aA+
aA-
Grabar en formato PDF
Conflicto Italia-Comisión europea
¿Un conflicto real?
06/11/2018 | Pierre Khalfa - Franco Turigliatto

¿Una puesta en escena?

Pierre Khalfa

El gobierno italiano no merece ninguna consideración particular. Dominado por la extrema derecha, es abiertamente xenófobo, se dedica a la caza de las personas migrantes y emprende acciones judiciales contra quienes ponen en pie una política de acogida digna como por ejemplo el alcalde de Riace, Domenico Lucano. Pero no es esto lo que plantea problemas a las instituciones europeas, a la Comisión y a los gobiernos de la Unión. Por otra parte, Emmanuel Macron aunque no utilice las palabras de Matteo Salvini, sigue en lo esencial la misma práctica contra las personas migrantes.

No, lo que molesta a la Comisión Europea es que un gobierno elegido pueda poner en cuestión ciertos compromisos del gobierno precedente, el de centro izquierda de Matteo Renzi. El presupuesto presentado prevé así un déficit corriente del 2,4% del PIB en 2019 en lugar del 0,8% previsto anteriormente. El presupuesto del gobierno italiano es una mezcla de medidas liberales -una amnistía fiscal y una tarifa plana en vez del impuesto progresivo para gustar a la clientela electoral de la Liga, artesanos, pequeños empresarios- y medidas sociales impuestas por el Movimiento cinco Estrellas: relanzamiento moderado de la inversión pública, renta mínima (equivalente al RSA francés) de 780 euros para millones de personas (lo que en la práctica equivale a duplicar las prestaciones sociales actuales) y reducción de la edad de jubilación. Como este déficit previsto respeta el Pacto de Estabilidad que fija el límite del déficit corriente en el 3% del PIB, la Comisión ha centrado su argumentación en dos elementos.

El primer argumento trata sobre la amplitud de la deuda pública italiana (131,2% del PIB) que es la más elevada de la zona euro tras la de Grecia. Esta deuda, que permanecía poco más o menos estable desde 2000, ha aumentado como en todas partes bajo el efecto de la crisis financiera a lo que se añade que el país haya estado sometido durante años a una cura de austeridad drástica que ha provocado un estancamiento económico casi continuo: así, en euros constantes, el PIB por habitante del país es en 2016 inferior en un 1,5% a su nivel de 1999 precisamente cuando ha aumentado un 12,5% en Francia y un 23,8% en Alemania. Ciertamente, la carga de la deuda no es despreciable (3,8% del PIB). Sin embargo, Italia no es Grecia, que teniendo en cuenta las tasas de interés exigidas, no ha podido pedir prestado en los mercados y no solo debe pagar los intereses, sino también reembolsar el principal. No es este el caso de Italia que puede hacer rodar su deuda: cuando un título de la deuda pública llega a su vencimiento, el Estado pide prestado de nuevo para reembolsarlo. Además, el presupuesto italiano está desde hace muchos años en excedente primario (sin contar el pago de los intereses de la deuda). El déficit del 2,4% es por tanto completamente sostenible... si las tasas de interés no se disparan (ver más adelante). La apuesta del presupuesto italiano -el excedente de actividad económica producido por las medidas presupuestarias conduciría, in fine, a una reducción de la deuda- es completamente defendible. La alternativa que consiste en agravar aún más las políticas de austeridad para reducir la deuda, por el contrario, ha dado pruebas de su inanidad.

El segundo argumento trata sobre el crecimiento del déficit estructural cuando el gobierno precedente se había comprometido a bajarlo. Pero ¿qué es ese famoso déficit estructural? Se trata de una construcción estadística que supuestamente mide el déficit de un país independientemente de la coyuntura económica, es decir, en una situación económica normal en la que el PIB aumentaría de forma óptima a un potencial determinado por el estado de los medios de producción, la cantidad de capital y de trabajo disponible, la calificación de la mano de obra, etc. Su medida depende por tanto de hipótesis en materia de crecimiento potencial. Además de que esta última noción es muy discutible y está puesta en cuestión por numerosos economistas, estas hipótesis, por naturaleza frágiles, son además muy diferentes según las instituciones. Los cálculos de la Comisión están basados en el hecho de que el crecimiento potencial de un país es siempre muy cercano a la producción realizada en un momento dado. Esto significa que, para la Comisión, cuando la actividad económica se estanca, el crecimiento potencial es proporcionalmente más débil. Esto conduce a que el déficit estructural calculado por la Comisión sea siempre más elevado que el de otras instituciones, por ejemplo como el FMI o el calculado por instituciones económicas como la OFCE, que se basan en hipótesis diferentes.

Todo esto seguiría siendo un debate entre economistas si el último tratado europeo, el Tratado sobre la Estabilidad, la Coordinación y la Gobernanza (TSCG) de la zona euro, ratificado por François Hollande en 2012 cuando se había comprometido a renegociarlo, se convierte en el principal indicador. Prevé, en efecto, que el déficit estructural de un país no deba superar el 0,5% del PIB. Un indicador estadístico cuestionado, basado en hipótesis discutibles e inciertas, se ha convertido en el criterio más importante de apreciación del presupuesto de un país europeo. ¡Es para alucinar!

La Comisión Europea ha decidido por tanto rechazar el presupuesto de Italia con el apoyo de todos los gobiernos de la zona euro. Así ni siquiera los países en los que la derecha extrema o la extrema derecha están presentes han apoyado a Italia, prueba evidente de que el neoliberalismo es más fuerte que la solidaridad ideológica. Así pues, la Comisión ha optado deliberadamente por echar un pulso a Italia. Sin embargo, ha decidido no atacar a Francia que ha previsto para 2019 un déficit corriente del 2,8% del PIB, no ha mantenido sus compromisos en materia de reducción del déficit estructural y cuya deuda roza el 100% del PIB. La cuestión que se plantea es saber si este pulso es real o si nos encontramos en un juego de rol por ambas partes.

La comparación con el proyecto del gobierno Syriza es aquí útil. El proyecto Syriza, el llamado programa de Tesalónica, era un proyecto que tenía por objetivo hacer revivir un país devastado poniendo en cuestión la política de austeridad, las reformas estructurales, en particular las del mercado de trabajo y rechazando la sumisión del país a los mercados financieros. Se trataba de un programa relativamente moderado, de inspiración keynesiana. Sin embargo, las clases dirigentes europeas hicieron bloque para oponerse a él porque, incluso sidno modesto, entraba en contradicción frontal con el orden neoliberal pacientemente construido desde hace una treintena de años. Frente al estrangulamiento financiero organizado por las instituciones y gobiernos europeos, el gobierno Syriza se negó a mantener el pulso y capituló.

¿Qué hay de las medidas anunciadas por el gobierno italiano? Las medidas sociales son reales. La reducción de la edad de jubilación va efectivamente en contra de todo lo que se ha hecho en la Unión Europea desde hace muchos años. La duplicación de la renta mínima, por positiva que sea, se inscribe no obstante en una lógica de obligar a trabajar a las y los parados, obligados a aceptar cualquier empleo so pena de perder su derecho a la prestación, lógica del workfare opuesta al welfare. Se ha visto además que las medidas fiscales anunciadas entraban por entero en una lógica neoliberal. Y sobre todo no son puestas en cuestión las contrarreformas del mercado de trabajo, punto central de las políticas neoliberales, que han aumentado la precariedad y la flexibilidad en proporciones muy importantes. En fin, no se ha anunciado nada que ponga en cuestión la lógica neoliberal en el terreno económico, primando la creación de valor para el accionariado, el dominio de las finanzas sobre la economía y la obsesión de la competitividad que se vincula exclusivamente a la reducción del coste del trabajo. Por tanto, estas medidas no ponen fundamentalmente en cuestión las transformaciones neoliberales que ha conocido el país estos últimos años. Así pues, no hay contradicción fundamental entre los anuncios del gobierno italiano y las orientaciones actuales de la Unión Europea.

¿Por qué, entonces, esta dramatización? Del lado italiano, estos anuncios y sobre todo la forma en que han sido escenificados, en particular por el Movimiento Cinco Estrellas, tienen que ver ante todo con la competencia entre este Movimiento y la Liga. Mientras que el partido de Matteo Salvini tiene el viento de popa, era necesario que el Movimiento Cinco Estrellas pudiera hacer la prueba de su utilidad gubernamental, de ahí la dramaturgia a la que hemos asistido. La reacción de la Comisión, por otra parte, viene bien a los dos compadres que, sin mucho esfuerzo, pueden así presentarse como defensores de la soberanía popular frente a la Unión Europea. Por su parte, la Comisión no podía, sin perder toda credibilidad, dejar a un gobierno echarse atrás en los compromisos adquiridos, sobre todo si este cambio toma una forma voluntariamente espectacular y provocadora.

¿Qué puede ocurrir ahora? Con la Comisión actual, no mucho. Está a final de su mandato, las elecciones europeas tendrán lugar en unos meses y, en todo caso, un eventual procedimiento de sanción previsto por el TSCG tomará mucho tiempo. Entonces se puede pensar que se trata de un enfrentamiento no muy real... salvo que la máquina puede embalarse.

Una primera alerta saltó en el mes de mayo cuando se formó el gobierno italiano. Los tipos a la que Italia toma prestado en los mercados financieros aumentó mucho y la diferencia con el tipo alemán a diez años (el spread) se agravó aún más. Entonces, el BCE se negó a intervenir y el Tesoro italiano debió, mediante diversos mecanismos, comprar su propia deuda para estabilizar la situación. Pero en ese momento se pudo constatar el comienzo de contagio a España y a Portugal, países considerados de riesgo por los mercados. Desde finales del mes de septiembre, el spread supera los 300 puntos de base y ante el anuncio del presupuesto italiano, saltó una nueva alerta, que hizo que el tipo de interés sobre los títulos públicos a diez años superase el 3,5%. Cierto: estamos lejos de la crisis de 2012 en la que el tipo italiano subió hasta el 6%.

Sin duda alguna, la esperanza de la Comisión y de los demás gobiernos europeos es que la disciplina del mercado haga volver a Italia a mejores sentimientos. Es, por otra parte, lo que el Comisario europeo para los presupuestos afirmaba sin tapujos en el mes de mayo: "Los mercados van a enseñar a los italianos a votar bien". La situación para Italia puede hacerse preocupante más aún debido a que el BCE debe frenar su política de quantitative easing, sus compras de obligaciones de Estado, a finales del año 2018, lo que puede tener consecuencias sobre los tipos al que los países europeos toman prestado en los mercados. Además, Italia sufre desde 2011 una importantísima huida de capitales y la situación de los bancos italianos es por lo menos precaria: el monto de los créditos dudosos, es decir que tienen pocas posibilidades de ser reembolsados algún día, está evaluada en cerca del 20% del total de los créditos en manos de los bancos italianos.

Cierto, la degradación reciente de la deuda italiana por la agencia de notación Moddy´s no ha provocado ninguna reacción notable de los mercados financieros y ni las instituciones europeas, ni el gobierno italiano, ni los demás gobiernos europeos tienen interés en desencadenar una crisis, que, tras el Brexit, tendría consecuencias incalculables sobre el futuro de la Unión Europea. Pero un enfrentamiento tiene su propia lógica que a menudo no es controlada por los protagonistas.

(Para un panorama sintético de la economía italiana ver Romaric Godin, Italie : une économie malade, https://www.mediapart.fr/journal/international/020318/italie-une-economi...)

29/10/2018

https://www.ensemble-fdg.org/content/italie-affrontement-en-trompe-loeil

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur

*******************************

Ni con el gobierno Salvini-Di Maio ni con Bruselas

Franco Turigliatto

El desacuerdo entre el gobierno italiano y la Comisión Europea, que está contra del proyecto de presupuesto italiano y amenaza a Italia con un procedimiento de infracción a las reglas europeas, es un conflicto entre diversas componentes del capitalismo italiano y europeo que no obstante se mantienen, todas ellas, en el marco liberal de la opción por la austeridad.

No hay puesta en cuestión del liberalismo económico ni de las lógicas del mercado capitalista: el conflicto gira en torno a la forma de distribuir la riqueza producida por las clases trabajadoras entre los diferentes sectores de la clase dominante, entre la pequeña, media y gran burguesía. Esta oposición se expresa también en el plano político, de cara a las próximas elecciones europeas, entre las fuerzas liberales tradicionales (centro derecha y centro izquierda) que dirigen Europa desde hace decenios y las fuerzas de derechas, nacionalistas y xenófobas, que se han alimentado de la crisis social. Más allá de las polémicas verbales, Bruselas y Roma continúan buscando un compromiso que les permita a todos salvar la cara.

Austeridad

El proyecto de presupuesto lleva el déficit del balance italiano al 2,4%, más allá de la flexibilidad financiera ya concedida por Bruselas, pero no rompe con la austeridad (se confirman todas las medidas de los gobiernos precedentes): el gasto público siguen siendo inferior a los ingresos, lo que produce un excedente primario de varias decenas de miles de millones; el déficit solo proviene de los intereses de la deuda.

Al contrario, ¿de qué tienen necesidad las y los trabajadores? De que las empresas y la gente rica paguen de verdad sus impuestos, de que se incremente el gasto para mejorar la salud, la educación, etc., de que se suprima la contrarreforma de las jubilaciones, de que haya inversiones públicas para crear millones de empleos estables… Pero también de que se derogue el Job Act que ha destruido el derecho laboral y que se reduzca el tiempo de trabajo, sin reducción de salario, para crear empleos.

Empobrecer y dividir

Ninguna de estas medidas está prevista por el gobierno: el dinero que se recupera mediante el incremento del déficit servirá para compensar la reducción de impuestos concedida a las empresas (40.000 millones de euros en tres años), para introducir un flat tax [tarifa plana] al 15% para las pequeñas y medias patronales y para ofrecer una nueva reducción de impuestos a las evasiones fiscales.

La muy parcial modificación de la contrarreforma de las jubilaciones quizás permita a sectores muy limitados de trabajadores y trabajadoras jubilarse antes de los 67 años pero será pagada por las y los trabajadores mediante una reducción del monto de las pensiones de alrededor del 20%.

La renta de ciudadanía para quienes no tienen recursos se presenta como una simple limosna para las personas pobres, con la condición de aceptar todo tipo de trabajo y de estar disponibles para proporcionar una parte de trabajo gratuito. Las y los migrantes están excluidos de esta beneficencia a fin de crear aún más división entre quienes tienen empleo y quienes no lo tienen, entre las y los italianos y las y los migrantes.

Para recaudar el dinero necesario, se prevén nuevos recortes en el gasto público, los servicios sociales, la educacióbn, la salud y las personas migrantes.

Reaccionario y racista

El gobierno de Salvini y Di Maio es el gobierno de la patronal, de la grande y de la pequeña, reaccionario y racista, antidemocrático, que se prepara incluso para atacar las conquistas fundamentales de las mujeres. Sin embargo, empiezan a manifestarse resistencias y movimientos significativos de oposición.

Contra la ley de presupuestos, contra todo racismo, fascismo y nacionalismo y, simultáneamente, contra el liberalismo y las políticas de las instituciones capitalistas europeas de Bruselas, las y los trabajadores deben reconstruir la movilización solidaria de todas y todos, autóctonos y migrantes, para defender las condiciones de vida, de salario, de empleo y las propias bases de la democracia.

El 10 de noviembre tendrá lugar en Roma una gran manifestación nacional convocada por fuerzas sindicales, políticas y sociales de la izquierda con la consigna de “Todas y todos unidos y solidarios contra el gobierno, el racismo y el decreto Salvini”.

31-10-2018

https://npa2009.org/actualite/international/italie-ni-avec-le-gouvernement-salvini-di-maio-ni-avec-bruxelles

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur





Facebook Twitter RSS

vientosur.info | Diseño y desarrollo en Spip por Freepress S. Coop. Mad.
 
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual Los contenidos de texto, audio e imagen de esta web están bajo una licencia de Creative Commons