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Túnez
Una fuerte y sostenida movilización popular
23/01/2019 | Charles André Udry (Red. A L´Encontre)

La huelga del 17 de enero de 2019 1/ ha sido masivamente seguida en diferentes ciudades, en particular en Túnez, donde la manifestación fue imponente. La consigna: Gobierno lárgate (Gouvernement dégage fue una de las consignas más populares en las revoluciones de 2011; ndt) volvía a aparecer. Ciertamente, la desigualdad de la movilización refleja las disparidades socioeconómicas y políticas regionales. Vuelven a aparecer hoy las causas sociales y económicas, e incluso, bajo una forma diferente, las motivaciones políticas con la puesta en cuestión del gobierno de Yussef Chahed.

El papel de la UGTT (Unión General Tunecina del Trabajo) es más señalado que en 2010-2011 en la organización incluso de la movilización actual. En 2010 y 2011, la UGTT dio un apoyo muy importante al ascenso de la revuelta social de las y los “marginados”, de las y los jóvenes en paro y, así, se puso en pie un bloque social que condujo al levantamiento popular que derrocó la dictadura de Ben Alí. Cuando se abrió el período de “transición democrática”, la UGTT fue un factor de “negociación” entre las diferentes fuerzas políticas y sociales inscrita en el contexto del “diálogo nacional”. Influyó con su fuerza en la emergencia de una especie de frágil estabilización, en la medida en que las bases socioeconómicas eran inestables.

En la fase presente de un “largo proceso revolucionario” -en el sentido en que Gilbert Achcar ha sintetizado en sus trabajos- la UGTT está en primera fila hoy y plantea no solo reivindicaciones salariales, sino los lazos con un tema que se refleja en la consigna de “la soberanía nacional antes que los aumentos salariales”. Lo que debe ser comprendido como una oposición y una denuncia viva de las brutales políticas de ajuste impuestas por el FMI. Algo que se refleja en las caricaturas de la señora Christine Lagarde (FMI) manipulando como una marioneta a Yussef Chahed, lo que es, parcialmente, una simplificación propia de las caricaturas, pues el sector capitalista tunecino (representado por Chahed en el gobierno) es favorable a estos ajustes estructurales (regresión de las inversiones públicas para favorecer las privatizaciones, recortes en los presupuestos sociales, colaboración con la UE para “controlar” la inmigración hacia Europa, etc.)

Las exigencias económicas de los proveedores de fondos -cuyo representante oficial es el FMI, que ha realizado un préstamo de unos 3.500 millones de euros- acentúan el empobrecimiento así como la desvalorización de la fuerza de trabajo. Además, las “deformaciones” de la economía tunecina resultan reforzadas. Es decir, una economía capitalista que se organiza alrededor del turismo, del sector textil con “costes salariales” muy bajos (pero en declive dada la competencia suscitada por la política de mundialización de las firmas transnacionales), call centers (en competencia con los de Marruecos) en los que trabajan diplomados y diplomadas universitarias, de una agricultura abandonada desde el punto de vista de la soberanía alimentaria, pero centrada en la exportación hacia Europa. Evidentemente, la UGTT no renuncia a los aumentos salariales y demanda aumentos de 20 euros (equivalente) para 2019 y de 30 euros para 2020.

A la movilización de la UGTT, a la de las y los periodistas que plantean tanto la cuestión salarial como la de las libertades de la prensa y de su existencia, se añaden diversos movimientos sociales, en las diferentes regiones del país, sobre el empleo, la emigración, la justicia social. La huelga de enseñantes de secundaria estaba “gestionada” por la UGTT. En realidad, desde 2011 más allá de aspectos de democracia formal: elecciones, alternancia más o menos efectiva – la cuestión social y económica reaviva sin cesar las brasas del levantamiento popular de 2010 -2011.

Un rasgo institucional tiene toda su importancia: las trampas de la descentralización. Es un mecanismo muy de moda en el marco de las políticas de ajuste estructural. Debe funcionar como un descentralizador de la movilización social en el momento en que una formación social nacional (o un determinado país) está colocada bajo el fuego de ajustes violentos que exigirían, precisamente, una respuesta social y política centralizada. A lo que se añaden la creación (ilusoria en lo esencial) de un espacio para operaciones de desinversión regionales camufladas con promesas de “actores económicos privados” que supuestamente tomarían el relevo, eso sí, con exoneración de cargas y con ayudas. Pueden entonces contratar, cuando lo hacen, a jóvenes desesperados y obligados a pasar bajo el yugo del despotismo patronal. La descentralización no ha respondido en absoluto a la reivindicación de justicia territorial planteada en 2010-2011.

Bajo los auspicios del Banco Mundial -de acuerdo con el FMI- la “descentralización” traslada sobre las mencionadas regiones las “compensaciones” de la desinversión del Estado central, cuando esas regiones no disponen de recursos mínimos para tomar medidas de “justicia social territorial”, aún en el caso de quisieran tomarlas. La transferencia de tomas de decisión a entidades regionales -que podrían potenciar una “democracia social” local – conduce a un vacío por dos razones evidentes, si la fórmula puede ser utilizada así: esta potencial “democratización local” debería ir conjuntamente con un proceso a escala nacional que no puede resumirse en las “negociaciones parlamentarias” e “interpartidos” bajo la vigilancia de los “donantes” financieros internacionales, vigilantes del pago del servicio de la deuda; sin recursos, esta política de descentralización, aún en el caso de que fuera colocada bajo el signo eventual de la buena voluntad de los cuadros administrativos regionales (si subsisten tras la compresión presupuestaria), no puede concretarse.

El conjunto de estas contrarreformas son bautizadas como “apoyo a la democratización” de Túnez. La Unión Europea para anexarse la economía tunecina y hacer de ella un campo de inversiones (IDE) rentables (aunque cuantitativamente bastante reducido) y disponer de un mercado totalmente liberalizado para bienes producidos en Europa (o cuya producción en Túnez está bajo control de firmas que vienen de los países de la UE) está a punto de imponer un Acuerdo de Libre Cambio completo y Profundizado Túnez-UE (ALECA).

La huelga de este 17 de enero se inscribe en este conjunto que alimenta “el proceso revolucionario a largo plazo” que no está jamás al abrigo de una contrarrevolución firme. La dimensión política deberá ser abordada a continuación (18/01/2019 C.A. Udry por la Redacción de A l´Encontre).

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Ocho años después, las verdaderas cuestiones resurgen con fuerza

Abla Junaidi

Casi exactamente ocho años después de la llamada “revolución del jazmín” que hizo huir al dictador Ben Ali y lanzó las primaveras árabes, la cuestión social sigue candente en Túnez. La central sindical convoca una huelga general en la función pública este jueves 17 de enero. Reclama un aumento de los salarios para hacer frente a la subida del coste de la vida.

La UGTT, que ha jugado un papel de pivote en la revolución y la transición democrática utiliza para ello las consignas de la Revolución en favor de más dignidad y de trabajo.

Difícil no ver en ello una constatación de fracaso para los gobiernos que se han sucedido estos ocho últimos años. Para mucha gente en Túnez, la situación económica y social no se ha mejorado desde 2011.

Incluso ha empeorado. Hoy el país hace frente a una inflación récord que ronda el 8%. El dinar ha perdido la mitad de su valor estos últimos cuatro años. Todo aumenta y en las tiendas han desaparecido muchos productos. El paro, por su parte, llega al 15%: es dos veces mayor en las regiones desheredadas del interior, donde se desencadenó la revolución.

Sin embargo el gobierno actual ha lanzado un plan de desarrollo que se pretendía ambicioso

“Túnez 2020” debe empujar el crecimiento. Las cifras son buenas. Los “donantes” de fondos internacionales que observan a la joven democracia le conceden una aprobación casi general.

El crecimiento alcanzará el 2,9% este año según el Banco Mundial. El FMI financia en parte el programa nacional que permite, por ejemplo, a un sector clave como el turismo crecer un 30% este año tras los años sombríos de después del atentado. Pero lo que denuncia la UGTT hoy es la vertiente de las “reformas” que condiciona la ayuda. Para la central sindical, las dificultades económicas son en gran medida imputables al papel del FMI.

¿Es verdaderamente así?

Lo que es cierto es que la política monetaria del Estado tunecino sigue las recomendaciones del FMI. El objetivo es hacer bajar el dinar para favorecer las exportaciones y atraer las inversiones extranjeras. Esto refuerza evidentemente la inflación que el nuevo gobernador del Banco Central, Marwane Abassi, sigue intentando frenar.

El FMI desea también que el Estado tunecino reduzca urgentemente su masa salarial, que representa el 40% del presupuesto a fin de reducir un déficit abismal y por consiguiente una deuda que ha estallado desde 2011.

Esto quiere decir que el gobierno de unión nacional debe poner un freno a la tendencia que ha consistido estos últimos años en aumentar de forma errática, anárquica, esta masa salarial.

Se habla de las y los funcionarios pero ¿qué respuesta para las y los tunecinos que no tienen perspectiva de trabajo?

Ocho años después, la juventud tunecina es la gran olvidada de la Revolución. Y no ha dejado de recordárselo a los gobiernos puesto que invierno tras invierno, se manifiesta. Se enfrenta a veces a las fuerzas del orden, a pesar del estado de urgencia.

El pasado 24 de diciembre, un joven periodista -no el más desgraciado – Abderrazak Zorgui se inmolaba quemándose en Kasserine, uno de los focos de la revolución. Todo un símbolo que muestra hasta qué punto el malestar es profundo y concierne a una amplia parte de la juventud.

La juventud diplomada sigue sin encontrar su lugar en la economía

La paradoja es que esa juventud diplomada está más duramente afectada por el paro que la no diplomada. Entonces, cuando no se suicidan, se van al extranjero, cada vez en mayor número. Quienes se quedan intentan sobrevivir trabajando en un sector informal que los gobiernos han dejado crecer sin intentar regularlo.

El país tiene necesidad de reformas de fondo, en particular una reforma del mercado de trabajo y de la fiscalidad, a fin de tener los recursos para invertir masivamente en las regiones abandonadas. Unas reformas juzgadas como demasiado complejas y políticamente costosas por todos los gobiernos desde 2011. Habrían implicado (esas reformas) remover una estructura construida durante decenios de privilegios económicos concentrados en unas pocas manos. La búsqueda del consenso político ha desmotivado abordar con decisión estas cuestiones.

El problema es que esto tiene consecuencias políticas. La población que ve que se disparan los precios, y que la corrupción se desarrolla como nunca, se desespera de la política.

Esta desesperanza puede hacerse oir cada vez más fuerte según se van acercando las elecciones presidenciales y legislativas de noviembre próximo.

17/01/2019

RFI

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Reformas sociales: La UGTT define sus líneas rojas

Wafa Samud

Tras haber analizado minuciosamente la situación de las cajas sociales y dibujado un cuadro general de la situación del país, la UGTT ha constatado la amplitud y la gravedad de la crisis económica actual. La organización sindical a imputado, en un comunicado hecho pública tras una reunión celebrada el miércoles y presidida por el secretario general del sindicato Nureddin Tabubi, el enorme déficit de las cajas sociales debido a las malas decisiones económicas tomadas en particular en lo que se refiere a las reformas económicas, la evasión fiscal y las políticas de empleo.

El sindicato ha reafirmado su rechazo categórico de la privatización de las empresas públicas. “Es una línea roja a no franquear” ha indicado llamando a la puesta en pie de una estrategia nacional cuyo objetivo es salvar las empresas públicas en dificultades y concederles las mismas ventajas, incentivos y apoyo concedidos a las empresas del sector privado a fin de estimular la producción y la productividad y asegurar su mantenimiento.

La UGTT, por otra parte, ha llamado a la organización patronal UTICA a respetar los acuerdos firmados relativos al aumento salarial en el sector privado y público, para el año 2018. Ha subrayado la necesidad de levantar el bloqueo aplicado desde hace ya cinco años para las y los empleados de seguridad del sector privado.

La UGTT ha manifestado igualmente su rechazo a la elaboración de una ley de presupuestos que ponga en peligro el poder de compra de la ciudadanía y deteriore la situación de la clase obrera. Ha llamado en consecuencia al gobierno a no adoptar medidas fiscales en detrimento de las personas asalariadas y a consagrar la mayoría de sus esfuerzos a medidas sociales profundas y a la equidad fiscal. “Llamamos al gobierno a exigir los impuestos a las empresas, a ampliar la base de imposición y a anular el régimen a tanto alzado” señala la UGTT en su comunicado expresando su rechazo categórico a las exoneraciones fiscales.

La central sindical ha renovado su defensa de la importancia de preservar la escuela pública y a llamado a mejorar la situación de los hospitales públicos.

La UGTT, igualmente, ha subrayado la necesidad de adoptar una estrategia capaz de luchar contra el fenómeno de la inmigración clandestina llamando a las autoridades a abrir una investigación tras el naufragio de una embarcación que transportaba personas emigrantes clandestinas, ocurrido el domingo pasado en las costas de Kerkannah. La central ha subrayado la necesidad de encontrar soluciones a los problemas del paro y de desarrollo regional a fin de luchar contra la marginación y mejorar las condiciones de vida de la juventud tunecina.

12/01/2019 HuffPost Tunisie

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Para comprender lo que ocurre “tras el marketing” de las contrarreformas del FMI y del gobierno de Yussef Chahed

Resumen del estudio de la OTE (Observatorio Tunecino de la Economía) de febrero de 2017

Han sido las personas asalariadas las que más han contribuido a los ingresos fiscales del Estado, muy por delante de las sociedades petroleras y no petroleras, según ha desvelado el Observatorio Tunecino de la Economía (OTE) refiriéndose a los datos del Ministerio de Finanzas.

Según un estudio hecho sobre la evolución de los principales impuestos directos en Túnez de 1986 a 2016, la OTE ha constatado, a través de una nota elaborada por el economista Chafik Ben Ruine, que desde la revolución la contribución de las sociedades se estancó, para caer a partir de 2014, al contrario que las personas asalariadas cuya contribución a los impuestos no deja de aumentar.

“Desde 2011 se observa que la contribución de las personas asalariadas no ha dejado de aumentar mientras que la de las sociedades petroleras y no petroleras no ha aumentado. Peor aún, desde el pico de 2014, la contribución de estas últimas ha caído enormemente a niveles históricamente bajos”, según ha hecho saber el Observatorio.

Esta caída histórica de la contribución de las sociedades a los ingresos producidos por los impuestos plantea muchos interrogantes: “¿Cuáles son las razones de esta evolución a la baja de los ingresos producidos por el impuesto sobre las sociedades? Si esta tendencia se confirma, ¿quién va a soportar el peso de lo que falta de ingresar?”, se ha preguntado la OTE.

El Observatorio ha señalado que la situación podría cambiar con la nueva contribución suplementaria impuesta, a partir de 2017 a las sociedades. “A la espera de las cifras de la ejecución del presupuesto del año 2017, en el que estas sociedades han entregado una contribución suplementaria excepcional del 7,5%, se hace necesario abrir un debate sobre el futuro de la fiscalidad de las empresas en Túnez”, ha precisado.

Conviene recordar que la masa salarial de la función pública en porcentaje del PIB en Túnez, es de las más elevadas del mundo. Cerca de 750.000 funcionarias y funcionarios trabajan en el aparato del Estado. Una cifra que tiene un gran peso sobre el presupuesto del Estado (es decir, cerca del 70% de los gastos).

[Dos elementos, que no son producto de las decisiones del FMI y del gobierno de Yussef Chahed -miembro del partido que agrupa a más de un partidario abierto o silencioso de Ben Ali: Nida Tunes; su función “ha congelado” su participación -, gobierno que coopera estrechamente con la señora Lagarde (directora del FMI) hay que tener en cuenta: el aparato de estado clientelista se sitúa en continuidad con el del dictador Ben Alí, con algunos añadidos desde el régimen que se restableció y estableció consiguientemente a la primera fase de la revolución de 2011; como es común en los análisis hechos por el FMI y los expertos de las contrarreformas en países “periféricos” como Túnez: en un contexto de subempleo y de paro masivo, las rentas de una muy amplia mayoría de funcionarios y funcionarias permiten a familias amplias numerosas vivir (o sobrevivir) y una reducción del número de personal funcionario, sin alternativas económicas y presupuestarias eficientes, no puede sino conducir a un aumento de la pauperización de sectores de la población y no a un aumento eficiente del aparato del Estado. Peor aún, los disfuncionamientos aún aumentados van sencillamente a aumentar la masa de los sobornos (“corrupción rutinaria”) para tener acceso a procedimientos administrativos y a relaciones “normales” con la función pública. Esto tanto más cuanto que los envíos de fondos de la gente emigrada/exiliada constituyen una de las fuentes más importantes de los recursos de las familias, recursos que serán golpeados por el aumento del IVA. Red. A l´Encontre].

El proyecto de Ley de Presupuestos de 2018 prevé subidas de impuestos. “Entre las medidas propuestas en el proyecto de Ley de Presupuestos de 2018, figura el aumento del IVA del 12% al 19%, es decir, una subida de 7 puntos” ha indicado el experto Walid Ben Salah.

Este aumento que afectará a los productos petroleros, tendrá un impacto directo sobre la tasa de inflación y el poder de compra del ciudadano, pero también un impacto indirecto sobre el coste del transporte de las personas y de las mercancías y sobre el coste de la producción y la competitividad de las empresas, según ha precisado el experto.

Según Habiba Luati, antigua secretaria de Estado encargada de la fiscalidad y de la recaudación y actual responsable de la asociación Solidar, la estrategia de aumento de los impuestos no es buena. Ha explicado que el aumento de los impuestos engendrará el aumento de los precios y, por tanto, la inflación. “Así pues, la ciudadanía sufrirá el aumento de los impuestos y el levantamiento de las subvenciones, previsto en el programa del Estado, y para evitarlo, se dirigirá hacia el mercado paralelo para aprovisionarse”, según ha indicado.

La “Policía fiscal”, una solución para luchar contra la evasión fiscal

Un nuevo cuerpo, la “Policía fiscal”, verá la luz en enero de 2018. Será encargado, en particular, de la realización de investigaciones fiscales y de proporcionar la información a las estructuras de control dependientes del Departamento de Finanzas para que éstas realizan, a su vez, controles e investigaciones. El objetivo buscado es mejorar la información fiscal y como consecuencia hacer más eficaz el trabajo de las estructuras de control. “Una cosa es segura, la nueva policía fiscal tendrá mucho trabajo que hacer a partir de 2018” ha concluido la OTE (Febrero de 2017).

http://alencontre.org/moyenorient/tunisie/dossier-tunisie-i-une-forte-mobilisation-populaire-qui-sinscrit-dans-la-duree.html

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur


1/ El 20/01/2019 el periódico La Presse de Túnez informa de que la UGTT llama a una nueva huelga general para los días 20 y 21 de febrero en la función y el sector público. Ver http://www.lapresse.tn/index.php?option=com_nationals&task=article&id=158560 ndt





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