conformarían el cuatripartito obtuvieron la mayoría en el Parlamento Foral, Javier Esparza, secretario general de UPN, no lo dudó ni un momento. Ofreció entonces al PSN e Izquierda-Ezkerra (I-E) sus 15 escaños gratis si optaban éstos por formar un gobierno sin Geroa Bai ni EH Bildu: “Es coherente con lo que hemos defendido durante toda la campaña electoral: que Navarra siga siendo Navarra y favorecer la estabilidad de esta tierra”, afirmó Esparza. I-E rechazó de inmediato la oferta y apostó por el cuatripartito, no dando así ocasión alguna al PSN-PSOE para caer en la tentación. ¿Cuál habría sido su respuesta si le hubieran dado un poco más de tiempo para contestar?.

Llegaron luego los cuatro años de Gobierno del cambio y en esos cuatro años la postura del PSN en el Parlamento Foral no se ha separado prácticamente ni un ápice de la de UPN. Bien se tratara de temas sociales, democráticos, de memoria histórica o relativos a la cultura y el euskera, estos dos partidos se han mostrado en la oposición como lo que han sido a lo largo de estos cuarenta años: las dos caras de un mismo régimen corrupto, clientelar, conservador y antivasco.

Futuro incerto

Lo vuelvo a repetir: todas las opciones están abiertas. Hasta el último momento no terminará de deshojarse la margarita. La primera posibilidad es que las fuerzas del cuatripartito logren de nuevo la mayoría frente a Navarra Suma (coalición de UPN, PP y Ciudadanos) y Vox, que, según parece, logrará entrar en el Parlamento. En este caso, el debate se situará en torno al nuevo programa de gobierno (necesidad de profundizar en el mismo, temas de desacuerdo –TAV, reforma fiscal, euskara…-,…) y a la composición del mismo (gobierno monocolor, como el actual de Geroa Bai, o de coalición). Esta opción cuatripartita es la que, por supuesto, hay que defender contra viento y marea en estas elecciones.

Las demás posibilidades se enmarcan dentro de una situación hipotética en la que las fuerzas del cuatripartito no logren mayoría. Ante esta posibilidad, el PSN se ha hartado de decir que rechazan frontalmente llegar a cualquier tipo de acuerdo que contemple a EH Bildu, y en este punto sí que se les puede creer al cien por cien. Ni en Navarra ni en Madrid se consentiría nada de esto. Sería algo contra natura para ellos, más aún en un contexto muy marcado por el conflicto catalán. Es descartable así que pueda darse un apoyo suyo (voto favorable o abstención), a un gobierno asentado en las actuales formaciones del cuatripartito si estas no logran la mayoría.

Pues bien, partiendo de lo anterior, ¿qué actitud tomarían el resto de fuerzas del cuatripartito ante una oferta del PSN de formar un gobierno progresista que excluya a EH Bildu?

Hasta la fecha todos los grupos del cuatripartito han reiterado que su apuesta es la reedición de la opción realizada en 2015, pero, ¿mantendrían lo dicho hasta el final o se doblegarían al chantaje del PSN? Y digo esto porque, ¿acaso no resulta contradictorio que Podemos, en Madrid, llame una y otra vez a la puerta del PSOE pidiendo participar en un gobierno de coalición y luego aquí, en Navarra, priorice el mantener un marco cuatripartito que incluye a EH Bildu y deja fuera al PSN? Por otro lado, ¿qué podría hacer Geroa Bai en este supuesto, habida cuenta el importante peso del PNV dentro de esta formación y las excelentes relaciones que este partido mantiene con el PSOE tanto en la CAV (gobierno conjunto) como en el Congreso? Uxue Barkos acaba de afirmar que “apuesto por el cuatripartito de modo inequívoco, pero sin cerrar la puerta al PSN”. ¿De cuántas maneras se puede interpretar esto?

La última posibilidad, la que más boletos tiene, es que el PSN reedite en cualquiera de sus formas la opción UPN-PSN, que es por la que siempre ha optado históricamente. En el pasado, como en la viña del señor, hemos visto todo tipo de variantes de ésta. La primera opción sería apoyar un gobierno de UPN y negociar/regatear con él acuerdos de legislatura o presupuestarios, año a año; la segunda, conformar un gobierno de coalición UPN-PSN, mejorando aquel logrado en 2011 y, finalmente, que UPN repita su oferta de 2015 y ofrezca su voto favorable al PSN, a fin de que este partido pueda gobernar solo… o con leche.

Reeditar el cuatripartito. Profundizar el cambio

Dentro de las fuerzas del cuatripartito, la primera fuerza en las pasadas elecciones forales de 2015 fue Geroa Bai (53.497 votos y 9 escaños), seguida de EH Bildu (48.166 votos y 8 escaños) y Podemos (46.207 votos y 7 escaños). El PSN logró 45.134 votos y 7 escaños.

A mencionar también el excelente resultado obtenido por EH Bildu en las municipales pues logró ser la formación que consiguió en Nafarroa mayor número de concejales -300- y alcaldías -40-, quedando segunda, tras UPN, en el número de votos logrados. Más de la mitad de las alcaldías de las 20 mayores poblaciones fueron suyas: Pamplona-Iruñea, Estella-Lizarra, Tafalla, Barañain, Berriozar, Antsoain, Atarrabia, Bera, Etxarri-Aranatz, Sartaguda, Leitza…

En cuanto a los resultados de las pasadas elecciones generales del mes de abril (hubo diez puntos más de participación), algunos de datos a destacar serían los siguientes. En primer lugar, Navarra Suma (UPN-PP-C’s) perdió alrededor de 20.000 votos, si bien Vox logró 17.000 por su cuenta. El PSN-PSOE ganó 35.000 votos y pasó del 17,35% al 25,75%; Podemos perdió 26.804 y bajó del 28,32% al 18,66%; EH Bildu ganó 15.266 y subió del 9,36% al 12,67% y Geroa Bai ganó 7.807 votos, subiendo su porcentaje del 4,28% al 6,06%.

Evidentemente, el marco de las elecciones forales y municipales presenta características propias, pero también es cierto que algunas tendencias marcadas en estas generales pueden tener sin duda influencia en aquellas.

En este marco, desde un punto de vista de izquierda y soberanista, es evidente que la apuesta ha de ser intentar fortalecer e incrementar en general el peso de las fuerzas del cuatripartito. Combatir el abstencionismo, especialmente el juvenil, y poner en evidencia el nefasto papel jugado por el PSN-PSOE en Navarra a lo largo de cuatro décadas a fin de evitar las falsas imágenes de progresismo y utilidad difundidas por este partido, es la principal forma de consolidar el cambio iniciado. De esta forma se lograría contrarrestar tendencias a la baja detectadas en las pasadas elecciones generales (entre ellas, el transvase de votos de Podemos hacia el PSOE) y consolidar los propios espacios del cuatripartito.

Por lo contrario, si tal como dice Uxue Barkos se opta por abrir puertas a la incorporación del PSN a posibles acuerdos de gobierno –con la consiguiente exclusión de EH Bildu derivada de esto-, se favorecería el embellecimiento de éste y el impulso de voto útil hacia él, así como la apertura de una vía hacia una involución democrática y social con respecto al cambio iniciado en Navarra.

En esta medida, el voto de izquierda y soberanista en Navarra, expresado en torno a EH Bildu, es en mi opinión la mejor garantía –no la única, por supuesto- para dar cuerpo y consistencia al cambio iniciado. El fortalecimiento municipal y foral de esta opción sería el mejor antídoto contra los cantos celestiales y chantajes terrenales del PSN y sus posibles influencias en sectores del cuatripartito. Conseguir que la candidatura encabezada por Bakartxo Ruiz pueda ser la primera entre las fuerzas del cambio, sería la mejor garantía para consolidar éste y ayudar a profundizarlo.

19/05/2019





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