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Argentina
Más allá del rechazo de la legalización del aborto: ¿una cuarta ola feminista?
07/09/2018 | Dora Barrancos, Dolores Fenoy, Fanny Gallot y Bettina Ghio

El 8 de agosto de 2018, el Senado rechazó finalmente la propuesta de ley para la legalización del aborto en Argentina, presentada por la “Campaña nacional por el derecho al aborto legal, gratuito y seguro”. 1/ Pensar, por ello, que los centenares de miles de mujeres movilizadas han perdido, sería simplista. Como señalaba la militante feminista Dolores Fenoy justo antes de la votación: “El movimiento continuará pase lo que pase. Sin duda estaremos más tristes, tendremos menos energía, pero jamás, jamás estaremos desmoralizadas y mucho menos desmovilizadas”. Y después de la votación circulan numerosos textos en las redes sociales afirmando que “ganamos”. 2/

En efecto, se trata de una marea de fondo feminista que inunda el país; varios editorialistas argentinos han hablado además de una “revolución de las hijas”, porque las muchachas de 13 a 20 años constituyen la fuerza motriz de este movimiento: “Las jóvenes que ocupan, mayoritariamente, las calles, los colegios, el subte (subterráneos de transporte, ndr), los colectivos, las plazas, los almuerzos en familia, las redes sociales, tienen menos de 25 años de edad”. 3/ El 13 de junio fueron un millón las que velaron delante del Congreso cuando los diputados iban a pronunciarse sobre el proyecto de ley. El 1 de agosto organizaron, por ejemplo, una operación Araña en el subte de Buenos Aires y cada línea mostró un aspecto fundamental para la movilización: “La línea A escenifica la reivindicación de la ley desde un punto de vista de los derechos humanos, exigiendo el derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo”; “la línea D exige la educación sexual integral 4/ para descubrir, la píldora anticonceptiva para gozar, el aborto legal para decidir en plena libertad y para hacer un mundo habitable para todas y todos”.

Esta amplia movilización se produjo después de la que lanzó Ni una menos, un colectivo de periodistas e intelectuales que había reunido a unas 300.000 argentinas en la calle, el 3 de junio de 2015, para denunciar las violencias machistas a raíz de una oleada de feminicidios a comienzos de 2015. Se inscribe asimismo en un proceso de varios decenios marcados por los Encuentros Nacionales de Mujeres que se reúnen todos los años en una ciudad diferente del país y que atraen cada vez a más participantes: fueron 100.000 en Rosario en 2016, por ejemplo.

Finalmente, esta ola feminista argentina no es un fenómeno aislado, ya que abarca todo el continente y más allá: Chile también conoce manifestaciones muy importantes, con intercambios regulares de militantes entre ambos países; asimismo, se forman colectivos de militantes en México; 5/ la huelga de mujeres del 8 de marzo de 2018 fue histórica en el Estado español…

Contretemps ha estado en Buenos Aires desde varios días antes de la votación en el Senado. Allí tuvieron lugar dos entrevistas que permiten trazar la construcción y la orientación del movimiento feminista actual: una con Dolores Fenoy y la otra con Dora Barrancos. Además, poco después del voto negativo del Senado, hemos formulado algunas preguntas a estudiantes universitarias y de secundaria implicadas en el movimiento.

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Dolores Fenoy es militante feminista desde hace más de 30 años. Psicóloga de profesión, desde hace casi 19 años es la coordinadora general del 0800, un número de teléfono dependiente del ministerio de Salud. Participa desde el comienzo en la campaña nacional por el derecho al aborto legal, gratuito y seguro.

¿En qué consiste exactamente el 0800?

DF: El 0800 es el único sistema de atención telefónica del ministerio de Salud de la Nación. Se trata de una línea telefónica gratuita centralizada que responde de manera confidencial a las llamadas de la población de todas las provincias del país. Además, desde hace siete años, existe una línea específica para la salud sexual y reproductiva. A través de esta línea nos hacemos cargo de todas las peticiones de información, prestamos consejos, asistencia y apoyo y proporcionamos, claro está, información sobre todo lo referido a la salud sexual y reproductiva. Esta línea depende del Programa Nacional de Salud Sexual y de Procreación Responsable, que existe en Argentina desde 2002. 6/ Se informa sobre los distintos métodos anticeptivos que después se proponen gratuitamente a las mujeres.

Este servicio está destinado en particular a las personas que dependen exclusivamente del régimen de salud público. Hay que saber que en Argentina existen tres subsistemas de salud: el público, el privado (llamado prepagas, con tarifas muy elevadas) y el de las Obras Sociales (mutuas), que se aplica únicamente a los asalariados. Esta línea telefónica atiende entonces a las poblaciones que no están adscritas a la Obra Social, y menos todavía al sector privado. Así que facilitamos todas las informaciones que precisa la gente y se abordan, por supuesto, numerosas situaciones de embarazos no deseados. Hasta ahora se trataba únicamente de casos de peligro para la vida o la salud de la madre o los casos de violación. 7/ Sin embargo, desde que se lanzó el debate, el pasado mes de marzo, cuando se presentó el proyecto de ley de 2018 gracias a la Campaña, el número de llamadas relativas a la interrupción voluntaria del embarazo aumentó notablemente.

Tramitamos todas estas solicitudes y, ese mismo día, transmitimos la información a la Dirección de Salud Sexual de la Nación, que encamina acto seguido a la persona afectada a un servicio de salud próximo a su domicilio, donde le atienden y tratan adecuadamente con el respeto que merece. Es entonces cuando se ve si la petición encaja o no en los supuestos previstos en la legislación vigente. A pesar de toda esta logística, hay muchos obstáculos, de ahí que todo sería más fácil si tuviéramos una ley que legalizara el aborto. En efecto, hay profesionales sanitarios que se niegan a atender a estas mujeres; otros marean la perdiz solicitando exámenes inútiles o citas con psicólogos igualmente inútiles. Ante cualquier solicitud de aborto, hay que tener en cuenta no solo el riesgo para la salud física de la mujer, sino también para su salud psicológica. Además, en la mayoría de los casos de embarazos no deseados de mujeres menores, esos embarazos son fruto de violencia sexual, muy a menudo en el seno de la propia familia, y este supuesto está contemplado en la legislación vigente, pues se trata de una violación.

¿Cómo comenzó la Campaña?

DF: La Campaña tiene trece años de vida activa y nació a partir de los Encuentros Nacionales de Mujeres, que existen en nuestro país desde hace 33 años. A comienzos de la década de 1990, con motivo de uno de esos encuentros, la abogada y compañera Dora Coledesky, que acababa de volver de su exilio en Francia, planteó la cuestión de la lucha por el derecho al aborto. En aquella época no había ninguna medida pública, ni en materia de salud ni de educación sexual, y no se distribuían métodos anticonceptivos. Al comienzo, por tanto, nos parecía imposible lograr la legalización del derecho al aborto: ¡ni siquiera teníamos acceso a la contracepción! Por eso nos pareció lógico reivindicar esta en un primer momento y luchar después por el derecho al aborto.

Dora fie la pionera, el germen de esta lucha en Argentina. Después, en el marco de los Encuentros se formaron talleres para discutir sobre el derecho al aborto, para debatir en particular sobre las estrategias posibles para conseguirlo. A finales de la década de 1990 creamos una Comisión por el Derecho al Aborto, aunque en el seno de los Encuentros Nacionales seguía habiendo espacio para discutir sobre esta temática. Así fue cómo en 2005 se creó la denominada Campaña Nacional por el derecho al aborto legal, gratuito, libre y seguro, que desde entonces no ha hecho más que crecer.

¿Y el impacto del movimiento Ni una menos?

DF: Este movimiento surgió mucho más tarde. Fueron los Encuentros Nacionales los que aportaron lo esencial de la masa crítica; son el pilar, el cimiento que ha permitido sentar las bases para todo lo demás. Ni una menos no eixistiría si no hubiera habido antes todas las discusiones y el trabajo en el seno de los Encuentros. Es un movimiento que apareció en 2015 en respuesta a un nuevo caso de feminicidio que aparece como el colmo de todos los demás asesinatos de mujeres y niñas. Hubo entonces una manifestación impresionante, aunque el movimiento de mujeres y feminista siempre ha sido fuerte en Argentina, y contamos con una larga historia de luchas. Por ejemplo, en 1982, todavía bajo la dictadura militar, un grupo de mujeres reivindicamos el derecho al placer sexual femenino ante el Congreso de la Nación. Con el retorno de la democracia, en 1983 trabajamos sobre la violencia ejercida contra las mujeres, luchamos por el restablecimiento de la patria potestad compartida en 1985 y después por el derecho al divorcio en 1987.

¿Cómo se llega entonces a proponer este proyecto de ley sobre el derecho al aborto? ¿Es gracias a la Campaña?

DF: El proyecto de ley se redactó en el seno mismo de la Campaña, pero no fue el primero, ya que se trata de la séptima presentación del proyecto en la Cámara de Diputados. Se presenta cada dos años. Es una cuestión de los tiempos parlamentarios, pues en Argentina se renueva la mitad de los escaños cada dos años.

Pero ¿por qué esta vez el debate ha tenido tanta resonancia?

DF: Porque hubo un enorme trabajo transversal. Se abrieron cátedras universitarias, se intentó propagar e instalar el debate de una manera sólida en todos los ambientes. También intervinimos en las escuelas secundarias. La Campaña abarca a unas 500 organizaciones de mujeres, presentes en todas las provincias del país. En un primer momento nos desmoralizamos ante el cambio de gobierno, pensamos que no había nada que hacer. Sin embargo, para nuestra sorpresa, el 1 de marzo, que es el día de apertura de la actividad parlamentaria, el presidente Mauricio Macri habilitó el debate sobre el proyecto que presentamos.

Existen diferentes interpretaciones de este gesto. No cabe duda de que el presidente abrió el debate –pese a que él personalmente no aprueba el derecho al aborto– porque vio en el mismo una especie de cortina de humo para ocultar todos los problemas políticos y económicos por los que atraviesa Argentina. Nunca llegamos a pensar que fuera por convicción personal o política del presidente. En todos los casos, ello fue posible gracias al feminismo, al movimiento social de las mujeres, porque pronto o tarde había que debatir la cuestión del aborto.

Fue uno de los proyectos más trabajados de manera colectiva y que además obtuvo el consenso en el seno del movimiento de mujeres. Se redactó en colaboración con un grupo de abogadas, médicas, psicoanalistas y psicólogas de todo el país y de compañeras que tenían experiencia en el tema; después se debatió en reuniones plenarias de la Campaña. Esos plenos, al que acudían compañeras de todas las provincias, se celebraban una vez al mes o se convocaban con carácter de urgencia. Una de las compañeras indispensables para la redacción del proyecto es la jurista Neli Minyersky, que tiene 89 años de edad y es una de las corredactoras de la reforma del Código Civil del país. Por cierto que ha asistido a todas las manifestaciones y concentraciones.

Una vez presentado el proyecto, había que obtener cierto número de firmas de diputados y diputadas, y con este fin trabajar con la oposición política, cosa que no suponía necesariamente un obstáculo para nosotras, ya que nuestra lucha es transversal. Así, unas 25 compañeras de distintos sectores se reunieron para discutir sobre la estrategia política a seguir con el fin de trabajar después con los y las diputadas. Con encomiable perseverancia, algunas compañeras se consagraron a la Campaña y en particular a la obtención de firmas. En ocasiones anteriores, muchos diputados y diputadas se negaban a firmar, pero no ha sido así este año. Así que el proyecto se presentó con el aval de 72 diputadas y diputados de perfiles muy diversos, pertenecientes a distintas corrientes políticas. Este es el proyecto que se debatió en el Congreso el 13 de junio y después en el Senado el 8 de agosto del año en curso.

Si el Senado no convalida el proyecto, ¿qué consecuencias tendrá esto para el movimiento de mujeres?

DF: El movimiento continuará, pase lo que pase. Sin duda estaremos tristes, tendremos menos energía, pero nunca, nunca estaremos desmoralizadas y mucho menos desmovilizadas. Al igual que en muchos otros países, las mujeres tenemos en Argentina una larga tradición de movilización, de luchas, de conquistas, pero nunca hemos obtenido nada de buenas a primeras, siempre hemos tenido que bregar y jamás nos han regalado nada. Así que nos hemos forjado con esta historia de lucha y nos sentimos muy fuertes, y aunque el Senado rechace el proyecto de ley, no todo está perdido.

Por cierto, ¿existen debates sobre la estrategia en el interior de la Campaña?

DF: Uno de los principales debates trata de lo que vamos a negociar o no con respecto a la Ley. Hay también otras discusiones que guardan más relación con la movilización en sí misma, cómo y dónde realizar concentraciones, si ante el Senado o la casa presidencial, cómo conseguir ser más numerosas la próxima vez, etc. Hay un grupo muy grande de muchachas muy jóvenes que están en la acción concreta, que se ocupan de gritar, de pintarse la cara, de encontrar pañuelos verdes, etc. Existen distintos equipos, pero en general las decisiones de toman por consenso. La Campaña se caracteriza por su transversalidad, no hay personas dirigentes ni personalidades que destaquen.

¿Dónde celebráis las reuniones? ¿En los lugares de trabajo, en las escuelas?

DF: Intervenimos mediante debates abiertos en las escuelas secundarias a petición de los Centros de Estudiantes, 8/ así como en algunos sindicatos y en las universidades. Sin embargo, la articulación entre las compañeras se produce en particular a través de las redes sociales, que nos permiten acceder rápidamente a la información, a las estadísticas sobre mortalidad maternal, etc. y, por supuesto, organizar encuentros como las mareas verdes, 9/ por ejemplo.

¿Existe una ley de educación sexual en Argentina?

DF: Sí, la Ley de Educación Sexual Integral se promulgó en 2006 y se implementó a nivel nacional en 2014. Esta diferencia de 8 años sin implementación demuestra lo simbólico y propagandístico que fueron algunas leyes en el período kirchnerista, y por qué en el debate del aborto, el argumento de la falta de educación casi no fue usado ni por los opositores a la legalidad del aborto ni quienes votaron a favor de la gestión anterior. Por otro lado, esta ley no reclama un presupuesto elevado, pues el ministerio de Educación envía material impreso. Sin embargo, este material no siempre se distribuye en las escuelas debido a las trabas que ponen los gobiernos provinciales y las iglesias. Por ejemplo, hay provincias muy conservadoras que nunca lo han repartido, como es el caso de la provincia de Tucumán, que actualmente quieren declarar Provincia provida.

En el país existen obstáculos culturales y religiosos muy arraigados en la sociedad. Y al mismo tiempo es muy hipócrita, porque es en esas provincias del norte argentino, que son las más conservadoras y rígidas, y en las que la iglesia católica –aunque no solo ella, pues también hay iglesias evangélicas– tiene mucho peso, donde la proporción de embarazos de chicas de menos de 15 años de edad es más elevada. Hay casos de niñas de 11 años embarazadas. Por cierto que es también en esas provincias donde el número de feminicidios y de violaciones es el más elevado. 10/ En la provincia de Salta, por ejemplo, en vez de impartir la educación sexual integral del ministerio de Educación, llevan a cabo un programa escolar dictado por la iglesia católica en el que se aconseja, entre otras cosas, no mantener relaciones sexuales antes de contraer matrimonio.

¿Y cómo puedes explicar la apertura de Argentina en determinadas cuestiones que afectan a la sexualidad, como el reconocimiento del derecho al matrimonio igualitario desde hace algunos años, y esta cerrazón con respecto al aborto?

DF: Buena pregunta. Aunque algunas de nosotras, las feministas, lo vivimos como una injusticia, en 2012 apoyamos, por supuesto, el derecho al matrimonio para todos y todas y la ley de identidad de género. Creo que hay cuestiones estructurales y culturales en nuestra sociedad que son muy fuertes y que una de ellas –si bien este no es tan solo el caso de Argentina, es una cuestión mundial– es que las mujeres son productoras de niños y niñas y aseguran y refuerzan la mano de obra en el sistema capitalista. El control social del cuerpo de la mujer data del comienzo de la historia de la humanidad y nuestra capacidad de gestación es el último bastión que tiene el patriarcado sobre nuestros cuerpos, sobre nuestra autonomía, sobre nuestras decisiones en materia de poder elegir si queremos ser madres o no.

También existe una visión romántica de la maternidad, que sacraliza a la madre. No obstante, al mismo tiempo vemos a madres abandonadas, que tienen a su cargo a muchos hijos, que no tienen empleo y que salen a trabajar en la calle en pleno invierno, con sus hijos: ni esas mujeres ni sus hijos cuentan con protección alguna. De este modo existe un doble discurso y esta ley está a punto de perforar las bases mismas del patriarcado, del no respeto de la autonomía de las mujeres.

Con el matrimonio para todos y todas se trataba de reconocer los derechos de un grupo de ciudadanos considerados de segunda, pues no tenían la posibilidad de legalizar sus relaciones amorosas. Había situaciones muy injustas: si un o una miembro de la pareja estaba enfermo o enferma, el otro no tenía derecho a acompañarle porque no era considerado miembro de la familia.

¿Por qué el pañuelo verde?

DF: Es fruto del más puro azar. En uno de los Encuentros Nacionales de Mujeres, que concluyen con un acto masivo, la Campaña necesitaba un símbolo y fue entonces cuando apareció el pañuelo verde. Recuerda al pañuelo blanco de la Madres de la Plaza de Mayo 11/ –pese a que lo llevemos alrededor del cuello y no en la cabeza, como las Madres–, un símbolo que ya está instalado en la sociedad argentina. No queríamos el color violeta ni ningún otro color que ya utilizaran los partidos políticos o los sindicatos. El verde aparece como una marca propia de la lucha por el derecho al aborto y además es el color de la esperanza.

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Dora Barrancos es socióloga, historiadora y feminista. Ha publicado varias obras sobre la historia de las mujeres en Argentina: Las mujeres y sus luchas en la historia Argentina y Mujeres, entre la casa y la plaza. Ha aceptado contestar a algunas preguntas de Contretemps. En algún momento también participa en la conversación Paula Lenguita, quien también es socióloga.

¿Supone la movilización a favor de la ley del aborto la aparición de una nueva generación feminista?

DB: La movilización de las adolescentes se produce sobre todo en los grandes centros urbanos. Existe una diferencia entre la movilización de la capital y la del extrarradio, que es menos masiva, aunque solo sea porque las manifestaciones tienen lugar aquí y es más difícil y más caro desplazarse: hay adhesión, pero la movilización es menos fuerte. Es cierto que lo que sorprende es la movilización de jóvenes de menos de 17 años, de 13 a 17 años: esta es sin duda la franja más movilizada.

¿Se trata de jóvenes de las clases populares?

DB: En su mayoría son de clase media. Las adolescentes de las clases populares se movilizan más en sus escuelas; las facultades que se hallan en barrios populares son muy activas, por ejemplo. Es más difícil en los sectores populares, ya que en ellos los embarazos pueden tener otra resonancia. Habría que hacer un análisis de verdad. Los embarazos adolescentes no tienen las mismas repercusiones en las clases populares, como muestra Laura Pinero en su libro titulado Felices por un rato: el embarazo adolescente desde la mirada de sus protagonistas. Hay en él la idea de una especie de reconfortamiento, un paliativo, aunque sea paradójico.

¿Qué relaciones existen entre el movimiento Ni una menos y este?

DB: Ni una menos es una organización y esto es un movimiento plural. Es cierto que el llamamiento de Ni una menos ha dado pie a grandes manifestaciones desde la primera vez y contribuyó asimimo a la huelga internacional del 8 de marzo en 2017. Hay un gran número de organizaciones o protoorganizaciones y también hay muchas mujeres que no están organizadas.

Hablas de las huelgas de mujeres del 8 de marzo. ¿Quá puedes decirnos al respecto?

DB: Un momento de paro total, pero no durante toda la jornada. Se detuvo el trabajo. Pero la apuesta era también que se detuviera el trabajo doméstico. Si ninguna mujer trabaja en su casa, vamos todavía más lejos que la huelga. Sin embargo, de hecho, esto ha sucedido poco. Lo que se pudo medir fue el trabajo formal. Por ejemplo, en el CONICET paramos, no durante toda la jornada, pero paramos una o dos horas, fue algo extraordinario. Sucedieron cosas en el sector público; no tengo muchos datos con respecto a la industria y al comercio, creo que fue más bien simbólico.

PL: Pero con una gran resistencia de los hombres, inclusive militantes, y en este contexto no es fácil para las mujeres asumir este compromiso, visibilizar toda esa cadena de trabajo doméstico. Hubo todo un debate sobre la colocación de los hombres en las manifestaciones: desde la primera manifestación, las feministas no querían que estuvieran allí, o en todo caso desempeñando un papel secundario.

DB: Hubo una gran resistencia, pero hoy vemos cambios en los discursos sindicales y políticos: “no se puede hacer política sin ellas”, y esto es realmente notable.

¿Cómo se inscribe el movimiento actual en la historia del feminismo argentino?

DB: Las jóvenes aquí hablan de la cuarta ola. La tercera ola correspondería al cuestionamiento del heterosexismo normativo y la aparición de los feminismos poscoloniales (años 2000/2010). La primera ola iría más o menos hasta la década de 1950 y la segunda hasta la de 1990; los tiempos son un poco diferentes de los de Europa y EE UU debido a la dictadura. 12/

Y es cierto, tal vez nos hallemos ante una cuarta ola, porque es la primera vez que el feminismo alcanza una amplitud de masas, que se dota de una verdadera política de masas: esta masividad de la movilización es completamente nueva. Además, las chicas se pintan el rostro, es una movilización festiva: hay una resistencia más allá de la ley, “Mi cuerpo es mío”. Hay en gran medida una desconstrucción de la sexualidad normativa; hasta la negación de la anatomía. Las muchachas tienen muchas experiencias diversas, por cierto que sin tener que recurrir a la clandestinidad, y este es un poco la gran revolución del momento. Sus referencias no son tan categóricas como pudo ser en el pasado del feminismo, cuando había reglas precisas, y estos nuevos grupos que emergen me parecen mucho más porosos.

¿Y qué decir de las Celeste, las antiabortistas que lucen un pañuelo azul celeste?

DB: Entre las celestes, algunas están completamente sometidas a la iglesia católica o evangélica. Y tras esta lucha por el derecho al aborto está también la apuesta por la separación entre iglesia y Estado, que por cierto ya se expresa con el pañuelo naranja. 13/

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Martina, de 14 años, alumna del Colegio Nacional Buenos Aires –prestigiosa institución pública de enseñanza secundaria en la capital argentina–, Guadalupe y Malena, de 15 años, alumnas de la Escuela de Música Juan Pedro Esnaola en Buenos Aires.

¿Cómo os habéis implicado en el movimiento por el derecho al aborto?

Martina: Yo comencé a implicarme en las cuestiones feministas y principalmente en el movimiento por el derecho al aborto, hace algunos meses, al ingresar en la escuela secundaria. Mi establecimiento, en particular, es muy activo en estas cuestiones y todos y todas somos muy conscientes de los derechos que nos han quitado, de esos derechos por los que debemos luchar y por qué.

Guadalupe: Participé el 8 de agosto y en todas las manifestaciones que hubo por la legalización del aborto. El 13 de junio y el 8 de agosto salimos de nuestra facultad con las compañeras y fuimos a pasar la noche delante del Congreso. El 13 de junio, cuando los diputados votaron a favor del proyecto de ley, fue una inmensa alegría, una emoción difícil de explicar, de ver a todas las compañeras luchando por algo y de ver cómo hacíamos historia, eso me impresionó muchísimo. Y el hecho de contarlo todavía me pone la carne de gallina.

Malena: Mi escuela participó tanto en el momento de la votación del 13 de junio como el 8 de agosto. Cada vez organizamos una velada delante del Congreso, así como otras acciones y manifestaciones o cortes de carreteras.

¿Cómo se organizaron los debates y el movimiento en vuestras escuelas? ¿Participan sobre todo las chicas o también asisten chicos? ¿Qué os parecieron esos debates?

Martina: En mi escuela en particular los debates sobre el feminismo los organiza un colectivo que se denomina Mujeres empoderadas. En esos debates puede intervenir todo el mundo, aunque se da prioridad de palabra a los cuerpos gestantes.

Guadalupe: El feminismo me cambia la vida. Hablo en presente y no en pretérito porque la lucha continúa, aunque quede mucho por hacer para desconstruir lo que nos impone este sistema, particularmente en cuestiones de naturalización. El feminismo me parece un movimiento hermoso, el más hermoso de todos, el empoderamiento, las discusiones, los abrazos, las risas y los llantos. Cada día somos un poco más fuertes y nada nos detendrá.

Malena: El debate sobre el aborto es una discusión importante no solo para que miles de mujeres (y cuerpos gestantes) no mueran o tengan secuelas graves a causa de los abortos clandestinos, sino también para que las mujeres puedan decidir sobre sus propios cuerpos. Es por tanto una lucha fundamental para el movimiento feminista y personalmente pienso que que no puedes ser feminista si no estás a favor del aborto, pues ser feminista significa luchar por la igualdad de géneros. El movimiento feminista está acabando con el patriarcado. Somos una masa enorme de mujeres que estamos hartas de estar oprimidas y nos entusiasma participar en este hecho histórico. Ya no nos callaremos más.

¿Cómo habéis vivido los debates en el Senado y la votación decisiva que al final tumbó este proyecto de ley por el derecho al aborto?

Martina: Me parece que todas y todos hemos vivido de la misma manera la semana en que este proyecto se sometió a votación en el Senado: en la calle para luchar por esta ley. Algunas senadoras y senadores pasarán a la historia por haber defendido el proyecto de ley como si fuera su propia lucha, a espaldas del movimiento de mujeres y de todas aquellas que estaban en la calle y lucharon por este proyecto. Pero sobre todo hemos visto cómo varios senadores pasarán a la historia por ser responsables de la muerte de miles de mujeres a causa de abortos clandestinos.

Guadalupe: Me parece que los senadores han votado a la luz de su realidad, de sus problemas, y se han basado en sus principios, olvidando por completo los cuerpos gestantes, olvidando por completo LA VIDA de los cuerpos gestantes. Una vez más, el hombre quiere y cree que tiene poder sobre nuestros cuerpos. Creo realmente que se han quedado anclados en la prehistoria, en la edad de piedra, de los dinosaurios. Pero por desgracia para ellos, tengo que decirles que ya no callaremos. El patriarcado SE HUNDIRÁ y el feminismo VENCERÁ.

Entrevistas realizadas por Fanny Gallot y Bettina Ghio.

23/08/2018

Traducción: viento sur


1/ http://www.abortolegal.com.ar

2/ Mariana Carbajal, Ganamos, 09/08/2018, p. 12.

3/ Luciana Peker, La revolución de las hijas, 16/06/2018, p. 12.

4/ La Ley de Educación Sexual Integral se promulgó en 2006 y se implementó a nivel nacional en 2014.

5/ Charles Delouche, “Le système patriarcal pèse sur les structures politiques”, Libération, 07/08/2018.

6/ http://feim.org.ar/2017/05/09/ley-25-673-de-creacion-del-programa-nacional-de-salud-sexual-y-procreacion-responsable/

7/ En marzo de 2012, la Corte Suprema declaró que el aborto en caso de violación o de riesgo para la vida de la mujer es legal y que basta una declaración jurada de haber sido violada para autorizar un aborto legal. Estatuyó asimismo quer los gobiernos provinciales debían escribir protocolos para la solicitud y la aprobación de abortos legales en caso de violación o de riesgo vital.

8/ Se trata de organizaciones de estudiantes presentes en todas las escuelas secundarias y las universidades. Su finalidad es representar a los estudiantes en cada establecimiento ante las autoridades, asegurando sus derechos, y luchar por la mejora de la calidad educativa. En algunos casos están asociados a un sindicato o a una organización política.

9/ Una especie de fiesta masiva en la calle en que las manifestantes ostentan el pañuelo verde y llevan banderas del mismo color.

10/ En el debate en el Senado, un senador de Salta dijo cosas injustificables sobre lo que hay que considerar o no una violación, descartando así situaciones de abuso en el seno de la familia: http://www.perfil.com/noticias/politica/las-declaraciones-mas-bizarras-durante-el-debate-en-el-senado.phtml

11/ Desde tiempos de la dictadura, las Madres de la Plaza de Mayo se reúnen cada semana para reclamar justicia en relación con sus hijos desaparecidos, asesinados, durante la dictadura.

12/ Se trata de la última dictadura militar en Argentina, de 1976 a 1983.

13/ Después del voto en el Senado, Dolores Fenoy afirma además que “entre las consecuencias del rechazo de este proyecto de ley por el derecho al aborto, la reclamación de la separación de iglesia y Estado se ha visto reforzada. De inmediato, el mismo 8 de agosto, se han reunido firmas para solicitar la apostasía de la iglesia católica. Se trata de un movimiento que adquiere fuerza y viene impulsado por la Coalición Argentina por un Estado Laico, CAEL.”







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Madrid. 2 de octubre de 2018, 18:00h
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Arrupe Etxea. C/ Padre Lojandio, 2
Actos
Madrid. 4 de octubre de 2018, 09:00h
Madrid. 4-6 octubre 2018. Pensar con Marx hoy -Organiza: Fundación de Investigaciones Marxistas
Universidad Complutense Madrid











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