aA+
aA-
Grabar en formato PDF
Turquía
La extrema criminalización del Partido Democrático de los Pueblos
11/12/2018 | Uraz Aydin

El video se abre con la fotografía de una pareja puesta sobre la mesa en un banquete. Suena el timbre. La joven, a la que acabamos de ver en la foto, va a abrir para que entre la gente invitada. Niños y niñas, jóvenes y menos jóvenes, mujeres y hombres, con velo y sin él, se saludan, se acomodan y discuten. Un aire alegre, marcado por sonidos de trompeta acentúa este buen ambiente. Suena el portátil de la joven. Es su marido, la única persona que falta en esta reunión familiar.

Llama desde la prisión de alta seguridad de Edirna, en el noroeste del país, donde está encerrado desde hace más de año y medio (en junio). Candidato del HDP en las elecciones presidenciales de junio de 2018, Selahattin Demirtas se dispone así a dar su “mitin” por teléfono a su familia, que luego será reproducido masivamente en las redes sociales 1/.

De las negociaciones a la represión

Estas imágenes, joviales en apariencia pero en realidad trágicas, reflejan en primer lugar la atmósfera de un período de campaña electoral muy desigual pero también y, sobre todo, la situación del movimiento político kurdo cuando las negociaciones entre el Estado y Abdullah Öcalan, líder encarcelado del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán), hechas oficiales en 2013, habían despertado la esperanza de una resolución pacífica y política de la cuestión kurda.

Sin embargo esta esperanza fue rápidamente rota. Durante el año 2015 el presidente Erdogan, tomando conciencia de que las negociaciones no le proporcionarían los votos -kurdos- necesarios para la construcción del régimen autocrático que deseaba, prefirió realizar un giro político de envergadura. “La cuestión kurda no existe”, declaró en la mejor tradición negacionista del nacionalismo turco para, ahora, ganarse al electorado de extrema derecha.

Tras las elecciones legislativas de junio de 2015 en las que el HDP, obteniendo el resultado inaudito del 13,1% impedía al AKP (Partido de la Justicia y del Desarrollo) formar su gobierno en solitario, el jefe del Estado obstaculizaba toda posibilidad de coalición para finalmente volver a realizar unas elecciones algunos meses más tarde. Mientras tanto, atentados suicidas (firmados por el Estado Islámico), masacres, pogromos, toques de queda y represalias armadas… Los conflictos con el PKK reaparecían y se trasladaban hasta el centro de las ciudades kurdas con declaraciones de “autogestión” locales de las milicias urbanas compuestas principalmente por una juventud plebeya indignada por la instrumentalización del proceso de negociación y por el aislamiento de su líder nacional, Ocalan, en su prisión de la isla de Imrali. El Estado respondía con una represión sin límites causando la destrucción de barrios enteros, la muerte de miles de jóvenes y el desplazamiento de centenas de miles de personas.

Es así como se abría un período de criminalización extrema del HDP, que iba a intensificase en el marco del estado de urgencia decretado tras la tentativa de golpe de Estado de 2106. Al final más de una decena de detenciones entre las y los diputados (incluyendo al copresidente Selahattin Demirtas y la copresidenta Figen Yuksekdag) y de miles de militantes tras las rejas. Además, la casi totalidad de los 102 ayuntamientos del HDP /DBP 2/

ha sido puesto bajo tutela y sus alcaldesas y alcaldes, en su mayor parte encarcelados, fueron reemplazados por administradores nombrados por el Estado. La represión tomó un aspecto internacional con la operación sobre la región kurda de Afrin en Siria del Norte, dirigida por el partido hermano del PKK, el PYD (Partido de la Unión Democrática).

En lo que se refiere a Selahattin Demirtas, en detención provisional desde ahora hace más de dos años, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (CEDH) ha ordenado recientemente a Ankara su puesta en libertad en el menor plazo posible. A lo que el presidente Recep Tayyip Erdogan replicó afirmando que las decisiones de la CEDH no les obligan de forma alguna: “Vamos a contraatacar y poner un punto final a esta asunto”, les respondió.

Para el copresidente actual del HDP, Sezai Temelli, la reacción de Erdogan representa el apogeo de su intervención en el terreno de la “Justicia”. Este exuniversitario despedido tras haber firmado una petición por la paz con el pueblo kurdo, hoy al mando del partido, nos confía: “Trata a la CEDH igual que al Tribunal Constitucional. Solo reconoce sus decisiones cuando le son favorables. Pero se sabe que si finalmente Erdogan se ve obligado a aplicar la resolución de la CEDH, que solo es válida para uno de los numerosos procedimientos judiciales en contra de Demirtas, encontrará el medio para mantenerle detenido por cualquier otro procedimiento en curso”.

Y efectivamente, algunos días después de estas palabras que me confiaba Temelli, la justicia turca ha rechazado el recurso de Demirtas sobre una condena por propaganda terrorista de cuatro años y ocho meses de prisión. Así se hace realizable “liberarle” aplicando la decisión de la CEDH a la vez que se le mantiene en prisión por esta otra condena ahora firme.

De elecciones en elecciones

El HDP logró, a pesar de una represión sistemática, obtener el 11,7% en las elecciones legislativas del 24 de junio de 2018, y entrar en el parlamento por tercera vez desde las de junio de 2015. Superó el umbral del 10% necesario para estar representado en la Asamblea. Además, es la tercera fuerza tras el AKP y el CHP (Partido Republicano del Pueblo), pero por delante de las dos fracciones de la extrema derecha. Si sus resultados están por debajo del 13,1% de junio de 2105, el partido ha aumentado sus votos en relación a las últimas legislativas de noviembre de 2015 (en las que obtuvo el 10,7%). En particular en el oeste del país: el 30% de sus votos provienen de las tres grandes ciudades, Estambul, Ankara y Esmirna. Sería cuestión de un voto “estratégico” de la izquierda del CHP y de sus sectores seculares a fin de que el HDP pudiera entrar en el Parlamento e impedir así que el bloque AKP-MHP (extrema derecha) tuviera en él la mayoría.

Sin embargo sus votos han disminuido globalmente en la región kurda, debido principalmente a la represión, al desplazamiento de la población y a la “unificación” de las oficinas electorales con las de las ciudades rivales. Alrededor del 5% del electorado del HDP no fue o no pudo ir a votar. “Es cierto que hemos perdido un diputado en Sirnak y uno en Hakkari, pero la mitad del ejército se encuentra en esas ciudades”, subraya Sezai Temelli.

Pero, para otra gente, parecería también que haya una transferencia de votos entre elementos de las capas conservadoras kurdas hacia el AKP. Según Umit Firat, intelectual kurdo independiente, si es cierto que las medidas represivas tienen efectivamente un papel en la bajada del número de votos del HDP, es innegable que hay una pérdida de prestigio de este partido y del PKK tras la “guerra popular revolucionaria” y la declaración de barrios autogestionados. Según explica, “en Sirnak el HDP ha perdido 20.000 votos y el AKP ha ganado 20.000, las cifras son pequeñas pero reflejan bien el estado de espíritu de ciertos sectores kurdos. Lo que se puede ver también en la bajada de la participación en las concentraciones del HDP en el Kurdistán que son incomparables con las de 2015. De hecho, una parte importante de la gente kurda conservadora venida al HDP en junio de 2015 había vuelto ya hacia el AKP tras el reinicio de los conflictos. El problema es que el HDP no ha podido despertar una nueva esperanza después”.

En cuanto a Demirtas, candidato a las elecciones presidenciales -que tenían lugar en la misma jornada- obtuvo un 2% menos que su partido, principalmente debido también a un voto “estratégico” que tenía por objetivo elegir, de cara a una probable segunda vuelta (frente a Erdogan), a Muharrem Ince -candidato del CHP- antes que a Meral Aksener, la candidata de la escisión de extrema derecha Iyil Parti (El Buen Partido).

Sin embargo se acerca una nueva fecha, las elecciones municipales en marzo de 2019. Como he precisado más arriba, casi la totalidad de las y los alcaldes elegidos han sido dimitidos de sus funciones y los ayuntamientos concernidos están dirigidos por funcionarios del régimen de Erdogan. Por tanto, desde el punto de vista del HDP el desafío es recuperar esos ayuntamientos, cuando no algunos más. Pues para Temelli lo que está en juego es ganar en 130 ayuntamientos cuando en 2014 el partido solo había ganado en 102. Y añade que “nuestro objetivo es obtener también una decena en metrópolis del oeste”.

¿Demasiado kurdo o demasiado turco?

A pesar de esta persistencia en permanecer en la escena política, en no caer por debajo del 10% en condiciones extremadamente desfavorables, la orientación del HDP a hacer política a escala de Turquía más que a seguir siendo un “partido kurdo” hace frente a críticas. Recordemos que el HDP en tanto que partido-coalición del movimiento legal kurdo con los sectores democráticos turcos y en particular con elementos de la izquierda radical, dirigiéndose a toda la población del país. Había sido un proyecto de Abdullah Öcalan, formulado desde su prisión, en medio del mar de Mármara, en 2013.

Hoy este proyecto de “turquización” del movimiento kurdo es criticado por haberse hecho “demasiado turco”, por haber abandonado la dirección del partido a “grupos marginales de extrema izquierda”. En definitiva, por no privilegiar ya los intereses del pueblo kurdo. Este descontento se ha hecho oír en primer lugar como rumor de un sentimiento compartido por una parte del pueblo kurdo. “Visto desde el oeste el HDP parece demasiado kurdo y visto desde el este demasiado turco” es una fórmula muy corriente estos días. El hecho de que el partido no haya presentado personalidades kurdas conservadoras como candidatas en estas últimas elecciones -como ocurría antes- sino que haya preferido abrir sus listas a corrientes de la izquierda radical no afiliadas al HDP ha debido, probablemente, reforzar esta opinión. Umit Frat es categórico sobre este tema, “si está seguro de no ser oído, toda persona kurda os expresará su descontento sobre este tema”.

El problema reside en otra parte, según Hakan Tahmaz, presidente de la Fundación de la Paz y observador desde hace mucho del movimiento kurdo: “El proyecto de turquización no fue suficientemente debatido al comienzo, era cuestión de un nuevo modelo de partido pero el proyecto fue lanzado antes de madurar”. Piensa, por otra parte, que esta táctica no era apropiada para un período de negociación. Precisa que “cuando la izquierda intentaba mantenerse en pie y organizarse frente al AKP, las y los kurdos como fuerza política y movimiento social se sentaban en la mesa de negociaciones con el Estado. Las condiciones e intereses divergían. Y esto provocó confusiones sobre las posiciones a tomar en ciertas etapas de las conversaciones”.

Pero fue con la publicación de diversos artículos como la cuestión tomó la amplitud de un debate público. Así, el HDP fue acusado de estar bajo el “control de los blancos”, de “legitimar el colonialismo”, de ser el resultado de un “golpe de Estado” contra el movimiento kurdo 3/. O también, el peso de la “ideología socialista” ha sido denunciado por haber “sacrificado las necesidades vitales del pueblo kurdo en nombre del sueño de un mundo mejor” 4/.

Para el copresidente del HDP, Sezai Temelli, este debate parece absurdo: “La cuestión no está en turquización o no. Somos un partido de Turquía y, por otra parte, el más extendido en el territorio del país. La etnicidad no tiene ningún lugar en nuestro planteamiento de las cuestiones políticas. Nuestro planteamiento es el de la democracia sabiendo que la cuestión kurda es central en ella. Hay que añadir la defensa de los derechos de todos los pueblos y creencias del país, de los derechos de las mujeres, esenciales en nuestra opinión, la defensa de la gente trabajadora y de la ecología. Nuestro discurso es el de la democracia radical. Y es un producto del encuentro entre las ideas de Abdullah Öcalan, los movimientos socialistas y anarquistas de Turquía y el movimiento kurdo. Ciertamente, hemos debido dar pasos valientes durante el proceso de negociaciones pero esto no quiere decir que hayamos abandonado este programa inicial, que es la base misma del HDP”.

Estos debates revelan, según S. Temelli, en parte una lectura orientalista del curso tomado por el HDP: “Quienes piensan que el HDP no está bastante turquizado formulan sus opiniones partiendo de sus percepciones occidentales y las aplican sobre el Kurdistán”. Además, sería cuestión de una reacción de clase media proveniente tanto del “nacionalismo kurdo” como de la parte turca frente a la defensa de las personas oprimidas y trabajadoras por parte del HDP. “Pero entre esos ataques contra nuestro partido, el papel principal está en manos del planteamiento democrático-liberal que ve el clima político de las elecciones del 7 de junio de 2015 como una referencia, como un punto al que habría que volver y no comprende el combate que se lleva a cabo hoy. En estas condiciones de fascismo, no es la democracia liberal sino la lucha por la democracia radical la que debe ser privilegiada” explica.

Las críticas de Demirtas

Las críticas dirigidas por Selahattin Demirtas a la dirección del HDP provocaron paralelamente un debate diferente. “Salid del “modo vacaciones” y volved a trabajar sobre el terreno”, escribía en un artículo publicado en el mes de agosto en la página web de ANF. “Limitar el combate a jugar el juego de la democracia en un parlamento privado de toda función, es exactamente lo que desea el bloque fascista AKP-MHP. Se ve que ciertos portavoces del partido eligen sus palabras para no molestar al poder, a la vez que intentan forjar una apariencia de protesta y estoy seguro que esto molesta también al pueblo. No se puede guiar al pueblo estando a la búsqueda de un compromiso implícito con el fascismo”, denunciaba en su escrito, cuyas partes críticas fueron censuradas en la prensa kurda. Sezai Temelli respondió afirmado que “si Demirtas hace una crítica, es precioso. Pero el método es erróneo. Las cartas de este tipo deben ser evaluadas en el seno de nuestras instancias y deben ser reveladas a la opinión pública si se juzga necesario. Pero no pensamos hacer autocrítica alguna”. La controversia se inició porque, en particular en el vídeo realizado para los seis años del HDP, Demirtas estaba prácticamente ausente 5/.

Este último precisó más tarde en una entrevista que no tenía ningún problema ideológico entre él y el HDP pero que le entristecía “ver que hay insuficiencias en la concepción de dirección del partido, en los planteamientos tácticos y políticos del partido” 6/.

La respuesta vendrá esta vez de Ertugrul Kurkcu, figura histórica de la izquierda radical turca y presidente de honor del HDP: “Es a Demirtas al que hay que preguntar lo que entiende por insuficiencia… Es una persona que posee competencias específicas, una perspicacia y un atractivo ciertos. No tendrá jamás un papel secundario en el HDP. Pero no es el único que tiene estas cualidades. Tenemos muchos compañeros y compañeras como Demirtas en el HDP… Hay quien tiende a ver en Demirtas el objeto de sus deseos que desbordan el consenso central del HDP” 7/.

Sin embargo según Umit Firat las divergencias sobre Demirtas en el seno del movimiento kurdo son más antiguas: “Demirtas no se sumó al HDP desde el comienzo, sino que había seguido siendo el presidente del BDP 8/. Pero como el HDP no había creado entusiasmo entre la gente kurda, se han visto obligados a ponerle a la cabeza del partido, tras largos debates. Lo mismo ocurrió con su candidatura a las elecciones presidenciales de 2014 y 2018. Fue muy controvertido. En 2014 Ocalan se había opuesto también al comienzo. Encontraba a Demirtas demasiado kurdo para este proyecto. Pero principalmente esto molestó a Qandil [región montañosa en la que se encuentra el cuartel general de la dirección del PKK]. Este movimiento no puede aceptar que una segunda figura emerja al lado de Abdullah Öcalan y sobre todo al margen de la iniciativa de Qandil y en el plano legal”.

Efectivamente se habían manifestado fricciones en varias ocasiones. Por ejemplo, cuando frente a los incesantes llamamientos de Demirtas y del HDP para un alto el fuego en 2015, Duran Kalkan, miembro del comité ejecutivo del PKK, replicaba con sequedad: “¿Qué han logrado, ellos, para lanzarnos un llamamiento?. Si se hubieran ocupado de sus asuntos, de los asuntos parlamentarios y aportado una solución, habría habido una base para la política democrática y no la guerra”. O bien más recientemente cuando Demirtas expresaba en una entrevista que su misión no era “aumentar la guerra sino construir la paz”, era fustigado por haberse otorgado el papel de Ocalan.

Interrogado a propósito de la controversia con Demirtas, Sezai Temille me confía: “No somos un partido de líder sino que nos basamos en una reflexión colectiva. No hay que confundir la estrategia política que se funda en esta colectividad y la estrategia electoral. Demirtas nos critica a veces y tiene razón pues está en prisión. Hay que tener en cuenta las condiciones de detención. No se aparece ni en la prensa ni en la televisión. Además, justo después de las elecciones hemos tenido un enorme trabajo interno con nuestros nuevos diputados y no hemos podido salir suficientemente a la calle. Y esto es lo que ha querido decir Demirtas, “tened más visibilidad”. Pero como esto no ha sido expresado claramente, la gente ha pensado que estábamos de vacaciones. Y es eso lo que he criticado diciendo “habría sido mejor que no nos lo dijeses a través de los medios, te habríamos explicado nuestras condiciones de trabajo”. Pero otros sectores se han aprovechado de este falso debate para llevar a cabo su propia ofensiva contra el HDP. Pero es a Demirtas al que dañan todas estas controversias. Nuestra prioridad es en primer lugar la liberación de Demirtas y los demás compañeros. Después de eso se discutirá si hay tal o cual divergencia”.

Sin embargo con la confirmación acelerada de su condena, la liberación del antiguo copresidente del HDP no está al orden del día. Demirtas va a tener que pasar aún un cierto tiempo en prisión. La represión del movimiento kurdo mantiene por el contrario su actualidad tanto a nivel nacional como internacional. Una nueva ofensiva en los territorios kurdos de Siria del Norte, tras la de Afrin, está al orden del día. Y mientras que el HDP llama a las fuerzas democráticas para organizar “encuentros por la democracia local” a fin de movilizar de cara a las próximas elecciones municipales en marzo de 2019, el presidente Erdogan afirma claramente que en caso de victoria del HDP en los ayuntamientos, éstos serán una vez más puestos bajo tutela del Estado.

7/12/2018

http://alencontre.org/asie/turquie/turquie-que-devient-le-parti-democratique-des-peuples-le-hdp.html

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur


1/ https://www.youtube.com/watch?v=DxS1I0FuTI

2/ El DBP, Partido de las Regiones Democráticas es el partido hermano del HDP en las ciudades del sureste de mayoría kurda.

3/ https://www.gazeteduvar.com.tr/forum/2018/11/02/kurt-siyasetinde-sol-kayyimlar/

4/ https://www.gazeteduvar.com.tr/forum/2018/10/24/556375/

5/ https://www.youtube.com/watch?v=KgLO–Ippts

6/ https://www.gazeteduvar.com.tr/yazarlar/2018/11/03/selahattin-demirtas-hdp-ile-aramda-en-kucuk-ideolojik-sorun-yoktur/

7/ http://www.diken.com.tr/hdpli-kurkcu-demirtas-partiyi-asan-bir-arzunun-nesnesi-olarak-goruluyor/

8/ Partido de la Paz y de la Democracia, BDP era el nombre del partido prokurdo que tras su prohibición tomará el nombre de DBP.





Facebook Twitter Telegram RSS

vientosur.info | Diseño y desarrollo en Spip por Freepress S. Coop. Mad.
 
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual Los contenidos de texto, audio e imagen de esta web están bajo una licencia de Creative Commons