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In memoriam
Julian Tudor Hart: una vida al servicio de la justicia social en los servicios de salud
01/08/2018 | Geoff Watts

Ha fallecido Julian Tudor Hart. Médico de atención primaria bien conocido por sus plantemientos radicales en la defensa de la equidad. Nació en Londres, el 9 de marzo de 1927, y murió por complicaciones de una perforación intestinal en Swansea, Reino Unido, el 1 de julio de 2018, con 91 años.

Un médico de familia visionario que pasó su carrera practicando lo que predicaba, Julian Tudor Hart es mejor conocido como el autor de la ley de cuidados inversos: "La disponibilidad de una buena atención médica tiende a variar inversamente con su necesidad en la población a la que sirve" 1/. Al igual que Karl Marx, su inspiración guía, Tudor Hart creía que no era suficiente interpretar el mundo; la clave era cambiarlo. Que su ley fue pensada como algo más que una observación puramente neutral se ve claro cuando se leen las oraciones menos citadas que siguen en su famoso artículo de The Lancet de 1971, "La ley de cuidados inversos", escribió, "opera de forma más completa allí donde la atención médica está más expuesta a las fuerzas del mercado, y menos cuando dicha exposición se reduce. La distribución mercantil de la atención médica es una forma social primitiva e históricamente pasada ".

La motivación de Tudor Hart para cambiar el mundo encontró expresión en su vida profesional. "Fue el primer médico de cabecera en medir la presión arterial de todos sus pacientes", dice el profesor Graham Watt, investigador honorario sénior en el Instituto de Salud y Bienestar de la Universidad de Glasgow. "En ese momento, a menudo se pensaba que la hipertensión era una afección que tenía que ser manejada por especialistas del hospital", agrega Sir Andy Haines, profesor de Cambio Ambiental y Salud Pública en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres. "Julian fue una fuerza importante que permitió garantizar que se integrara en la atención primaria". Sus esfuerzos dieron sus frutos. "Cuando en 1990 publicó los resultados de 25 años de lo que había estado haciendo en comparación con una práctica vecina", dice Watt, "mostró que la mortalidad se redujo en un 30%". Esto, cree Watt, fue atribuible a una serie de intervenciones además de las mediciones de la presión arterial. "Lo principal, creo, fue que proporcionaba una continuidad personalizada e incondicional de la atención para todos sus pacientes", dice Watt. Tudor Hart era ante todo un médico de familia comprometido.

Tudor Hart estudió medicina en la Escuela de Medicina del Hospital St George en Londres, Reino Unido, se graduó en 1952 y pasó 5 años como médico de cabecera en una zona empobrecida del oeste de Londres. "[El epidemiólogo] Richard Doll, que fue paciente de Julian ... sugirió que su personalidad, que se describió como algo obsesiva, era la adecuada para la investigación", explica Watt. Tudor Hart dejó la medicina general para estudiar epidemiología con Doll, luego se unió a Archie Cochrane para trabajar en la neumoconiosis en la Unidad de Epidemiología del Medical Research Council (MRC) en Llandough, Gales. En 1961, insatisfecho con el diagnosticar la enfermedad pero no tratarla, Tudor Hart se unió a un consultorio de atención primaria en el pueblo de Glyncorrwg, en la zona minera del carbón en el sur de Gales. Con el apoyo del MRC y la ayuda indispensable de su esposa Mary, una investigadora, la transformó en una clínica de investigación. "Alejado de las grandes ciudades pudo desarrollar muchas ideas en su microcosmos y tuvo la libertad para hacerlo", dice Watt, quien, como Haines, pasó un período como investigador de Tudor Hart. El planteamiento en la clínica fue que, a cambio de un nivel de atención médica que difícilmente se igualaría en otro lugar, los pacientes constituirían un grupo de participantes en la investigación. Como Watt comenta, aunque fue un pacto mutuamente beneficioso, un comité de ética de investigación moderno podría haber criticado esta relación.

Haines describe a Tudor Hart como uno de los grandes pensadores sobre la atención sanitaria y una inspiración, incluso para aquellos que no compartían sus principios: "Se dirigió a un grupo amplio de personas ... debido a que pudo hablar de manera convincente sobre la importancia de la justicia social. Fue un poderoso defensor de un sistema de salud de mayor equidad". Tudor Hart solía hablar abiertamente. "No tenía miedo de enfrentarse a intereses poderosos", agrega Haines. Fue crítico de muchos en su profesión, y de sí mismo. "Es la única persona que conozco que ha publicado un informe de una serie de 500 casos de muertes en su propia consulta".

Tudor Hart estaba integrado en su comunidad. Según Watt, "Glyncorrwg era el tipo de comunidad a la que Julian quería pertenecer, y la única forma en que podía imaginarse pertenecer a ella era como médico". En esto su carrera se parecía a la de su padre Alexander, también un socialista de toda la vida y un médico de cabecera en una aldea de carbón galés. Su madre, Alison Macbeth, también era doctora. Además de su esposa Mary, Tudor Hart deja a sus hijos Robin, Rachel y Ben, también un médico de cabecera, así como a Penny y Alison, hijas de su primer matrimonio con Joyce. "Julian creía en la ciencia", dice Watt. "Tenía una energía mental increíble y no solo producía pruebas, sino que las usaba para desarrollar su práctica".

The Lancet, vol 392, p. 276, 28 de julio de 2018. https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(18)31660-X/fulltext

Nota

1/ Julian Tudor Hart. The inverse care law. Lancet, 1971, 297: 405-412. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S014067367192410X





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