aA+
aA-
Grabar en formato PDF
Reseña
En la espiral de la energía: Realismo poético y política ficción
30/12/2018 | Sara Plaza

"Hay un problema con los márgenes, –le escribía a un amigo en un correo reciente–, me pregunto si en un mundo lleno sigue existiendo la posibilidad de retirarse a ellos, si una puede alejarse, abandonar el centro y habitar en los márgenes". Su respuesta no se hizo esperar: "La periferia no es una categoría poética".

No, efectivamente, no lo es. Tampoco retirarse, aunque haya que hacer todo lo posible a veces por distanciarse, por situarse a una prudente distancia que nos permita activar los sentidos, reflexionar, ampliar la mirada, bajarla cuando es preciso, alzarla cuando hace falta... pero no será desde los márgenes, ya no, desde donde podamos imaginar, pensar, actuar, resistir. Será, tal vez, desde las fisuras, desde las grietas, horadando en los silencios para que emerjan otras voces: poéticas, desde luego, pero también analíticas, sintéticas y sobre todo sistémicas.

Voces como las de Ramón Fernández Durán y Luis González Reyes, autores del libro En la espiral de la energía, quienes, como señala Yayo Herrero en el prólogo, dialogan con diferentes pensadores y pensadoras de todos los tiempos, hombres y mujeres de ámbitos muy diversos dentro de la ecología de saberes que reúne esta obra, que también se hace eco de lo que para decir tienen el cine y la literatura.

Una obra que nos presenta una realidad catastrófica, pero aquí me gustaría hacer una aclaración importante: "no es la naturaleza la que causa espanto, sino el propio hombre...". Lo recordaba el viejo botánico de La Montaña del Alma, la novela de Gao Xingjian: "El hombre... es capaz de inventarlo todo, desde las calumnias hasta los bebés probeta, pero al mismo tiempo extermina a diario dos o tres especies en el mundo. Este es el gran autoengaño de los hombres" (p. 74).

Como decía, pese a la realidad catastrófica que nos muestran, estas páginas pueden calificarse de luminosas, no solo porque arrojan luz sobre nuestro difícil y oscuro presente, y el no menos duro y sombrío futuro que se avecina, sino porque como se indica en la introducción: "El texto está preñado de esperanza, la que surge de saber que, mediante el trabajo colectivo consciente y empático, es posible construir un mundo sostenible, justo y democrático sobre las ruinas de esta civilización" (p. 23, vol. I).

En la espiral de la energía es un libro colosal, reflejo fiel del esfuerzo riguroso de ambos por contar la historia de la humanidad poniendo un énfasis especial en cómo, a lo largo de ella, ha ido evolucionando la generación y el uso de la energía. Mientras avanzaba en su lectura durante las últimas semanas, sentí a menudo que se me partía ese frágil hilo de Ariadna del que me había provisto para encontrar la salida. Lo anudaba una y otra vez, y una y otra vez se me rompía. Hasta que entendí que tenía que desandar lo andado... no solo en estas páginas, sino en buena parte de las otras historias que me habían contado sobre el devenir del ser humano, de las sociedades humanas sobre la Tierra.

Fue entonces cuando me decidí a emprender una minuciosa labor de bricolaje para desmontar conocimientos previos que, además de dispersos, fragmentados y fracturados, estaban errados, había malinterpretado o se me habían indigestado con los años. Volví sobre mis pasos para cuestionar buena parte de lo que creía saber sin levantar la nariz de estos dos volúmenes. O mejor dicho, sin levantarla pero arrugándola... no porque tuviese la sensación de que algo no iba bien, sino porque confirmé enseguida que casi todo va rematadamente mal.

"Necesitamos [...] en primer lugar, entender dónde estamos y qué nos está pasando. Colapsamos: nos hallamos en un mundo de escasez creciente, desestabilización climática, empobrecimiento biosférico y conflictos potencialmente devastadores. Necesitamos coraje para realizar un análisis realista —intramuros y extramuros― de nuestra situación, para poder hacernos cargo de ella" (pp. 144-145). Son palabras de Jorge Riechmann. Están extraídas de uno de sus últimos ensayos recogido en el libro Ecosocialismo descalzo. Tentativas.

Pues bien, En la espiral de la energía se propone precisamente eso: "no pretendemos reconstruir el pasado –explican sus autores–, sino entender mejor el momento actual para actuar sobre él" (p. 23, vol. I). ¿Y cuál es ese momento actual? ¿En qué estado nos encontramos? No creo que quepan muchas dudas, después de masticadas y digeridas las diversas trayectorias que ha seguido la humanidad, y aparecen trazadas en el libro, de que nos hallamos en un estado de emergencia.

En su evolución, salpicada de colapsos, crisis y saltos adelante en la captación de materia y energía, las sociedades han ido aumentando su complejidad, también su vulnerabilidad. A lo largo del texto observamos cómo el paso de un momento histórico a otro ha estado balizado por puntos de inflexión, de bifurcación y algunos de no retorno. De forma minuciosa se cartografían los callejones sin salida a los que nos ha abocado la Modernidad, se descorre el velo con que nos cubrió los ojos el mito del Progreso, y se descubre el abismo que una y otro abrieron entre el ser humano y la naturaleza, y que hoy está profundizando nuestra fe ciega en la tecnología. También con trazo fino está dibujada la senda de dominación, exclusión, violencia, acumulación y desposesión que hemos transitado bajo la batuta del Capitalismo, y no hace falta arrimar mucho el oído para escuchar el ritmo acelerado de destrucción, constructiva y destructiva, de un sistema socioeconómico que se nos ha incrustado bajo la piel.

Conforme una va y viene por estas páginas resulta imposible no restregarse los ojos ante la apuesta ecocida y genocida de crecer de manera ilimitada en un mundo finito, un mundo en situación de extralimitación ecológica, en el umbral de un vuelco climático, un mundo con 7500 millones de personas asomadas a la pronunciada pendiente del descenso energético, en el que se están agotando los recursos naturales, en el que merma de manera irremediable la diversidad y está en marcha la Sexta Gran Extinción.

Como digo, resulta imposible no restregarse los ojos ante el más que probable derrumbe económico, la posible quiebra del Estado fosilista, las desigualdades que se acrecientan, las viejas y nuevas formas de explotación y opresión, la bancarrota moral y política, el sufrimiento que no cesa, una estructura patriarcal incólume, la permanente crisis de los cuidados, un horizonte emancipatorio cada vez más estrecho, las guerras... En definitiva, no dejan de causar horror los últimos estertores de un capitalismo global herido de muerte que va a morir matando. Y sin embargo...

Sin embargo, a sabiendas de que precisamos un tiempo que no tenemos, y de que no vamos a poder llevar a cabo el tipo de transiciones ordenadas y graduales que habría que haber acometido hace medio siglo; sabiendo eso, y teniendo muy presente el doloroso Largo Declive en ciernes, en el último capítulo, los autores imaginan y proponen alternativas en lo que denominan un ejercicio de política-ficción, fundamentado en la razón y en la emoción.

Imaginan, proponen y toman pie en muchas de las alternativas que ya son proyectos más o menos consolidados, en algunos que recién bostezan, y en un puñado que se sacuden el letargo milenario al que fueron condenados. Lo hacen insistiendo en que las leyes de la termodinámica no son negociables, insistiendo en el papel central que la energía y el entorno han tenido en el curso de la historia, pero aclarando en todo momento que somos los seres humanos quienes, dentro de los márgenes de lo posible, definimos ―no siempre de manera intencional y consciente― dicho curso. De ahí la importancia que tienen nuestros imaginarios, y de ahí el carácter, este sí, determinante, de los medios que empleemos en la consecución de nuestros fines.

Y por eso, porque los medios no solo importan sino que son determinantes, concluyo esta breve reseña con un puñado de versos y una sonrisa, la que esbocé al leer en las páginas finales que: "Ante el agravamiento de la crisis de los cuidados y de reproducción de la vida en general [...] la gente que construya y repare, cultive, cure, cocine rico con pocos ingredientes o sostenga emocionalmente, aumentará su valoración social" (p. 350, vol. II). Esas han sido, son algunas de mis ocupaciones, lo son de muchas gentes, y lo fueron asimismo de los hombres y mujeres que tengo por mis referentes... pero es más, en cierta manera, fueron y son las "ocupaciones" del medio natural donde nací y vivo.

Si fuésemos capaces de "tocar la columna vertebral de la montaña / vértebra a vértebra. / [De] recoger, recordar y guardar los fragmentos rotos". (Lupe Gómez, Camuflaxe)

Si nos diésemos cuenta de que "precisamos el tiempo tanto / como el bosque". (Xabier Cordal, transmuta)

Si entendiésemos que «si el tiempo de la historia no está hecho con el tiempo de la cosecha, la historia no es, en efecto, sino una sombra fugaz y cruel en la que ya no interviene el hombre». (Albert Camus, El hombre rebelde)

Entonces, tal vez entonces, podríamos afirmar con el poeta... "E INDA é nova a Terra!» (Uxío Novoneyra, OS EIDOS. O libro do Courel)

Y reconocer y celebrar que en ella está nuestra casa, la única que tenemos.

En la espiral de la energía, de Ramón Fernández Durán y Luis González Reyes (Libros en Acción/Baladre, 2018).

Se puede descargar enhttps://www.ecologistasenaccion.org/?p=29055

Sara Plaza es traductora y escritora

Artículo publicado en la revista Papeles, nº 143, pp. 177-179







Agenda
Actos
Madrid. 6 de diciembre de 2019, 18:00h
Atocha- Nuevos Ministerios
Actos
Bilbao. 9 de diciembre de 2019, 19:30h
Hikaateneo Muelle Ibeni 1
Actos
Madrid. 12 de diciembre de 2019, 19:30h
Casa de Cultura y Participación Ciudadana de Chamberí Plaza Parque Móvil
agenda
Barcelona. 13 de diciembre de 2019, 12:00h
Ateneu L'Harmonia
agenda
Barcelona. 14 de diciembre de 2019, 12:00h
Ateneu L'Harmonia









Facebook Twitter Telegram RSS

vientosur.info | Diseño y desarrollo en Spip por Freepress S. Coop. Mad.
 
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual Los contenidos de texto, audio e imagen de esta web están bajo una licencia de Creative Commons