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Argelia
Un primer retroceso del poder que hay que transformar en victoria contra el sistema
13/03/2019 | Kader Leoni

Las y los argelinos acaban de ganar una batalla pero queda mucho camino por delante. El presidente Buteflika acaba de renunciar a su candidatura, de anular las presidenciales de abril de 2019, de prometer una Conferencia Nacional y de cambiar el gobierno.

Esta retirada anunciada de Buteflika es el resultado del formidable movimiento popular en curso. Es también el resultado de la huelga general que comenzó ayer y que ha desestabilizado el poder en algunos días.

La presidencia ha nombrado al ministro del interior Noureddine Bedoui como Primer Ministro, en sustitución de Ahmed Ouyahia, uno de los políticos más odiados de la era Buteflika. Ramatane Lamamra, un personaje que podría contentar a un cierto medio de negocios, que se proclama “demócrata”, ha sido designado como vice primer ministro y ministro de asuntos exteriores. El nuevo gobierno es por tanto una asunción del poder por el corazón de la burocracia y una ampliación a los sectores burgueses que quieren acelerar la transformación liberal del país.

Una reacción que se había hecho necesaria

Hay que decir que todo el mundo se esperaba anuncios de apaciguamiento, tras las manifestaciones gigantescas que conoce el país desde el pasado 22 de febrero.

Durante dos semanas, las y los argelinos estaban saliendo a la calle, con picos los viernes. Aunque el rechazo al 5º mandato haya estado en el centro de la protesta, las reivindicaciones han evolucionado para integrar el final del sistema (¡poder asesino!), la justicia social, la denuncia de la oligarquía y el justo reparto de las riquezas nacionales.

El movimiento ha subido un nivel esta semana con el comienzo de una huelga general que ha afectado al sector productivo (hidrocarburos) y el de servicios desde el 10 de marzo. Todas las categorías socio-profesionales, incluyendo los sectores menos combativos, como la judicatura, han sido afectados por este movimiento inédito, pacífico, mixto y seguido de forma masiva prácticamente en todas las regiones el país.

Habiendo sacado las lecciones del pasado (1990-91, la insurrección de 2001) y de la desviación de las revoluciones árabes, las y los argelinos han hecho ahora todo lo posible para inmunizar a las manifestaciones de la influencia islamista. No tienen miedo ni de la represión (que sigue siendo marginal por el momento), ni del síndrome de Siria o Libia. Las diferentes clases sociales entran en la batalla, las deserciones de las filas del régimen y de la administración se multiplican, las secciones sindicales denuncian a su dirección (UGTA) y se declaran en huelga, y la juventud (estudiantes de enseñanza universitaria y secundaria, e incluso de primaria), los cuerpos de abogadas y abogadas, sectores de la la judicatura y de la función pública son ponen en marcha.

Es todo el sistema el denunciado

Corre un aire de protesta denunciando la corrupción, el despotismo, la dilapidación de las riquezas públicas y de la oligarquía depredadora. Un movimiento nacional de protesta se estructura aún tímidamente en las universidades y en los barrios. Hay que recordar que los llamados partidos de oposición, implicados a menudo en los asuntos de corrupción y los escándalos desde la accesión de Buteflika al poder en 1999, no tienen ninguna credibilidad entre el pueblo. Sus representantes son expulsados de las manifestaciones al grito de “´dégage” (dégage, ¡vete!, fue el grito de las revoluciones árabes ndt) y quienes se atreven a sumarse a la calle son vistos como traidores, aliados del último minuto.

Francia es vista como cómplice de esta casta que intenta privatizar el Estado y sus riquezas, pues es su principal apoyo hasta el punto de que el eslogan de “no pedimos a Francia y a los EEUU que nos acompañen ni que nos den lecciones o recetas, solo les pedimos que nos den la lista de los bienes mal adquiridos y de las cuentas bancarias de los dirigentes a fin de poder recuperar el dinero y juzgarles” es muy recurrente en las pancartas.

El 8 de marzo era la ocasión de ver la presencia masiva de las mujeres junto a los hombres, con reivindicaciones que superaban en gran medida el rechazo al 5º mandato. De la libertad individual a la igualdad de derechos y a la emancipación, las mujeres representan una fuerza determinante en este contexto casi prerrevolucionario. La lucha del pueblo argelino tiene necesidad de nuestro apoyo aquí en Francia y otros países para descalificar esta pseudo oposición ultraliberal, corrupta y depredadora. La presión de la calle debe ser mantenida y ampliada para imponer la elección de una Constituyente que se ha convertido en una consigna clave en estas manifestaciones. También, los comités de lucha que están apareciendo y el viento de protesta y de combatividad que ha corrido entre las y los trabajadores deberían ser rentabilizados mejor para dibujar el futuro. Esta lucha es la nuestra.

¿Y ahora?

No se ha ganado nada: Buteflika ha anunciado su retirada… ¡pero sigue siendo presidente! No se ha dado ninguna fecha, ninguna garantía sobre nada. La presidencia decide sencillamente anular las elecciones presidenciales y atrasarlas. La promesa de una segunda república y de una nueva constitución pueden verse retrasadas a las calendas griegas o, peor, servir para parchear el poder, sin mejora democrática pero, al contrario, con una aceleración de las reformas liberales queridas por los sectores críticos de la burguesía y del ejército, en ligazón con la voluntad de las potencias imperialistas, en particular Francia. Esto podría conducir a una liquidación de las últimas conquistas de la revolución argelina.

Para las masas en movimiento, las y los trabajadores, las mujeres, la juventud, que han disfrutado tanto de la libertad adquirida en esta movilización que no querrán parar, se trata de continuar el movimiento, de obtener la salida inmediata de Buteflika, de imponer una verdadera Asamblea Constituyente sobre la base de delegadas y delegados elegidos en el marco de la movilización, de su autoorganización, de la huelga de masas en curso.

11/03/2019

https://npa2009.org/actualite/international/algerie-un-premier-recul-du-pouvoir-transformer-en-victoire-contre-le

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur





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