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In memoriam
Rogelio Segovia, camarada “Taco”
13/10/2018 | Acacio Puig

Conocí a Rogelio Segovia en febrero de 1975 cuando ingresó en la Tercera Galería de la Cárcel de Carabanchel, junto a Francisco Fernández Segura. Habían sido detenidos por la policía política de la dictadura en la calle Talavera, en la vivienda-local madrileña que albergaba uno de los aparatos clandestinos de edición de propaganda de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR).

Rogelio, ingeniero de telecomunicaciones tenía entonces 24 años.

A Rogelio, joven, organizado y buen comunicador, le recuerda Mateo Santamarta (también preso político entonces, militante en el sector textil de la LCR) como el compañero de fácil sonrisa, acogedor, capaz y propenso al ejercicio del dibujo y la pintura siempre que las duras condiciones de existencia lo permitían.

Nos unía el compartir proyecto político y militancia en la misma organización, los combates en el interior de la cárcel por el reconocimiento del Estatuto del Preso Político y la Amnistía para presos y exiliados y pocos meses después, la larga huelga de hambre con que participamos en la movilización internacional que buscaba impedir los fusilamientos que el franquismo consumó el 27 de septiembre de 1975.

Compartíamos también la afición a la pintura y de hecho, nos obsequiamos cada cual con el retrato del otro… retratos que conservamos hasta hoy.

Rogelio salió de la cárcel antes que yo y se incorporó a la militancia después de unas breves vacaciones compartidas con su pareja de entonces y otro compañero, Javier Navascués –recién liberado- y con Pilar.

Javier conocía a Rogelio desde el año 1970. Estudiantes ambos en la Escuela de Telecomunicaciones, formaron parte de la primera generación de constructores de la LCR en el movimiento estudiantil madrileño. Amigos desde entonces, recuerda Javier que años después, su primer trabajo como ingeniero se lo facilitó precisamente Rogelio, cediéndole el profesorado de cursos en la Escuela de Formación de la Chrysler-Madrid.

Concluída mi condena reencontré a Taco en el otoño de 1976. Rogelio estaba impulsando la Comisión de Trabajo Barrios-Municipal de la LCR y yo, que empezaba a hacer trabajo socio-político en el distrito de Vallecas, me incorporé pronto a esas tareas de elaboración sobre nuestro quehacer en el movimiento vecinal madrileño.

Recuerdo muy bien (y con nostalgia) aquella entrega colectiva entusiasta y sin límite de horarios a la elaboración de informes de distrito, estrategias y políticas sectoriales en tantos y tantos campos como la vivienda, el urbanismo, la participación ciudadana en los futuros ayuntamientos, la defensa del transporte público, las luchas contra la carestía, la defensa de centros sanitarios locales y en colaboración con las militantes mujeres, el impulso del feminismo en los barrios (Centros de Mujeres, Derechos al aborto y contracepción...).

También los combates por la legalización de las Asociaciones Vecinales y de la Federación de Asociaciones de Vecinos que exigían la derogación de raquíticas legislaciones franquistas.

Rogelio era el camarada eficaz, sonriente, buen organizador y capaz de estimular el trabajo en grupo que en aquel momento resultaba imprescindible para la mejor inserción de nuestro partido en un movimiento que queríamos plural, unitario, estructurado y capaz de funcionar respetando y desarrollando una metodología democrática. No es pues extraña la presencia también de Taco en los Servicios de Orden de las manifestaciones de entonces. Era un compañero con temple, que orientaba y lo hacía desde la solidaridad, el apoyo y el respeto al grupo.

La vida dio muchas vueltas y nuestros caminos se separaron en 1980. No volví a saber de él hasta mucho más tarde. Nos reencontramos a inicios del 2000. Rogelio era ya desde el año 2002 funcionario de la Comisión Europea y estaba trabajando sobre sistemas para la eficacia energética, energías renovables y red eléctrica inteligente.

Manteníamos correspondencia y Taco parecía cada vez más ocupado en la defensa de lo que llamaba la soberanía monetaria.

Tiempo después leí artículos suyos publicados en viento sur (…) mientras él ya jubilado, se había trasladado a Colombia con su compañera Gloria. Hablábamos cada vez que venía a España, porque además mantenía alquilada la antigua casa-consultorio que fue de su hermano médico en un pueblito próximo a donde yo vivo, en el Nordeste de Segovia.

Y en diciembre de 2016 (después de darle bastante la barrila) nos hizo llegar su ponencia en Bucaramanga (Colombia) durante el Encuentro Internacional de Monedas Complementarias, ponencia que difundimos en el número 6 de Afinidades Anticapitalistas (https://www.youtube.com/watch?v=96pUunIHppM).

Hablábamos mucho sobre el imprescindible soporte organizativo de iniciativas semejantes: cuando hay tejido social el discurso sobre monedas complementarias se encarna en dimensión política y transformadora, adquiere su materialidad… (y en Colombia Rogelio actuaba en el interior de ese tejido). Cuando no lo hay… el discurso se diluye -por desgracia- en espectral dimensión académica, nos decíamos.

Pero Rogelio continuaba también en el mundo desarrollado la defensa incondicional de lo que había teorizado en libros como “Una moneda para cada bien” y “Apuntes para una soberanía monetaria” y también desde los múltiples artículos que publicó en el blog desperado-theory.blogspot.com. Era su blog, con cabecera VIVIR SIN EMPLEO, pero Taco jugaba con humor a la vieja clandestinidad hasta que decidió revelar la identidad del colaborador desperado pérez y decidió firmar como Rogelio Segovia.

Humor no le faltó ni siquiera en los últimos meses de su existencia cuando me decía por teléfono “cuando esté mejor, quedamos… ¡y nos tomamos lo que nos dejen!”.

En fin, como suele ocurrir tantas veces, nos faltó tiempo. Retrasamos algún encuentro previsto, esperamos mejor ocasión… pero el cáncer corrió más y en esta mitad de octubre, los viejos amigos nos quedamos con las ganas de darte un final abrazo camarada “Taco”, compañero “desperado”, querido Rogelio. No te olvidamos.

12/10/2018

Acacio Puig en nombre de algunos de sus compañeros de lucha





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