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Reino Unido
Brexit: la inmensa manifestación de Londres fue la más importante desde la de la guerra de Irak en 2003
31/10/2018 | A l´Encontre. The Guardian

Red. A l´Encontre

Varios problemas se cruzan, a veces de forma confusa, en el tema del Brexit. Todo análisis serio de la construcción de la Unión Europea -aún más específicamente de la zona euro- no puede sino constatar el uso hecho por las transnacionales de los procesos centrífugos y no convergentes como inicialmente eran proclamados. En efecto, ya no hay necesidad de insistir demasiado para demostrar la eficacia para el capital transnacional de los diferenciales en términos de salario y de productividad sectorial entre países de la UE, o en términos de imposición fiscal así como en las medidas de austeridad -es decir las “devaluaciones internas” como sustituto a las devaluaciones monetarias para relanzar las exportaciones- que están ligadas a cláusulas propias de los diversos acuerdos firmados siguiendo al de Maastricht de 1993. El conjunto de las contrarreformas han sido “dictadas” por las “exigencias de la competitividad”, invocadas por cada uno de los capitalismos “nacionales”. Dicho de otra forma, el desarrollo desigual y combinado propio del proceso de acumulación del capital está plenamente en marcha en el seno de la UE y, en particular, en la zona euro, con las tensiones internas que se derivan de ello, a todos los niveles. La naturaleza de la UE como proto-Estado del Capital -no reformable- no deja lugar a dudas.

En el seno de la izquierda británica, el debate a propósito el “referéndum sobre la pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea”, del 23 de junio de 2016, remite también a otras cuestiones. En todos los casos, este “voto del pueblo” -un “pueblo” mítico- se desarrolló en un clima político y demagógico en el que dominaban las fuerzas reaccionarias y conservadoras, y no los argumentos de una “izquierda radical” en favor del Brexit.

Hoy, un sector significativo de la sociedad exige un segundo referéndum. Es un hecho que se revela en los sondeos: en septiembre de 2018 solo un 41% se pronunciaría por la “salida”, contra el 59% que lo hizo en 2016.

Ciertamente, es un sondeo, no una votación. La diferencia es rápidamente comprendida por todos los “expertos” helvéticos de la denominada democracia directa. Sin embargo, este “estado de espíritu”, en un momento dado, es revelador. Como lo fue la manifestación masiva del 20 de octubre de 2108 en Londres.

No se trata, aquí, de entrar en los argumentos planteados respectivamente en el seno de la izquierda radical británica por la gente “pro” y la “anti” Brexit. Sino sencillamente dar cuenta de esta movilización del 20 de octubre y plantear una cuestión bastante elemental: votar una segunda vez sobre este tema ¿es una “traición a la voluntad popular” o es sencillamente un derecho democrático? Cualquiera que conozca la historia de los referéndums e iniciativas en Suiza o en ciertos Estados de los Estados Unidos puede responder a la pregunta: tiene que ver con un simple derecho democrático. No se trata de recurrir a un argumento de tipo comercial: “me han vendido un frigorífico sobre la base de explicaciones falsas”, “quiero poder comprar otro, disponiendo de conocimientos más exactos”.

Se trata simplemente de la posibilidad de pronunciarse, varias veces, sobre un mismo tema, incluso si ha sido inscrito en la constitución, como ocurrió con el derecho de voto de las mujeres en Suiza o la despenalización del aborto, o las leyes sobre la “inmigración”

27/10/2018

http://alencontre.org/europe/grande-bretagne/brexit-limmense-manifestation-de-londres-la-plus-importante-depuis-celle-contre-la-guerre-en-irak-en-2003.html

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur


Red. The Guardian

El 20 de octubre de 2018, el centro de Londres se ha paralizado cuando alrededor de 700.000 personas provenientes todo el Reino Unido se manifestaban pacíficamente en dirección al Parlamento para exigir un segundo referéndum sobre el Brexit. Se trataba de la mayor concentración de oposición pública a la política gubernamental [simbolizada por Theresa May, a pesar de las divergencias internas en el campo Tory] desde la manifestación contra la guerra de Irak en 2003.

El número de personas que han salido a la calle en la capital para demandar un “voto del pueblo” ha superado todas las expectativas de las y los organizadores y de la policía. Dirigiéndose a la multitud, que comprendía decenas de diputadas y diputados de todos los partidos políticos, la presentadora televisiva y escritora culinaria Delia Smith, declaraba que el Brexit amenazaba con provocar un “caos absoluto”.

“La única forma de evitar esta locura total y de reconquistar nuestro futuro es obtener el voto del pueblo”, ha declarado, entre aclamaciones. “¿Un voto del pueblo? Quiero poder decir a mis nietos que al menos lo he intentado”.

- El líder liberal-demócrata Vince Cable ha declarado que la marcha mostraba que las y los británicos comenzaban a darse cuenta de que las y los políticos no podían darles un Brexit exitoso capaz de proteger sus empleos, sus condiciones de vida y el futuro de sus descendientes; que temían los estragos que iban a seguirse y querían tener una oportunidad de ponerle fin.

M. Cable ha explicado: “La gente ha sido galvanizada por el temor a un desastre potencial, (…). Nos hemos dado cuenta de que no hay mucho que sacar [del Brexit] y mucha gente tiene miedo, está preocupada”.

La marcha ha coincidido con el llamamiento lanzado por un ministro de alto rango del gobierno a las y los diputados conservadores para exigirles que abandonaran sus “obsesiones ideológicas” sobre Europa, obsesiones que, en su opinión, amenazan ahora con conducir al país hacia el abismo.

El Ministro de Estado del Ministerio de Relaciones Exteriores, Sir Alan Duncan, adjunto de facto del secretario de asuntos exteriores Jeremy Hunt, ha declarado que las y los diputados y ministros conservadores tenían ahora el deber de mostrar a la gente que podían proporcionar un Brexit razonable y moderado que fuera en el interés nacional. Ha añadido que sería imposible alcanzar este objetivo mientras muchos de ellos y ellas permanecieran atrincherados en campos ideológicos diferentes y se negaran a cualquier compromiso: no existe, sencillamente, resultado ideal que convenga a todo el mundo. La gente debe relativizar sus obsesiones ideológicas y aceptar un compromiso pragmático. Si no, corremos el riesgo de infligirnos daños económicos masivos, así como daños políticos, tanto a nivel nacional como internacional, en los años que vienen”.

Ha añadido que “es el momento más importante de mi vida política, en el que hay que enfrentarse a la realidad. La suerte de nuestro país dependerá de él durante decenios. Es como si fuéramos hacia un acantilado, pero sin hacer frente al hecho de que el camino que hemos elegido nos lleva al borde del abismo”.

Sin embargo, este fin de semana, nada indicaba que las luchas intestinas en el partido conservador sobre el Brexit estuvieran calmándose. Theresa May ha sido advertida por los ministros proBrexit de que votarían contra todo acuerdo que propusiera a menos que estimaran que tal acuerdo garantizase en el plano legal que Gran Bretaña pudiera en el futuro hacer una ruptura neta con la Unión Europea. Hay ministros como Andrea Leadsonm, Penny Mordaunt, Esther McVey y Michael Gove que forman parte de quienes se inquietan por que las medidas que tienen por objetivo resolver el problema fronterizo irlandés [relación aduanera y fronteriza entre Irlanda del Norte -integrada en el Reino Unido- e Irlanda] puedan significar el mantenimiento de lazos a largo plazo entre el Reino Unido y la UE. Tensiones deben manifestarse en la reunión de los ministros de esta semana y de una reunión importante del gabinete May sobre el Brexit, el miércoles 25 de octubre de 2017 [de hecho, tensiones y confusiones continúan en el seno del partido Tory].

Con el declive de la autoridad de Theresa May, las y los diputados euroscépticos y las y los donantes [quienes financian al partido conservador] discuten abiertamente sobre la posibilidad de instalar a David Davis, el antiguo secretario del Brexit, como dirigente a corto plazo. Una contestación del liderazgo se ha desencadenado cuando 48 diputados conservadores han enviado una carta a Sir Graham Brady, presidente del Comité de base de 1922, exigiendo una discusión. [El Comité de Base de 1922 es la fracción parlamentaria del Partido Conservador].

The Observer [semanario de orientación reformista y social-liberal, publicación hermana de The Guardian] se ha entrevistado con diputados que están considerando enviar sus cartas esta semana. “Es completamente posible que Brady haga un anuncio esta semana -lo que indica hasta qué punto las cosas están mal”, ha declarado un diputado. “Temo que la semana pasada haya reabierto cuestiones sobre el liderazgo” [del partido y del país].

- Las y los manifestantes enarbolan pancartas con mensajes como “El Parlamento está dividido, el pueblo debe decidir”, “¿Porqué mientes, Boris?, y “Es el momento de un giro hacia la UE”.

John Bramich, que ha hecho un viaje de cuatro horas desde Stockport para participar en la manifestación nos ha declarado que “al menos cada cinco años tenemos elecciones generales para elegir un nuevo gobierno. El Brexit es algo bastante más importante. Es absurdo pretender que es antidemocrático hacer una segunda votación sobre este tema”.

Rodolfo Hermans, un investigador chileno-alemán en nanotechnologías en la University College de Londres, que se ha sumado a la manifestación, ha declarado: “El clima hacia la gente inmigrante como yo se ha vuelto terrible. Esta atmósfera constituye un verdadero entorno hostil, que afecta no solo a las y los ciudadanos de la UE, sino también a los del mundo entero”.

Una fuente de Downing Street [residencia de la Primera Ministra] ha declarado que no habría segundo referéndum: “Tuvimos una votación popular en 2016. Un segundo referéndum sería verdaderamente un voto de políticos: -políticos que dicen a la gente que se ha equivocado la primera vez y que debería reintentarlo. Esto dañaría duraderamente la confianza en la democracia”.

Otra marcha en favor de permanecer en el acuerdo con la UE ha tenido lugar el sábado en Irlanda del Norte, donde las y los manifestantes han convergido en la alcaldía de Belfast. Ante una multitud, enarbolando banderas de la UE y con pancartas anti-DUP [Democratic Unionist Party irlandés, conservador], la jefa del partido de la Alianza, Naomi Long, ha descrito a la UE como una fuerza por la paz.

Ha declarado que el debate sobre el Brexit no se refiere a la protección de la unión del Reino Unido ni la creación de una Irlanda unida como pretendían algunos de sus interlocutores del campo opuesto.

Ha añadido: “Se trata de personas de aquí que se reúnen y dicen que, igual que la UE, concedemos importancia a la cooperación, concedemos importancia a la inmigración, así como a la colaboración en el interés superior de todos los miembros de esta sociedad. Es la razón por la que apreciamos la UE, no es solo un modelo de cooperación, es el fundamento mismo de la cooperación del que tenemos necesidad aquí”.

- Una contramanifestación proBrexit en Harrogate [en Yorkshire del Norte], organizada por Nigel Farage [el líder del UKIP, Partido por la Independencia del Reino Unido, cuya dirección perdió en 2016, pero que sigue en el Parlamento europeo desde 1999] ha reunido alrededor de 1.200 personas

20/10/2018

https://www.theguardian.com/politics/2018/oct/20/70000-demand-new-brexit-vote

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur





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