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Francia
Experiencias concretas de solidaridad con las personas migrantes
29/11/2018 | Corresponsales de L´Anticapitaliste

Cuando las autoridades francesas se alinean con las políticas de las direcciones de extrema derecha y de derecha extrema europeas y cuando en la izquierda la reivindicación de la libertad de circulación y de instalación es denigrada por las tentaciones soberanistas y chauvinistas, se multiplican, por todo el país, las iniciativas para establecer solidaridades concretas con las personas migrantes.

Limoges: ¡la acogida a las personas migrantes pasa por ofrecer un techo!

El colectivo “Chabatz d´entrar” (“Acabad de entrar”) reagrupa desde finales de 2016 a personas individuales, asociaciones, sindicatos y partidos políticos (entre ellos el NPA), con la voluntad de promover la acogida de las personas migrantes y la libre circulación de todas las personas.

Una primera victoria contra la Región Nueva Aquitania

El colectivo ha luchado, no sin dificultades, para que ninguna familia estuviera en la calle el pasado invierno, pero desde el mes de abril, la prefectura ponía a la gente de nuevo en la calle. Frente a esta situación, y desprovisto de solución de alojamiento, el colectivo decidía entonces, el 11 de mayo, abrir a las personas migrantes un gran edificio abandonado desde hacía casi 8 años: el antiguo centro regional de documentación pedagógica (CRDP), que pertenece a la Région Nouvelle Aquitaine (en adelante la Región ndt). Se restableció la toma de agua en los tres pisos, las oficinas se transformaron en habitaciones, las salas en cocinas colectivas y los “Robín de los bosques” de la CGT-EDF (sindicalistas de la Electricidad de Francia) restablecieron la conexión eléctrica. Una sesentena de personas migrantes y de personas sin techo encontraron allí un refugio que les permitió recuperarse y también organizarse.

En junio, la Región tomó en un primer momento contacto con el colectivo, demandándonos “educadamente” liberar ese lugar pues, de repente, tenía necesidad de él, asegurando que pondría en marcha un dispositivo de realojamiento, ¡pero solo para las familias en situación regular!. Dispositivo que solo se ha puesto en marcha el 8 de agosto pero, paralelamente, el 14 de agosto, la Región planteaba en el tribunal administrativo una demanda de expulsión de las personas ocupantes. Comenzó entonces una campaña del colectivo para sensibilizar a la población, que ha tenido eco en los medios locales.

El 29 de agosto, a la hora del juicio, 200 personas se reunieron ante el tribunal para expresar su indignación, y , al día siguiente…el tribunal devolvió a la Región sus queridos estudios, estimando que ¡no aportaba ningún elemento válido para justificar la urgencia de la expulsión!

Una pequeña victoria que ciudadanía y colectivo aprecian, a la vez que se tiene conciencia de que la situación de ocupación sigue siendo precaria y que las dificultades siguen estando ahí de cara a la obtención de 200 plazas (necesidades reconocidas) de albergue incondicional y perenne en Limoges.

Acciones para proteger a las y los expulsados

Estos últimos meses se multiplican las situaciones derivadas de los acuerdos de Dublin, decidiendo más sistemáticamente el Estado el rechazo de la demanda del derecho de asilo en Francia en el caso de las personas que desembarcaron en Italia: personas afganas, sudanesas, eritreas. Las iniciativas de defensa se han multiplicado.

En junio de 2018, una concentración ante los tribunales para demandar la anulación de la OQTF (Obligación de abandonar el territorio francés) recibida por un joven opositor sudanés ha sido una ocasión para denunciar la situación dramática de Sudán, donde están bajo la dictadura de Omar El-Béchir, perseguido desde 2008 por un mandato de detención del Tribunal Penal Internacional por "genocidio" y "crímenes contra la humanidad". Sin embargo Francia y Europa colaboran con Sudán firmando "acuerdos de cooperación reforzada en materia de migración" ¡con entrega de ayudas!

En julio, para proteger a un joven sudanés, cerca de 150 habitantes de Faux-la-Montagne y localidades de los alrededores se han movilizado ante la gendarmería de Royère de Vassivière, para impedir su expulsión a Italia, y más de 200 ante la gendarmería de Felletin. Tras haber desplegado 60 gendarmes y lanzado gases contra las personas allí presentes, las autoridades han evacuado al joven sudanés por un agujero en las verjas y le han transferido, atado, al centro de retención. Finalmente ha podido escapar a la vuelta a Italia, como consecuencia de un plazo superado, y la prefecta Magali Debatte ha tenido que aceptar que plantee una demanda de asilo en Francia.

En este mes de septiembre, otro joven sudanés ha sido convocado por la gendarmería de Guéret para recibir su aviso de transferencia hacia Italia, con el riesgo de una devolución a Sudán (lo que quiere decir la prisión, la tortura y/o la muerte). Ha habido más de 200 apoyos para demandar a la prefecta que conceda la demanda de asilo en Francia. El joven ha sido embarcado en dirección a un centro de retención administrativo en Essonne. Por la noche, un centenar de personas reagrupadas en la alcaldía de Guéret han obtenido una entrevista con la prefectura, peor la delegación de 6 personas (entre ellas 2 alcaldes), apoyada por un centenar de manifestantes, se ha encontrado ante un muro. Un último recurso jurídico ha permitido liberar a A. pero sigue sometido a un procedimiento de transferencia a Italia...

En el curso de estos 2 días, éramos más de un centenar las personas que nos encontrábamos para reflexionar sobre los medios para oponerse a estas leyes indignas (con la nueva ley asilo-inmigración, rechazar el embarque es ya un delito y volver a Francia después de una expulsión puede acarrear 3 años de prisión): ¿cómo hacer más eficaces estas resistencias que tienen lugar en numerosos lugares, cómo llegar más ampliamente a la población contra la que estas leyes liberticidas e inhumanas no dejarán de volverse un día?

El movimiento de Lyon en solidaridad con las personas migrantes

Las decisiones políticas racistas, antimigrantes y represivas de la prefectura del Rhone, que pisotea constantemente el derecho de asilo, y de la Metrópolis de Lyon presidida por LREM (La República en Marcha, el partido de Macron), que desarrolla la externalización de su servicio de Ayuda social a la infancia (decisión inicial votada por unanimidad, del FG al FN), no permite poner los medios necesarios para una política de acogida. Frente a esta situación, existen tres polos de resistencia militante en la aglomeración lyonesa.

La red de okupas

La mayoría de la juventud solidaria de las personas exiliadas se implica en la ocupación de edificios vacíos. Existen una docena en la aglomeración, entre ellos el Amphi Z que abriga a 200 personas exiliadas. Estos lugares son propicios para la autoorganización. Más allá de la gestón colectiva de los aspectos prácticos inherentes a la vida en común, las y los demandantes de asilo se organizan contra la prefectura y la Metrópolis, animando concentraciones y manifestaciones con sus propias consignas. La más recurrente es la no aplicación del procedimiento de Dublin. Al tener la prefectura el poder discrecional de hacer pasar las demandas de asilo del procedimiento de Dublin al procedimiento normal, las y los afectados, con un conjunto de apoyos organizados, ponen regularmente presión sobre el Estado.

Esta red de ocupaciones es la más expuesta a la violencia de las fuerzas del orden: las expulsiones ilegales de okupas por orden de la Metrópolis son permanentes, y provocan a veces que haya personas heridas. Pero a cada cierre de un local okupado, la juventud abre otro. Hay cerca de 25.000 alojamientos vacantes solo en la ciudad de Lyon: con los que se podría satisfacer de sobra las necesidades primarias de acogida. Sin embargo, la Metrópolis ha hecho votar un plan de televigilancia de sus edificios vacíos (cámaras de vigilancia y alarmas) por un montante de 1,8 millones de euros. El gobierno está a punto de hacer aprobar la ley ELAN, cuyo artículo 58/3 criminaliza a las personas okupas sin título de propiedad. La guerra es permanente contra esos movimientos de okupación que, además de las cuestiones de alojamiento, extienden sus acciones a la ayuda a las inscripciones en la universidad, contra los centros de retención administrativa, o contra las expulsiones impidiendo el embarque en los aviones. Se toman también iniciativas para federar a nivel nacional el conjunto de lugares de ocupación similares.

El colectivo 69 de apoyo a las personas refugiadas y migrantes

Creado en 2015, reagrupa a una treintena de organizaciones asociativas, sindicales y políticas, así como a un colectivo originario de los okupas. Este colectivo unitario permite compartir las informaciones y coordinar las acciones emprendidas en solidaridad con las y los exiliados en el Rhône. Denuncia la política general de control de los flujos migratorios, combate las leyes racistas y liberticidas de los gobiernos de Hollande y luego Macron, denuncia la política irresponsable de la Metrópoli sobre el alojamiento y la (no) asunción de las y los menores no acompañados, organiza reuniones públicas, concentraciones y manifestaciones, y logra poner en movimiento a gente sindicada. Su base política es notable para este tipo de colectivo amplio: rechazo de la selección de las personas migrantes según el país de origen y las causas de su exilio, derecho de asilo sin restricciones, derogación de los acuerdos de Dublin, papeles para todos y todas, derogación de Frontex, derogación de las leyes que ponen trabas a la libertad de circulación y permiten multiplicar las expulsiones, cierre de los centros de retención administrativa, exigencia de presupuestos consagrados a la acogida y no a la caza de los emigrantes, libertad de circulación y de instalación, asunción por la Ayuda Social a la Infancia de todas y todos los menores no acompañados extranjeros y escolarización de todos y todas, derecho al trabajo y a alojamiento para todos y todas. Sus iniciativas son particularmente bien seguidas, con reuniones públicas de más de 500 personas, manifestaciones de 1500. Si este colectivo mantiene lazos estrechos con la red de okupas, su estabilidad es regularmente puesta a prueba debido a la tentación, para ciertas asociaciones, a hacer acompañamiento de la Metropoli. Más que la red de okupas, da una importancia crucial a dirigirse hacia las y los trabajadores.

La red de las asociaciones (más o menos) institucionales

Es sin duda alguna el polo de resistencia que reúne más gente, pero también el más heterogéneo. Basado en una orientación humanitaria, las buenas voluntades se activan cotidianamente para ayudar materialmente a las personas exiliadas: puesta en pie de distribución de comida, alojamiento entre la gente, apoyo jurídico, administrativo, psicológico, sanitario, etc. Una red que implica a enseñantes y padres de alumnos se activa, por ejemplo, en un número importante de establecimientos escolares de la aglomeración para responder a las necesidades de urgencia de las y los niños sin techo. Las asociaciones de barrio se han multiplicado desde 2015, dando fe de una real preoupación de solidaridad de la población. La mayor parte de las asociaciones han tomado parte en los Estados Generales de las Migraciones para intentar cambiar la ley asilo-inmigración. Si producen un conjunto de documentaciones absolutamente cruciales para hacerse una idea precisa de la situación, muchas de estas asociaciones tienen una fobia al compromiso político que les lleva a aceptar el principio de la gestión de los flujos migratorios y les orienta hacia estrategias un poco alejadas de los otros dos polos: cautela para movilizar en la calle, propensión a esperar influenciar a las y los electos mediante peticiones o cartas, reivindicaciones de acompañamiento de la Metropoli que satisfacen los intereses macronistas por el desarrollo del voluntariado en detrimento de la creación de puestos de trabajo social, etc. Estas energías son no obstante reales y solo os corresponde orientarlas hacia el terreno de la oposición a toda política de control de los flujos migratorios, masificando las movilizaciones de calle, con el fondo de la autoorganización de las personas exiliadas.

Ouistreham (Calvados): la solidaridad en acciones

Ouistreham, pequeña ciudad normanda de Calvados, ha visto llegar un centenar de personas migrantes tras el desmantelamiento de la "jungla" de Calais y de Grande-Synthe. Este pequeño puerto del canal de la Mancha, con dos salidas de ferry diarias, no permite más que algunas pocas personas atravesar el canal de la Mancha cada semana. El alcalde LR de la ciudad, Romain Bail, ha intentado por todos los medios desalojar a las personas migrantes que habían llegado al puerto. Su actitud ha indignado a muchas personas, que han puesto en pie un Colectivo de ayuda a las personas migrantes (CAMO) el pasado verano.

La actitud escandalosa del alcalde

Negativa a abrir el gimnasio o abrigo de cualquier tipo para las personas migrantes, discursos alarmantes sobre el clima de inseguridad, cierre de los lavabos públicos, llamamiento a las fuerzas del orden para desmantelar una casa okupada, quemado de edredones y efectos de las personas refugiadas: esta es la política del alcalde. Y apoyándose en un decreto que afirma que los objetos abandonados en la vía pública deben ser evacuados, levanta las tiendas, se lleva los sacos de dormir y mantas utilizadas por las personas migrantes. Los objetos son luego quemados, tras las incautaciones realizadas en el momento en que están sin vigilancia, cuando las personas migrantes están subiendo a los camiones. Así, en el pasado mes de marzo, personas voluntarias del CAMO han tenido que retirar rápidamente tiendas y sacos que servían para abrigar a las personas refugiadas antes de que los quemase la policía municipal. Último acto de valentía de los policías: los días 19 y 20 de septiembre, han gaseado a las personas migrantes, entre ellas un joven de 14 años, que ha sido encontrado inconsciente y ha recuperado la conciencia con dificultades cuando han llegado las asistencias a las que habían llamado las y los voluntarios.

Las personas migrantes de Ouistreham son a menudo menores, exclusivamente hombres, que vienen principalmente de Sudán. El incendio de una casa okupada situada en Caen, a 14 km de aquí, ha hecho venir recientemente las decenas de personas que estaban albergadas en ella.

Ante la negativa del alcalde de Ouistreham a abrir ningún local, el alcalde de un pueblo vecino a 6 m, Colleville-Montgomery, ha abierto en febrero las puertas del gimnasio municipal para acogerles. Gente voluntaria ha transportado a las personas migrantes esos kilómetros.

Las acciones del colectivo

En estas condiciones, ha habido personas que se han organizado desde hace un año. El CAMO se ha asociado a varias manifestaciones. La de octubre de 2017 reunió a cerca de un millar de personas en Ouistreham, para reclamar un abrigo decente para el centenar de migrantes que duermen al aire libre todas las noches. Denunciamos igualmente el acoso del que son víctimas las y los migrantes. Una veintena de asociaciones y de organizaciones firmaban el llamamiento, entre ellas Médicas/os del mundo de Normandía o el Planning familial 14, además del colectivo de ayuda a las personas migrantes de Ouistreham. Reaccionaban también a las declaraciones del prefecto alabando la "acogida ejemplar del Estado".

Ante la extensión de las necesidades, han visto la luz diferentes actividades del colectivo. En junio, el colectivo contaba ya con 150 personas voluntarias, estructurado en diferentes sectores: Camo comida, Camo dormida (para albergue por personas voluntarias durante algunos días), Camo ropa, Camo comida, Camo corte de pelo, y Camo salud, con el préstamo de una antigua ambulancia por un colectivo de ayuda a las personas migrantes de Dieppe. El último es el Camo ducha. Está también el Moca (Movimiento Ouistrehamés de colecta asociativa) que tiene por objeto organizar la colecta material y financiera. Se trata de ayudar a la gente voluntaria que a menudo prepara las comidas con su propio dinero.

Cuando se acercaba el verano, la política municipal se endureció: ¡solo faltaba que los campamentos fueran visibles para el turismo!. La gendarmería evacuó los lugares hasta cuatro veces por semana. Según Francia Tierra de Asilo, la policía vino a "elegir" a las personas migrantes, organizando una fila para las personas con más edad y otra para quienes parecían más jóvenes. Siete personas fueron enviadas al CHU de Caen para proceder a test de los huesos: radio de las muñecas, dientes y del cráneo, sin autorización de una o un juez, lo que es ilegal.

La extrema derecha, por intermediación de un grupo, el Partido de Francia, creado por Carl Lang, antiguo brazo derecho de Le Pen, ha intentado organizar contramanifestaciones, que han sido un fracaso: la primera en febrero agrupó a una cuarentena de militantes de extrema derecha contra más de 300 contramanifestantes, y su toma de palabra fue tapada por la Internacional. La segunda estaba prevista para junio, pero ante el llamamiento a contramanifestarse, no ha tenido lugar...

Briançon: las y los buscadores de paz

En Briançon, la llegada regular de personas migrantes, en un 90% venidas de África del oeste (esencialmente francofona) se desarrolla desde hace años. La mayor parte se presentaban en Vintimiglia, en el sudeste, pero el cierre de esta frontera en la primavera de 2017 ha provocado la subida de un buen número de esas personas hacia el paso de Montgenèvre hacia Briançon, luego hacia el vecino col de l´Échelle.

Personas migrantes perseguidas

Desde junio de 2017 decenas de personas migrantes llegan diariamente a Briançon con la intención de buscar trabajo en Europa. 5000 han pasado por el "refugio solidario", abierto en julio de 2017, cuyo objetivo es ser "un albergue de urgencia que permita a las personas migrantes descansar, alimentarse, disfrutar de atención sanitaria, y de una escucha, para que puedan luego continuar su recorrido". Entre estas personas, el 90% viene de Africa del oeste, la mitad de Guinea Conakry, con en total un 50% de menores. Teóricamente, el procedimiento de Schengen 2 les impone hacer su demanda de asilo, político o económico, en el primer país de Europa en que se han tomado sus huellas digitales, en general Italia, pero la administración italiana está desbordada (y ahora casi opuesta a registrar las demandas) y estas personas migrantes prosiguen hasta Francia con el deseo de ganar otro país europeo.

El control en las fronteras de las personas de piel negra obliga a éstas a poner sus vidas en peligro para evitar las devoluciones casi sistemáticas. Para aplicar las consignas de la prefectura y del ministerio, la policía y la gendarmería persiguen a las personas exiliadas en las fronteras, en la montaña, hasta provocar que algunas resulten heridas o muertas, como Blessing Matthew el 7 de mayo de 2018. Como atestiguan numerosos testimonios, algunas policías persiguen, atrapan, abofetean, desnudan, roban y amenazan con arma de fuego a personas, en toda impunidad en la invisibilidad de la montaña.

Solidaridad criminalizada

Al mismo tiempo la fraternidad practicada por quienes se niegan a esta puesta en situación de peligro de las personas es sancionable con una acusación de tráfico de seres humanos, cuando buscan prevenir los riesgos mortales en la montaña, de acuerdo con los derechos y las libertades fundamentales.

El 21 de abril de 2018, un grupúsculo supremacista identitario instaló una pseudofrontera en el col de l´Echelle llevando allí una cabaña por helicóptero y manifestándose ante los medios convocados con tal motivo. Ese grupo no fue molestado por la policía. El día siguiente, 22 de abril, nuestra marcha de la solidaridad pacífica como reacción ante esos matones racistas reunió a centenares de personas. Pero esta vez cuatro de las personas que habían participado fueron convocadas el 17 de julio para una detención preventiva con el motivo de "ayuda a la entrada de extranjeros en situación irregular al territorio francés, como banda organizada". ¡Dos pesos, dos medidas! Un procedimiento que se inscribe en el marco de la investigación abierta durante el proceso de los "3 de Briançon", convocados ante el tribunal en el mes de mayo por haber "facilitado o intentado de facilitar le entrada irregular en Francia", y cuyo proceso ha sido retrasado al 8 de noviembre en Gap.

Todo esto viene tras numerosas presiones, intimidaciones, convocatorias en "audición libre", acosos telefónicos, vigilancias de domicilios, etc., que sufren desde hace meses las personas solidarias o voluntarias en los refugios de toda la región.

En Nantes, una dimensión militante innovadora

Las acciones en favor de las personas migrantes tienen una larga historia en Nantes, pero la expulsión, en el otoño de 2017 de los antiguos locales de las Bellas Artes, no solo favoreció una visón pública de una situación humanitaria infernal, sino también nuevas prácticas, nuevas redes que han venido a superponerse a las solidaridades más antiguas del tejido asociativo. Centrada al comienzo en la ocupación de los locales, la lucha de las personas migrantes y de quienes les apoyan ha integrado rápidamente todas las dimensiones necesarias para su acogida.

Mano de hierro contra manos tendidas

Tres momentos clave han dado a la lucha una imagen particular, mezclando ocupaciones, actividades de apoyo y expulsiones. La ocupación del campus hizo visible la cuestión y permitió que se sumaran nuevos apoyos, en la juventud y los medios sindicales. Como consecuencia de la expulsión tras un trimestre de ocupación de los locales universitarios de la Censiva, una antigua residencia de personas ancianas era ocupada.

Las personas migrantes pasan entonces de un efectivo de menos de dos centenares a cerca de 600, en parte provenientes del África francófona. Si la vida en Brea, el nuevo local ocupado, conoce una vida intensa y organizada las primeras semanas, la experiencia se ha hundido frente a la represión y a los límites logísticos y humanos. El fracaso de la ocupación de un antiguo instituto de formación profesional, cerca del barrio de los astilleros, cerró provisionalmente el ciclo de las ocupaciones, tras una docena de expulsiones. Lo que provocó un reagrupamiento de personas migrantes con tiendas en el bulevar Daviais, en pleno centro de la ciudad en el verano de 2018. Se reagrupó en este lugar una segunda ola de personas migrantes, sudanesas de Darfour y eritreas en su mayoría. El 20 de septiembre, como consecuencia de una exigencia de la alcaldía, 698 personas migrantes fueron desalojadas y transportadas, en autobuses municipales, hacia cinco gimnasios. Para ser seleccionadas durante diez días despreciando sus derechos elementales de demanda del derecho de asilo, separadas de quienes les apoyaban, y finalmente repartidas en pequeños pueblos. Estos centros de selección dan el tono, y la puesta en escena de divergencias entre la alcaldesa Rolland (socialista) y la prefecta de choque Klein no esconden verdaderas convergencias: para la representación del Estado y el personal con responsabilidades polícas locales, Nantes no es una ciudad de acogida.

Partir de nada, todo por construir

Sin embargo, aquí como en otras partes, una ciudad no se resume a sus instituciones. A partir de casi nada, se han construido iniciativas, muy a menudo espontáneas. Así, cerca de 200 familias albergan a personas migrantes, mientras que habitantes del barrio han aportado ayuda, alimentos, ropa. Entre estas experiencias, algunas imprimen un carácter innovador. El encuentro, en efecto, entre equipos militantes y estas solidaridades espontáneas ha permitido reconstruir espacios abandonados por las políticas públicas. De un lado la corriente autónoma ha proseguido su tradición de ocupación de locales, añadiéndole, además de las actividades de defensa, de apoyo y de inscripciones de jóvenes en institutos de enseñanza media, la puesta en pie de un local de restauración autogestionado, "La Otra Cantina". Con las buenas voluntades, superando ampliamente su red, esta iniciativa puede proporcionar hasta 500 comidas al día.

Por nuestra parte, en el colectivo de sin-papeles de Nantes (CSPN), hemos realizado el trabajo en tres direcciones: la educación, la salud y la autoorganización. Con el apoyo de enseñantes, catorce migrantes han podido ser inscritos en la universidad con derecho a un alojamiento; un equipo de enseñantes ha asegurado cursos en los lugares ocupados, y con sorpresa se ha visto a institutos católicos acoger, en sus ramas general y de formación profesional, a jóvenes a veces mayores. Además, un equipo de personal médico, compuesto ya por una quincena de personas, ha podido ser constituido: dentistas, generalistas, psiquiatras... aseguran permanencias de salud que se mantienen. Se han prestado quirófanos para operaciones importantes, personal de farmacia ha utilizado sus stocks, y la experiencia provoca discusiones en un medio no siempre abierto a la dimensión social. Un éxito que lleva a sorpresas, puesto que las urgencias nos envían pacientes...

En fin, el punto más difícil es hacer que estas solidaridades se orienten hacia la política, y más en general desarrollar la actividad propia de las personas migrantes. Un éxito fue el mitin destinado a presentar, a través de sus propias intervenciones, la suerte de las personas migrantes al público de Nantes: con el apoyo de todo el arco sindical, 170 personas, de ellas cerca de 560 migrantes, se han encontrado, lo que ha permitido consolidar lazos y ampliar apoyos. Hasta el punto de provocar colaboraciones inéditas entre el Cspn, Rahim-una asociación de barrio de mujeres musulmanas-, y la Casa del Pan, asociación cristiana africana que organiza colectas importantes de alimentos en su red de pequeños comerciantes.

Las dificultades son numerosas, y las tensiones entre colectivos no son raras, tanto sobre las decisiones tácticas como sobre los modos de acción. Pero la presencia de estas nuevas disponibilidades militantes obliga a menudo a los equipos a más responsabilidades. A contracorriente, y con toda esta urgencia, es una bocanada de aire que estimula.

6/11/2018

https://npa2009.org/actualite/antiracisme/des-experiences-concretes-de-solidarite-avec-les-migrantes

Traducción: Faustino Eguberri paravientosur







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