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Elecciones 28-A 2019
Catalunya: ERC gana gracias al voto útil soberanista
01/05/2019 | Martí Caussa

Artículo original en catalán

Las elecciones del 28 de abril en Catalunya han estado marcadas por tres grandes temas: los presos políticos, el referéndum de autodeterminación y el peligro de un gobierno de la derecha extrema y el neofascista Vox. Los dos partidos más votados, ERC y PSC/PSOE, tenían en común la voluntad de cerrar el paso a un gobierno con el neofascismo y discrepaban radicalmente sobre los otros dos temas.

La diferencia cualitativa entre los dos partidos es que ERC se encuentra en condiciones de intentar ser el partido hegemónico en Catalunya –lo que es mucho más difícil que ganar unas elecciones– pero el PSC/PSOE no. Los tiempos de Pasqual Maragall han pasado definitivamente y ahora su antiguo partido sólo puede ser el apoyo del PSOE en Catalunya, que quizá sea suficiente para gobernar en España, pero no en la Catalunya que hizo el 1 de octubre.

Los tres pilares del éxito de Esquerra Republicana de Catalunya

ERC ha ganado las elecciones en votos (más de un millón) y escaños (15) convirtiéndose en el primer partido independentista que gana unas elecciones generales en Catalunya. Ha doblado con creces los resultados de Junts per Catalunya (JxCat), la otra gran candidatura independentista, tanto en votos como en escaños. En las elecciones generales del 2016 ERC ya había tenido más votos (18% frente a 14%) y escaños (9 a 8) que la CDC que aún presidía Artur Mas a pesar de que ya no era presidente de la Generalitat. Las expectativas de superar a JxCat en las elecciones del 21-D de 2017, convocadas por Rajoy al amparo del artículo 155, no se cumplieron debido a la capacidad de arrastre de Puigdemont, el presidente legítimo exiliado en Bruselas. Pero ahora lo ha hecho holgadamente.

Su éxito se ha basado en tres pilares: aparecer como el independentismo practicable después de la derrota del 27-O de 2017, que no permitiría un gobierno de las tres derechas ni por acción ni por omisión y que quería ensanchar la base del independentismo.

ERC no ha hecho ningún balance autocrítico de la estrategia independentista que llevó a la derrota del 27-O, pero ha comprendido claramente que, a partir de ese momento, la relación de fuerzas había cambiado radicalmente, que no se podía implementar la República a corto plazo, que se debía ir a otro referéndum, explorar de nuevo la posibilidad de hacerlo pactado y que, cuando se hiciera, debía ganarse por una mayoría muy fuerte. Este realismo ha permitido a ERC convertirse en el voto útil de los independentistas y los no independentistas partidarios del derecho a decidir, es decir, del conjunto del soberanismo. Al menos para iniciar una recuperación, por más dudas que se tengan sobre si este realismo significará una renuncia estratégica a medidas unilaterales, a acciones de desobediencia o a la lucha práctica por la República.

El segundo pilar del éxito de ERC ha sido su clara oposición a un gobierno de las tres derechas. Las frases de Junqueras durante su rueda de prensa desde la prisión de Soto del Real fueron muy contundentes: "Ni por acción ni por omisión vamos a permitir un gobierno de extrema derecha en España ... No aplicaremos ninguna línea roja que se convierta en un cheque en blanco a la extrema derecha, ni extenderemos un cheque en blanco que se convierta en una línea roja para nuestras aspiraciones políticas ". Y también alertaba del riesgo de que una victoria del PSC en Catalunya acabara facilitando un gobierno del PSOE con Cs en el Estado. Esta claridad ha permitido a ERC convertirse en un voto útil contra la presencia de Vox en el gobierno español y, de rebote, contra el único gobierno posible de la derecha extrema (Cs + PP).

Finalmente, ERC ha empezado a dar alguna señal (¿tal vez sólo por razones electoralistas?) de lo que podría significar ensanchar la base: poniendo en el cuarto lugar de la lista de Barcelona a Joan Josep Nuet, de Comunistas de Catalunya; eligiendo a Ernest Maragall como candidato a la alcaldía de Barcelona y a Elisenda Alemany, antigua portavoz de Catalunya en Común, como número dos. El mensaje quiere sugerir que la apertura al soberanismo no independentista podía ir más allá de las palabras, cosa absolutamente necesaria si se tiene en cuenta la realidad del país. En estas elecciones los votos independentistas (ERC + JxCat + FR) han sido inferiores a los unionistas (PSC + Cs + PP + Vox): 1.626.000 (39,4%) de los primeros, frente a 1.784.000 (43,2%) de los segundos. Pero si se suman todos los votos soberanistas (añadiendo los de En Comú Podem) la mayoría es clara: 2.240.000 (54,3%). Ahora habrá que ver si las señales de ERC se traducen en una política consecuente o no.

Cambio de hegemonía en el independentismo y el soberanismo

Ninguno de los tres pilares de la victoria de ERC ha sido compartido por JxCat. No ha hecho balance de la derrota del 27-O de la que hay que considerar a Puigdemont como el máximo responsable, ni ha captado el cambio fundamental que se produjo en la relación de fuerzas; esto ha hecho que oscilara entre gestos de soberanismo simbólico y la constatación de que no se podían llevar a la práctica. No ha sido claro y contundente sobre no facilitar de ninguna manera la posibilidad de un gobierno de la extrema derecha y ha especulado con líneas rojas cambiantes para apoyar la investidura de Pedro Sánchez. Ha dado la impresión de que los resultados del referéndum del 1-O ya eran suficientes para implementar la República y ha considerado las propuestas de ensanchar la base como una excusa de ERC para no ser más contundente. Por otra parte, las diferencias entre Puigdemont y el PDeCAT han agrietado aún más la coherencia del discurso de JxCat. Si las próximas elecciones no dan una sorpresa, todo hace pensar que la convocatoria de elecciones catalanas está cercana.

La CUP no se presentaba a las elecciones del 28-A y no se ha podido medir la fuerza del independentismo anticapitalista, más allá de la seguridad de que hubiera podido tener representación parlamentaria. El Frente Republicano, que agrupaba el sector Poble Lliure de la CUP, Som Alternativa del cabeza de lista Albano Dante Fachín y Pirates de Catalunya, ha estado a punto de conseguirlo con unas fuerzas organizadas mucho más modestas: 113.000 votos y 2, 74%.

El otro gran cambio en el bloque soberanista afecta a los Comunes, que han pasado de ser la primera fuerza en 2016 a la tercera en 2019, bajando de 12 a 7 diputados y perdiendo más de 233.000 votos (un 27,6 % respecto al 2016). Si tenemos en cuenta que Unidas Podemos fuera de Catalunya ha perdido el 25,8 % de los votos de 2016, se puede suponer que las pérdidas mayores de En Comú Podem se deben a factores específicos de Catalunya. Y como en el terreno de las propuestas sociales no hay diferencias importantes con Unidas Podemos, parece lógico atribuir los peores resultados a la posición sobre el procés. En mi opinión los Comunes han sido castigados por un sector de sus votantes debido a la posición que mantuvieron los meses previos al 1-O, cuando Catalunya en Comú tuvo una actitud de pasividad de cara a la organización del referéndum y no llamó a la participación activa. El hecho de que algunos de sus líderes más conocidos (y, sobre todo, muchos militantes) acabaran votando y defendiendo los colegios no hizo olvidar la actitud anterior, ni la posición totalmente contraria al referéndum de otra parte de dirigentes y militantes.

Quizás porque preveían de donde vendrían las pérdidas los Comunes pusieron de cabeza de lista a Jaume Assens, seguramente la persona más respetada por el independentismo, que comenzaba todas sus intervenciones reclamando la libertad para los presos y exiliados. Pero no ha sido suficiente. En 2016 los Comunes representaban el 43% del bloque soberanista, ahora son el 27%.

Remontada del PSC/PSOE y derrumbe del PP

La remontada del PSC/PSOE ha sido muy importante en diputados (de 7 a 12), votos (de 558.000 a 958.000) y porcentaje (del 16 al 23%).

Dado que la participación ha aumentado en 663.000 personas, que el voto total de la derecha y la extrema derecha ha disminuido ligeramente (15.000 votos) y que el bloque soberanista también ha crecido en 281.000 votos, se puede considerar que los 400.000 votos que ha ganado el PSC/PSOE lo han convertido en el gran beneficiado del incremento de la participación. Los votos del bloque unionista ha crecido sólo gracias a la aportación del PSC/PSOE que ahora representa el 54% del mismo, frente al 40% de 2016.

Políticamente el PSC/PSOE ha recogido un voto unionista –conformidad con la aplicación del 155, con la acusación de sedición en el juicio del Tribunal Supremo y contrario a un referéndum de autodeterminación– pero alejado de la confrontación salvaje y que rechaza un gobierno tripartito de derechas por las amenazas que supondría para la democracia y los derechos sociales. Esto es lo que prometía Pedro Sánchez: no al trío de la Plaza de Colón, no al referéndum, diálogo pero sólo dentro de la Constitución.

Sin embargo sería un error considerar el PSC como el partido de los enemigos de Catalunya, tal como demasiados independentistas están dispuestos a hacer. Por un lado, siempre hay que diferenciar entre las bases y las direcciones. Y por otro, en la época del neoliberalismo salvaje, de la democracia autoritaria y del ascenso del neofascismo, las pulsiones en defensa de la democracia y de las condiciones de vida de los votantes socialistas, ejemplificadas en los gritos de "Con Rivera no" durante la noche electoral, ofrecen la posibilidad de luchas conjuntas que sería suicida despreciar.

El bloque de Cs, PP y Vox es actualmente más débil que el formado por Cs y PP en 2016: pierde 4 diputados (de 11 a 7) y un 4,3% (del 24,3 al 20 %). Quien sale mejor parado de este bloque es Cs, que gana 100.000 votos, incrementa su porcentaje en medio punto y mantiene el número de diputados (5). Un resultado francamente malo comparado con el global del Estado. En cambio el PP se ha derrumbado: ha perdido más de la mitad de los votos (pasa de 463.000 a 200.000) y se queda con un solo diputado (de los 6 que tenía). Vox ha obtenido un solo diputado tras obtener 148.000 votos (3,6%). Eso sí, sin necesidad de hacer campaña, Inés arrimada (Cs) y Cayetana Álvarez de Toledo (PP) la han hecho por él y le han abierto las puertas del Parlament. Pero la política contra Catalunya ha sido castigada en las urnas.

El mapa político todavía no está estabilizado

El 28-A ha fijado las relaciones de fuerza a nivel del Parlamento del Estado. Pero pueden variar el 26-M a nivel de municipios, muchas autonomías y a nivel del parlamento europeo; y los cambios pueden influir en los pactos a nivel estatal y de Catalunya.

Por otra parte, la situación política incluye muchos más factores que la relación de fuerzas parlamentarias. Habrá que ver cómo evolucionarán las movilizaciones sociales: por la libertad de los presos y exiliados independentistas, para la defensa de las pensiones, los derechos de las mujeres, el medio ambiente, el trabajo digno, ... Y cuánto tiempo se puede mantener el doble no de Pedro Sánchez: no al trío de la Plaza de Colón / no al referéndum y a la libertad de los presos y exiliados independientistas. Son conocidas las presiones del poder económico para que Sánchez gobierne o al menos colabore con Rivera. Pero si escucha a sus militantes y no lo hace, será difícil estabilizar un gobierno sin sentarse a hablar de indulto y de referéndum. La balanza deberá inclinarse hacia un lado o hacia el otro. El reto, al menos en una parte importante, consiste en conseguir que las personas que han permitido la remontada del PSOE, al calor de las luchas de los próximos meses y años, se movilicen unitariamente en defensa de la democracia y los derechos sociales.

01/05/2019

Martí Caussa es redactor de viento sur .





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