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Sudán. Entrevista a Rashid Saeed Yagoub
“Lo que está en el corazón del debate político es la caída inmediata del régimen”
19/01/2019 | Romain Prunier

¿Puedes resumirnos la situación actual en Sudán?

El régimen militar de Omar al Bashir, que se mantiene en el poder desde 1989, casi 30 años, se ve hoy confrontado a la peor crisis económica de su historia. La libra sudanesa ha perdido lo esencial de su valor en seis meses. El precio del pan ha aumentado de una a tres libras. Hay una penuria general de gasolina, y el país está cortado del mundo exterior.

El gobierno sudanés está al borde de la quiebra e intenta asegurarse aliados regionales. Hay una asociación económica con China. El dato esencial es que no hay más dinero, el país está al borde de la bancarrota. Las riquezas existen, pero son acaparadas por una camarilla ligada al régimen.

¿Cómo valorar las movilizaciones actuales?

El régimen hace frente a manifestaciones sin precedentes. Este movimiento cubre todas las grandes ciudades del país, con excepción de algunas aglomeraciones. Las categorías sociales movilizadas son amplias, la clase media empobrecida está muy presente. Son numerosas las mujeres que participan. Hay que señalar que estas manifestaciones son pacíficas. El régimen responde con una utilización excesiva de la fuerza.

¿Cuáles son los objetivos de las y los manifestantes?

La movilización comenzó como reacción a las medidas que aumentaban enormemente los precios de los productos de primera necesidad. Desde la primera semana, no había ninguna duda que se trataba de un levantamiento de carácter fundamentalmente político, centrado en la reivindicación del cambio de régimen. “El pueblo quiere la caída del régimen” es la consigna que agrupa a la gente. Las asociaciones profesionales, la Sudanese Professionnals Association, que agrupa, en total independencia de los sindicatos oficiales prorrégimen, a profesionales sudaneses, médicos, ingenieros…, hombres y mujeres, ha sido el marco federador de esta movilización. Los partidos políticos opuestos al régimen se han agrupado igualmente alrededor de una “Declaración por la libertad y el cambio”. Los ejes están claros: el derrocamiento del régimen por medios pacíficos, y sobre todo organizar la transición hacia un régimen democrático con libertad de expresión, libertad de reunión, y poner fin a la concentración de las riquezas en manos de una minoría islamo-autocrática.

¿Qué medios para alcanzar esos objetivos?

Los llamamientos a la movilización general, iniciados por y alrededor de la Sudanese Professionnals Association, han permitido organizar movilizaciones masivas y regulares en los centros de trabajo, en los barrios. También ha habido manifestaciones espontáneas de noche y han sido realmente masivas. El régimen ha bloqueado Facebook y WhatsApp, pero a pesar de esto hay videos que logran ser difundidos diariamente por las y los manifestantes, lo que permite informar a los medios y a la diáspora sudanesa por todo el mundo. Se han organizado concentraciones de apoyo al levantamiento popular en un gran número de países, pero hay que reconocer que ha habido una cobertura mediática y un apoyo exterior bastante débiles.

Según las asociaciones profesionales, el derrocamiento del régimen pasa por una masificación del levantamiento, una estrategia de desobediencia civil pacífica y el objetivo de lograr organizar una huelga general. No hay que esperar ningún apoyo de los sindicatos oficiales controlados por el poder, ya que se contentan con pedir que se respete la legitimidad del régimen y esperar a las elecciones de 2020. Hoy estas estructuras están fuera de juego. Lo que está en el corazón del debate político, es una caída inmediata del régimen.

¿Cuál es la posición de los diferentes partidos políticos sudaneses?

Los partidos opuestos al régimen participan en el levantamiento desde los primeros días, sin estar en su dirección. Se han situado en el marco colectivo coordinado por las asociaciones de profesionales. Hoy hay tres grandes bloques de partidos, con estrategias diferentes.

El Sudan Call es una coalición amplia de organizaciones, salido de las negociaciones anteriores con el gobierno sudanés bajo la égida de la Unión Africana. Participan en él el partido Umma, del antiguo Primer Ministro Sadek al-Mahdi, derrocado en 1989 por el golpe de Estado de Omar al Bashir, el Movimiento Popular de Liberación de Sudán-Norte de Malik Agar, el Movimiento de Liberación de Sudán de Minni Minawi, el Movimiento por la Justicia y la Igualdad de Gibril Ibrahim, la Confederación de la sociedad civil sudanesa.

El Sudan Consensus Force es un agrupamiento cuyo eje fundamental es el rechazo de la negociación con el régimen. Están en él el Partido Comunista sudanés, partidos nacionalistas árabes y nasserianos. Es un reagrupamiento progresista.

Los Unionistas están formados por una coalición en torno al Democratic Unionist Party, uno de los grandes partidos institucionales de Sudán. Hay que añadir otras estructuras que son, por ir a lo esencial, antiguas escisiones de ese partido. Los Unionistas actúan a favor del derrocamiento pacífico del régimen.

También hay que hablar de los movimientos armados que juegan un papel importante en las zonas de conflicto. El Sudanese Liberation Mouvement de Abdulhadi al-Nur en Darfur, y el Sudanese People Liberation Movement en la región de las montañas de Nuba. Estos movimientos rechazan igualmente, de forma categórica, las negociaciones con el régimen, y actúan independientemente de las plataformas políticas citadas más arriba.

En los primeros días del levantamiento fueron incendiados locales del Partido del Congreso Nacional de Omar al Bashir. El régimen acusó al Sudanese Liberation Mouvement de ser el responsable, pretendidamente con la complicidad del gobierno israelí. Afortunadamente esta propaganda no ha encontrado eco. La respuesta de las y los manifestantes fue rechazar el intento de división. La consigna en boca de todas y todos era “Todos somos Darfurianos”.

¿Puedes describirnos la estrategia del régimen?

Diría que hay tres ejes esenciales.

En primer lugar, la afirmación de que las manifestaciones son cosa de extranjeros, que los partidos y las asociaciones profesionales obedecen a embajadas extranjeras…; es decir, las potencias occidentales.

En segundo lugar, la afirmación de que las manifestaciones pueden llevar el país al caos, como en Siria y Yemen. El régimen actual presume de garantizar la estabilidad.

Por último, el régimen juega con un discurso racista. “Si el régimen cae, los darfurianos van a dominar el país”, se atreve a afirmar Omar al Bashir. Se refiere a las poblaciones negras de Sudán. La cultura árabe y musulmana estaría amenazada. Hay una fuerte componente racial y etnocéntrica en este discurso. Felizmente, este tipo de declaraciones no logran dividir y desmovilizar. Este tipo de propaganda ya no funciona.

Hay que decir algo sobre el papel del ejército. Tras cada gran levantamiento popular en la historia de Sudán, en 1964 y en 1985, el ejército jugó un papel importante en la transición. Hoy, el ejército ha sido totalmente refundado por el régimen, se trata de un ejército ideológico e ideologizado. Las milicias ex-janjawids afiliadas al régimen, responsables del genocidio de Darfur, fueron integradas en 2017 en las fuerzas armadas con el nombre de Rapid Support Forces. El ejército está considerado como no independiente, compuesto de ciertos grupos étnicos del norte de Sudán. El elemento determinante es que hoy el ejército no tiene ya la capacidad de jugar como antes un papel de transición dulce en el seno del régimen.

¿Qué decir de las movilizaciones actuales en apoyo al levantamiento del pueblo sudanés?

Las y los sudaneses en el exilio se han movilizado mucho, en particular en Francia. Ha habido tomas de posición de la sociedad civil. Desgraciadamente, por el momento esto se ha hecho en un relativo aislamiento.

En lo que se refiere a las cancillerías occidentales, las tomas de posición son bastante reservadas, hay condena de la violencia contra las y los manifestantes, pero no tomas de posición firmes contra el régimen.

Para concluir, diría que corresponde a la gente sudanesa en el extranjero ir a reunirse con las organizaciones democráticas y los partidos políticos, para ampliar el apoyo, actuar para derrocar al régimen y preparar lo que siga.

Rashid Saeed Yagoub es periodista, antiguo militante del partido comunista sudanés. Exiliado en Francia desde 1992, es miembro activo de las redes de apoyo al actual levantamiento popular en Sudán.

17/01/2019

https://npa2009.org/actualite/international/soudan-ce-qui-est-au-coeur-du-debat-politique-cest-la-chute-immediate-du

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur





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