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Gran Bretaña. Conferencia anual del Partido Laborista
“No estamos aquí para gestionar el capitalismo”
16/10/2018 | Rachel Shabi

La prensa que cubrió la conferencia anual del Partido Laborista de este año centró su información en la forma descarada en la que el socialismo aparecía por todas partes. Del mismo modo, se hacía énfasis en como el socialismo se ha hecho tan popular en todo el país. Un comentarista advertía de la “creciente confianza de los socialistas”. Otro hacía notar “la aterradora constatación de que la Middle England 1/ se está dejando seducir por las Corbynomics”, es decir, por el paquete de medidas económicas propuestas por la plataforma que lidera Jeremy Corbyn.

El evento laborista congregó la semana pasada a 13 mil personas en Liverpool. Esta ciudad es la segunda más izquierdista de toda Gran Bretaña, sólo a la zaga de Glasgow (aunque estos datos son de hace algunos años). Este año, con el gobierno conservador paralizado en medio de sus chapuceras negociaciones del Brexit, Liverpool acogió la conferencia laborista más grande y más a la izquierda en décadas. El partido, ya firmemente en manos de Corbyn, desveló una perspectiva radical para revitalizar el país.

La trayectoria hacia la izquierda del laborismo es muy reciente, pero se ha ido configurando de forma tumultuosa. En 2015 la militancia del partido, que venía de obtener más peso a la hora de decidir quién lidera el partido gracias a un cambio en las reglas internas, apoyó a un Corbyn que hasta entonces era una figura más bien oscura de las últimas filas de la bancada del grupo laborista en el parlamento. Lo volvieron a hacer, con más fuerza, cuando Corbyn se enfrentó al reto que le impuso la dirección de entonces al siguiente año. Y en las elecciones de 2017 el Partido Laborista desafió las expectativas y obtuvo un histórico 40% de los votos deshinchando la mayoría que ostentaba el gobierno conservador. Para entonces la militancia laborista había superado ya el millón de personas, lo que no sólo lo convertía en el mayor partido en Europa, sino que lo dotaba de una fuerza movilizadora formidable.

Ahora, la izquierda del partido está al mando y no sólo en la dirección nacional, también en el aparato y en las bases. Mientras en conferencias recientes las tensiones entre las diversas facciones del partido habían aflorado, en esta ocasión la conferencia estuvo controlada por la facción dirigente. Esta sensación se vio reforzada por la popularidad y el bullicio de The World Transformed, un festival organizado por Momentum, el colectivo basista que apoya a la dirección actual del Partido Laborista. Según el periódico The New Statesman, una joven participante perteneciente a la hasta entonces predominante derecha del partido se lamentaba de que “ya no somos sexys. Necesitamos gente joven, atractiva y cool... pero hemos dejado de ser cool. Las conferencias solían ser muy divertidas para nosotras, pero ahora, son los de Momentum los que tienen las mejores fiestas”.

Durante The World Transformed la parlamentaria Emma Dent Coad comentó que hace tan sólo una década la gente dudaba a la hora de utilizar la palabra socialismo en público. Ahora “cómo han cambiado las cosas”. Desde los ponentes en la sala de conferencias principal hasta los abarrotados eventos que tenían lugar a su alrededor, el foco giraba entorno a una agenda socialista adecuada para el siglo XXI, una que pudiera reiniciar y redistribuir la economía para hacerla funcionar, en la línea de lo que reza el eslogan del partido “para los muchos, no para los pocos”. En su discurso durante la conferencia, Corbyn instó al partido a hacerse cargo del “sistema económico roto” y a poner fin a la versión del capitalismo que dice que “la codicia es buena”. En The World Transformed, Dent Coad dijo que “no estamos aquí para gestionar el capitalismo”, señalando la ruptura del partido con el consenso neoliberal que dominó la política durante las últimas tres décadas.

Si la dirección laborista ha captado el ánimo que vive el país, es porque el país de alguna forma también la ha entendido a ella. Los efectos devastadores de un mercado financiero desregulado, que culminaron en un crash financiero de 2008 que combinó sus efectos con los de las medidas de austeridad impuestas tras su llegada, han hecho de Gran Bretaña uno de los Estados con más desigualdad de Europa. El sexto país más rico del mundo tiene ahora cuatro millones de niños viviendo en la pobreza y casi cuatro millones de adultos que se ven obligados a acudir a bancos de alimentos. El país vive golpeado por la inseguridad laboral, el estancamiento de los sueldos y la productividad deprimida, fenómenos que conviven con la subida generalizada de los precios y la crisis rampante de la vivienda. En junio la ONU anunció que iba a llevar a cabo una investigación acerca de la pobreza en el Reino Unido. Este mismo mes un informe del Institute for Public Policy Research decía que la economía británica no está funcionando y hacía un llamamiento a una revisión radical. El público en general está también en esa línea y apoya de forma abrumadora las propuestas del laborismo de renacionalizar los ferrocarriles y los servicios públicos, invertir en grandes infraestructuras y reintroducir impuestos más altos para los que más ganan. Todo esto es lo que permite a Corbyn pronunciar con confianza en Liverpool que “estamos ganando el debate público. Hemos definido un nuevo sentido común”.

Además de la serie de medidas políticas desarrolladas durante la conferencia (los planes de worker – share, más guarderías gratuitas, sindicatos de inquilinos, puestos de trabajos en energías verdes), se trataron algunos planes para expandir la comunidad organizada laborista. Se habló sobre aumentar el reclutamiento de organizadores a lo largo del país, ya que el partido quiere construir campañas construidas desde lo local y desde abajo, a la vez que revitalizar la política en áreas que se han sentido durante mucho tiempo ignoradas por los políticos. Esto alimenta la sensación de que el partido se encuentra en el “modo de campaña permanente” que su líder proclamó inmediatamente después de las elecciones del año pasado. Elecciones que dejaron a muchos diputados conservadores, incluyendo a ministros, con mayorías muy ajustadas. Desde entonces, Momentum ha llevado a cabo numerosas campañas para quitarles el escaño a los diputados de esas circunscripciones, impulsadas a su vez por los actos organizados por el gobierno laborista en la sombra a lo largo del país. Esto ha servido para que todo el país esté hablando sobre las medidas políticas radicales, y diferentes, del laborismo. Además, el hecho de haber vehiculizado las campañas desde lo local ha permitido mantener a las bases comprometidas en un momento en el que la volatilidad de la política nacional, inducida por el Brexit, podría culminar en nuevas elecciones. Ahora mismo resulta difícil vislumbrar cómo podría obtener luz verde en el parlamento cualquier pacto al que llegue el gobierno con la UE, y mucho menos qué va a pasar tras ello. Una encuesta recién publicada sugiere que el laborismo supera en dos puntos a los conservadores en los 60 escaños más marginales del parlamento 1/

Este movimiento por la base está conversando activamente con sus contrapartes del otro lado del Atlántico. Julia Salazar, la primera candidata apoyada por los Democratic Socialist of America (DSA) que se ha hecho con un escaño que se consideraba blindado para el senado del Estado de Nueva York, y su compañero de los DSA Lee Carter, que ganó un escaño en la House of Delegates de Virginia el año pasado, hablaron en The World Transformed (parece que la controversia acerca de las inconsistencias de la biografía de Salazar no alcanzó el Reino Unido). Tanto Salazar como Carter hicieron paralelismos con las luchas que están teniendo lugar en los Estados Unidos, hablaron de cómo ambos asumen que el sistema económico se ha quebrado y de la necesidad de un giro progresista hacia la izquierda que pueda ofrecer a los votantes una alternativa real. Carter comentó, entre risas, cómo le inspiró la forma en que Bernie Sanders habló de forma clara y coherentes sobre esas cuestiones cotidianas, “y lo llamó socialismo. Inmediatamente fui a buscar socialismo en google”. Momentum se ha inspirado de forma similar, y ha aprovechado las sugerencias de los activistas sanderistas antes de las elecciones británicas del año pasado.

Mientras los progresistas americanos buscan formas para derrotar a Trump, la izquierda europea busca cómo luchar contra el resurgimiento político de la extrema derecha. La izquierda europea lleva un tiempo instalada en un fuerte proceso de decadencia, al que muchas veces se le ha catalogado de pasokización (en referencia a la experiencia del Pasok griego que se desplomó abismalmente de un 44% de votos en 2009 a un 4% en 2015). Golpeada en recientes elecciones a través del continente, los partidos socialdemócratas en Alemania, Francia, Italia, Austria y Holanda buscan ahora pistas en el liderazgo de Corbyn para resucitar a la izquierda.

El Partido Laborista había vivido un duro verano dominado por el escándalo sobre el antisemitismo en sus filas. Un escándalo que ha ido perdiendo fuelle pero todavía está candente, mientras la dirección del partido intenta hacerse una idea de la escala del problema (más grande de lo que creen, pero no tan grande como sugieren algunos de sus adversarios). Al tener lugar la conferencia casi inmediatamente después de este escándalo, se temía que éste generara división durante su transcurso. En ese sentido, que el partido haya salido más fuerte y más unido ha sido un alivio para muchos. En The World Transformed, la noche antes del cierre de la conferencia, el canciller en la sombra John McDonnell, que había pasado décadas en el desierto político como un diputado de las últimas filas de la bancada laborista, fue aclamado como una estrella de rock y cortejado por el business(¡). Al describir su plan económico de redistribución basado en las renacionalizadiones, inversiones estatales en las regiones, cooperativas, mutualismo local y expansión del control de los trabajadores en las empresas, prometió a la abarrotada y exultante sala que “la prosperidad será compartida por todos”.

“Y lo vuelvo a decir, una y otra vez: eso es el socialismo. Eso es el socialismo”.

Rachel Shabi es una periodista que vive en el Reino Unido, escritora y productora que ha estado cubriendo al Partido Laborista para varias publicaciones, incluyendo The Guardian, The Indepndent y The New York Times.

Notas:

1/ Middle England es un término que hace referencia a los sectores de clases medias conservadoras que viven fuera de Londres.

2/ Los escaños más marginales son aquellos que son ganados con menos margen de diferencia con respecto al competidor más inmediato. Recordemos que en el Reino Unido cada escaño corresponde de forma unívoca una circunscripción.





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