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Suiza
Las operaciones internas del ejército, ante la huelga general de noviembre de 1918
27/11/2018 | Jo Lang

La huelga general de noviembre de 1918 se desencadenó en respuesta a la decisión del gobierno federal (Consejo Federal) de desplegar los militares contra los eminentes disturbios de Zurich. Pero al hacerlo, el Consejo Federal echó más gasolina al fuego. Sin ningun otro conflicto político por medio, el movimiento obrero se sensibilizó sólo por estas operaciones llamadas de "orden interno". Entre 1875 y 1914, hubo 42 órdenes de movilización militar contra las huelgas. En las seis huelgas generales locales, entre el 1902 y 1912, intervino el ejército y en dos casos disparó contra los huelguistas.

La primera vez que se recurrió a las tropas, en Göschenen 1/, en 1875, ya costó la vida a cuatro mineros italianos. “Los trabajadores organizados de toda Suiza entraron en una fortísima agitación escribió más tarde Herman Greulich 2/, el jefe del ala moderada del movimiento obrero: “Hay que haberlo vivido en carne propia para estremecerse todavía hoy, 20 años más tarde, con el recuerdo de la amargura que se apoderó de los camaradas incluso de los que se tomaban con calma las noticias” Incluso pasado el tiempo, el historiador Erich Gruner juzgaba que: “Sin duda, nada ha desacreditado más al Estado democrático entre los obreros que haber actuado manu militari contra los huelguistas” ( Die Arbeiter in der Schweiz, 19 Jahrundert, Francke,1968).

Es interesante destacar que las 200 operaciones de control del orden que hubo antes de la Primera Guerra Mundial, no tuvieron consecuencias políticas similares.

“El poder militar se dedica a la defensa exterior”

A los ojos de los huelguistas, muchos de los cuales también eran soldados, el ejército no tenía nada que hacer allí. En origen, era la opinión de muchos burgueses. Durante un debate sobre la orientación del ejército durante la revisión total de la Constitución Federal en 1873 (después de la experiencia de la guerra de 1870), el Consejero de los Estados, Johann Karl Kappeler, (vinculado al círculo de Alfred Escher, uno de los políticos y hombre de negocios más influyentes de Suiza; Kappeler, al igual que él, tenía presencia en los ferrocarriles y en la banca) tranquilizó a los escépticos de la Suiza francesa (“Romandía”): “Felizmente los militares solo raramente tendrán que desempeñar en el interior su papel de válvulas de seguridad. Todo nuestro poderío militar está enfocado hacia el exterior”.

Entre estos últimos, burgueses, se encuentra el antiguo predicador Leonhard Ragaz 3/. El despliegue de tropas contra una huelga general en Zurich en 1912 hizo del profesor de teología (de la Universidad de Zurich) un antimilitarista. Era muy evidente que el ejército era utilizado principalmente en los conflictos laborales, en los que los hombres de negocios estaban sentados en el otro extremo de la balanza. En la industria relojera, con sus fábricas casi inatacables y sus almacenes, no hubo más que una intervención militar. Mientras que en las canteras y en los túneles, llegaron a ser 24.

Una cuarta parte de los soldados se amotinaron

A comienzos del siglo XIX, hubo algunas acciones de rechazo al recurso a imponer el orden. Durante la huelga general de Ginebra en 1902, 563 soldados se amotinaron, o sea, un cuarto de los movilizados. Ulrich Wille el que más adelante (durante la guerra de 1914-1918) fue general sugirió que en el futuro, no deberían desplegarse tropas originarias o que vivieran en el cantón sino tropas extranjeras (venidas de otros cantones) y, con ello, poder adoptar una posición más dura contra los motines.

En 1906, el congreso del Partido Socialista se opuso a esta decisión recomendando que todos los militares rechazasen atacar a los huelguistas. Como consecuencia de ello, aumentó el número de objetores de conciencia.

La caballería en la Badenerstrasse

En el conflicto de la fábrica de automóviles Arbenz en Albisrieden (Zurich, fábrica creada en 1904) hubo enfrentamientos especialmente violentos entre los huelguistas y los soldados de origen campesino. A lo largo del verano de 1906, las acciones sindicales se intensificaron después de que el gobierno del cantón, prohibiera los piquetes de huelga, llamando a un regimiento de infantería y un escuadrón de caballería y suministró munición real a 2.411 oficiales y soldados 4/.

La imagen de tropas montadas persiguiendo manifestantes en la Badenerstrassse (en Zurich) y los golpes de sable recuerda a la caballería cosaca que había combatido la Revolución rusa de 1905. La caballería de Zurich entró en la historia bajo el epíteto “el verano cosaco”.

Las granadas de mano como deber

Durante la Primera Guerra Mundial, los conflictos a propósito de los servicios de orden comenzaron a crecer a partir de 1916. La preparación secreta de un transporte de tropas hacia la Suiza francesa, donde el general Wille temía disturbios, se convirtió en un escándalo. En verano, hubo una intervención del ejército en Zurich por disturbios motivados por el alza de precios. En noviembre de 2017, los enfrentamientos entre manifestantes y policías provocaron cuatro muertos y acarrearon el despliegue de soldados y de reclutamientos. En 1918, las tropas para asegurar el orden estaban presentes en Zurich constantemente, puestas bajo la “soberanía” cantonal. Durante una manifestación de mujeres contra el hambre y la inflación, las tropas no intervinieron “porque eran solo mujeres” declaró el comandante de la plaza. Después de una huelga de empleados de banca en septiembre, que llevó a una huelga general local, la burguesía estaba tan insegura que pidió una intervención militar del gobierno federal.

El comandante, el coronel Sonderegger 5/, hizo publicar un anuncio donde estaba escrito : “Pero si se establece, sin sombra de duda que los tiros partieron de una casa, el lanzamiento de granadas de mano se convierte en una obligación bajo orden del mando”


Notas de la redacción de Al’lEncontre

1/ / En 1871, después de largas negociaciones políticas y financieras, se creó la Sociedad de Ferrocarriles del Gothard. con sede en Lucerna. Fue el ingeniero de Ginebra (autodidacta), Louis Favre (1926-1987), quien tomó su dirección. Contaba en su haber varios trabajos en Francia y la Suiza francesa, relativos a túneles y vías de ferrocarril. Pero Louis Favre murió en la cantera antes de que el primer tramo estuviera terminado. Los trabajos habían comenzado en septiembre de 1872 en el sur y en octubre en el norte. Frente a las dificultades técnicas no previstas, se acumularon los retrasos y también los costes. En 1875, la Sociedad entró en crisis. Lo mismo que muchas sociedades de ferrocarriles afectadas por la depresión que comenzó en 1870. La milicia (armada) reprimió en 1875, con enorme brutalidad, en Göschenen, en el cantón de Uri, al norte del Gothard, una huelga de mineros que solo reivindicaban una mejora de su salario.

2/ Herman Greulich nació en Breslau (Wroclaw actualmente); era hijo de un cochero y una niñera. Murió en Zurich en noviembre de 1925. Estará siempre marcado por su adhesión temprana a un protestantismo social que se “inclina hacia los pobres” que es uno de los rasgos marcados del “socialismo helvético”. Se instaló en Zurich en 1865, donde trabajó como encuadernador, después en un taller de fotografía. Se integró en asociaciones culturales de los trabajadores alemanes. En la tradición autodidacta dominante del movimiento obrero, frecuentó la lectura tanto de Fourrier como de Fiedrich Albert Lange, un enseñante y filósofo alemán que trabajaba en Zurich y que era un firme opositor al “materialismo histórico” de Marx. Greulich se adhirió a la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) en 1867.Intentó crear un sindicato y un partido “socialista”. Desempeño la función de redactor en Tagwacht (La “Diana” de la mañana) de 1869 a 1880). Este nombre ha sido el de varios periódicos socialistas suizos. No confundirlo con la Berner Tagwacht que fue lanzada en 1892.

La orientación general de Greulich se enfocó por el “progreso social”, contra el “anarquismo” (calificativo aplicado a las corrientes combativas) por los “derechos de las mujeres”, entre otros el sufragio femenino. Rápidamente, se convirtió de facto, en funcionario del Secretariado obrero que estaba apoyado por la Confederación y que participaba en las “negociaciones” para la creación de leyes sociales. Siguió siendo miembro hasta su muerte. No fue casualidad que fuera él quien puso en marcha la Asociación de obreros municipales y cantonales (actual SSP7VPOD) en 1905. Asumió su presidencia hasta 1915. era partidario de un “sindicalismo neutro” políticamente. De orientación socialdemócrata solo tardíamente empezó su “carrera política”en la ciudad de Zurich. Contrario a la “huelga general”, no se opuso en 2018.

3/ Leonhard Ragaz (1868-1945), tras su estudios de teología en Bale, Berlín y Iena, fue enseñante. Fue pastor en Coire y Bale. Su sensibilidad social se apoyaba en una concepción en la que se mezclaban el “reino de Dios” y el bienestar en la tierra de los pobres, de los trabajadores y que desembocó en un socialismo religioso, a menudo más radical que el de los socialdemócratas. Fue solidario con la huelga de trabajadores de la construcción de Bale en 1903 y con la huelga general de Zurich en 1912. Desde comienzos de los años 20, después de haber dejado la Cátedra de Teología de la Universidad de Zurich, se hizo predicador del socialismo religioso en medios populares. No reculó frente a la censura. De 1941 a 1945, hizo publicar clandestinamente la revista Neue Wege. Hay en él, numerosos elementos que anticipan la “teología de la liberación”

4/ La huelga general de Zurich de 1912 fue uno de los acontecimientos más señalados durante el periodo huelguístico más intenso de la historia suiza entre el cambio de siglo y la Primera Guerra Mundial. Se produjeron, por ejemplo, la huelga general de Ginebra de 1902, la huelga de Zurich en el verano de 1906, durante la que se discutió sobre una huelga general pero que se rechazó después de la intervención militar en la fábrica de automóviles Arbenz de Albisrieden, la huelga de obreros de la construcción de Winterthur de 1909 a 1910, que duró exactamente un año y un día, la huelga general más larga organizada en Suiza. Finalmente, se produjo la de noviembre de 1918, la llamada “huelga general”. En un contexto de recuperación económica Suiza conoció una oleada de huelgas inédita en los años anteriores a 1914 que solo encontró su réplica durante el periodo de la crisis de 1917 a 1919 pero en un contexto completamente diferente. En 1905, 23.110 trabajadores y trabajadoras participaron en 167 huelgas, en 1906, 24.636 en 264 y en 2017, 31.927 en 276. Estos hechos dieron una gran popularidad al movimiento obrero socialdemócrata. El número de miembros de las federaciones afiliadas a la Unión Sindical Suiza (fundada en 1880 y activa desde 1881) pasó de alrededor de 12.000 poco antes de comienzos de siglo, a más de 86.000 en 1913. Además, en 1906, se abandonó el “principio de neutralidad” en materia política y religiosa y se incorporó un enfoque que reconocía la “lucha de clases”. La parte de los electores del Partido Socialdemócrata en las elecciones del Consejo Nacional pasó del 3,6% al 20% en 1911.

5/ Emil Sonderegger (1836-1934), nacido en Hérisau (Appenzell Rhodes-extérieures), fue hijo de un industrial de bordados. Fijó su destino no en la fábrica, recuperada por su hermano, sino en el ejército: desde 1896, capitán del Estado Mayor.; desde 1901, mayor del Estado Mayor, desde 1912, coronel, siempre de Estado Mayor. Sintió admiración por las grandes maniobras de 1912 en la Alemania de Guillermo II a las que asistió. Adquirió galones de comandante de brigada de infantería, la 17, en 1913, de infantería de montaña, la 3, un ascenso, en 2014. En 1918 fue nombrado responsable del “mantenimiento del orden” en Zurich y Winterthur. Su brutalidad, llamada firmeza, fue aplaudida por la burguesía. En 1920, fue nombrado jefe del Estado Mayor general y se convirtió en inspirador de un “régimen de orden”. Ante las resistencias que se expresaron sobre el ritmo y el contenido de su contrarrevolución, dimitió de sus responsabilidades oficiales en 1923. Se recicló como representante de fabricante de armas, entre otros SIG en Neuhausen am Rheinfall et Oerlikon (solo fue en 1936 cuando Emil Georg Bührle vuelve a compar Oerlikon).

Los objetivos políticos de Sonderegger fueron los judíos, los masones, los socialistas, los comunistas, los sindicalistas, los liberales. En 1933, resumió su ideario en una obra cuyo título lo dice todo para ese gran admirador de Mussolini: El orden en el Estado. En 1934, se puso a la cabeza del Volksfront, Dios le llamó a su lado ese mismo año.

http://alencontre.org/suisse/suisse-les-operations-internes-de-larmee-avant-
la-greve-generale-de-novembre-1918.html

(Artículo publicado el 24 de abril de 2018 por el historiador Josef Lang, Consejero nacional de Zoug, representando a Alternative-Grünen. Traducido al frances A l’Encontre, de la que se ha hecho, a su vez, la traducción de viento sur)





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