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In memoriam
Sophie, de guerre lasse
26/11/2018 | Paul Alliès

[A pesar de que conocíamos la gravedad de su enfermedad, la noticia del fallecimiento de Sophie nos ha estristecido a la redacción de viento sur, especialmente a quienes la conocimos a comienzos de los años 70 del pasado siglo o más tarde, con ocasión de la muerte de su compañero Daniel. Además, Sophie no dejó de prestar toda su colaboración para facilitarnos todo lo necesario en la inminente publicación en castellano de La lenta impaciencia por la editorial Sylone y viento sur. Publicamos a continuación el texto de uno de sus ex compañeros de militancia, hoy a la cabeza en Francia del proyecto de Convención por la VI República].

Sophie Oudin-Bensaïd falleció el pasado 21 de noviembre a los 71 años. Desde hace dos años luchaba sin tregua contra un cáncer implacable. A pesar de ello logró conservar "su silueta y su desafiante talle" que nos hacía olvidar su enfermedad.

En relación a la fuerza y la radiación del personaje, no fue una pequeña hazaña conservar esta características de una personalidad que se ha mantenido entera e implacable hasta el final.

Sophie debía haberse dedicado al teatro, pero se proyecto inmediatamente sobre el escenario de Mayo del 68. Nada más adherirse a la Ligue [Ligue Communiste] ese verano, se impuso de inmediato como redactora de La Taupe rouge que la militancia de la organización trotskista distribuía a la puerta de las fábricas. Incluso se convirtió en una reputada especialista en ese trabajo dada su habilidad y pronto se convirtió en una de las principales animadoras y redactoras de Les Cahiers de la taupe ¡ cuando la Ligue comenzó a organizar su intervención en el movimiento obrero. Quienes han tenido la ocasión de releer sus artículos de aquella época dan testimonio de su riqueza y profundidad. Lo que no es un pequeño detalle cuando uno se acuerda de los atajos y esquematismos de una buena parte de la extrema izquierda de la época.

Coherente con su compromiso revolucionario, fue una militante feminista precoz y colaboraba asiduamente con Cahiers du Féminisme, una revista que durante 20 años trabajó por fundar y tejer lazos de esa mitad del mundo con el movimiento obrero.

La experiencia acumulada en este desempeño le llevó a ser elegida al Comité Central de la LCR en 1976, con la "promoción Kollontai", definición que en si misma hablaba del voluntarismo de principio para ayudar a la promoción de nuevas dirigentes (Aleksandra Kollontai, dirigente comunista, fue la primera mujer miembro del gobierno de los soviets en 1917, y por lo tanto, primer mujer en un gobierno en el siglo XX).

Lógicamente, pasó a formar parte de la redacción de Rouge (semanario de la Ligue Communiste) cuando se convirtió en diario durante dos meses (abril y mayo) de la campaña presidencial de 1974 en apoyo a la candidatura de Alain Krivine.

Sin embargo, estas responsabilidades no fueron galones burocráticos de poderes acumulados. Ella los orienta hacia relaciones particularmente apreciadas por los militantes con quienes trabaja. En especial, los obreros de Clermont-Ferrand. También los de la Liga del Estado español que luchaban contra el franquismo. Con España Sophie puso a prueba su internacionalismo, que continuó siendo un valor cardinal en sus convicciones.

El conjunto de estas cualidades dan pie a una personalidad que deslumbra a Daniel Bensaïd (la expresión no es exagerada y él habla de ello en la página del hermoso libro Una lenta impaciencia –pp. 106-107; Sylone-viento sur, 2019) y que tuvieron su continuidad tras su muerte en la dedicación total de Sophie a la puesta en pie y mantenimiento de la web dedicada a su memoria (danielbensaid.org). Una de sus últimas actividades fue la reedición en 2017 de la extraordinaria Jeanne, de guerre lasse (Don Quichote), publicada inicialmente en 1991. Un libro para "consolarnos de nuestras decepciones y hacernos salir del desánimo y de la resignación", como dice Edwy Plenel en su prefacio.

Así pues, con Sophie desaparece una parte de la historia. El azar ha querido que la misma tarde de este duelo tenga lugar en la Filarmónica de Paris un concierto consagrado a las músicas cósmicas.

Acompañado de las imágenes de los satélites del planetarium de la Cité de sciencies, [el concierto] ha comenzado con Así habló Zaratrusta, ese poema simbólico de Strauss que ha quedado asociado a 2001, Odisea en el espacio de Stanley Kubrick. Esa película que una bella tarde de 1972 fueron a ver Sophie y Daniel, que selló su unión y les llevó a "despegar hacia esa inmensidad sideral"(Una lenta impaciencia, p. 108)

Esa velada del 21 de noviembre ha sido la de una música total dirigida hacia "los horizontes lejanos, infinitos, irreales, de la misteriosa noche y del brillante triunfo de la luz" (Charkles Koechlin, compositor). También ha sido, de forma conmovedora, la de esas muertes contra las que tanto hemos luchado.

24/11/2018

https://blogs.mediapart.fr/paul-allies/blog/241118/sophie-de-guerre-lasse?utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_campaign=Sharing&xtor=CS3-66&fbclid=IwAR2gPqiuCZFvh2tuvBWfeTuxtWI4kV_ybcg-DU4TgrXXwi-mSQPD-ruFuKk

Traducción: viento sur





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