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Túnez
Larga marcha de las feministas
25/09/2018 | Joseph Daher

Importantes movilizaciones convocadas por organizaciones feministas han tenido lugar en Túnez estas últimas semanas para reclamar una igualdad total en las leyes, en particular en relación al Código del Estatuto Personal (CSP). El CSP consiste en una serie de disposiciones jurídicas que enmarcan las relaciones maritales entre el hombre y la mujer y las cuestiones de la herencia. Entrevista con Ahlem Belhadj, militante feminista miembro de la Asociación Tunecina de Mujeres Demócratas.

¿Puedes hablarnos de las últimas manifestaciones feministas y de su dinámica?

Desde 1956, fecha de la promulgación del Código del Estatuto Personal, el 13 de agosto es la fiesta nacional de las mujeres en Túnez. Este año,varios miles de mujeres y hombres, jóvenes y menos jóvenes, han invadido la avenida Habib Bourguiba para defender la igualdad y las libertades individuales. El llamamiento provenía de las asociaciones feministas, entre ellas la Asociación Tunecina de Mujeres Demócratas, organizaciones de defensa de los derechos humanos y varias jóvenes asociaciones LGBTIQ.

La manifestación se inscribe en el largo camino del movimiento feminista tunecino para la instauración de la igualdad entre los sexos. Continúa la batalla por la constitucionalización de los derechos de las mujeres de 2011 a 2014. Los movimientos feministas reclamaban el reconocimiento de la igualdad entre las ciudadanas y los ciudadanos en un estado civil basado en leyes no dependientes de la charia. Pero la armonización de las leyes con la Constitución encuentra aún mucha resistencia.

El CSP, que ha quedado obsoleto con el paso del tiempo, es objeto de un debate nacional turbulento tras el informe de la Comisión de las Libertades Individuales y de la Igualdad (COLIBE) puesta en pie por la presidencia del país y dirigida por la diputada feminista Bochra Belhadj Hmida. Este código contiene medidas francamente discriminatorias inspiradas en la charia: el marido como jefe de familia; la tutela paternal de las hijas y los hijos salvo situación particular; la obligación de la dote para los matrimonios (aunque sea simbólica), y sobre todo la discriminación en la herencia.

Más allá de la igualdad entre hombres y mujeres, las reivindicaciones han tratado igualmente el respeto de las libertades individuales y en particular la despenalización de la homosexualidad y la libre disposición del cuerpo. La alianza entre el movimiento feminista y el movimiento LGBTIQ es reciente. Se ha traducido en varias acciones comunes y en la puesta en pie de un colectivo tunecino por las libertades individuales.

¿Qué obstáculos encuentran estas movilizaciones?

El 11 de agosto el sector islamista más duro organizó una marcha contra estas reformas. Afirma que están en contradicción con la religión y consideran que la igualdad y las libertades individuales amenazan a la sociedad tunecina musulmana y que el informe de la COLIBE es un llamamiento a la Fitna (guerra civil por motivos religiosos). Han llamado a la derogación de todas las medidas favorables a la igualdad en la herencia, a la dote y se han opuesto de forma particular a todo lo que tiene que ver con la orientación sexual.

El partido Ennahda, partido islamista en el poder, no convocó oficialmente esa manifestación pero uno de sus instigadores es el antiguo ministro de asuntos religiosos de Ennahda.

Los dos partidos en el poder, Nidá Tunes y Ennahda intentan crear un clima de polarización política de cara a las elecciones de 2019. En esta óptica, la instrumentalización de los derechos de las mujeres es el tema que mejor marcha. Muy decepcionado por la coalición con los islamistas, Caid Essebsi, pretendiendo seguir las huellas de Bourguiba y pasar a la historia por la instauración de la igualdad en la sucesión, tiene necesidad de todo el electorado femenino que masivamente votó por él para poder contrarrestar a Ennahda. Por su parte, Ennahda juega con la religión y la identidad para que su base olvide sus fracasos.

La manifestación del 13 de agosto rompió el estado de letargia y de desmovilización de los últimos meses consecuencia de las múltiples decepciones y las crisis económica y política. El gobierno está desautorizado por su gente, y el partido Nidá Tunes del presidente Essebsi ha estallado en varios pedazos con una guerra de sucesión alrededor del hijo de Essebsi. La coalición nacional en el poder conoce varios conflictos internos. La central sindical UGT demanda la dimisión del gobierno ante las medidas neoliberales dictadas por el FMI y el Banco Mundial, en un clima de una crisis económica sin precedentes: inflación al 7,2%, tasa de endeudamiento al 72% del PIB, devaluación del dinar.

Pocos partidos políticos apoyaron el llamamiento feminista. El Frente Popular se sumó a la marcha la víspera pero acabó por posicionarse claramente del lado de los y las manifestantes, el Massar (ex partido comunista tunecino) llamó, también, a participar en la marcha, mientras que las y los militantes políticos de otros partidos se manifestaron independientemente de la posición de sus partidos.

Las y los manifestantes gritaron consignas favorables a la igualdad, las libertades individuales así como contra el coste de la vida, la corrupción y todos los conservadurismo. ¿Sabrá el movimiento feminista tunecino ser de nuevo un motor de movilización?

23/08/2018

https://www.solidarites.ch/journal/d/article/8786

Traductor: Faustino Eguberri para viento sur





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