aA+
aA-
Grabar en formato PDF
Kanaky-Nueva Caledonia
Referéndum: la lucha por el derecho a la autodeterminación y la justicia continúa
07/11/2018 |

Editorial NPA

Sin sorpresas, el referéndum organizado este domingo en Kanaky-Nueva Caledonia se ha saldado con la victoria del "No" a la pregunta de "¿Quiere Vd que Nueva Caledonia acceda a la plena soberanía y se convierta en independiente?"

Ninguna sorpresa, aunque la amplitud de la victoria del "No" es menor de lo anunciado por las encuestas. (Según los resultados definitivos, los votos favorables a la independencia alcanzaron el 43,6% de los emitidos. Los contrarios a la independencia el 56,4%. Las encuestas preveían una victoria para el “No” de entre el 63% y el 75%. La participación ha sido masiva: el 80,63%, cuando en las presidenciales de 2017 la participación fue del 53%. ndt.). El escrutinio estaba en efecto diseñado para una victoria del "No", en particular con un censo electoral que registraba el proceso de colonización en marcha desde hace un siglo y medio, que ha hecho de las y los kanaks una minoría en su propio país, en el que representan ya menos del 40% de la población total.

Con ocasión de este referéndum, que no tenía por tanto nada que ver con un escrutinio de autodeterminación, que debería concernir en primer lugar al pueblo colonizado, el campo independentista se había dividido entre un llamamiento a votar "Si" a la independencia y un llamamiento a la no participación. Las críticas hacia el proceso iniciado con ocasión de los acuerdos de Numea (1998) son numerosas, con la constatación del mantenimiento de una situación de desigualdad estructural desfavorable a la gente kanak. Así, cuando como media el 17% de las familias caledonianas vive bajo el umbral de la pobreza, esta tasa alcanza el 52% en las islas Lealtad y el 35% en la provincia Norte, contra el 9% en la provincia Sur, donde la comunidad europea es la más numerosa.

Así, en un territorio rico en recursos naturales, en particular mineros, las desigualdades sociales se confunden con las desigualdades etno-raciales. La "transferencia de competencias" y el esfuerzo por el desarrollo, prometidos por los acuerdos de Numea, no han aparecido. El Senado de Costumbres habla de "pueblo en situación de catástrofe".

A pesar de las declaraciones del presidente francés Macron, que ha tenido el cinismo, en su alocución tras el referéndum, de presumir de la "república francesa" de "sus valores", el combate contra los destrozos del colonialismo francés está lejos de haber terminado, y no dejará de proseguirse más allá de los resultados del escrutinio. No nos corresponde decidir por la gente kanak, pero una cosa es sin embargo segura: estaremos a su lado en las luchas que se van a producir, por un real ejercicio del derecho a la autodeterminación y por la justicia social.

NPA- Montreuil

4/11/2018.

https://npa2009.org/communique/referendum-en-kanaky-nouvelle-caledonie-la-lutte-pour-le-droit-lautodetermination-et-la


"No se trata de un referéndum de autodeterminación"

Entrevista realizada por Julien Salingue a Rock Hoacas, miembro del Partido Laborista y secretario confederal a cargo de la comunicación y de las relaciones exteriores de la USTKE (Unión Sindical de las y los Trabajadores Kanaks y de los explotados).

¿Cuál es su posición en relación al referéndum?

La USTKE ha tomado posición en su último congreso en septiembre por una "no participación" masiva en el referéndum, como lo había hecho el Partido Laborista este verano. Para nuestra gente, las condiciones de limpieza de este referéndum no están reunidas debido a la forma en que el censo electoral ha sido elaborado. No se trata de un referéndum de autodeterminación, que debería concernir en primer lugar al pueblo colonizado, es decir, al pueblo kanak. A esto se añade el hecho de que el balance de los acuerdos de Numea sobre el "reequilibrado" y la "descolonización" es muy negativo. Preciso que si el USTKE, sindicato independentista, ha tomado posición, ha sido claramente el Partido Laborista, nuestro brazo político, quien ha hecho campaña con ocasión del referéndum, quien procura la información de la población kanak. Pero no hemos sido reconocidos por el Estado como parte de quienes tienen derecho al acceso a los medios durante la campaña, contrariamente a los diferentes grupos presentes a nivel del Congreso, ya sean independentistas o antiindependentistas. Así pues, hacemos campaña sobre el terreno, con mitines, pero también vía las redes sociales y las pocas conferencias de prensa que son publicadas. Explicamos que es un referéndum trampa, no sincero, pues una parte importante de los no-kanak está en nuestra opinión en el perímetro del fraude electoral, lo que minoriza a la gente kanak, entre la que hay varios miles de personas que no están inscritas. Los otros también hace campaña, con más medios, la derecha por el "No" y el FLNKS (Frente de Liberación Kanak y Socialista) por el "Si".

¿Qué diferencia entre la no-participación y la abstención?

La abstención puede traducir un desinterés, el no sentirse concernido o concernida. En nuestra opinión, la "no-participación" es una verdadera toma de posición política, una afirmación que consiste en decir que este referéndum no es legítimo. Ha sido en este sentido en el que hemos enviado un correo a la representación local del Estado, para reivindicar el hecho de que tenemos también el derecho a aparecer en los medios, pues nuestra posición no es abstencionista sino una toma de posición política, igual que el llamamiento a votar "Si" o "No". Es un mensaje político desde cualquier punto de vista.

¿Vuestro principal argumento es la composición de las listas?

Si, pues no son correctas. Pero también en el sentido en que se trata de un elemento que refleja lo que ha ocurrido durante los últimos 20 años, desde los acuerdos de Numea. La situación se ha vuelto cada vez más desfavorable al pueblo kanak: a nivel social con un fracaso sobre la cuestión del reequilibrio, es decir un apoyo al pueblo kanak en el marco de una sociedad en gran medida desequilibrada debido a la historia colonial, al nivel económico, a todos los niveles. Nuestras reivindicaciones económicas y sociales son las mismas que en la época de los acuerdos de Numea, lo que muestra que las cosas han cambiado muy poco. Las listas son una imagen de todo esto, expresan este fracaso y por tanto no queremos participar.

Los sondeos dan al "No" ganador por amplia mayoría. ¿Qué puede ocurrir tras el referéndum? ¿Qué pensáis hacer?

Seguimos siendo independentistas, por supuesto. Luchamos y lucharemos, por el acceso del país a la plena soberanía, para la construcción de un modelo económico y social diferente, una sociedad más igualitaria. El acuerdo de Numea prevé otros referéndums, en 2020 y 2022, y hay por tanto que contemplar nuevas estrategias a la luz de lo que ocurre y de lo que ocurrirá con ocasión del primer referéndum. Sabemos ya que será necesario luchar para reunir las condiciones de limpieza con ocasión de un próximo referéndum. Querría añadir que hay gente que cuenta que el 5 de noviembre, el día siguiente del referéndum, va a haber un caos en el país. Esto contamina mucho las discusiones y la campaña, ya sea del lado del "Si" o del "No".

Quienes agitan la banderola de la revuelta para dar miedo a la gente no hacen un favor a nadie, juegan con los miedos refiriéndose a acontecimientos del pasado, en particular en los años 1980. Para nosotros y nosotras no es serio contar eso, pues en la realidad la campaña va bien sobre el terreno, las reuniones públicas se realizan normalmente, etc. El 5 de noviembre, la gente continuará viviendo, y en lo que nos concierne, la lucha continuará.

2/11/2018

https://npa2009.org/actualite/politique/nouvelle-caledonie-kanaky-il-ne-sagit-pas-dun-referendum-dautodetermination


El 4 de noviembre, ¿un referéndum “decolonial"?

Julien Salingue

El próximo 4 de noviembre se celebrará el referéndum sobre el futuro de Nueva Caledonia-Kanaky. Las y los electores están convocados a responder a la pregunta siguiente: "¿Quiere Vd que Nueva Caledonia acceda a la plena soberanía y se convierta en independiente?". Si lo que está en juego en el referéndum parece limitado debido a que el conjunto de los sondeos y encuestas indican que el "No" debería ganar por mucho, es no obstante la ocasión de repasar la situación de este símbolo del colonialismo francés, y una lucha por la independencia que no parará después de la votación del 4 de noviembre.

El referéndum del 4 de noviembre se inscribe en el marco del proceso de “descolonización” emprendido con la firma de los acuerdos de Numea de 1998, con el gobierno Jospin. Unas comillas que se imponen porque la evolución de la situación sobre el terreno durante los 20 últimos años muestra una continuidad de la extensión del control colonial de Francia sobre un territorio que conquistó por la fuerza en 1853. Como resumía Said Bouamama en un excelente artículo publicado el pasado mes de abril, “la historia larga y reciente del archipiélago subraya su importancia económica y estratégica para el colonialismo francés. Éste hará todo lo que pueda para mantener su dominio sobre esta colonia de poblamiento en la que fue intentada una tentativa de genocidio por sustitución”1/.

Colonialismo de poblamiento

La colonización de Nueva Caledonia-Kanaky responde, en efecto, a los criterios de lo que los investigadores han definido como un “colonialismo de poblamiento”, que se distingue del colonialismo clásico por el hecho de que el objetivo de la potencia colonial no es la “simple” explotación económica de la población autóctona, sino su reemplazo por una mayoría de colonos venidos de la metrópoli.

Patrick Wolfe, investigador en historia en la Universidad de La Trobe (Australia), explica así que “el colonialismo de poblamiento tiene dos características principales. Primeramente, está gobernado por una lógica de eliminación. Los colonos vienen para quedarse. Su misión primera no es explotar a los autóctonos sino remplazarlos. En segundo lugar, la invasión no es circunstancial, sino estructural. Más allá de la violencia fundadora de la expropiación territorial, las y los autóctonos que han sobrevivido son sometidos a una variedad de estrategias por medio de las cuales la sociedad colonial intenta eliminarles” 2/.

Fenómenos característicos de la colonización de Australia y de los Estados Unidos, pero también, desde muchos puntos de vista, de Palestina. Y si, durante un siglo XX marcado por las luchas anticoloniales, las políticas de colonialismo de poblamiento han dejado de traducirse en prácticas de exterminio de las poblaciones indígenas, no han dejado de estar presentes, como lo ocurrido en Nueva Caledonia-Kanaky, empresas de dominación específicas, que pasan en particular por una “batalla demográfica” que tiene por objetivo instaurar un proceso irreversible de minorización de las poblaciones indígenas.

Superioridad demográfica

En Kanaky-Nueva Caledonia, existe así una continuidad entre las políticas ultraviolentas de finales del siglo XIX (que vio cómo la población kanak pasaba de 45.000 a 27.000 entre 1887 y 1901), y las olas de colonización venidas de la metrópoli, promovidas a base de ventajas fiscales y salariales para las y los colonos. En un correo datado el 19 de julio de 1972, el Primer Ministro Pierre Messmer escribía así a su secretario de Estado para los DOM-TOM (dominios y territorios de ultramar): “La presencia francesa en Caledonia no puede ser amenazada, salvo guerra mundial, mas que por una reivindicación nacionalista de las poblaciones autóctonas apoyadas por algunos aliados eventuales en otras comunidades étnicas provenientes del Pacífico. A corto y medio plazo, la inmigración masiva de ciudadanos franceses metropolitanos u originarios de los departamentos de ultramar (Réunion) debería permitir evitar este peligro manteniendo y mejorando la relación numérica de las comunidades. A largo plazo, la reivindicación nacionalista autóctona solo será evitada si las comunidades no originarias del Pacífico representan una masa demográfica mayoritaria. Es evidente que no se obtendrá ningún efecto demográfico a largo plazo sin inmigración sistemática de mujeres y niños”.

Palabras explícitas que, más de 45 años más tarde, llevan a mirar de forma particularmente desconfiada el referéndum organizado el próximo 4 de noviembre que, si puede ser considerado como producto indirecto y deformado de las luchas del pueblo kanak por su independencia, no deja de ser un “momento” institucional que la potencia colonial casi no teme en la medida que se ha asegurado una superioridad demográfica y, por tanto, electoral, que ha hecho de la gente kanak una minoría en su propio país, donde representa menos del 40% de la población total (sobre un poco más de 270.000 habitantes).

Un modelo económico colonial”

Una minoría numérica, pero también una minoría económica y social, en la medida en que, a pesar de las promesas formuladas en 1989 y reiteradas en 1998, el “desarrollo”, en su conjunto, no ha beneficiado a la población kanak. Las cifras son explícitas sobre este tema, y muestran hasta qué punto, en un territorio sin embargo rico en recursos naturales, en particular mineros, las desigualdades sociales se confunden con las desigualdades etno-raciales: según las cifras aportadas por Mina Kherfi, de la Unión Sindical de Trabajadores Kanak y de los Explotados (USTKE), la tasa de paro es del 26% entre la gente kanak, contra el 7% entre la no kanak, mientras que el 85% de los jefes de empresa y el 75% de los cuadros superiores son metropolitanos; se podía leer en el diario Le Figaro, poco sospechoso de simpatías independentistas, que “el 17% de las familias caledonianas, es decir 53.000 personas, vive bajo el umbral de la pobreza caledoniano (600 euros por mes), es decir dos veces más que en Francia metropolitana”, pero sobre todo “que en el seno mismo del archipiélago, las diferencias son enormes. Esta tasa de pobreza alcanza el 52% en las islas Lealtad, el 35% en la provincia Norte contra el 9% en la provincia Sur”3/. Cuando se sabe que las poblaciones kanak se concentran en las dos primeras provincias, se puede medir la amplitud de las disparidades…

Para el Reagrupamiento de Independentistas y Nacionalistas, el veredicto es definitivo: “El objetivo de reequilibrio, en particular respecto al pueblo kanak, en múltiples terrenos (empleo público y privado, formación…) no se ha alcanzado. En el plano del desarrollo económico, Nueva Caledonia se ha contentado con proseguir y perpetuar un modelo económico colonial basado en la dependencia respecto a Francia que ha reforzado las desigualdades sociales más indignantes para el conjunto de la ciudadanía caledoniana”4/.

Articular emancipación nacional y emancipación social

Políticas que traducen el mantenimiento de una relación de dominación colonial, y que han tenido también por consecuencia una pérdida de legitimidad del movimiento independentista, en particular entre las nuevas generaciones. El proceso de “descolonización”, si se ha traducido en numerosas transferencias de competencias -conservando el Estado las competencias regalianas: justicia, orden público, defensa, moneda y asuntos exteriores-, no ha significado una mejora sustancial de las condiciones de vida de la gente kanak, reforzando el sentimiento de bifurcación entre emancipación nacional y emancipación social. Es así como, a pesar de una importante campaña para la inscripción en el censo electoral del referéndum llevada a cabo por las fuerzas independentistas, numerosa gente kanak, en particular entre la juventud, se desinteresa del escrutinio de independencia y está más preocupada por su situación económica y social, a fortiori en la medida en que su estatus de minoría demográfica anima muy poco a ir a votar.

Para ciertas organizaciones independentistas, como el USTKE y su emanación política el Partido Laborista (ver la entrevista a Rock Haocas), la composición del censo electoral, concebido para integrar progresivamente a cada vez más gente metropolitana y para marginar a la gente kanak, en continuidad con el proceso de sumersión demográfica, expresión del balance catastrófico de estos 20 últimos años, invita a una “no participación” en el escrutinio del 4 de noviembre, que significa una continuidad de las prácticas de dominación colonial.

El objetivo, para estas organizaciones, es concentrarse en la articulación entre las luchas sociales y la (re)construcción de una conciencia nacional y anticolonial. El FLNKS, mucho más integrado en las instituciones, ha optado por su parte por una campaña por el “Si”, argumentando que incluso en caso de derrota, una victoria demasiado aplastante del “No” pesaría en las futuras negociaciones y tomas de decisión, mientras que, a la inversa, un resultado elevado por el “Si” contribuiría a mejorar la correlación de fuerzas a favor de la gente kanak. No nos corresponde decidir por la gente kanak, ni sobre su futuro ni sobre su actitud en relación al referéndum. Una cosa es sin embargo cierta: estaremos a su lado en las próximas luchas, que no dejarán de producirse cualquiera que sea el resultado del referéndum, por un real ejercicio del derecho a la autodeterminación y por la justicia social.

2/11/2018

https://npa2009.org/actualite/politique/nouvelle-caledonie-kanaky-le-4-novembre-un-referendum-decolonial

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur

Notas

1/ “L’œuvre négative du colonialisme français en Kanaky : une tentative de génocide par substitution”, en línea en https://bouamamas.wordpress.com/2018/04/16/loeuvre-negative-du-colonialisme-francais-en-kanaky-une-tentative-de-genocide-par-substitution/

2/ Intervención en la conferencia Past is Present : Settler Colonialism in Palestine (Londres, 5-6 marzo 2011).

3/ “Du nickel au tourisme, 8 choses à savoir sur l’économie de la Nouvelle-Calédonie”, 2 diciembre 2017.

4/ “Le bilan politique de l’Accord de Nouméa est un échec selon le RIN”, en línea en http://partitravaillistekanaky.blogspot.com/2018/03/le-bilan-politique-de-laccord-de-noumea.html





Facebook Twitter RSS

vientosur.info | Diseño y desarrollo en Spip por Freepress S. Coop. Mad.
 
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual Los contenidos de texto, audio e imagen de esta web están bajo una licencia de Creative Commons