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Argelia
Buteflika dimite, con trasfondo de tensión con el ejército
03/04/2019 | Editorial de El Watan

Jamás habría imaginado una salida del escenario tan triste, él, que había jurado “morir en el poder”. Se retira presionado, por la fuerza.

Abdelaziz Buteflika abandona el poder y de forma dramática. Al término de una interminable jornada llena de suspense, el jefe del Estado ha acabado por ceder a la doble presión de una insurrección popular y del peso aplastante del ejército.

En efecto, ayer al comienzo de la tarde y apenas una hora después del requerimiento del Alto Mando del Ejército exigiendo la aplicación “inmediata” del artículo 102 de la Constitución, quien ha gobernado el país durante dos decenios ha tirado la toalla.

La presidencia de la República ha indicado, por medio de un comunicado lacónico de la APS, que Abdelaziz Buteflika “ha notificado oficialmente al presidente del Consejo Constitucional su decisión de poner fin a su mandato como Presidente de la República”. Una dimisión bajo el dictado del ejército con efecto inmediato.

La víspera, la presidencia de la República había hecho público un comunicado en el que Buteflika anunciaba que iba a dimitir por propia voluntad y que tomaría “medidas importantes” antes de partir, queriendo así fijar él mismo el tempo.

Sin embargo, el jefe de estado mayor, Ahmed Gaid Salah, sin atenerse a las decisiones de la Presidencia, ha decidido de forma diferente y “anulado” toda medida que vendría de El Mouradia (el palacio presidencial).

Muerto políticamente desde la histórica jornada del 22 de febrero, Abdelaziz Buteflika no podía seguir en el puesto de mando a partir de que el Alto Mando Militar decidiera durante la jornada no seguir reconociendo su autoridad. El pulso entre El Mouradia y los Tagarins (sede del Ministerio de Defensa) con el trasfondo de una insurrección popular habrá durado una semana antes de que el jefe del Estado Mayor, Ahmed Gaid Salah, enarbolara su sable para cortar el nudo gordiano que sella el poder.

Es el golpe de gracia que pone violentamente un punto final a la larga carrera política de un hombre que ha atravesado las épocas agitadas de la Argelia independiente.

Temible táctico, experto en el arte de la intriga y de la maniobra política, el antiguo jefe de la diplomacia argelina en la era de la guerra fría pudo reconquistar el poder tras una veintena de años de “travesía del desierto”. Una revancha sobre la suerte y sobre la historia.

Tomó las riendas del palacio de El Mouradia en abril de 1999 como conquistador, instaurando un nuevo orden político. Seductor al comienzo, arrogante a medida que se asentaba su poder, Buteflika ha llevado su presidencialismo hasta los confines del monarquismo. Erigiéndose en dueño absoluto, eliminando toda veleidad de contestación de su reinado.

Domesticando a la clase política a golpe de leyes perversas, cerrando los campos de expresión libre y sometiendo a todas las instituciones de la República.

Supo domar al ejército, única fuerza a la que temía, a golpe de maniobras en cuyo arte era único. Eliminó a los poderosos generales del ejército, gracias a quienes se convirtió en Presidente de la República, enfrentándoles unos contra otros.

El jefe del Estado Mayor de la época, Mohamed Lamari, y su “banda” fueron las primeras víctimas inmediatamente después de su reelección para un segundo mandato. En la misma onda, se libra de su “mentor”, el poderoso Larbi Belkheir apodado el “padrino”. ¡Impensable! Le inflige un fin trágico.

El “hacedor de reyes” fue expulsado del sistema para ser enviado como embajador a Marruecos. Sustituyendo a Mohamed Lamari, nombra, cuando estaba a punto de ser enviado a la reserva, al general-mayor Ahmed Gaid Salah, que era entonces jefe de las fuerzas terrestres. Salvado por Buteflika, Gaid Salah se convierte así en el hombre de confianza del Presidente. Será durante cerca de 15 años su brazo derecho armado, su protector, su sólido apoyo, con quien podía contar ante cualquier prueba.

Fue precisamente gracias a él como logró obtener su 4º mandato presidencial contra la opinión del poderoso patrón de los Servicios de Información, el general de cuerpo de ejército Mohamed Mediène. Entre los dos hombres, la lealtad no admite dudas.

El jefe de los militares asegura incluso la protección política durante un 4º mandato en blanco de Buteflika. Contra todos, Gaid Salah llegará hasta el final en su apoyo a Buteflika, hasta apoyar incluso el absurdo 5º mandato de un Presidente reducido a un “cuadro” esgrimido en todas partes por sus partidarios y partidarias. Fue el error fatal para Buteflika, su entorno y todo el poder.

La gota que va a desbordar el vaso nacional lleno de cólera. Rehén de un sistema que está en las últimas, Buteflika actuó como una caricatura del “Otoño del patriarca”. Su candidatura era recibida por las y los argelinos como una última humillación infligida a un país ya muy herido.

Sin preaviso, ni advertencia, el pueblo sale de su largo “letargo”, se levanta, se incorpora y decide masivamente impedir este proyecto mortífero. Es la insurrección de la gente vencida, que gana al cabo de seis semanas de una movilización inédita que ha sacudido al poder.

Creando fisuras en el sistema, la presión popular aísla y debilita a Abdelaziz Buteflika cada vez más abandonado por su gente. Las miradas se vuelven hacia la institución militar, también sometida a la prueba. ¿Va a elegir el campo del pueblo o permanecer fiel al Presidente? No tenía muchas opciones. Reticente al comienzo, acaba por abandonar al rais.

Ironía de la historia, es el último de los “mohicanos” del ejército, repescado por Buteflika en 2004, quien va a darle el golpe de gracia. No le asegura ni siquiera una salida honorable. Sin gloria, el rey caído es “comido” por un general.

3/04/2019

https://www.elwatan.com/a-la-une/il-a-remis-sa-demission-hier-au-conseil-constitutionnel-bouteflika-part-sur-fond-de-tension-avec-larmee-03-04-2019

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur





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