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Navarra: “Gaztetxea, herriaren etxea – El gaztetxe, la casa del pueblo”
Entrevista a Samira y Loredi, de la Asamblea de activistas de la “okupación”
17/10/2018 | Begoña Zabala

El GaztetxeMaravillas 1/ ha cumplido un año de ocupación. Enclavado en el Casco Viejo de Iruñea, en la Plaza de Nabarreria, es un inmueble importante -con categoría de Palacio, denominado “del Marqués de Rozalejo”-, al que su propietario, el gobierno de Navarra, ha tenido en estado de total abandono durante veinte años.

A punto de cumplir el año, se produce una desocupación cautelar, por orden judicial a petición del Gobierno, con irrupción violenta de la Policía Foral y apoyo de la Policía Nacional para cerrar la zona. Desocupado el inmueble, y selladas sus puertas, a las ocho horas se vuelve a ocupar por una asamblea multitudinaria que se ha concentrado para protestar por el desalojo. Vuelven estas okupas a sus actividades cotidianas y cuentan sus impresiones, tanto sobre el proyecto como sobre el impacto del desalojo y de la postura del Gobierno. Entrevistamos a dos mozas, Samira y Loredi, de la asamblea de activistas de la okupación.

Begoña Zabala: Lo primero que me gustaría que me contaseis es la ocupación en sí, cómo y en qué circunstancias se produce. Llama un poco la atención, con el paso del tiempo, que esta ocupación realizada en pleno Casco Viejo, tan visible, especialmente en sanfermines, esté casi un año en activo y sea precisamente en el mes de agosto, cuando desaloja la fuerza policial. Y para todo esto no haya ni una sola reunión, negociación, o contacto.

Samira y Loredi:La ocupación se produce el 3 de septiembre de 2017, después de que se hubiese producido un año antes un desalojo silencioso del chalet de Caparroso 2/. Así la Asamblea, después de un año de muchas asambleas, de mucha actividad, decide volver a ocupar un espacio de cara a sacar adelante el proyecto que se llevaba construyendo desde hace 3 años. La Asamblea estaba al principio conformada por unas 20 personas o así, a la que se incorporaron mucha gente joven del barrio, con la necesidad de tener un espacio en el que poder construir este proyecto: para el barrio y desde el barrio.

Nos organizamos para entrar. Entramos tranquilamente, sin mayores problemas, sin ninguna dificultad. Se podía entrar bien y el espacio estaba ocupable. No estaba deteriorado estructuralmente, pero sí que tenía varias ventanas rotas, otras tapiadas, estaba muy sucio, con basuras. Estuvimos durante todo el día limpiando, ordenando, poniendo bien las cosas, poniendo el espacio bonito para abrir las puertas. Y lo hicimos bastante bien.

El día que se abrió habría unas 60 personas. Desde el primer día hicimos llamamiento a diferentes movimientos y grupos, que vinieron para abrir el espacio y hacer el acondicionamiento, en la medida de lo posible. Y ya a partir del segundo día iniciamos auzolanes 3/masivos en los que hacíamos llamamiento a la gente para venir y para ir pintando el espacio, limpiando, quitando suciedades, ordenando, … pues había estado 20 años abandonado, así que había bastante acumulado…

B. Z.: ¿Os vinieron a incordiar, a querer echaros, a denunciaros?

S. y L.:Sí, nada más venir identificaron a tres personas, y luego a otras dos, mediante un vídeo que se hizo, y presentaron la denuncia contra los cinco. Por eso desde el principio hay cinco personas encausadas. Eran sobre todo las personas que estaban fuera, en un infogune, (espacio informativo) que eran las que informaban de las razones de la ocupación, cómo se está produciendo, cuáles son las tareas que se van realizando. A estas personas las identifican y las denuncian por usurpación del inmueble. Y luego, un poco tiempo más tarde, agregan a dos personas más que han visto en vídeos. Entonces se mete a las cinco personas en el mismo caso por usurpación. Los vídeos son explicando el proyecto de la ocupación realizados fuera del propio espacio. Vinieron los forales y se pusieron en el info-gune, que era como una carpita, y se quedaron en la puerta como una par de horas.

B. Z.:Ya empieza a funcionar el Gaztetxe, normalmente, y entonces ¿qué tipo de actividades hacéis?, ¿tenéis programadas acciones fijas, o son puntuales?

S. y L.: En lo rutinario, o sea de forma permanente, solemos hacer el cine de los domingos y el cine de los viernes para los txikis (peques, ndr). Abrimos también la taberna para el pintxo-pote, con lo que además conseguimos un poco de dinero para la autogestión del espacio. Hay charlas, formaciones internas y externas, con un montón de colectivos diferentes y propias. Visitas guiadas, que ya se han hecho muchas. Hacemos también actividades semanales, que puede ser el circo, o que se dan clases para la gente que quiere practicar o probarlo. Luego sí que el gazte-mugimendu (Movimiento juvenil) crea una palestra, un gimnasio popular, haciendo un poco de crítica al modelo de ocio del barrio y creando nuevas maneras de ocio, mediante el deporte. También está el euskaltegi, con clases de euskara gratis, para quien quiera venir. El banco de alimentos, pues trabajamos con las familias que están pasando un mal momento económico y les damos unas cestas de productos que vamos recogiendo en el mercado, mediante la solidaridad de clase y de barrio. Y así un poco. Luego solemos ir a las movilizaciones que hay en el barrio, de los diferentes colectivos.

Hemos hecho homenajes, como a Maravillas, por ejemplo, que es la que nos da nuestro nombre.

B. Z.:Contarme eso del nombre.

S. y L.: Este nombre nace en el momento en que queremos inaugurar el espacio, y queremos hacerlo con un nombre, y mantenerlo con varios frentes abiertos para que el barrio lo conozca y con diferentes salas acondicionadas. Entonces se decide en la asamblea, y también con sugerencias del barrio, que opinan mediante buzones que vamos dejando en lugares del barrio, el nombre a poner. Y salió Maravillas, haciendo referencia a Maravillas Lamberto, joven de 14 años violada y asesinada por los fascistas en Larraga, en el mes de agosto de 1936. Pero también, a la vez, queriendo hacer un homenaje a todas las víctimas del fascismo y un poco trabajando en la línea de la memoria histórica, porque creemos que es importante, tenerla y trabajar sobre ella.

B. Z.: Siguiendo con las actividades, además de las que hacéis vosotras, ¿hay otros grupos que también hacen actividades, por su cuenta o conjuntamente con vosotras?.

S. y L.: Sí, por ejemplo, la bertso eskola, (escuela de verso improvisado), los lunes, que dan clases, gratis. Luego hay diferentes colectivos que vienen a las asambleas y proponen hacer una actividad, unas charlas, o hacer una exposición, o proyectan un reportaje suyo. Sí que vienen bastantes colectivos del barrio que utilizan el espacio para sus propias actividades.

Aquí tenemos ocupado todo el edificio, pero usamos tres pisos: la planta baja, el primer piso y este segundo en el que estamos. Todavía estamos acondicionándolo, pero hay muchas salas. Cuesta mucho trabajo ir poco a poco rehabilitando todos los espacios.

B. Z.: Estamos en una amplia sala en la que preside una consigna de las que reflejan el espíritu gaztetxero: “Aquí se cocina la revuelta”. O sea, esto debe ser el comedor, ¿no?

S. y L: Pues eso, es el comedor. Hacemos cenadores mensuales los últimos viernes de cada mes, que cuesta cinco euros. Lo que buscamos es que el barrio venga a cenar; que la gente se relacione en el Gaztetxe, y lo conozca de paso. Es como un espacio cómodo para el barrio en donde poder cenar. Cocinamos y traemos ya la comida preparada por nosotras mismas. La cocina ahora mismo se está construyendo. Alguna vez lo hemos hecho aquí mismo, en la calle, hemos bajado con un fuego de esos portátiles, con bombona. También cuando algún colectivo quiere autofinanciarse o hacer una cena nos lo pide en la asamblea y se les deja el espacio.

B. Z.: Habéis hecho hincapié muchas veces en las características del proyecto, con ejes importantes de construcción del mismo. La ocupación y la autogestión serían dos importantes. ¿Me contáis un poco más el proyecto?

S. y L.: Nosotras tenemos diferentes ejes de lucha, como pueden ser estos: la autogestión, la organización entre nosotras, el auzolan, la solidaridad de clase,… que un poco han ido saliendo en diferentes debates de la asamblea y hemos ido desarrollando y creando diferentes espacios que abarcan esos ejes. Por ejemplo, con la solidaridad de clase se abrió el banco de alimentos. El cine, la bertso eskola, etc., están por la cultura alternativa, ¿no?, y así. Y luego el auzolan, o sea, el hecho de que el espacio se construye entre todas y para todas. Lo hacemos frecuentemente, muchos días y con mucha continuidad.

Nosotras lo hacemos todo y el dinero que conseguimos mediante pintxo-potes, los cenadores, la barra, o diferente material que podemos vender como banderas u otras cosas, todo ese dinero lo invertimos en acondicionar el espacio, en pintura, en herramienta, todo el material mobiliario, el proyector...

B. Z.: Y cuando os planteáis lo de ocupar espacios, ¿os referís a cualquier espacio, sea público o privado, esté en uso o no?. Quiero decir si tenéis algunas pautas o definiciones para buscar el espacio ocupable.

S. y L.: A nosotras lo que nos parece importante es colectivizar la propiedad privada. El hecho de que haya espacios de propiedad pública en desuso –porque los hay, y muchos- nos parece que por parte del Gobierno es una dejación y un mal uso porque tiene que tenerlos adecuados y abiertos al público, porque se supone que son públicos, como en este caso. Sí que se busca la colectivización de los espacios con la utilización y el uso público. O sea. lo abrimos al barrio y a todas las personas que quieren acercarse. Y siempre teniéndolo como herramienta para crear el proyecto y como herramienta para crear ese cambio social que construimos mediante el proyecto.

Lo que también denunciamos es la propiedad privada, ¿no? El hecho de tener espacios cerrados cuando se les puede dar un uso social para todos, para la colectividad.

En este sentido este espacio tenía todas las características idóneas. Llevaba 20 años cerrado. Se había ocupado 10 años antes que nosotros, pero duró muy poco. Nos lo encontramos muy sucio, todo tapiado, oscuro, cerrado,… con todas las características de espacio muy amplio y con la capacidad que tenía para que pudiésemos sacar el proyecto adelante y darle esa vida que queríamos. No había además ningún proyecto por parte del Gobierno para este sitio.

B. Z.: En general estáis haciendo mucho insistencia en los grupos del barrio, en tener relación y actividades con el barrio y también con el vecindario. ¿Cómo articuláis estas relaciones y cómo estáis percibiendo la participación del barrio?

S. y L.:Cuando se da la ocupación, y en esos primeros días, se puede ver que parte del vecindario tenía en la cabeza la idea de que un Gaztetxe iba a ser, pues eso, lo típico: un sitio que lo habían cogido un grupo de chavales, que lo iban a utilizar para ellos, que no lo iban a abrir a nada. Y sí que eso desde el primer momento lo hemos querido aclarar y demostrar a través de todas las actividades; hemos querido demostrar que no, que es un espacio que lo abrimos cierta gente, pero que obviamente cuanta más gente sea parte de él pues mejor para nosotras y para todas. Y eso sí que lo hemos querido trabajar desde el primer momento con el barrio y sí que vemos que por gran parte del barrio está muy aceptado y muy bien visto.

Y luego, al principio, en el primer mes de la ocupación fuimos haciendo asambleas de colectivos, del barrio y vecinales para presentarles el proyecto y para que ellas también se sintiesen bienvenidas a que sus proyectos tenían un sitio aquí. Podían formar parte de este espacio. Así que muchos de esos colectivos, como antes hemos comentado, traen sus actividades aquí, para hacer diferentes actividades, charlas. La relación hay sido generalmente muy buena.

Queríamos salirnos también de esas visualización que se tiene con frecuencia de los gaztetxes, ruidosos, conciertos, con alboroto, sucios,… cuando nosotras hemos hablado siempre con las vecinas y hemos respetado los horarios, los ruidos,… tenemos muy en mente que lo que queremos es un barrio para todas nosotras. Y es que no somos nosotras, sino que son los bares los que al final hacen ruido. Nosotras siempre hemos intentado, y yo creo que lo hemos conseguido, no reproducir el sistema y la manera en la que intentan convertir el barrio, que es eso, el consumo, el ruido, todo en grandes cantidades, y todo eso. Así que hemos intentado salir de eso. Buscamos otro modelo.

En general, por ejemplo, conciertos ruidosos no hemos hecho ninguno, hemos hecho actuaciones de cantautores. Luego, sí que abrimos la barra jueves, viernes y sábado, y nuestra hora de cierre es las once y media. Hemos respetado los horarios.

B. Z.:Este colectivo, que parece amplio, ¿de qué tipo de gente está compuesto? Relación chicas y chicos, de aquí y de afuera, más jóvenes mayores,...

S. y L.:Hay una asamblea super-mixta, super-abierta, con un montón de ideologías diferentes y de diferentes maneras de ver el mundo. Hay, desde luego, un montón de mujeres, un montón de mujeres jóvenes, también mayores. Hay una asamblea de mujeres, específica, desde donde llevamos un protocolo de feminismo, que es otro eje del Gaztetxe. Hay gente de todo tipo. De todas las edades, diferentes colectivos. Hay bastante diversidad.

B. Z.: Ahora viene el punto de las relaciones con el Gobierno de Navarra, como propietario y como ejecutor del desalojo y los desencuentros que se han producido, hasta el último que es el desalojo. ¿Cuándo y cómo empieza el conflicto entre ambas partes y cómo se produce y se llega al desalojo y a la acción violenta?

S. y L.:Aquí en Maravillas nada más entrar nos encontramos con la denuncia a las cinco compañeras y un tira y afloja durante todo el proyecto. Algunos medios de comunicación iban sacando cosas sobre nosotras. Todas para desprestigiarnos.

Tuvimos una mesa de diálogo al comienzo, cuando nos denunciaron. Hubo una primera intentona, a llamada del juez, no del Gobierno, y que fue rota por ellas. Nosotras dijimos que al diálogo estábamos dispuestas siempre. En la tercera reunión, nosotras ya habíamos cedido –se dice que para dialogar hay que ceder posturas- y ellas tenían un muro, un bloqueo, no podíamos entendernos y cerraron la mediación.

Funcionábamos con unas mediadoras y ellas infantilizaron el proyecto bastante. En lugar de hablar con una Consejera o un cargo de la Administración, nos mandaban a una técnica de Patrimonio, con lo que al final no nos entendíamos, pues ella tenía que hablar a su vez con el Gobierno. En realidad el Gobierno no se había sentado a hablar con nosotras realmente, ni María Solana-Portavoz-, ni Uxue Barkos, -Presidenta- o quien fuese con un poco más de poder de decisión.

Ese primer proceso de mediación queda cerrado. Y nosotras lo que hacemos es seguir con el proyecto, fortalecerlo más, con total normalidad. Y no tenemos contacto con ellas hasta mucho tiempo después, que es a finales de julio, el 28. Nos llega la información de que la denuncia ha pasado a ser una acusación particular, y no nos llega por parte del Gobierno sino por otras fuentes, lo que nos parece un poco cutre. Nos llega que han solicitado un desalojo cautelar. Hablaban de desalojo pactado y pacífico. Y nos encontramos con que un viernes a la cinco de la mañana aparecieron los polis a pegarnos.

Sí que tres días antes de que se iniciase el desalojo la portavoz del Gobierno, María Solana, se puso en contacto con nosotras para dialogar, sin dejarnos ningún margen de tiempo para juntarnos y sin entender que funcionamos de manera asamblearia y que nuestros tiempos y nuestros ritmos no son iguales a los suyos. Eso fue el 14 de agosto, y el 15 nosotras hacíamos el homenaje a Maravillas Lamberto, se cumplían 82 años de su muerte. Nosotras entendíamos que ese día el protagonismo iba a ser para ella y para su hermana Josefina, con la que hemos creado un vínculo desde el día que le pusimos el nombre al Gaztetxe y con la que hemos creado una buena relación. Entonces entendíamos que no podíamos ir a ese diálogo y dejar ese día sin cumplir nuestra agenda, pues nosotras también tenemos nuestra propia agenda igual que el Gobierno. Y entonces el 17 se produjo el desalojo. La sensación que nos dio es que ellas sabían que se iba a dar el jueves el desalojo y querían dejarlo ya cerrado, como hechos los trámites.

O sea, vinieron el martes, y nos dijeron para reunirnos, o hoy a la tarde o mañana. Y les dijimos: obviamente no podemos, nosotras somos un montón de personas, tenemos que reunirnos, tenemos que consensuar. Y justo ese día, el miércoles era el homenaje. Les pedimos que fuese el viernes, dos días más tarde, y que a poder ser fuera de las instituciones, porque ir a un sitio que está lleno de forales, que te cachean o te pasan por el detector de metales, para nosotras no es cómodo. Queríamos un espacio más neutro, un espacio de barrio, como Auzoenea (local de la Asociación del barrio). Y dijeron que no.

Ya nos imaginábamos que iban a desalojarnos ya, seguíamos en esa incertidumbre en la que estuvimos el mes de agosto, de no saber cuándo. Y teníamos duda, pues justo el mes de agosto, el sector de los juzgados que notifica no trabaja, con lo que no estábamos seguras. Aunque sí que intuíamos que se podía producir cuanto antes.

B. Z.: Bien, pues contadme cómo se produce el desalojo y cómo es ese momento de la entrada y cómo lo valoráis.

S. y L.:Fue bastante horrible. Tenemos recuerdos bastante feos. Bajaron las lecheras y se bajaron un montón de forales corriendo. En 30 segundos tomaron toda la plaza y las calles de alrededor. Era estratégico total, había ya policías en los tejados de alrededor. No hicieron ni caso a las mediadoras ni a lo que les decíamos, pues había gente en la puerta, y les advertimos que les podían hacer daño al entrar,… nos echaron del círculo, no quisieron hablar nada,… Fue un desalojo bastante violento, fue como un asedio, luego las cargas, a la gente le pegaron, hubo dos hospitalizados, bastantes porrazos, para nosotras fue un momento muy difícil de vivir. Parece como que están desahuciándote. Estaba por ahí Josefina dándonos ánimos. Fue un día duro. Ella también estaba destrozada, no entendía qué estaba pasando.

Pero luego fue muy, muy bien. Después de la asamblea vecinal y al ver la Plaza del Castillo llena de gente y ver el montón de gente que apareció nos animamos mucho. Hicimos el llamamiento a Nafarroa y Euskal Herria y se acercó mucha gente del Estado español, y de muchos sitios de Euskal Herria y de Nafarroa. Por esa parte sí que vimos enseguida que había venido mucha gente, luego en la kale-jira también, con muchas ganas de defender el proyecto. Entonces después de recibir todo ese apoyo fue cuando decidimos volver a entrar. O sea, que fue un desalojo de nueve horas. Gracias a toda la solidaridad nos vimos animadas, después de zurrarte tienes el cuerpo así, pero nos vimos con fuerzas y con ganas y decidimos que sí, que nos quedábamos “Maravillas herriarentzat” (Maravillas para el pueblo). Y abrimos las puertas otra vez y ya empezamos a recuperar los ritmos.

Y yo creo que ya vamos bien encaminadas. Vamos a empezar a abrir otros proyectos. Y empezamos ya el nuevo curso político.

B. Z.:En estos días aparecen varios artículos y comentarios sobre un debate interesante: qué es lo público, qué es lo privado, si se pueden ocupar sitios públicos o tienen garantizado el ser intocables por ser públicos,…, ¿cómo habéis visto este tema? ¿Cómo valoráis la postura del Gobierno y, sobre todo, de las fuerzas que apoyaron este desalojo y que os acusan de que estáis privatizando un bien público?

S. y L.:Por nuestra parte defendemos lo contrario que lo que ha hecho el Gobierno. Teniendo en cuenta que este espacio es un espacio público para todas las navarras y los navarros y después de haberlo tenido 20 años cerrado, su argumento de que lo estamos privatizando es completamente falso. Ellos son los que estaban privatizando, o más bien, adueñándose de este espacio,y nosotras somos las que para realizar el proyecto le hemos dado vida, le hemos dado uso y utilidad, lo hemos rehabilitado... Por esa parte yo creo que nuestra intención siempre ha sido la contraria. Cuanta más gente se sienta parte de esto, mejor para nosotras y para el proyecto en sí.

Se nos hace raro que digan que privatizamos algo cuando lo que hemos hecho es colectivizarlo. Cualquiera puede acercarse cualquier día, le hacemos una visita y pueden acercarse a la asamblea, proponer ideas, ver el espacio,… no creemos que esto es un espacio privado. Y menos pensando en algo que estaba cerrado durante 20 años y tapiado, a donde no se podía ni tan siquiera entrar.

Luego, el hecho de que el día siguiente el Gobierno saliese diciendo que lo que quería era hacer ahí el Instituto de la Memoria Histórica, nos chocó bastante. Porque nosotras desde el primer momento apostamos y decidimos trabajar alrededor de la Memoria Histórica, tanto pintando el mural del “Gernika” en todas las entradas, como poniéndole el nombre de Maravillas al espacio, como trabajando con grupos que están en este campo la Memoria, que también utilizan el propio espacio. O sea que después de todo este trabajo que hemos hecho por la Memoria Histórica, por no olvidar todo lo sucedido, pues nos chocó mucho y pensamos que lo utilizan como excusa, entre otras, para validarse y para sacarnos de aquí

Ellos tampoco hablaron con los colectivos de Memoria Histórica que existen. El proyecto que sacaron era un informe de dos hojas. Ahí estaba todo escrito. O sea que no hablaron con nosotras, no hablaron con los colectivos de Memoria. Hicieron un trabajo rápido y mal hecho. Creemos que nosotras trabajamos desde el principio la memoria histórica, intergeneracionalmente además, que eso es super-importante. Hemos tenido sesiones con mujeres de aquí, que vivieron el franquismo en su propia piel, con la propia Josefina, Sanfermines 78,… un montón de gente. Y que de repente se saquen ese proyecto de la manga, de la memoria histórica, para nosotras no es aceptable.

Cuando entró la policía no se llevaron casi nada. Taparon algunas ventanas con material que había por aquí adentro. Y lo único que se llevaron fueron dos fotos que teníamos en la entrada de los Sanfermines 78, de la manifestación y de las cargas policiales. Ni siquiera eso estaba en el informe que ellos hicieron y no las hemos podido recuperar. Ese sí era material de la Memoria nuestro.

B. Z.:Y ahora estaréis con el calendario, el proyecto, la programación, ¿no? Supongo que seguiréis con vuestras actividades. Y de cara a las instituciones, ¿tenéis algo ya establecido? ¿Os han llamado para hacer alguna negociación, o tenéis planes de estar con el Gobierno?

S. y L.:Nosotras vamos a seguir con total normalidad, haciendo actividades todas las semanas. Esta semana por ejemplo estamos con el aniversario, ahora justo hacemos el año de ocupación, y tenemos toda la semana con actividades. Haremos nuestras asambleas, y de momento no tenemos noticias de nada por su parte. Así que de momento pensamos en mantenernos con el proyecto y fortalecernos aún más.

Estamos esperando el diálogo. Ya hemos dicho que estamos dispuestas, si quieren venir a hablar, es lo que estamos esperando y es lo importante. Sabemos que van a hablar o que ya están hablando con las asociaciones memorialistas de lo que plantearon. Nosotras también, desde el principio hemos hablado con las asociaciones, como ya hemos señalado. Las asociaciones entienden nuestro proyecto. Y pensamos que hay otros espacios para hacer el Museo o el Instituto de la Memoria y se lo dijimos en su día; por ejemplo, ahí está el denominado Monumento a los Caídos, ahí se puede hacer un pedazo de Museo.

Por lo demás, seguimos con el programa del nuevo curso, seguimos con nuestras actividades y estamos con nuevos proyectos, por ejemplo, una nueva academia que ya hemos abierto. Sería el compartir los conocimientos y los saberes y quien tenga algo que compartir puede venir aquí.

Para nosotras lo importante es seguir hacia delante, es lo que se merece nuestro proyecto, con independencia de las instituciones. Y en eso estamos.

17/10/2018

Begoña Zabala es activista feminista y forma parte del Consejo Asesor de viento sur.


[1] Gaztetxe: Si bien literalmente hace referencia a una casa ocupada por gente joven, se utiliza en genérico como sinónimo de espacio okupado.

[2] Las entrevistadas aclaran que el término de desalojo silencioso, hace referencia a que se produjo, sin previo aviso, ni negociación, ni requerimientos, el cambio de cerradura por parte del Ayuntamiento del espacio de Caparroso, cuya utilización había sido acordada con la Asamblea y el propio Ayuntamiento. La excusa fue que se habían hecho unas obras ilegales.

[3] El término Auzolan hace referencia al trabajo en común voluntario y gratuito que se realiza en los pueblos, por parte de todo el vecindario, para obras, en general, de uso público y común. Es una institución de tradición en Nafarroa, donde se mantiene vigente con rango legal, por parte de muchos Ayuntamientos y en toda Euskal Herria.







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